La Entrevista e Interrogatorio en la Investigación Criminal – Parte II

Lea aquí la primera parte

TÉCNICAS

A través de los años, se han mantenido dos técnicas conocidas y aceptadas generalmente para el manejo de entrevistas e interrogatorios: Kinésica y Reid.

Las dos comparten algunos elementos en común, pero también cada una tiene una visión diferente tanto como maneras de observar las conductas, características de los sujetos que se comportan engañosamente y enfoque sobre cuál es el método de manejo de entrevista que trabaja mejor para provocar que se revele la conducta de culpabilidad de sujetos bajo investigación.

Un investigador debiera conocer, aprender y aplicar elementos de las dos técnicas. Mejor aún, aprender otras disciplinas además de Kinésica y Reid e identificar cuál de todas estas herramientas le acomoda mejor y desarrollar un propio estilo combinando todas las técnicas desde una perspectiva ecléctica.

Técnica Kinésica. La entrevista kinésica reconoce e interpreta un amplio rango de conductas conscientes e inconscientes, verbales y no verbales que exhiben típicamente las personas cuando son sometidas a interrogatorios.

Mientras más definido sea el patrón de conducta que se observa en una persona, mayor seguridad podrá tener un interrogador respecto a si dicha persona se esta conduciendo evasivamente o con falsedad.

Es importante destacar que un principio básico de la técnica kinésica establece que ningún síntoma o signo conductual por si sólo indica una prueba absoluta de que alguien está mintiendo.

Es el conjunto de síntomas -un síndrome- lo que puede permitir a un investigador interpretar con mayor certeza si un sujeto dice la verdad o está mintiendo.

Un interrogador podría inferir frecuentemente situaciones de engaño poniendo atención a los elementos que se leerán a continuación.

Conducta verbal. La conducta verbal incluye no sólo cómo las palabras son utilizadas en la dicción, sino también la forma de hablar, por ejemplo la vacilación, el quedarse callado repentinamente, el exceso de camaradería en el discurso y el entusiasmo por querer cooperar en una investigación.

Incluye también la naturaleza de la comunicación, tal es el caso de responder una pregunta con otra pregunta, responder repitiendo la misma pregunta recibida, o tratando de mostrar credibilidad invocando a Dios o a la religión (“Lo juro por Dios”). También los lapsos reales o de aparente pérdida de memoria durante un interrogatorio quedan comprendidos dentro de la conducta verbal.

Respuestas divergentes. Las respuestas dadas en una entrevista ya sea por personas culpables o por personas inocentes entran en dos distintos tipos de patrones conductuales. Cuando se pregunta por ejemplo, ¿Puede usted explicar por qué sus huellas digitales fueron encontradas en el escritorio donde se perdió el dinero? la persona inocente probablemente diría algo parecido a, “Eso no es posible porque sencillamente yo no lo hice”. Una persona culpable, por el otro lado, probablemente ofrecería algún tipo de excusa por haber tocado el escritorio, como por ejemplo, “Necesité una pluma y así fue que abrí el cajón para ver si hallaba alguna”.

En un caso documentado por un investigador donde alguien había enviado cartas amenazantes al director general de una empresa se había logrado tener una lista de tres sospechosos, todos ellos empleados de la misma compañía. Durante la entrevista con la persona que encabezaba la lista, el investigador tomó una de las cartas que se encontraba dentro de una bolsa de plástico transparente para manejo de evidencia y la depositó sobre la mesa. El papel de la carta estaba cubierto con polvo que revelaba impresiones dactilares visibles sobre la carta.

El investigador entonces le preguntó al primer sospechoso, “¿Hay alguna razón por la que tus huellas digitales se encuentran en esta carta?” Esta acción convencía al sujeto de que el investigador había hecho bien su trabajo. La persona entonces manifestó una pobre historia acerca de tomar una hoja de papel y dejarla sobre su escritorio de donde seguramente la habría tomado la persona que escribió las notas amenazantes.

Eventualmente esta persona admitió haber escrito las cartas. (No es ilegal utilizar este tipo de sutiles trampas por parte de un investigador para conseguir alguna admisión de culpabilidad)

Un interrogador podría también preguntar, “¿Cuál cree usted que sería el resultado si llevamos a cabo una examen del polígrafo sobre este incidente?”

La persona inocente respondería normalmente algo como, “Bien, adelante no hay problema, pasaré la prueba”. Una persona culpable podría tratar de explicar por qué él o ella no confían en ningún aparato, mencionando que además se pone nerviosa. O tal vez, alegaría y cuestionaría la legalidad o admisibilidad de este tipo de pruebas.

