De policiales a espectáculos: tres en raya

Por María José Ampuero – Publicado en el blog del Fondo Editorial de la UPC el 7 de Noviembre del 2011

La “Ruta Ciro” y el “Pisco 7.9” tienen más cosas en común que haber sido considerados como faltas de respeto hacia los familiares de Ciro Castillo Rojo y los damnificados del terremoto del 2007. De hecho, son como una segunda parte de lo que se ha venido llamando la espectacularización de la noticia; aquellas tragedias o historias dramáticas que son presentadas por los medios de comunicación como melodramas, novelas o shows. Esta segunda parte tiene dos características principales. Por un lado, los hechos son un show en sí mismos: la tragedia termina fundiéndose con el espectáculo en la vida real, en una perfecta conjunción que parece recogida tal cual por los medios de comunicación y presentada al público. Por otro lado, las noticias sobre cada caso empiezan publicándose en la sección de policiales para luego saltar a la de espectáculos.

El caso Ciro Castillo

El alcalde del distrito arequipeño de Caylloma, Elmer Cáceres, no fue el único que generó una noticia de espectáculo tras la tragedia de Ciro Castillo Rojo (muchacho perdido en el Colca cuyo cadáver fue encontrado meses después) al anunciar la creación de la “Ruta Ciro” en setiembre del 2011. Y es que en mayo de este año los habitantes de Chivay (Arequipa) implementaron una escultura con la figura del muchacho vistiendo el traje de una danza típica de la zona, hecho que fue publicado el 5 de mayo en la versión online del diario El Comercio como “Escultura de Ciro Castillo Rojo se exhibirá en el valle del Colca”. Además, en el ínterin, en noviembre del 2011, la principal sospechosa de la muerte de Ciro Castillo Rojo, Rosario Ponce, desfiló en la pasarela del diseñador Ciro Taipe. El diario Ojo publicó el hecho en la portada del 25 de noviembre, con el titular: “Rosario con Ciro. Ex de estudiante muerto en el Colca debutó como modelo”; en el interior del diario la noticia apareció en la sección de espectáculos.

En los dos primeros casos (creación de la “Ruta Ciro” y de la escultura con su figura), el motivo de los protagonistas fue incrementar el flujo turístico a aquellas zonas de Arequipa. Es decir, aprovechar el interés mediático por el hecho “negativo” (muerte) para intentar obtener resultados positivos, en este caso, en el flujo turístico. En el tercer caso (desfile “Rosario con Ciro”), el diseñador y los padres de Rosario Ponce, indicaron que ésta había decidido desfilar por cuenta propia, dado que era un evento con fines benéficos. Cabe resaltar que esto sucedió poco después de que la implicada anunciara un libro y una película sobre su odisea en el Colca. Pero no sólo eso: la noticia del desfile irrumpió precisamente cuando el caso Ciro, que venía siendo publicado en los medios de comunicación desde abril del 2011, parecía haber cumplido su ciclo y estar próximo a desaparecer de las portadas y las secciones policiales. La consolidación del personaje en el mundo del espectáculo se hizo evidente cuando Magaly Medina, conductora del principal programa de espectáculos del Perú, dedicó gran parte de sus programas al desfile de Rosario Ponce. Tras migrar de policiales a espectáculos, el tema duró varios meses más en los medios.

Pero, ¿cómo es que las noticias relacionadas con el caso Ciro migraron de policiales a espectáculos? Para responder a esta cuestión se debe poner la situación en el contexto de la posmodernidad. Este término viene siendo definido y redefinido por especialistas y teóricos de diversas ramas como la Sociología, el Arte, la Arquitectura, la Filosofía y, cómo no, las Comunicaciones. Así pues, para responder a esta pregunta, se tomará en consideración algunas ideas fuerza sobre la condición posmoderna. En ese sentido, una de las más relevantes pertenece a David Harvey, teórico social británico, estudioso de fenómenos como el ecologismo, el imperialismo y el neoliberalismo. En su libro La condición de la posmodernidad. Investigación sobre los orígenes del cambio cultural, publicado por primera vez en 1990, Harvey explica que desde hace algunas décadas el mundo ha experimentado una intensa fase de compresión espacio-temporal, lo que ha generado un impacto sorpresivo y desorientador, entre otros ámbitos, en la vida cultural y social. Así, las nuevas formas de organización y las cada vez más modernas tecnologías productivas están acelerando cada vez más la producción y con ello, la rotación de lo producido; y esto, a la vez, supone una aceleración paralela en el intercambio y el consumo de aquello que se está produciendo (Harvey, 2004). En resumen, la producción y el consumo son cada vez más veloces y, con ello, el consumo de servicios también se vuelve efímero:

