La Entrevista e Interrogatorio en la Investigación Criminal – Parte III

Lea aquí la segunda parte

OTRAS TÉCNICAS

Aunque las técnicas Kinésica y Reid son ampliamente conocidas en el medio de la seguridad pública y privada como efectivas, no siempre sólo con una de éstas técnicas puede tenerse una solución completa para el manejo de las entrevistas e interrogatorios.

Cada persona, cada investigación, cada entrevista o interrogatorio es único y mientras el investigador conozca y domine varias herramientas metodológicas, tendrá mayores posibilidades de resolver un caso.

En cualquier investigación, el investigador debe aplicar un repertorio personal de habilidades de entrevista e interrogatorio que le resulten apropiadas y efectivas.

Existen muchos otros tipos de técnicas para analizar el lenguaje verbal y corporal que son utilizadas por los entrevistadores. Varias de estas técnicas incluyen la aplicación incremental de la presión psicológica hacia el sujeto.

El proceso de interrogatorio descansa en la premisa de que, bajo situaciones de estrés, alguien que está mintiendo o reservando información de un caso tenderá a experimentar algún tipo de desorden interno y este conflicto psicológico se manifestará por si mismo en una serie de signos verbales y no verbales.

Un entrevistador efectivo sabe como aumentar el nivel de presión sobre una persona para que seguidamente se incrementen los indicadores verbales y no verbales que habrá de interpretar en su momento.

Recomendación clave: los interrogadores deben tener siempre presente que están utilizando una herramienta poderosa pero imprecisa dentro del proceso de cuestionamiento a cualquier persona, así que deben conducirse con responsabilidad y aplicar este recurso cuando lo demanden las circunstancias.

Un buen interrogador puede conseguir que una persona inocente admita alguna culpabilidad manejando indiscriminadamente la presión psicológica. Sin embargo, el objetivo final de una entrevista e interrogatorio es descubrir la verdad de los hechos y no la de obtener una falsa admisión a cualquier costo.

Con esto en mente, se enuncian brevemente otras técnicas:

Silencio. Esperar a que el sospechoso hable. La mayoría de la gente se incomoda con el silencio y comienza a hablar solamente para romper la tensión. Conseguir que un sospechoso diga algo es mejor que el silencio, ya que podrá revelar nueva información o parafrasear algo que dijo anteriormente y que podrá aclarar el significado de lo declarado.

Empatía. Empatizar con el sospechoso, tal vez compartiendo una experiencia personal. El objetivo es minimizar el sentimiento de culpa o la pena por una conducta ilícita cometida para que le resulte menos difícil emitir una confesión. El interrogador podría decir algo como, “Cualquier persona en tu misma posición seguramente habría hecho lo mismo”. Un tono y trato gentil tocando amablemente el brazo o la espalda de la persona ayudaría a reforzar la actitud de empatía por parte del entrevistador.

Apelar a las emociones y a la espiritualidad. A menudo las personas responsables de un delito están desesperadas en descargar su culpa porque les causa una gran peso en su “alma”, de tal manera que un investigador puede proceder apelando a las emociones del sujeto como la religión, la espiritualidad, la ética o la moral. Por ejemplo, “Yo sé que esto te está afectando porque eres una buena persona. Si te libras de esa carga te sentirás mejor”.

Señalar signos de culpabilidad. Otro camino para incrementar la presión en un sospechoso es decirle abiertamente que esta manifestando síntomas típicos de culpa. Ejemplo, “Tu boca parece muy seca y mantienes cruzados los brazos cada vez que te pregunto sobre el dinero perdido. Eso esta indicando que no estás diciendo la verdad”

Estar listo para el golpe. Buscar la admisión de culpabilidad cuando el sospechoso manifiesta buena disposición para cooperar o parece estar listo para confesar. Un signo efectivo que denota que el sujeto está en esta situación es cuando pregunta, “¿Qué le pasará a la persona que hizo esto?” En este caso, el interrogador puede responder, “¿Estás diciendo que tú lo hiciste?” O, utilizar también el camino de la empatía puede ser muy efectivo, aquí el interrogador podría decir “Eso depende, porque esto parece haber sido un error cometido por una buena persona”

Transmitir que se sabe todo. Después de hacer una pregunta, destacar que se sabe la respuesta. Para ilustrar: “Hemos entrevistado a un número importante de personas sobre este asunto y tenemos demasiada información y pruebas. Así que quiero que pienses con cuidado lo que vas a contestar”.

