Christian Alexis Tataje Salinas

Escalador Industrial, gerente de Soluciones Verticales SAC, participó en el descubrimiento y rescate del cuerpo de Ciro Castillo.

Ver aquí el artículo El hallazgo y rescate del cuerpo

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Rosario contra Rosario

Las contradicciones de la sobreviviente

Por Jonathan Segura y José Luis Márquez

Publicado en elbuho.pe el 6 de Noviembre 2011

¿Cómo llegó el joven Ciro Castillo Rojo hasta el lugar que se convirtió en su tumba? Esa es la pregunta que aún no puede resolver ni el propio Eloy Cacya, el rescatista lugareño que encontró el cadáver del estudiante que permaneció extraviado durante seis meses en el Valle del Colca.

Eloy repasa mentalmente la ruta: para ir de Madrigal a Tapay existe un camino que bordea las faldas de la cordillera.  Hasta cierto punto el camino es reconocible, mientras pasa por el Cerro Fortaleza, (lugar donde los jóvenes se tomaron una fotografía).

El sendero desciende hasta Malata Vieja y vuelve a ascender, pero en un determinado punto, la pareja se desvía del camino principal. Y en vez de tomar la ruta  que seguía subiendo, ellos pudieron haber tomado un antiguo camino que los llevaba a un sendero sin salida, lleno de barrancos y gargantas rocosas. Su extravío los condujo justamente hasta una zona cercana a lo que hoy se conoce como “el lugar de las mochilas”, por haber sido la zona donde perdieron su equipo.

VUELO IMPOSIBLE

El lugar de las mochilas, a más de  4 mil 100 metros sobre el nivel del mar, es contigua a una profunda garganta rocosa. Se podría decir que esta formación geológica tiene dos paredes que se oponen y distan, una de la otra, en aproximadamente 500 metros. En la pared de la derecha estaban las mochilas y el cuerpo de Ciro fue encontrado 400 metros hacia abajo y 150 metros hacia la izquierda, pero en la otra pared de la garganta.

En esta escena hay algo inexplicable. Ciro no podría haber resbalado desde la zona de las mochilas y acabado donde se le encontró, ya que si se hubiera accidentado por ahí su cuerpo habría quedado sobre la pared de la derecha, aun cuando su cuerpo hubiera planeado mientras caía no podría haber llegado hasta la otra pared.

Al menos esa es la impresión de Eloy Cacya. Además, en la pared de la izquierda es donde se encontraron algunas prendas de Ciro, como un gorro y un encendedor a 50 y 40 metros aproximadamente más arriba del cadáver de Ciro. Esto sugeriría que si el estudiante resbaló tuvo que haberlo hecho por la pared de la izquierda. El problema es que llegar a ese extremo de la garganta rocosa era virtualmente imposible. Eloy Cacya manifiesta que él intentó llegar hasta este lugar y no pudo, aún con su experiencia y equipo adecuado, por lo que no se explica cómo es que Ciro pudo llegar a ese lado para resbalar y caer desde ahí.

EL RETORNO DE ROSARIO

Existen cerca de 5 kilómetros en línea recta desde la zona de las mochilas hasta el lugar donde Rosario Ponce fue rescatada. Sin embargo, como no existe un camino, el trayecto se vuelve mucho más extenso y peligroso. Para encontrar el camino de retorno, Rosario debió escalar paredes empinadas. En su travesía fue abandonando algunas prendas como un poncho y un polo. Tuvo que atravesar al menos tres grandes canaletas con pendientes de 45 grados, vegetación montañosa, bosques de ichu y cactus de la altura de una persona, que le habrían obligado a arrastrarse por un terreno muy difícil,  hasta llegar finalmente al lugar donde divisó al venado devorado por un puma. Después de seguir un sendero que descendía volvió a subir hasta dar con el camino que la llevaba a la casita de Peige, la vía correcta que la condujo finalmente a sus rescatistas.

