La Entrevista e Interrogatorio en la Investigación Criminal – Parte I

Realizando las preguntas difíciles

Por Edward McDonough – Publicado en el blog Psicología Forense

Tal vez hacer la pregunta difícil en una entrevista o interrogatorio sea algo sencillo; pero, quién la hace, cómo la hace, cómo conseguir que una persona responda a la pregunta y sobre todo, cómo interpretar la respuesta, puede no ser tan fácil.

Ese es uno de los desafíos que enfrenta cualquier profesional de la seguridad pública o privada que trata de obtener información de un testigo o sospechoso en un asunto de investigación.

La clave para alcanzar resultados exitosos se debe, en principio, a una adecuada planeación y en siguiente lugar a la aplicación con maestría de técnicas de entrevista e interrogatorios.

PLANEACIÓN

Un investigador nunca debería comenzar una entrevista o interrogatorio sin una estrategia.

Los elementos de una adecuada estrategia incluyen esencialmente decidir la forma de acercarse a la persona, estudiar los detalles del caso, establecer el tiempo de duración apropiado, definir el lugar de la reunión y tener muy claro lo qué se espera obtener de la entrevista o interrogatorio mediante la realización de una secuencia específica de preguntas.

Acercamiento. Los investigadores poco experimentados a menudo comienzan cuestionando a cada persona que tiene que ver con un incidente bajo investigación. Pero los profesionales con mayor experiencia tienden a elaborar una lista de personas a entrevistar. Por ejemplo, si nueve cajeros y un gerente de banco tienen acceso a la bóveda de una sucursal bancaria donde hubo una sustracción interna de dinero, el investigador experimentado sabrá que tendrá mejor información entrevistando al gerente en primer lugar.

El gerente conoce las labores de sus cajeros, ubicación dentro de la oficina, situación económica y otra información que puede indicar quienes de sus cajeros tienen mayor posibilidad de ofrecer datos concretos o confesar su culpabilidad.

Por supuesto, los demás cajeros podrán ser entrevistados posteriormente si el enfoque inicial de la investigación no apunta claramente hacia el responsable del robo.

Conocer los detalles. En algunas ocasiones los entrevistadores hábiles no valoran la conveniencia de seguir un procedimiento establecido y hacer la tarea como se debe. Piensan que pueden obtener lo que necesitan en cualquier momento y no le dan la importancia al proceso de entrevista. Esto es un error.

Conocer y dominar con maestría los detalles que rodean el caso es algo esencial por varias razones.

Primero, si una persona entrevistada se percata de la falta de conocimiento y pericia del investigador o lo sorprende en un error de apreciación, la credibilidad del investigador se verá afectada y una persona culpable tendrá mayor confianza en si misma y podrá retirarse impunemente sin dar ninguna confesión.

Segundo, cuando un entrevistador esta armado con evidencia corroborada, tiene mayor margen de maniobra para aprovechar los huecos que deja el entrevistado y reformular preguntas para conseguir información adicional o la admisión de culpabilidad.

Tercero, un investigador bien informado tendrá mayor probabilidad en reconocer cuando una información obtenida durante una entrevista puede ser falsa o engañosa. Este conocimiento podrá ser utilizado contra la persona entrevistada que esta mintiendo.

Como parte del proceso de obtención de datos, los investigadores deben visitar el lugar de los hechos siempre que sea posible. Observar y analizar el lugar de los hechos dará siempre a los investigadores pequeños detalles y ese conocimiento puede ser utilizado para demostrar al testigo o sospechoso que está bien familiarizado con el manejo del caso, circunstancia que ayudará a poner mayor presión sobre las personas culpables para que hablen con la verdad.

Los investigadores deben también revisar los reportes y otros documentos relacionados con el asunto que se investiga, examinar evidencias físicas, inferencias, pruebas circunstanciales y desde luego, obtener información de los antecedentes personales de los sospechosos.

Los entrevistadores no deben tener temor en tomar notas durante la entrevista pensando que podrán perder la atención del entrevistado. Refiriendo las mismas notas y documentación del caso incrementa la probabilidad de que los entrevistados hagan precisiones para darle consistencia a sus declaraciones, además, junto con los demás preparativos, ayudará a fomentar y a animar a que las personas se conduzcan con la verdad.

Oportunidad. Es mejor conducir una entrevista tan pronto como sea posible después del evento, para aprovechar que los datos a recolectar aún están frescos en las mentes de las personas a entrevistar. Para un interrogatorio, sin embargo, es mejor no tener prisa hasta que el interrogador este armado con toda la evidencia o la mayoría de las pruebas corroboradas.

