¿Presunción de inocencia?

Por Ricardo Santayana Sánchez 

Publicado en el blog Iter Criminis de la PUCP el 4 de noviembre de 2011

De cómo la opinión pública y la reacción popular corrompen el sentido original de la justicia

“… la presunción de inocencia se constituye en un principio y garantía que actúa como limite al poder persecutorio del Estado, además de ser un derecho fundamental, de exigir ser considerado inocente, mientras una sentencia judicial declare lo contrario.” 

– Fany Quispe Farfán

Toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Esta es una de las frases más escuchadas relacionada a los procesos penales. La frase hace referencia directa al principio de presunción de inocencia, entendido como una actitud favorable al inculpado en el que tanto los operadores del derecho como la comunidad en general están forzados a considerar al sujeto como inocente, hasta que una sentencia judicial lo declare culpable luego de la presentación de los respectivos medios probatorios [1].

Luzón Cuesta, señala que: la presunción de inocencia es un derecho subjetivo público, que se ha elevado a la categoría de derecho fundamental y tiene un doble plano de eficacia: por una parte, opera en las situaciones extraprocesales y consiste en el derecho a recibir la consideración y el trato de no autor del delito; por otro lado, en el campo procesal, en relación a la presentación y actuación de las pruebas [2].

Sin embargo, lamentablemente este principio es violado constantemente antes de que el proceso penal inicie, o incluso antes de que exista una demanda en cuestión. Una de las principales razones por las que este principio es vulnerado, es la influencia de los medios de comunicación, que en su labor “informativa” generan en la opinión publica ideas parcializadas que sin conocer de medios probatorios o principios generales del derecho, le otorgan culpabilidad a una de las partes.

Consecuencia directa de lo anterior, es que se generen conclusiones inexactas, carentes de valor jurídico pero cargadas de valoración social; que tendrán un efecto evidentemente negativo en el honor y la reputación del inculpado. Es el Estado el competente para decidir la inocencia o culpabilidad del sujeto, pero los medios de comunicación masivos se atribuyen la potestad de condenarlo socialmente, fundamentando su opinión en perspectivas parcializadas.

Luis Pásara considera que los medios de comunicación abren un proceso penal paralelo, con relevancia social que somete al sujeto no a una condena judicial sino a una condena popular [3]. En estos casos, los medios de comunicación no actúan en afán de informar y cumplir sus funciones, sino que actúan con el “propósito comercial de aumentar la circulación o la audiencia del medio, la satisfacción de intereses económicos o políticos vinculados a los propietarios del medio, y la venalidad de algunos periodistas que ponen su labor al servicio de quien pueda recompensarla.”

Otra consecuencia importante de la vulneración de este principio, son los efectos que se producen en la opinión del juez, donde se pone en tela de juicio su imparcialidad. El juez tiene el poder de decisión acerca de la libertad de un sujeto de derecho, y en procesos penales la imparcialidad debe ser absoluta por la importancia del derecho que se podría ver restringido: la libertad. Si los medios de comunicación influyen sobre la opinión publica, también lo hacen sobre la de los jueces y demás operadores del derecho que intervengan en el proceso. De esta manera se arriesga uno de los principios jurisdiccionales más importantes en el Estado Constitucional de Derecho.

Un claro ejemplo del tema que se viene tratando, es el conocido caso de Ciro Castillo. El padre de la víctima ha presentado una demanda por homicidio, la cual el órgano jurisdiccional correspondiente deberá resolver para determinar la inocencia o culpabilidad de la acusada, Rosario Ponce (pareja sentimental de la víctima). No obstante, al margen de la demanda por homicidio, los medios de comunicación se han encargado a lo largo de la investigación del caso, de dejar claro a la opinión pública que Rosario Ponce es efectivamente culpable de la muerte de Ciro Castillo.

Esta situación se mantiene desde que Ponce fue encontrada tras haberse perdido en el Valle del Colca con la víctima. Los medios masivos de comunicación, tales como canales de televisión y la gran mayoría de diarios que circulan por nuestro país, han sacado conclusiones de los “indicios” del caso. Resultado directo de esto, es que la opinión pública ha determinado la culpabilidad de Rosario Ponce, no sólo sin las pruebas pertinentes, sino que sin ningún fundamento jurídico u objetivo.

