A propósito de la llegada de Rosario

Publicado en ACTOS FALLIDOS, blog de Alan Caira Vivanco el 9 de Mayo del 2012

Me sorprende que este caso siga en las noticias y que la prensa y la población sigan en el mismo rollo de antes de linchar a Rosario, pensaba que con el hallazgo del cuerpo del infortunado joven y su posterior estudio, todo esto terminaría, pero no fue así. Con todo esto, recordé el ensayo que escribí el año pasado: “Medios de Comunicación y Sociedad en el Caso Ciro Castillo Rojo” y que lo presente en el “I Encuentro Macroregional de Estudiantes de Sociología”. Ahí va un resumen del texto.

1.1. Medios de Comunicación

Después de conocer los primeros resultados de las investigaciones algunos diarios suavizaron su postura con respecto a Rosario; sin embargo, todavía existe un importante sector de la prensa que sigue tratando de encontrar pruebas que la incriminen. ¿Que pasa si Rosario no es culpable? La noticia perdería suspenso y el melodrama se acabaría ahí, como consecuencia de esto, los diarios tendrían un menor tiraje y algunos programas televisivos, tendrían que encontrar otras formas de subir en el rating ante el descenso de su audiencia. El objetivo de la prensa no es finalmente encontrar la verdad, ni ayudar a la justicia, sino simplemente alimentar el morbo de la gente para vender más.

De esta forma, la mercantilización de la información en los medios de comunicación hizo que la prensa explotara al máximo esta noticia y dramatizara en sus conjeturas e hipótesis durante más de seis meses convirtiendo a un caso más de las estadísticas de desaparecidos que se suceden en el país todos los días, en una telenovela con tintes melodramáticos que enganchó muy bien con el público peruano acostumbrado a este tipo de espectáculos, por lo que cada día pedía más sobre el tema.

El público se deja fácilmente arrastrar por la opinión que generan los medios de comunicación, tal influencia llega a veces al extremo de creer que si algo no sale en la prensa simplemente no existe. Eso lo sabía muy bien el padre de Ciro por eso siempre buscó una presencia en los medios y cuando la tuvo trató de explotarla al máximo. Pero esta presencia mediática no sólo es producto de la necesidad de encontrar a su hijo sino que está en la cultura popular de los peruanos de exhibir su dolor y hacer un espectáculo de su propia vida, como el señor Ciro lo mostró cuando un día después del entierro de su hijo asistió a un programa de espectáculos.

En el Perú al año se reportan desaparecidas miles de personas de quienes nada se dice en los medios porque no tienen ese componente melodramático que sí tiene el caso Ciro. Quizá el caso más emblemático de desaparecidos con poca cobertura mediática sea el del mayor Bazán, perdido en Bagua después de los enfrentamientos entre la policía y los indígenas. A pesar de provenir de una familia más acomodada, no tuvo el mismo respaldo del gobierno ni de la población ¿por qué? La respuesta se la dio el mismo doctor Ciro Castillo: “le ha faltado manejarse mediáticamente”.

1.2. Género y familia

La solidaridad con la familia de Ciro y el linchamiento mediático y popular de Rosario se debería a la identificación de los peruanos con una familia más tradicional, patriarcal, en donde el padre es el héroe, el aventurero, el hombre fuerte y perseverante, mientras que la madre es una mujer de casa, sufrida y débil a la que siempre se le ve llorando. El grado de identificación persiste a pesar de haberse puesto al descubierto algunos defectos de la familia, como que el padre pegaba a la madre o que el hijo era un mal estudiante y además consumidor de marihuana. Pero aquí lo importante es que ellos encajan en el modelo tradicional de familia.

Por el lado de la otra familia tenemos a una madre que asume el rol principal de la defensa de su hija, su exposición mediática es mayor en comparación con el padre, quien generalmente está a la sombra de la madre. La madre es una mujer fuerte y poco sensible como la hija. Centrándonos ahora en Rosario diríamos que su reacción no fue la que esperaba la mayoría de peruanos, de histerismo y entrega total a la búsqueda del enamorado perdido, sino que por el contrario se mostró con algo de apatía y distanciamiento del caso, algo que los medios aprovecharon para reforzar su hipótesis del crimen al mismo tiempo que lo hacía el público.