Un aspecto crítico es dedicar el tiempo suficiente para realizar una entrevista o interrogatorio. Si una persona a ser cuestionada denota que existe prisa en el investigador para acelerar o terminar la entrevista, simplemente esperará lo necesario hasta que el investigador mismo se vea afectado por la propia presión del tiempo, pero ahora en su contra.

Por ningún motivo, un investigador debe dar la sensación de estar desesperado y limitado en tiempo para obtener información o la confesión de un sospechoso. Este tipo de actitudes opera totalmente en contra del investigador y afecta severamente cualquier caso.

Cada interrogatorio es un proceso de ida y vuelta donde el sospechoso también esta analizando al interrogador. Las personas sospechosas pueden advertir oportunidad y asumir que saldrán bien libradas si perciben incomodidad y falta de preparación de parte del investigador. Por lo tanto, dentro de los límites legales que permite la ley, todo aquello relacionado con los interrogatorios, incluyendo el tiempo, deberán considerarse para dar al interrogador mayor fortaleza y hacer sentir a un sospechoso que él es el que está en desventaja.

En aquellos casos donde se realizarán entrevistas posteriores con testigos potenciales, es una buena práctica notificarles de antemano y programar una cita en los términos más convenientes para el manejo del caso. Una notificación anticipada al testigo le permite tener tiempo para reflexionar en sus observaciones y conocimiento de los hechos de tal manera que su declaración o testimonio sea más razonado.

Más aún, dado que los investigadores a menudo tienen que conducir muchas entrevistas para un solo caso, debe ser una práctica cotidiana la programación de las mismas pues son en realidad el único camino asequible para poder realizar su tarea con varios testigos en forma ordenada y efectiva.

El interrogatorio del primer sospechoso es otro asunto importante. Esto requiere de una decisión estratégica: si el investigador desea el elemento de sorpresa de su lado, simplemente debe buscar al sujeto e informarle de la entrevista sin anticiparle una llamada. Por supuesto, serán necesarios algunos arreglos con el superior del sospechoso para cubrir la ausencia de éste en sus actividades y no afectar en demasía en lugar de trabajo.

Algunos investigadores han encontrado, sin embargo, que anticiparle a un sospechoso que hay una cita para interrogarlo, da cómo consecuencia un incremento en la presión obligándolo a que “sude” la espera. Se entiende que la probabilidad de éxito de esta táctica depende del tipo de caso y la personalidad del sospechoso.

Ubicación. En todas las situaciones, una entrevista debe llevarse a cabo en un lugar privado para animar la confianza del entrevistado y mantener las distracciones al mínimo. Los investigadores pueden necesitar hacer arreglos especiales para proporcionar la atmósfera apropiada, como por ejemplo celebrar la entrevista fuera del horario de oficina o en un salón privado de hotel o en un restaurante. Incluso, puede celebrarse dentro de un automóvil.

Lo que debe observar un investigador en cuanto al sitio y ubicación varia dependiendo de si se realiza una entrevista o un interrogatorio.

Las entrevistas deberían llevarse a cabo en ambientes amigables, familiares y confortables que resulten convenientes para la persona que será cuestionada. El objetivo es colocar al entrevistado en una situación lo más cómoda posible tomando en cuenta que voluntariamente proporcionará información que puede resultar crucial para la resolución de un caso.

Por el contrario, un interrogatorio debería desarrollarse en un lugar poco confortable y donde no pueda sentirse apoyado un sospechoso tanto por otras personas como por las circunstancias del entorno dando de esta manera ventajas al investigador.

El investigador necesita tener control de la situación y por lo tanto hacer sentir a un sospechosos esta condición. Por este motivo, casi nunca es una buena idea interrogar a un sospechoso en su domicilio particular o en el lugar de trabajo.

Una sala de dimensiones entre unos 4 y 8 mts.2 sin elementos distractores (teléfono, cuadros, fotografías, póster, ventanales), pude ser suficiente. Idealmente la silla del interrogado deberá tener el respaldo recto sin descansa brazos y sin ruedas o mecanismo para girar sobre si misma.

Es importante, sin embargo, respetar siempre los derechos legales de los sospechosos. Por ejemplo, para evitar futuras reclamaciones por detenciones ilegales o alegatos concernientes a una privación legal de la libertad por parte de los investigadores, la persona interrogada debe sentir que tiene el derecho y facilidad de dejar la sala de entrevistas en cualquier momento. Por lo tanto, debe existir siempre una puerta sin cerradura en la sala de entrevistas y no estar bloqueado o impedirse el paso del sujeto si éste o ésta desean salir.

Observadores. Es una buena idea tener a la mano una tercera persona como observador cuando esto sea necesario. Por ejemplo, generalmente un investigador masculino no debería interrogar solo a una sospechosa. Una situación de este tipo puede prestarse a que una mujer alege conducta inapropiada o acoso sexual de parte del interrogador.