Por supuesto, contestaciones como “Soy muy nerviosa” o cuestionamientos respecto de la legalidad del polígrafo no necesariamente indican que una persona sea culpable. Una persona inocente podría explicar razonadamente sus puntos de vista del porqué piensan que fallarían una prueba de este tipo.

Conducta no verbal. Tomando en cuenta el amplio espectro del lenguaje corporal, la conducta no verbal usualmente se manifiesta por si misma como una reacción hacia una dificultad o a una pregunta directa que pretende extraer la verdad.

Los entrevistadores siempre deben poder mucha atención al lenguaje corporal.

Si una persona se sienta en una posición erguida y relajada al principio de una entrevista, pero cruza sus brazos cada vez que se le hace una pregunta relevante o provocativa puede tratarse de un signo indicativo de engaño.

O, si una mujer se frota la nariz cada vez que ella dice “No, yo no lo hice” y este gesto sucede solamente en el transcurso de la entrevista y en preguntas incisivas, se trata entonces también de una persona que probablemente esté mintiendo.

La esencia para identificar signos reveladores de la conducta no verbal es observar el patrón de comportamiento de una persona y cómo ella responde y reacciona a las preguntas relevantes en comparación a cómo responde a preguntas normales o no amenazantes durante el transcurso del interrogatorio. Como contraste, un sujeto que se frota la nariz raramente puede indicar que solo tiene comezón.

Técnica Reid. La técnica siempre comienza con una entrevista no acusatoria y cuando es el momento apropiado se orienta la sesión hacia un interrogatorio. La etapa del interrogatorio está basada en nueve componentes.

Esos nueve componentes, en forma abreviada son los siguientes:

Confrontación positiva. El interrogador primero adopta una posición acusatoria dominante asumiendo confiadamente que el interrogado es culpable y esperando la reacción del sujeto para evaluarla. Entonces el interrogador utiliza lo que en la técnica Reid se conoce como una “declaración de transición” para conseguir que el sujeto admita la culpa.

Una declaración de transición es una razón articulada (inferencia consistente) por el investigador a efecto de orientar el interrogatorio hacia su terreno.

Una vez que el interrogador ha manifestado su certidumbre sobre la culpabilidad de un sujeto, debe necesariamente continuar con otras inferencias que permitan explicar y probar el porqué y el cómo es que el interrogado cometió un delito.

Desarrollo del tema. El investigador ayuda a que el interrogado desarrolle aspectos temáticos que minimicen o justifiquen el motivo de un delito apelando a aquellas circunstancias que el interrogador crea más apropiadas en función del tipo de personalidad del sujeto. De esta forma, una persona culpable ya habrá racionalizado la conducta cometida y las posibilidades de que admita su responsabilidad pueden haberlo dejado preparado para confesar.

Algunos temas específicos, de acuerdo a Reid, incluyen decirle al sujeto que otras personas habrían hecho lo mismo que él bajo las misma circunstancias, reduciendo de esta forma la gravedad del delito y sugiriendo por ejemplo que el “dueño de la empresa puede aceptar algunos incidentes de robo dependiendo de la situación”

Manejo de negaciones. Aquí el interrogador intenta persuadir al sujeto de que no es conveniente para él negar su implicación en los hechos. Los indicadores no verbales que suelen aparecer durante una posible negación incluyen la inclinación hacia delante en la silla donde se ubica el individuo como deseando retirarse, extender la mano tratando de llamar la atención y captar la mirada del interrogador, o abrir la boca dando la impresión de querer hablar. También, un indicador verbal sobre este punto es la petición de querer hablar por parte de un inculpado.

Después de escuchar la petición de hablar por parte del interrogado, por ejemplo, un interrogador debería atajar la solicitud y expresar un comentario que desapruebe el intento de negación (Nota: en la técnica llamada W-Z de los expertos Wicklander y Zulawsky se utiliza además un signo no verbal de alto con las manos dirigidas hacia el sujeto interrogado y moviendo la cabeza hacia un lado como queriendo que el sujeto interprete algo parecido a “Ese no es el tema, volvamos al punto”. Este ademán se conoce técnicamente en la técnica W-Z como el emblema de alto).

También en uno de los estudios documentados de Reid, los autores describen este procedimiento en la forma siguiente: “El tipo de comentario suele comenzar con una referencia acentuada sobre el nombre de la persona (Ejem. “¡José!”), seguido por algo parecido a, “antes de que digas algo más, déjame explicarte que delicado es este asunto”, o, “Escucha, quiero que entiendas esto”. Estos comentarios deben, por supuesto, estar respaldados por gestos tales como romper el contacto visual y mantener en alto una mano haciendo una señal de “alto”.