“La primera consecuencia importante ha sido la acentuación de la volatilidad y transitoriedad de las modas, productos, técnicas de producción, procesos laborales, ideas e ideologías, valores y prácticas establecidas. La noción de que «todo lo sólido se disuelve en el aire» rara vez ha estado más presente. (…) En el reino de la producción de mercancías, el efecto fundamental ha sido la acentuación de los valores y virtudes de la instantaneidad y de lo desechable (…), significaba también ser capaz de desechar valores, estilos de vida, relaciones estables, apego por las cosas, edificios, lugares, gente y formas de hacer y de ser tradicionales.” (Harvey 2004: 315-316)

Esto generó, como bien señala Harvey más adelante, un choque entre esta aceleración y la vida cotidiana del individuo, quien se vio obligado “a tratar con lo desechable, con la novedad y con la perspectiva de la obsolescencia instantánea” (Harvey, 2004).

Según el especialista, esto implica profundas modificaciones en la psicología humana, entre las cuales se cuentan el bloqueo de los estímulos sensoriales, el regreso a las imágenes de un pasado perdido y la simplificación excesiva en la interpretación de los acontecimientos. Así las cosas, ¿cómo responden los medios frente a estas modificaciones? Podría decirse que, por un lado, se evidencia la necesidad de tener noticias y enfoques frescos para la audiencia; por otro lado, también se ven en la necesidad de brindar a su audiencia elementos que puedan ser vistos como familiares y que se conviertan en ese “regreso a las imágenes de un pasado perdido”. Entonces, la cobertura del caso Ciro Castillo puede entenderse desde esta perspectiva. Por un lado, el cambio en el enfoque de policiales a espectáculos funciona como una renovación en cuanto ya se agotó el interés por el tema en policiales. Por otro lado, los personajes del caso que han acompañado por algunos meses a la audiencia se mantienen en el medio y continúan siendo parte de la vida diaria de la audiencia. Visto desde la perspectiva de la audiencia, la novela continúa, pero la historia se renueva bajo nuevas ópticas.

Los Llamoja y los Bracamonte

“¿Cómo le pueden dar cabida a esa chica? ¿Qué ejemplo para las demás jóvenes? Todas van a querer matar a su mamá para tener un programa en la tv. Estamos mal”, reclamó una entrevistada anónima a un reportero de Frecuencia Latina en marzo del 2012, luego de divulgarse el rumor de que Giuliana Llamoja tendría un programa de televisión en el canal local Best Cable TV, rumor que luego fue desmentido por el gerente de esta empresa. Aquel fue el último tema de una serie de noticias de espectáculos sobre el personaje Llamoja que se iniciaron en julio del 2010, fecha de la presentación del poemario de Llamoja “El amor y la Vía Láctea” en la Feria Internacional del Libro (FIL) en Lima. Hasta esa fecha, las noticias sobre el caso se mantenían en la sección policiales. Cabe recordar que este caso se inició el 5 de marzo del 2005, fecha en que Giuliana Llamoja asesinó a su madre. Las noticias, inicialmente en la sección policiales, llegaron a su clímax en julio del 2006, cuando fue sentenciada a 20 años de prisión tras ser hallada culpable por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud en la modalidad de parricidio. Tras un año en prisión, se le rebajó la condena a 12 años, y en mayo del 2009 se le otorgó la semilibertad.