De hecho, una buena estrategia es que sea una mujer investigadora quien se encargue de todas las entrevistas hacia personal femenino, en cuyo caso un observador típicamente se hace innecesario.

Otra situación en donde es muy apropiado tener un observador a la mano es cuando el empleado de una compañía, tal es el caso de un investigador administrativo, un abogado del departamento legal, un auditor, un ejecutivo de recursos humanos o un funcionario de seguridad tiene que entrevistar a otro compañero o colega de la empresa. En tal caso, el observador puede verificar la información que recolecte de la entrevista y corroborar que el entrevistador actuó con ética y apegado a las políticas de la organización. A menudo, el personal de recursos humanos es quien lleva a cabo la función de observador.

Un observador no esta allí como un consejero del sospechoso. En algunos casos, cuando el sospechoso pertenece a un sindicato, normalmente se hacen acompañar de un representante de esta organización y esta presente durante el curso del interrogatorio.

Antes de entrevistar e interrogar a cualquier trabajador perteneciente a alguna organización sindical, cooperativa o unión de trabajadores, es conveniente e importante solicitar la asesoría legal respectiva para asegurar que se tomen los procedimientos mas apropiados.

Después de todo, decidir acerca de tener un observador durante un interrogatorio siempre es una cuestión difícil. Generalmente, en el curso de entrevistas no son invitados observadores pues se trata de reuniones no confrontacionales, pero si la entrevista en un momento dado se convierte en un interrogatorio, convendría llamar a una tercera persona para que observe el desarrollo de los cuestionamientos hacia el sujeto por interrogar y garantizar de esta manera que escuche, dado el caso, la confesión de culpabilidad.

En muchas ocasiones los investigadores experimentados piden a un colega que se mantenga próximo a la sala de entrevistas para cubrir la eventualidad de requerir una tercera persona observadora.

Dicha persona no participa activamente y casi siempre está realizando otras tareas en el exterior, pero se encuentra justo ahí donde es conveniente y escuchando discretamente el desarrollo del interrogatorio ya que con este propósito suele dejarse semiabierta la puerta de la sala de entrevistas.

Aun, si un investigador decide no incorporar al observador hacia el interior de la sala, éste se encuentra lo suficientemente cerca para corroborar cualquier alegato que aclare los inconvenientes.

Lea aquí la segunda parte

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8 comentarios en “La Entrevista e Interrogatorio en la Investigación Criminal – Parte I

  1. Todo interesante. Pero en el caso de Rosario Ponce, resulta sintomàtico que ya haya rendido su manifestaciòn 4 veces y ahora està convocada para una quinta ocasiòn PARA HABLAR DE LO MISMO. Es que acaso no le creen? O se han dado cuenta que muy probablemente no ha contado todo? Me inclino por la segunda opciòn. Ya que habria que ser bien inocentòn por decir lo menos, para pensar que esta vez la han llamado “solo porque hallaron el cuerpo de Ciro” (desde el 16 de Octubre 2011 han pasado casi 6 meses).

    • Magdalena se refiere a mi tesis que el Dr. Ciro hubiera encontrado el cuerpo de Ciro en pocos días, y la verdad fresca, si hubiera contratado un detective profesional, en vez de reposar en la policía, fiscalía, abogados, búsqueda desorganizada, cuentistas, simuladores de detective, etc.

      • Y a quièn iba a interrogar ese “detective”. Si vemos que varios de los presuntos testigos, sapos o implicados se han defecado olimpicamente en la justicia y no han acudido a su llamado cuando fueron citados. Hasta ahora estàn esperando a Baraybar y veremos si la proxima semana se atreve a dar la cara. Aunque sea por videoconferencia. Y la misma imputada despuès de que su defensa confirmò su asistencia el dia 13, ahora pretende cambiar la fecha, so pretexto de “labores acadèmicas” cuando se supone que esas obilgaciones en su universidad (què, sigue estudiando?) las conocia antes que fuera citada y que su defensa anunciara que esta vez si iba a acatar el llamado de la justicia en la fecha indicada. Lo que si me resulta interesante, por lo que escribiste en otra nota de este foro, a proposito de lo que debio hacer el Dr. Ciro desde un inicio, es decir descartar la “ayuda” de gente como abogados, topos, sapos, dagobertos, gallianis, etc, te olvidaste mencionar especificamente a los sinchis.

  2. No soy peruana y me asombra el tema del Detective. En un país democrático, son los poderes púbicos que se comprometen con la verdad. Y sois los peruanos que podeis, y este caso ayuda, trabajar y luchar para que lo público sea excelente. Los mejores profesionales, los mejores servicios.

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