El caso de Rosario Ponce es sólo uno de los varios casos de violación a la presunción de inocencia, que como se ha mencionado incide directamente en otros derechos fundamentales como el honor y la buena reputación.

Definitivamente, no podemos hablar de una auténtica presunción de inocencia en nuestro sistema de justicia, pues esta se ve empañada por factores externos que la corrompen. De esta manera el verdadero sentido de la justicia se ve obstaculizado por los medios de comunicación a tal punto de poner en tela de juicio la imparcialidad de un proceso penal, hecho que tendrá como consecuencia la posible condena de inocentes, o la impunidad de culpables.

[1] QUISPE FARFAN, Fany. “El derecho a la presunción de inocencia”. Palestra Editores. Lima. Pp. 16, 2001.
[2] CARDENAS RIOSECO, Raúl . “La Presunción de Inocencia”. Editorial Porrúa, 2da. Edición. México. Pp. 23, 2006.
[3] PASARA, Luis. “Conflictos entre medios de comunicación y justicia”. 2003

19 comentarios en “¿Presunción de inocencia?

  1. No vale “hacerse a la vìctima”. Creo que aqùi la ùnica victima se llamaba Ciro Castillo Rojo. Y cuàndo entenderàn estos poco objetivos “defensores” gratuitos de la imputada, quienes màs que por convicciòn propia, en realidad por un deseo de “ser diferentes” y asì destacar en algo entre la media mediocre del periodismo nacional, es que deciden ir contra la conrriente y por ello vierten su opiniòn, que, en ese objeto, siempre tiene que se contraria a la de la mayoria de la gente. Ademàs no todos dicen que “Rosario Ponce es la asesina”. Quizà son una minorìa. Quienes somos mayoria coincidimos en que no hay pruebas de que ella sea culpable directa, indirecta, testigo presencial, etc, de la muerte del muerto. Sin embargo, su comportamiento posterior a los hechos, como si intentara ocultar algo o la suma de “cosas raras” y personajes aùn màs extraños, con comportamiento igual de extraño, hacen dudar (y lo siguen haciendo) de que en este caso no se trata de un “simple accidente” y que Rosario algo sabe al respecto. O que sì se tratò de un “simple accidente” y que Rosario algo sabe al respecto, pero en su momento no quiso decirlo. De màs està mencionar a Mattos, Lupa, Baraybar, Grandez, Cacya, Dagoberto y otros màs, cuyas “singulares” actuaciones en este caso, dan pie a serias dudas. Y no hay que olvidar que fue el padre del muerto el ùltimo en darse cuenta (es decir, el “sanazo”) que aqui de todos modos no fue “solo un accidente”. A Rosario no se le cuestiona por “sobrevivir” sino por no poder explicar con la verdad clara, còmo lo hizo.

    Hay 3 cosas que por màs coartadas que se armen, nunca me quedaràn claras:

    1) El famoso mensaje “Apùrate que aùn no ME encuentran” (Què tenia que “apurarse Mattos, estando, se supone a màs de 1,000 km del “teatro de operaciones) Y siempre se creyò que eran 2 a quienes estaban “buscando”.

    2) “De Ciro no se ha encontrado ni una zapatilla” Palabra precisa, que cobrò importancia cuando encontraron al muerto, menos sus zapatillas.

    3) “Quedè en shock. Las coordenadas que recibi, coincidian bàsicamente con las del lugar donde ubicaron el cadàver”.

    Tal como van las cosas y, salvo un vuelco espectacular, creo, a estas alturas, que la muerte de Ciro quedarà como “un accidente”, independientemente de que, a mi entender, procederà contra algùn personaje de este caso, una tibia denuncia por “encubrimiento real”, “falso testimonio” y/o “obstrucciòn a la justicia”. Lo de “omisiòn de auxilio a personas en peligro” lo veo bien dificil. Aunque puede eso estar cerca de la verdad, un buen penalista harìa trizas esa denuncia.