Al público le cuesta asimilar que ella se salve y él se pierda en esta historia, porque lo que el público espera de una historia de amor es que la pobre mujer se pierda y el valeroso hombre la rescate. Los patrones culturales de género de los peruanos giran en torno a que la mujer debe estar siempre a la sombra del hombre y debería afligirse frente a su desaparición. Es así que el público esperaba una actitud diferente de Rosario Ponce, similar a la del padre, de no descansar hasta encontrar a su ser querido. Como la actitud de la joven no encajaba con el modelo mental de la gente, esperaban verla desesperada y abatida todo el tiempo, es cuando empieza la sospecha de un crimen.

El drama de un crimen pasional atrae al público y aunque lo más probable es que no sea así, los medios se encargaron de que la hipótesis del crimen se posicionara. ¿Qué hubiese pasado si a Ciro lo hubieran encontrado días después de encontrar a Rosario?, probablemente la historia no hubiera durado tanto tiempo, tampoco se hubiera sabido que Rosario Ponce era madre soltera o que dejó a su hijo con sus abuelos mientras ella se iba de viaje con el enamorado. En el imaginario social cuando una madre tiene un hijo, su propia vida (el de la madre) pasa a un segunda plano y no puede ser más importante que la de su hijo, por lo tanto una persona de estas características no puede ser una buena persona, tiene que ser una villana.

1.3. Cultura Popular

A pocos se les ocurrió reconocer la proeza de una joven de sobrevivir 10 días en una geografía tan agreste y adversa. Si Ciro hubiera aparecido antes que Rosario probablemente ella hubiera sido más bien aplaudida por su esfuerzo de sobrevivencia y porque no se le hubiera descubierto su vida íntima. Por otro lado, si a Ciro se le hubiera encontrado unos días después de encontrar a Rosario sabiendo lo que se sabe hasta hoy, que se desbarrancó sin mayor epopeya, es probable, que su historia y su vida haya quedado en el olvido de los peruanos.

Sin dejar de reconocer el mérito de un padre que no desfalleció hasta encontrar a su hijo, es necesario señalar que Ciro Castillo padre fue uno de los principales promotores del linchamiento mediático hacia Rosario Ponce pues tuvo una actitud beligerante hacia ella y la joven alimentaba el morbo del público con una actitud poco colaboradora, de esta forma se establecieron los requisitos necesarios para que se creara una corriente de opinión contraria hacia Rosario y de colaboración y empatía hacia Ciro, que continuó hasta el final. La víctima finalmente se convirtió en un héroe de las circunstancias a quien la población vio como un santo o un ángel bendito.

Pero ¿porqué los peruanos tenemos esa facilidad de crear santos y héroes populares? ¿Cuál es la hazaña de Ciro? Empezaré respondiendo la segunda pregunta aunque de una manera poco grata, pues quizá la única hazaña que se le puede acreditar al joven universitario fue haber fallecido de una manera sospechosa. Otros dirán que la verdadera hazaña no la hizo él sino su padre, pero me parece que ni siquiera podríamos decir que fue una hazaña lo que santificó a Ciro, sino una extraña relación entre los medios de comunicación, que telenovelizaron la noticia y crearon la figura de una víctima y una asesina, con un público que se enganchó con la historia y se volvió en un consumidor de la novela por partes que le entregaban día a día con el fin de reforzar su hipótesis de un crimen pasional.