PUNTOS FLOJOS

Aún con el hallazgo del cadáver, las interrogantes sobre la muerte de Ciro Castillo-Rojo se han ido sucediendo ante la clara presencia de  puntos flojos que no ayudan a desentrañar los verdaderos hechos que envuelven la búsqueda más compleja que se haya conocido. Las teorías de los dos guías que encontraron, respectivamente, a Rosario y Ciro, nos conducirán a esos puntos que se presentan en el mapa como dudas a las que tratarán de dar respuesta.

El hombre que condujo la búsqueda de Rosario Ponce es Miguel Zárate Flores, un guía de montaña cuya arriesgada hipótesis intenta encajar las piezas de este complejo rompecabezas. Según Zárate, la fecha en que la pareja de estudiantes se separó oscila entre el 8 y 9 de abril, es decir 4 ó 5 días después de que se reportaran perdidos desde la zona de las mochilas.

El guía postula  que esos días sobrevivieron juntos, aguardaron por la ayuda que pensaron llegaría pronto, pero sus esperanzas se fueron desvaneciendo.

Abona la teoría, un comunicado enviado por el equipo de Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF)  el 14 de abril en el que informa que Rosario Ponce manifestó haberse separado de Ciro dos días antes de ser encontrada. Esta versión contradice lo declarado después por Rosario de que la separación se produjo el día 5, pero, al mismo tiempo, hace más creíble la versión de la sobrevivencia de la joven en la zona.  Zárate afirma que a muchos les ocurre que pierden la noción del tiempo y que, efectivamente, habrían estado juntos hasta entonces, comiendo pasto y pidiendo auxilio, sin  intentar volver porque no recordaban el camino y estaban muy cansados. El día 8 ó 9 -dice- se habría producido la separación, la caída accidental de Ciro y Rosario, al verse sola, habría emprendido la caminata el 10 o el 11, siendo encontrada el 13.

Según el guía, la noche previa a su separación la pareja divisó una luz en el poblado de Pinchollo. Se trataría de una fogata encendida por una mujer con el fin de realizar un trabajo en su chacra y que Ciro siguió en busca de ayuda, apenas amaneció.  A las 6 de la mañana, según la versión de Rosario, aunque difiere en el día.

¿CÓMO LLEGÓ AHÍ?

Eloy Cacya no encuentra explicaciones a la forma como llegó Ciro a su ubicación final. Con un mapa en la mano nos explica que la zona de las mochilas se encuentra ubicada en una pequeña planicie adyacente a una cresta que se desliza hasta las profundidades del cañón.

Para ser más específicos, la zona de las mochilas está en uno de los lados de una garganta de aproximadamente cien metros de ancho y más de mil metros de profundidad. Imposible de cruzar sin equipo adecuado.

A pesar de que Eloy no expone sus teorías, porque según él está prohibido de hacerlo por orden fiscal, le parece extraño haber hallado el cuerpo de Ciro en la otra pared, frente a las mochilas. El artífice del hallazgo dice que Ciro no cayó directamente desde las mochilas sino desde otro punto. Y agrega que es imposible que el estudiante haya cruzado la garganta rodeándola; pues la zona donde fue encontrado nunca antes fue explorada por hombre alguno, y en eso, coincide Zárate.

La teoría de Zárate tiene cien metros de diferencia, de donde se halló el cuerpo. Según el experimentado guía, Ciro descendió directamente por la cresta de la zona de las mochilas tratando de asirse a las rocas. Su intención habría sido encontrar el camino que viene de Madrigal.

Si fuera así, el estudiante logró descender aproximadamente 650 metros pero por lo escarpado de la geografía y la presencia de farallones y filos de roca, además de su falta de experiencia, equipo y ropa adecuada, sufrió irremediablemente una caída de 30 a 40 metros, altura que determina el aspecto del cuerpo y la cantidad de fracturas. Pero eso no explica cómo así el cadáver aparece en la pared opuesta de donde supuestamente descendía. Cacya no aventura teorías, sólo insiste en que él y toda su experiencia y equipo, no pudo llegar desde la zona de las mochilas a la zona donde, todo indica, Ciro cayó.