Objeciones inminentes. Como lo define Reid, una objeción es una declaración realizada por un sujeto como una excusa o razón del porqué una acusación es falsa, tal como afirmar que no se poseía un arma de fuego cuando se cometió un robo con violencia.

Los investigadores deben desechar generalmente este tipo de objeciones. Si por ejemplo, una persona expresa no haber cometido un robo porque no tiene un arma propia, dicha objeción puede ser manejada en la forma siguiente: “Me agrada que digas eso José, porque eso me aclara que no fue tu idea meterte en este asunto, que uno de tus conocidos te involucró dándote el arma y entonces toda esta bronca por eso pasó.

Como ves José, si tú tenías el arma y la llevabas esa noche lista para usarla y matar a alguien que se cruzara en tu camino, eso es una cosa. Pero si el otro tipo te la puso en tus manos para usarla sólo para espantar, eso es otra cosa también”.

Atención. Captar y mantener la atención de un sospechoso es también un aspecto clave. Un interrogador debe reconocer el punto donde el sospechoso esta psicológicamente seguro de si mismo para superar un interrogatorio, de tal manera que en determinado momento el investigador utilice técnicas invasivas de acercamiento físico y técnicas verbales para dominar y controlar la atención del sujeto.

Mantenerse quieto y evitar el contacto visual son dos signos de que el sujeto esta en otro asunto. El rostro de la persona no reflejará emociones y comenzará a cruzar las piernas. Las técnicas para recuperar la atención incluyen que el investigador mueva su silla más cerca del sujeto de una manera gradual y sin obstrucciones. Al mismo tiempo, el interrogador puede moverse dentro de la línea de visión de la persona para restablecer el contacto visual.

Pasividad. El investigador debe saber como manejar la conducta pasiva de un sospechoso, al tiempo que esta actitud puede tratarse de un indicador de que la persona esta lista para admitir su culpabilidad. En estas circunstancias el interrogador debería hacer un resumen del porqué la persona cometió el delito, observando atentamente las reacciones ya sea que el sujeto acepte o rechace las razones que manifestó el investigador.

Preguntas alternativas. Para obtener una admisión de culpabilidad, el interrogador hace una pregunta con sólo dos posibles respuestas, ambas incriminatorias. Un ejemplo es, “¿Tomas el dinero cada vez que te encuentras trabajando o sólo cuando realmente lo necesitas?”. Otra pregunta sería, “¿Gastaste todo el dinero en diversiones o solamente utilizaste parte de él para pagar tus deudas?”.

Detallando eventos. El investigador debe obtener los detalles incriminatorios del sujeto para establecer una admisión de culpabilidad completa e identificar las discrepancias y la falta de concordancia en la historia que expresa el interrogado.

Los métodos para lograr este propósito deben utilizar palabras que eviten dramatizar y exagerar los hechos. En tal sentido un interrogador puede preguntar “¿Cómo cuántas veces usaste el cuchillo?” en lugar de “¿Cuántas veces la acuchillaste?”

Declaraciones escritas. En esta etapa un interrogador debe convertir una confesión oral en una confesión escrita. Se trata de un aspecto vital que las declaraciones sean estructuradas de tal manera que soporten la admisión de culpabilidad verdadera del sospechoso y una voluntad natural de expresar la confesión. Revisar las declaraciones escritas por testigos a menudo son rechazadas por los propios demandantes argumentando que éstas no fueron escritas por ellos o que lo declarado obedece a palabras que les fueron dictadas. Por esta sencilla razón es imperativo que un sospechoso incluya en su confesión escrita los detalles del delito que solamente él puede conocer de los hechos realmente sucedidos.

Lea aquí la tercera parte

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3 comentarios en “La Entrevista e Interrogatorio en la Investigación Criminal – Parte II

    • En el final de la tercera parte están los créditos.

      · El autor del trabajo original es el Sr. Edward McDonough, CPP, CFE, director de seguridad de la firma Tyco FIRE en los Estados Unidos y miembro del consejo de certificación profesional de ASIS International.

      · Traducción, adaptación y complementación del idioma inglés al español por Carlos Ramírez Acosta, CPP, CPO, director de la firma PRISMA Consulting Latinoamérica y miembro del Capítulo México de ASIS International.

  1. Sí, lo vi al final, y me entretuve en ver quién era PRISMA Consulting Latinoamérica i Asis Internacional. Quienes eran y a qué se dedican.
    Me interesó sobre todo lo de traducción, adaptación y “complementación” a cargo de Carlos Ramirez Acosta.

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