8 comentarios en “A propósito de la llegada de Rosario

  1. Patètico. No aporta ninguna novedad y es màs de lo mismo. El objetivo de rellenar pàginas en blanco es lo que mueve a estos pseudo analistas que encuentran en la oposiciòn a la tendencia mayoritaria, una forma de hacerse diferentes, de sentir que “les tomaràn atenciòn” por atreverse a “chocar con la conciencia popular” (algo similar a lo que quiso hacer hace poco con la gastronomia peruana el escasamente conocido “escritor” Ivan Thays, cuya fama en Peru es inferior a la del perro Lay Fun). Pero en fin. Olvida este ·”analista” que la mayoria de peruanos pensantes, que no nos hemos comido el cuento del “accidente del marihuanero despreocupado” y la “supervivencia de la heroina y madre coraje” lo hacemos simplemente por el hecho de tener la versiòn de la hoy imputada, asi como la actuaciòn de determinados personajetes inmersos en el caso de un modo u otro, tantas contradicciones y contramarchas, cuya “explicaciòn” simplemente es ofensiva a la razòn, a la lògica y a la realidad? Nada màs: Eso de “linchamiento mediàtico” es pan de cada dia en Perù y no solo con Rosario Ponce. Aqui lo que importa es saber si ella tiene algun detalle que ayude a esclarecer còmo murio Ciro y que aparentemente aun oculta. Y nada màs. Nadie quiere verla en la càrcel si no hizo nada malo. Y el Dr. Castillo hubiera sido un verdadero imbècil si, consolàndose en que “tambièn hay otros miles de desaparecidos” no utilizaba todos los medios a su alcance para lograr su objetivo primordial, que era encontrar el cadàver de su hijo. Ignora este Sr. “analista” que dudar de Rosario Ponce no es consecuencia de su escasez de interès y de làgrimas por la muerte de su en vida pareja, sino simplemente porque, tal y como van surgiendo poco a poco algunas evidencias, es obvio que Rosario por lo menos, ha callado parte de lo que debiò contarle a la justicia. Y que de contarlo a tiempo, le hubiera ahorrado a la familia del muerto tanta pena y sufrimiento, al Estado los ingentes recursos que està invirtiendo en la investigaciòn del caso y a ella misma la repulsa popular y los cuestionamientos con los que, aparentemente (esto es solo una opiniòn propia) en realidad màs que sufrir, como que “goza” un poquito. Ya lo dijo antes otro analista menos apasionado y màs objetivo: El mostrarse tan desafiante al parecer es algo que a Rosario le “agrada” mucho y por eso su actitud frente a este caso, aunque en el fondo sepa que se està haciendo daño ella misma. Nadie le pedia que se cortara las venas por Ciro (total solo estuvo unos pocos meses con èl) pero si le preguntan a cualquier especialista en conducta humana, es obvio que la de Rosario no se podria catalogar como “normal” en varios momentos de este caso.

    • En primer lugar, el objetivo de ese ensayo fue analizar el caso Ciro Castillo a partir de algunos conceptos sociales como el género, la cultura popular y la influencia de los medios de comunicación en el imaginario colectivo. Si tuve la intención de “hacerme diferente” como dices, fue analizando un caso real mediante un análisis social del mismo, más no buscando la “oposición a la tendencia mayoritaria” ni defendiendo o exculpando a alguien de un crimen. Eso finalmente lo determinarán los fiscales que ven el caso porque yo no conocía ni conozco a cabalidad los argumentos de las partes para tomar una postura.
      Lo que me impresionó del caso fue la inmediata identificación del público con la víctima de la familia Castillo Rojo y la condena hacia la figura de Rosario sin un mayor conocimiento del caso, por simple intuición. Si conoces bien el caso y te parece que Rosario es culpable, respeto tu opinión, pero no podría decir siquiera si discrepo contigo o comparto tu veredicto porque para mí lo importante en el estudio que hice no era descubrir si Rosario era culpable o inocente sino indagar cómo la pérdida de un muchacho pudo alcanzar tal relevancia mediática y cómo su búsqueda se convirtió en un fenómeno de masas que llegó al punto que se propusiera la santificación del difunto y se pidiera la cabeza de su acompañante.
      Coincido contigo en que “es obvio que Rosario por lo menos ha callado parte de lo que debió contarle a la justicia” pero no necesariamente en que por ese silencio que guarda “de contarlo a tiempo, le hubiera ahorrado a la familia del muerto tanta pena y sufrimiento, al Estado los ingentes recursos que está invirtiendo en la investigación del caso y a ella misma la repulsa popular”. Si queremos encontrar un verdadero culpable de esos cuestionamientos debemos buscarlos más en los medios de comunicación sensacionalistas y en la poca educación y cordura de los peruanos para afrontar estos casos.