    • 1) El “ME” (…aún no ME encuentran…) indica que Rosario estaba sola, nada más, querer concluir de eso alguna otra cosa más es equivocado.

      2) Como dijo el Dr. Ciro “yo no creo en las casualidades, sino en las causalidades”, tú pareces creer en lo mismo.

      3) Pensando anoche en este punto, he descubierto que Baraybar NO TENÍA EL LUGAR DEL HALLAZGO DEL CADÁVER, ni Sotomayor se lo llevó.

      Entonces, según ellos (Baraybar y Sotomayor), ese día, tenían 3 cosas:
      – El croquis de Pérez, (el “mapa”)
      – El lugar del hallazgo
      – Las coordenadas que Baraybar recibió

      He llegado a la conclusión de que ellos NO TENÍAN EL LUGAR DEL HALLAZGO, ¿tengo alguna prueba de ello? No. Lo deduzco de su afirmación, de que dijo que coincidían con el “mapa”, y que coincidían con las coordenadas que recibió.

      Nunca dijo, ni Baraybar, ni Sotomayor, en qué formato tenían el lugar del hallazgo, ¿coordenadas?, ¿mapa?, ¿croquis?.

      Esto es nuevo para mí, porque siempre creí que la tuvo (la información del hallazgo), y que simplemente no hizo una buena comparación; ahora creo que nunca tuvo el lugar del hallazgo.

  2. No justifico muchos de los epitetos recibidos por la Sra. Ponce en este caso, pero por favor, todos conocemos la opiniòn pùblica, que, a mi parecer con frecuencia, es màs acertada de los que nuestros “ilustres” “lideres de opiniòn” quieren creer. Existe una frase antigua que dice asì: “Primo…. te la ganaste”…. Aplicable en este caso, me parece. Y Victorio, si eres objetivo, no podràs negar que existiò un “punto de quiebre” entre Rosario Ponce y la mencionada “opiniòn pùblica”: Tuvo lugar cuando en una entrevista en TV, ella estaba a punto de revelar informaciòn comprometedora y justo en ese momento su madre se desesperò y le callò la boca diciendo “Eso no puede salir…”. Quedò claro para muchos, con diversos matices, que, en cuanto a este caso, ella estaba ocultando algo. Y no nos amparemos en lo que se llama “la reserva” porque es evidente que ambas partes, cuando les pareciò pertinente y convenia a sus intereses, no tuvieron dudas en despacharse a su gusto en los medios, con el innegable derecho de cada uno de “jalar agua para su molino” de acuerdo a las circunstancias (es decir, cuando me conviene callar callo y cuando me conviene hablar, hablo). Si quererlo tal vez, la propia madre de Rosario hizo aparecer a su hija como culpable de algo que se negaba a revelar.

    En cuanto a la honra de Rosario, creo que deberian “agradecerle” a Ricardo Uceda, quien se dio el “trabajito” de investigar su supuesta “accidentada” vida amorosa y la dejò simplemente por los suelos. Gran parte de los insultos recibidos por ella en los medios, se los debe principalmente a dicho investigador” Me parece que en ese aspecto, el Sr. Uceda le hizo a Rosario Ponce màs daño que el que le hizo el Dr. Castilllo al denunciarla como probable autora o còmplice en la muerte de su hijo. No olvidando tambièn que Rosario, en su momento, supo ser bastante “cachosa” sin tomar en cuenta que de por medio habia un muerto y eso tambièn abona en el repudio popular.

    • La realidad me parece muy diferente como la cuentas, mucho antes que se diera esa entrevista, ya los medios habían publicado titulares que condenaban a Rosario.

      No creo que sea justo lo de “primo … te la ganaste”, pues estando ella en la clínica, luego de ser rescatada, ya en las redes sociales, se hablaba de que ella le había empujado, y a los pocos días, en los titulares se decía que ella era violenta.

      Ella no dió ninguna declaración a la prensa, hasta esa entrevista con Oxenford, sin embargo ya los medios habían publicado “Un rosario de versiones”.

      Y además, llamar víctima a secas a Ciro Castillo, también me parece tendencioso, porque de lo que se sabe hasta ahora, fue una irresponsabilidad propia, o como dijo alguien a quien no estimas mucho, “el no-dios de las alturas”.