En la actualidad, al personaje Llamoja se le menciona en los diarios como “la poetisa”, “la escritora”, “la poeta”, etc., incluso cuando la noticia tiene que ver con su sentencia. De hecho, el interés de la prensa por su vida parecería no molestarle en cuanto en varias ocasiones ha aparecido hablando frente a cámaras, siempre con una sonrisa, sobre su poesía. Esta característica se repite no sólo en el caso Ciro Castillo, sino también en el caso Fefer. Este caso se inició el 15 de agosto de 2006 con el asesinato de la empresaria Miriam Fefer y el enfrentamiento de sus hijos Ariel y Eva Bracamonte, esta última sindicada por su hermano como autora intelectual del homicidio. Tras ubicarse al presunto asesino de Fefer, Hugo Trujillo Ospina, se ordenó la detención de Eva Bracamonte y Liliana Castro, quienes fueron trasladadas al penal de máxima seguridad de Chorrillos en setiembre del 2009. Eva Bracamonte y Liliana Castro han solicitado en más de una ocasión, sin éxito, continuar el juicio fuera de prisión. Hasta la fecha, el caso aún no se ha cerrado y el juicio continúa en pleno desarrollo.

Mientras tanto, desde julio del 2011, Ariel Bracamonte empezó a aparecer en noticias de espectáculos, al iniciar su participación en el programa de entretenimiento televisivo El gran show, conducido por Gisela Valcárcel. Como bien lo dijo Fernando Vivas en la entrevista realizada a Ariel Bracamonte en su programa Cuéntame otra de marzo, la producción de El gran show pretendía que no se olvide la fama (negativa) que rodeaba al personaje Ariel para obtener, evidentemente, un provecho mediático. El otro tema que permitió a los medios explotar al personaje Ariel en las noticias de espectáculos fue la mediática presentación de su libro Culpa de sombras, publicado en marzo de este año.

La migración de los personajes envueltos en los casos Llamoja, Fefer y Castillo no sólo se explica por lo expuesto líneas arriba: la necesidad de tener noticias y enfoques frescos y, a la vez, brindar elementos familiares para la audiencia. Así, también se debe tener en cuenta otra dimensión explicada por el Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, en su último libro La civilización del espectáculo: “El bienestar, la libertad de costumbres y el espacio creciente ocupado por el ocio en el mundo desarrollado constituyeron un estímulo notable para que se multiplicaran las industrias de la diversión, promovidas por la publicidad, madre y maestra mágica de nuestro tiempo. De este modo, sistemático y a la vez insensible, no aburrirse, evitar lo que perturba, preocupa y angustia, pasó a ser, para sectores sociales cada vez más amplios de la cúspide a la base de la pirámide social, un mandato generacional, eso que Ortega y Gasset llamaba «el espíritu de nuestro tiempo» (…)” (Vargas Llosa 2012: 34-35).

En resumen, la búsqueda inacabable del entretenimiento se ha extendido a todos los ámbitos de la vida social, incluido el de las comunicaciones. El efecto en la prensa, como ya lo han señalado varios especialistas de todo el mundo, es el auge del infotainment, un fenómeno en el que busca espectacularizar las noticias para acercarlas a la vida diaria de la audiencia. En ese sentido, el investigador peruano César Mejía Chiang (2012) explica en su libro Cultura popular limeña y prensa chicha las características del sensacionalismo en clave de entretenimiento: “(…) se caracteriza por su pirotecnia visual, su interés por conmocionar (en términos lúdicos o melodramáticos) al lector con dramas personales, rumores en torno a personajes de la farándula, crónicas rojas de diverso calibre, evitando un análisis más sereno y detenido de conflictos socioculturales más complejos” (Mejía Chiang 2011: 72).

Es evidente que las noticias sobre los tres casos mencionados no profundizan en un análisis sobre las implicancias más complejas. No se profundiza, por ejemplo, en el tipo de relación que se observa en las tres familias, en la educación, en la fragilidad psicológica y otras tantas aristas más complejas que lo presentado en los medios (con el fin de brindar entretenimiento desechable). Entonces, la necesidad de entretenimiento de la audiencia encuentra un perfecto correlato en este modo sensacionalista de presentar las noticias sobre los casos.

Anuncios

3 comentarios en “De policiales a espectáculos: tres en raya

Deje un comentario (no es obligatorio el email)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s