      • Despuès de cierto tiempo vuelvo a este artìculo y agradeciendo tu alturada respuesta, reitero mis discrepancias pero a la vez retiro cualquier expresiòn que pudieras considerarla ofensiva, aunque te has cuidado de expresarlo.

  2. Ademas de todo ese cargamonton contra Rosario asuzado por la prensa, la tv, los topos y el Dr Ciro se nota un fenomeno de ciertamente heroizar a Ciro, en Arequipa da la impresion de que lo han tomado como algo regional, un Dr residente de Puno contra la corrupcion limeña, un joven de facciones provincianas contra una pituca limeña, David contra Goliat entendido una supuesta conspiracion corrupta de policias, militares, fiscales. En el hallazgo del cadaver de Ciro habian manifestantes en Arequipa mayormente jovenes mujeres levantando el puño gritando “justicia para Ciro” como si se tratara de un reclamo regional, si alguien defiende a Rosario es tildado de complice, de ser del entorno de Rosario, un corrupto mas que busca la impunidad. Un fenomeno de masas muy interesante que tergiversa la realidad y se impone, estas cosas llevadas al extremo explican aberraciones como las matanzas de etnias africanas o los genocidios de Sarajevo, sin ir muy lejos, el cobarde crimen del alcalde de Ilave disfrazado de acto de justicia popular.

    • Raùl: Otra vez haciendo tragedia de los aspectos casi “còmicos” del caso. Ciro no fue ningùn hèroe. Tuvo la mala suerte de aventurarse a un viaje de juerga y terminò como terminò. Y su padre no es tampoco ningùn hèroe ni mucho menos. Es un hombre que tercamente, no quiso aceptar el idiota consuelo de que “hay muchos casos de desapariciones sin resolver” y empleò todos los medios a su alcance, tal vez cayendo en el figurettismo y en la cargoseria, con la finalidad de lograr su primer objetivo (y el principal) que era encontrar el cadàver de su hijo. Y hoy con todo derecho, està insistiendo en conocer las verdaderas causas de esa muerte. Es todo, no hay ànimos de “matar” a nadie.

      En lo referente a eso de “el joven de facciones provincianas contra una pituca limeña” si que da risa verdadera. Ya escuchè algo parecido anteriormente, pero la verdad, sin ànimos de ofenderla, Rosario Ponce y familia tienen muy poco de “pitucos”. La “pituqueria” no es solo vivir en tal o cual lugar. Se lleva en la sangre y en las actitudes. Tambièn es importante lo econòmico y aunque suene irrelevante, creo que la zona donde vive Rosario es de cierta categoria residencial (venida a menos ùltimamente) y que se sepa, y esto no es pecado, su padre està desempleado y aparentemente la madre es quien sufraga los gastos familiares. Estudia en una universidad nacional (un verdadero “pituco” se va una universidad particular de las mejores (como la Pacifico o la PUCP) o en su defecto, de no haber la carrera alli, su familia lo envia al exterior.En fin, todo esto son cuestiones tontas, pero simplemente te respondo porque lo has mencionado. Rosario y familia tienen poco de blancos y muy poco de pitucos. No es pecado, pero tu “tesis” està errada.