PRUEBAS FÍSICAS

La teoría del descenso también podría ser validada por el hallazgo del gorro de lana de Ciro que, según Cacya, se encontraba a 50 metros arriba del cuerpo. Las pruebas físicas practicadas en los laboratorios de la Policía a las prendas del estudiante descartan que haya sido empujado al vacío.

Las piezas presentan roturas en sus extremos producto de enganches, fricción y rozamientos. Esto indicaría que Ciro habría sufrido un resbalón. En su caída, el gorro quedó en el camino y el habría tratado de asirse de las rocas, de allí su posición. Pero nuevamente, resbaló de un punto que está al frente del lugar de las mochilas.

Otro guía de montaña postula una hipótesis que guarda poca distancia con la probabilidad. Michael Obando, quien participó en la expedición, dice que en esa zona, por efecto de los vientos un cuerpo podría llegar a planear, esta dinámica pudo haber sido adoptada por el cuerpo de Ciro, y eso explicaría que haya sido hallado en la pared frente a las mochilas.

¿CÓMO ESCAPÓ ROSARIO DEL BOMBOYA?

Ambos guías dicen que es improbable que Rosario haya oído los gritos de Ciro al caer. También coinciden en que la distancia entre las mochilas y la roca donde fue hallada Rosario el 13 de abril es de 5 kilómetros en línea recta, sin embargo es difícil determinar la ruta que siguió, pues en esa dirección existen gargantas tan profundas como aquella en la que Ciro cayó.

Lo que causa gran admiración en Cacya es que Rosario haya podido recorrer sola esa ruta de retorno, desde la zona de las mochilas hasta donde fue encontrada. La ruta es tan difícil y aterradora que él mismo sintió gran temor al recorrerla. “En todo caso, mis respetos a la señorita Rosario, si consiguió vencer a la montaña en ese punto”, dice.

Por esta misma razón, Miguel Zárate sindica a Rosario Ponce como una heroína. Dice que la sobrevivencia sí es posible, pues hay elementos naturales suficientes para subsistir más de un día. El clima sería uno de ellos, ya que cuando los estudiantes se perdieron, en esas alturas, la temperatura permitió conservar las hojas de muchas plantas, eso explica que Rosario no tenía quemaduras de consideración en el rostro cuando fue encontrada.

Es en ese camino en el que Rosario vio un puma devorando un venado, lo que no es improbable en la zona, según el propio Cacya que, cuando la encontraron, dijo haber visto sus labios resecos y el rostro algo hinchado, sentada sobre un roca, casi a la vera del camino.

LOS GRITOS

Según el testimonio escrito que prepara Rosario Ponce y que fue publicado días atrás, ella gritó todos los días por ayuda, llamando a Ciro y pidiendo auxilio. Eloy Cacya señala que, en esos días, que ya se había iniciado la búsqueda, los rescatistas también gritaban los nombres de los dos jóvenes, siguiendo el camino a Tapay, esto es en el mismo Bomboya, pero varios cientos de metros más arriba.

Sin embargo, no se escucharon mutuamente, ni nadie en el pueblo de Pinchollo o en la carretera a la otra ribera del cañón, escuchó a Rosario. Cacya dice que sí es posible escuchar desde el frente, pues él escucha incluso los perifoneos que se hacen en Pinchollo, cuando está en el nevado. No obstante, no afirma ni niega ninguna posibilidad, pues los apus guardan misterios inexpugnables.

Miguel Zárate, en cambio, dice que la campesina de Pinchollo escuchó los gritos de ambos el día 8, cuando encendió su fogata. Y eso lo guio a él para ubicar a Rosario. Él sí cree firmemente en esa versión y en la inocencia y valentía de Rosario Ponce.

¿Se aclararán estos misterios, algún día?