      • Victorio: El padre del muerto fue el ùltimo “sanazo” en darse cuenta que habia tremendo GATAZO ENCERRADO en este asunto. Y todo lo que estàs mencionando no excluye a lo que he puesto. Te pareciò poco ese momento clave cuando la madre de Rosario, asustada por lo que su hija pudiera decir, le callò la boca y alli quedò claro (esta vez si con pruebas) que querian ocultar algo. Porque, repito por si no lo entendiste: No es posible ampararse en que lo hicieron por “la reserva de las investigaciones” ya que ambas partes se han sentado olimpicamente en la misma, cuando lo han creido conveniente. Y lo de “Primo, te la ganaste….” màs lo digo por su comportamiento muy posterior a su “salida de la clinica”. Lamentablemente la “muerte social” de Rosario es un hecho (ojalà reversible, por el bien de ella y su familia, ya que aunque parezca mentira, no tengo nada personal en su contra. Y no has replicado que el principal causante de que la honra personal de Rosario estè por los suelos ante la opiniòn pùblica no se llama Ciro Castillo padre sino Ricardo Uceda. De màs està decir las razones, aparte de que, en la consideraciòn de quienes conocieron a ambos, Ciro sale mucho mejor parado que Rosario Ponce. Si me parece cobarde y bajisimo seguir insistiendo en la probabilidad de que Ciro se matò solo por ser un irresponsable o que en algùn momento se creyò “Supermàn”. Si los famosos “perritos” suponen que Ciro se aventurò a “bajar” por ese peligroso precipicio para segùn ellos “buscar ayuda”, aceptàndo que asi fue (que lo dudo) entonces implicarìa que èl se sintiò responsable por Rosario y aùn a riesgo (y costa) de su propia vida, intentò protegerla hasta el final.

        • La nota de Uceda fue en Setiembre, no creo que tenga mucho que ver.

          No creo que “ambas partes se han sentado olímpicamente en la reserva del caso”, yo creo que es muy obvio que por una declaración de la parte imputada hay más de diez declaraciones de la parte acusadora, eso hablando sólo de la cantidad, si hablamos de la calidad de la falta de respeto a la reserva del caso, el resultado es terrorífico.

          Dada la cantidad de mentiras que el Dr. Ciro ha soltado en los últimos días para manipular la situación, dudo que sea un “sanazo”, y más bien revela que, su aprendida secuela de “indicios probatorios” sólo trata de tapar su conciencia por no haber sido el padre ejemplar que él, su familia y la prensa amarilla han presentado a lo largo del caso.

  3. Victorio: No queria decirlo, pero gracias a Uceda, la Sra. Ponce ha sido catalogada como la “Rompecatres” en las redes sociales y en varios medios. Eso no lo inventò ningùn bloggero ni ningùn “opinante incòmodo”. El Dr. Castillo no es “sanazo” actualmente. Lo era hasta antes de decidirse a denunciar a la imputada. Si hubiera procedido antes, quizà el resultado final hubiera sido “màs òptimo”. Y reitero que cada quien, en mi opiniòn, decidiò romper la reserva del caso cuando lo creyò conveniente. El numero de veces no importa, porque no olvides que el ùltimo informe filtrado que supuestamente le da la razòn a Rosario, tù mismo sabes que no proviene precisamente de la parte denunciante, por obvias razones. Creo que ha sido la màs grave, en “calidad” de las numerosas veces en que se incurriò en dichas acciones. Y si vamos a hablar de “padres ejemplares”, no hay que olvidar que no està probado que Ciro haya sido marihuanero y cuando decidiò irse de juerga con Rosario a las alturas del Colca, èl, Ciro, joven de entonces 26 años, era un muchacho que seguramente vivia la vida a mil por hora, pero era soltero y sin hijos y no tuvo que dejar encargado en otras manos, por semanas y hasta meses a ningùn vàstago pequeño. Si los actos de los hijos siempre reflejaran el comportamiento de los padres, creo que eso, y dados los hechos, la familia del muerto lo tomaria como un cumplido.