      Finalmente, casi en forma “burlona” (como el desconocido que firmò este artìculo) te preguntas: “Cuàl es la hazaña de Ciro”? Creo que ninguna. Pero eso no implica que porque “no realizò ninguna hazaña” su sospechosa muerte quede impune. Tampoco Rosario realizò ninguna “hazaña” porque su tambièn “sospechosa” supervivencia, cada vez està en màs entredicho. Y cada dia van surgiendo novedades que la ponen en duda. Como escribiò Ricardo Uceda; “Rosario dice que estuvo perdida 9 dias…. Tal vez fueron menos…”

      • Dices que Ciro Castillo padre fue un hombre que “empleó todos los medios a su alcance… con la finalidad de lograr su primer objetivo (y el principal) que era encontrar el cadáver de su hijo. Y hoy con todo derecho, está insistiendo en conocer las verdaderas causas de esa muerte”. Sin duda alguna respeto el dolor y entiendo las reacciones de un padre que busca desesperadamente a su hijo, pero genera un impacto diferente para la sociedad una reacción como la del padre de Ciro Castillo y otra la del padre de Walter Oyarce, por poner un ejemplo. Pienso que este último actuó con mayor sabiduría y discreción que el primero. En la carta que escribió a su hijo después de su muerte decía “La muerte de mi hijo solo tendrá valor si sirve para detener, de una vez por todas, esta violencia absurda con la que vivimos… Mal hacen quienes amándolos (a los asesinos) los encubren, pues así los condenan con las cadenas más pesadas que tiene un hombre, las cadenas de su conciencia y el desprecio colectivo… Claro que exigiré justicia, pero es una meta inicial, pues mi hijo me ha trazado metas más grandes. En ello buscaré el consuelo de esta irreparable pérdida” Los dos son grandes padres, la diferencia no es el fondo sino la forma.

        • Sr. Alan Caira:

          Los casos de Walter Oyarce y Ciro Castillo son completamente distintos. El primero, presuntamente asesinado por 2 energùmenos (aunque no hay pruebas directas, pese a estar en un estadio lleno y tener la mayoria celular con càmara, justo ese instante nadie lo filmò). Pero esos presuntos asesinos estàn bien encerrados y culpables o no, el padre del hincha aliancista tiene la tranquilidad de que encontrarà justicia. Otra hubiera sido su actitud si el famoso “Loco David” aùn estuviera pròfugo en los EEUU y la justicia no hiciera algo por extraditarlo. Pero ahora, con toda razòn, el Sr. Walter Oyarce padre està saliendo tambièn en los medios ante la “audaz” estrategia de la defensa de los acusados por intentar demostrar que lo de Walter hijo “fue un simple accidente” (como quizà pudo haberlo sido). No se quedarà callado. Como lo hizo tambièn el padre de Gerson Falla, asesinado por maleantes con uniforme, y sobre quien, curiosamente al igual que a Ciro Castillo, lo calumniaron de drogadicto para intentar “justificar” en cierta forma, la presunta situaciòn en que se puso la cual al final desencadenò en su tràgica muerte. Coincido en que no solo Ciro Castillo padre y Walter Oysrce padre son grandes padres. Tambièn lo es el padre de Gerson Falla. Y la forma en que han actuado, no tenemos por què juzgarla. Salvo que nos vièramos en las mismas situaciones.

          p.d.: El Dr. Ciro hubiera actuado con màs “sabiduria” si, cuando a ojos de cualquier persona con 2 dedos de frente y casi desde un inicio, se entendia que en el caso de la desapariciòn de su hijo habia tremendo gatazo encerrado, no hubiera tenido una actitud demasiado comprensiva con la hoy imputada, de cuyo testimonio se desprendian ciertas “incongruencias” (que reitero, no la hacen culpable de la muerte de Ciro) y, volviendo al Dr. se negaba a creer que habia precisamente “gato encerrado”. Oi una declaraciòn de èl diciendo: “No me sumo a la gente que sospecha de Rosario porque he estudiado sicologia de masas y sè còmo actua la poblaciòn en estos casos”. Pecò de “inocentòn” y perdiò valioso tiempo por no ser màs “suspicaz”. Recièn reaccionò en Julio 2011 y, en esto coincido con el autor de este foro Victorio Nevers, si el Dr. Castillo actuaba mejor desde el inicio, quizà otro hubiera sido el resultado.

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