Ofrecer una oportunidad para mentir. Dar al sospechoso una posibilidad de mentir, sugerir un escenario que se sabe es incorrecto y escuchar si el sospechoso concuerda.

Quitar la mira del sospechoso. Otra táctica efectiva es preguntar al sospechoso que externe su opinión del delito. Esto incluye preguntarle cómo él podría haber cometido el delito o porqué alguien habría de cometerlo. También se le podría preguntar qué debería sucederle a la persona culpable del crimen.

Una persona inocente generalmente dirá que castiguen con toda la ley al responsable mientras que alguien culpable recomendará cierta indulgencia.

Usar el engaño con moderación. Es legalmente aceptable proporcionar falsa información o sugerir que se tiene evidencia que no existe. La clave aquí es ser muy cuidadoso para no perder credibilidad ante el sospechoso mencionando algo que él sabe no es cierto o provocar con la mentira que una persona inocente confiese algo que no cometió.

Algunas veces los entrevistadores omiten otras fuentes de información para ampliar el análisis de un caso, confiando en que pueden obtener lo que necesitan directamente de las entrevistas. Esto es un grave error.

Virtualmente, cada investigación requiere de entrevistas e interrogatorios. Dominar las técnicas para cada caso es un camino indiscutible en el descubrimiento de la verdad.

ENTREVISTA VS. INTERROGATORIO

Los investigadores comúnmente llevan a cabo entrevistas convencionales y confrontaciones más intensas como los interrogatorios, llamados también en el campo corporativo, “entrevistas adversariales”. Estas actividades son parte de un mismo proceso de búsqueda de la verdad pero utilizan diferentes tipos de aproximaciones hacia los sospechosos y también sirven a diferentes propósitos.

Las entrevistas generalmente se llevan a cabo para obtener información básica de hechos y antecedentes de un caso a efecto de realizar un proceso investigativo. Esto involucra buscar a testigos y otras personas que pueden tener información útil relacionada con el caso. Otra razón para manejar una entrevista es obtener información de antecedentes acerca de procesos y procedimientos.

Por ejemplo, un caso donde hay dinero perdido de la bóveda de valores de la empresa sería importante determinar el proceso estándar utilizado para transferir dinero en efectivo a la bóveda de tal manera que el conocimiento preciso de esta actividad sirva como punto de partida de las investigaciones.

En este sentido, el investigador puede mas tarde establecer cuando debe interrogarse al personal de la bóveda para saber si los empleados siguieron el procedimiento y si alguno de ellos se conduce con engaños respecto del proceso normal de manejo y transferencia de efectivo.

Una entrevista efectiva se lleva a cabo en un ambiente amistoso con cierto tono formal. No es adversarial o confrontacional, al menos en el principio.

Es sencillamente una forma de obtener información haciendo preguntas a personas con buena disposición. Además, en las entrevistas comúnmente se identifica a otras personas que serán entrevistadas donde se observarán sus reacciones y se buscarán signos de ocultamiento de datos o de malas interpretaciones acerca de un caso. Las personas que se ajusten a esto último serán candidatos para ser interrogadas.

Teóricamente, al menos, nadie es considerado sospechoso en el comienzo de un caso, aunque muchos investigadores creen saber quién es el culpable aun antes de desarrollar la primera entrevista.

Un interrogatorio, a diferencia de la entrevista, esta diseñado para lograr que un sospechoso confiese su participación o acepte su culpabilidad en los hechos.

Es la naturaleza no cooperativa de las personas la que permite establecer a quién se entrevistará o interrogará. Los interrogatorios no sólo se aplican a sospechosos de un delito, sino también a quien está ocultando información.

Notas:

· El autor del trabajo original es el Sr. Edward McDonough, CPP, CFE, director de seguridad de la firma Tyco FIRE en los Estados Unidos y miembro del consejo de certificación profesional de ASIS International.
· Traducción, adaptación y complementación del idioma inglés al español por Carlos Ramírez Acosta, CPP, CPO, director de la firma PRISMA Consulting Latinoamérica y miembro del Capítulo México de ASIS International.

3 comentarios en “La Entrevista e Interrogatorio en la Investigación Criminal – Parte III

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