  4. Para rematar, seguro Ciro mintiò a sus padres con el cuento del “viaje de estudios” pero con su partida hacia las alturas, en extensa juerga y paseos no dañò a nadie. Nadie reclamaria por las noches al padre ausente. Te imaginas còmo se puede sentir un niño de 4 +o 5 años al que todos los dias le dicen: “Tu mamà (o tu papà) ya van a venir….”

      • Pero eso no necesariamente puedes atribuirlo a los padres de Rosario. A los 24 años cada quien sabe lo que hace. Sin olvidar que ella fue madre muy joven. Por eso no puedes culpar al Dr. Castillo de insistir tanto en el esclarecimiento de la muerte de su hijo, sòlo para tapar sus supuestos errores como padre. A ojos de todos, la falta de Rosario fue mucho mayor que la de Ciro. Acaso significa que ella tiene “peores padres que los del muerto”? Hasta ahora lo ùnico negativo que he visto en la Sra. mamà de Rosario es intentar a todo costo que algunas verdades salieran a la luz. Del resto, es lo que se puede esperar de una madre con su hija. Y por eso, hay que ser bastante falto de objetividad para culpar al Dr. por los reales motivos que tiene para persistir en la bùsqueda de la verdad. Sin olvidar, claro està, las versiones aùn no confirmadas (quizà sòlo fueron una “anècdota”) de que la madre de Rosario, en un principio “amenazò” (sigue en condicional, porque no tengo pruebas) con denunciar a Ciro y su familia por el supuesto “rapto” de Rosario, cuando en realidad, no se sabe quièn “raptò” a quièn” (habria que preguntarle a Uceda, autor de la famosa frase: “Precioso, quiero romper el catre contigo”). Y que supuestamente, ella estuvo tambièn el dìa del “rescate” pero se mantuvo lejos, porque acababa de enterarse de la verdad de la historia sobre còmo fue ese “viaje de estudios”.

  5. Quise decir “intentar evitar que algunas verdades salieran a la luz…” (“Eso no puede salir” en referencia al famoso mensaje del chico de las llamadas, creo que lo dice todo).

  6. Me sorprende gratamente que Miguel afirme que pertenece a un grupo que no acusa de asesina a Rosario sino de un comportamiento que la hace sospechosa de estar ocultando algo. Es cierto que muchas personas piensan asi, personalmente me parece un error de la familia de Rosario y de su abogado de haberse querido blindar y parecer frios ante la desaparicion de Ciro casi egoistamente dando prioridad a la salud de Rosario y a su proteccion legal que al hecho de la desaparicion de Ciro a quien se buscaba con la esperanza de encontrarlo aun con vida. Esa actitud les ha costado mucho y ha ido en contra de Rosario que finalmente ha tenido que soportar las acusaciones y peligra su integridad fisica y moral ante tanta campaña mediatica en su contra, el bulgo enajenado es capaz de apedrearla. Yo culpo mas a su familia y abogado que a Rosario, a ella no se le podia exigir sensatez o lucidez en su estado mental, acaso los que han estado en zona de emergencia enfrentandose dia a dia a la muerte quedan normales?, la experiencia de haber visto a la muerte muy cerca por varios dias deja huellas sicologicas profundas. Apenas rescataron a Rosario recorde a Juliana Koepque, nunca me sorprendio que una joven pueda haber vencido a la muerte, Los relatos sorprendentes de Juliana con gusanos viviendo en sus heridas muestra que los casos de supervivencia no son un juego ni menos un melodrama de aquellos que quieren hacerse de victimas

    • Efectivamente, si ven mis post està bien claro que no he podido señalar a Rosario Ponce como autora material o instigadora o testigo presencial de la muerte de Ciro Castillo. No hay pruebas concretas que determinen lo contrario. Pero su caso es diametralmente opuesto al de Juliana Koepcke, porque en el caso de dicha sobreviviente, no habìan personajes conexos extraños ni actitudes y comportamientos anormales que hicieran dudar de la veracidad de su testimonio. El estado en que la hallaron, a diferencia de Rosario, daba fe de las penurias por las que tuvo que pasar. No hubieron mensajes luego negados, ni gente como Efraìn Mattos, Tito Lupa, Robert Grandez, Sergio Dagoberto Pèrez, Josè Pablo Baraybar, etc, cuya actuaciòn en lo que le tocaba en este asunto, resulta por lo menos sospechosa o indiciaria de que algo o mucho pretenden ocultar. En lo referente a Rosario, suscribo totalmente lo que dice Ricardo Uceda al respecto: “Rosario dijo que estuvo perdida 9 dìas… Tal vez fueron menos…. (No olvidemos que hay hasta 4 personas que han afirmado y se han ratificado en que Rosario, el 13 de Abril al ser “rescatada” les dijo directamente: “Nos separamos hace 3 dias”).

      • Es correcto, todos tus comentarios son coherentes con tu punto de vista acerca del caso, expuesto en este último comentario.

        Leyendo todos tus comentarios, (lo cual no he hecho, sólo uso la imagen que he ido formando en mi memoria acerca de tu opinión), podría decir que la has ido afinando, lo cual me parece correcto.

        También me parece correcto que establezcas la diferencia entre lo que le pasó a Juliana Koepcke con lo que le pasó a Rosario, sin embargo, rescato el punto de Raúl, de ser joven y mujer; Rosario ha dicho que esperó seis días (del 5 al 10 en su relato meditado y oficial) el regreso de Ciro, y luego se llenó de valor por su hijo, e inició el retorno a casa.

        Desde mi punto de vista, el porcentaje de probabilidad que le otorgo al error de días de Rosario, y a la posibilidad de que no haya dicho todo, ES MENOR, PERO EXISTE; sin embargo por encontrarse en el extremo opuesto del espectro de opiniones, soy etiquetado incluso por Miguel como el “DEFENSOR DE ROSARIO”, cosa que siempre he negado, no la defiendo, ni pongo las manos al fuego por ella.

        Sin embargo, como intencionadamente he copiado este artículo en el blog, creo que no se ha tratado correctamente a Rosario como inocente que es, hasta que se demuestre lo contrario; sobre todo la prensa, a la que se le cayó cualquier máscara que pudiera haber tenido, y reveló su verdadero y horrible rostro.

        • Lamentablemente eso de “se llenò de valor por su hijo” dados los hechos que no hace falta repetirlos, es muy poco creìble. Hay que tener mucho “valor” para, innecesariamente y solo por hacer “vida de solteros” dejar a un niño pequeño, hijo propio, en otras manos no solo por un par de dias, sino hasta por semanas y meses. Se entiende que por dinero y trabajo, un padre o madre de familia tenga que separarse de su vàstagos para ir en busca de las oportunidades que no se le da en su lugar de residencia, pero solamente por juerguear? Para eso hay que tener “valor” pero mal aplicado. Alguien se ha puesto a pensar lo que un niño de 4 ò 5 años siente cuando a los extraños que lo cuidan (por màs abuelos que sean, a esa edad un niño necesita cerca a sus padres, mucho màs a la madre) cuando cada noche pregunta: “Y dònde està mi mamà….., sin saber que a ella no le importò mucho abandonarlo temporalmente?

        • Rosario ha declarado varias veces la irresponsabilidad que tuvo al hacer esa aventura, y eso implica principalmente irresponsabilidad hacia su hijo, además que irresponsabilidad con su propia vida y la de Ciro.

          Por encima de eso, ¿eres capaz de juzgar a Rosario y decirle que no tiene amor por su hijo? ¿y que no fue ese amor lo que le motivó regresar?

  7. Victorio: Aunque cada quien mata sus pulgas, no olvides que para la Sra. Ponce, el viaje con Ciro por largas semanas y hasta meses, no fue el primero. Ya antes estuvo por alli y por otros sitios. Siendo ya madre Eso no quita que puede amar a su hijo, pero simplemente me remito a los hechos. Y sigo pensando que o bien sobreviviò muchos menos dias de los que narra o bien tuvo “ayuda externa”. Dificil de probar, pero a veces, con frecuencia, las imàgenes y los hechos valen màs que mil palabras.

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