Oficial de la PNP brindó declaración ante MP de Arequipa por caso Ciro

Publicado en Andina el 14 de Noviembre del 2012

El coronel PNP, Edmundo Miranda Cabello, acudió hoy a la Segunda Fiscalía Provincial Penal de Arequipa para brindar su declaración en torno al caso del universitario Ciro Castillo Rojo, cuyo cuerpo fue encontrado casi siete meses después de intensa búsqueda en el valle arequipeño del Colca.

Miranda permaneció casi dos horas en el despacho fiscal y al retirarse indicó a la prensa que se ratificó en su primera declaración, la cual señala la existencia de un tercer guante encontrado a unos metros del cuerpo del universitario.

“Durante la diligencia del levantamiento del cuerpo del joven universitario encontramos un tercer guante, eso figura en el atestado y sobre eso me he ratificado hoy”, manifestó.

Consideró que no volverá a ser citado por la fiscal María del Rosario Lozada, porque en su informe policial se revela todo sobre lo actuado el día del levantamiento del cuerpo de Ciro.

Miranda Cabello no dio mayores detalles sobre el atestado policial y recordó que el caso es reservado.

La Segunda Fiscalía Provincial Penal citó también para hoy a otros dos efectivos policiales quienes rindieron su manifestación ante la fiscal.

Para mañana jueves y el viernes se tiene prevista la asistencia de policías y pobladores del valle del Colca, así como rescatistas que participaron en la búsqueda de Castillo Rojo.

Unos 20 efectivos policiales acudieron en la víspera al Instituto de Medicina Legal de Arequipa para dejar muestras de sangre y de cabello para que sean comparadas con los restos encontrados con el cuerpo del universitario.

Estas son las primeras diligencias realizadas por el Ministerio Público luego que la fiscal a cargo del caso dispusiera abrir investigación preparatoria por el delito de homicidio en contra de Rosario Ponce.

El universitario desapareció el 4 de abril del año pasado en el Colca junto a Ponce; la joven fue encontrada con vida a los nueve días, pero él casi siete meses después.

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El guante que salvó a O.J. Simpson

Por Victorio Neves de Baers – 14 de Noviembre del 2012

En Junio de 1995, el juicio a O.J. Simpson, en los EE.UU. por el homicidio de su exesposa Nicole y de su amante, ocurrido un año antes, estaba en su apogeo.

El oneroso equipo de abogados y científicos a cargo de la defensa del famoso deportista afro-americano, estaba compuesto por gente muy experimentada y con amplia trayectoria en derechos civiles, de manera que ante las demoledoras evidencias presentadas por la fiscalía, su estrategia se basó en desacreditar la recolección de esas pruebas. Los argumentos principales de la defensa se basaban en la premeditada e incompetente acción de los equipos forenses que recolectaron la evidencia en la escena del crimen y en la casa de O.J. Simpson.

El caso estuvo desde un principio cargado de mucha emoción social y cultural debido a que el presunto homicida era afro-americano y las víctimas anglo-sajonas; elemento racial que además pesaba con mucha fuerza no sólo en la prensa y la opinión pública, sino en el jurado, compuesto por civiles no profesionales en leyes.

Usando el argumento racial se menoscabó la credibilidad y actuación de los policías blancos, fabricando la idea de que premeditadamente manipularon las pruebas para incriminar a Simpson; y usando el argumento de la incompetencia enfatizaban el descuido con el que se habían recogido las pruebas, pretendiendo descalificarlas.

El juicio ya tenía varios meses de acaparar los titulares de la prensa, y de ser transmitido en vivo por las principales cadenas de TV, cuando el 15 de Junio de 1995, se discutía una de las evidencias principales: los guantes. Cerca a la escena del crimen se había encontrado un guante con evidencia de sangre de Nicole y su amante, y en el domicilio del acusado se encontró su par también con la misma evidencia de sangre.

Image: O.J. Simpson tires on gloveSe le pidió a Simpson ponerse los guantes, y ante toda la audiencia presente y los millones de televidentes, las imágenes que han quedado impregnadas en sus retinas mostraron al acusado tratando gimnásticamente de ponerse los guantes, con el evidente resultado de que no le calzaban.

Eso fue suficiente, porque el abogado defensor venía repitiendo hace varias semanas al jurado, como hipnotizándolo, refiriéndose a las evidencias, “han de convencer, o deben absolver”, y lo volvió a repetir una vez más.

La opinión pública quedó convencida de que los guantes fueron sembrados y que la policía no actuó bien; algo similar fue el convencimiento al que llegó el jurado que finalmente declaró inocente al deportista.

La fiscalía argumentó de que probablemente los guantes se habían encogido debido a la humedad de la sangre, y que además las varias veces que se los congeló al archivarlos, y descongeló para revisarlos o usarlos en el juicio, propició su encogimiento; también argumentaron que uno de los abogados defensores pudo haber manipulado el interior del guante durante uno de los descansos del juicio; sin embargo, una imagen valió más que mil palabras y esos argumentos no convencieron.

Luego de algunos años, un conocido de Simpson, Mike Gilbert, escribió un libro, donde además de contar que el deportista le confesó ser el asesino, relató que él le había adiestrado a Simpson como hacer engrosar sus manos para que los guantes no le calzaran.

Simpson escribió luego en el 2006, un libro titulado “Si yo lo hice” que fue tomado por la opinión pública como una confesión, y que probablemente fue el segundo error de su vida, comparable con el retorno triunfal de Fujimori desde Japón; y aunque Simpson ya no podía ser juzgado por el homicidio, fue juzgado por robo a mano armada, al tratar de recuperar sus pertenencias, y condenado en el 2008 a una inclemente pena de 33 años de prisión, lo cual ha sido aceptado por la opinión pública como una justa revancha ante la fresca actuación de Simpson luego de ser declarado inocente.

No sabemos si el tercer guante será determinante en la inocencia judicial de Rosario Ponce, yo estimo que sí; tampoco sabemos si un posible libro escrito por ella, o por terceros que la entrevisten, traiga más luz de lo que la que la tropezada actuación fiscal logre; también estimo que sí.

Dos excursionistas están perdidos en volcán Misti

Publicado en La República el 14 de Noviembre de 2012

Tres imprudentes excursionistas subieron al Misti el último domingo con la idea de llegar a la cumbre en un día. Nunca pensaron que el camino se tornaría agreste y peligroso, y terminaron perdiéndose en las faldas del volcán.

Edgar Arias Carrazco (27), su hermano Eberth Pichigua Carrazco (19) y su tío Julio Carrazco Huamaní comenzaron el ascenso el pasado domingo cerca de la una de la tarde desde el distrito de Cayma. Pernoctaron en las faldas del Misti hasta el lunes por la mañana, cuando continuaron con la caminata.

Llevaron tres latas de atún y tres litros de agua, insuficientes para la travesía, por lo que con el pasar de las horas iban perdiendo sus fuerzas y su paso se tornaba más lento.

El lunes estaba por terminar, por lo que decidieron quedarse a dormir una vez más. A las seis de la mañana del martes, los improvisados caminantes decidieron regresar.

Edgar se separó de sus familiares buscando un camino más accesible y llegó a la escuela PNP de Charcani pidiendo ayuda. Ayer en la tarde, ocho efectivos de la Unidad de Salvamento de Alta Montaña (USAM) subieron para rescatar a los otros dos desaparecidos.

Tres policías no acudieron a dejar su muestra de sangre a la fiscalía en el caso Ciro

PRUEBAS. Resultados de ADN determinarán si los cabellos encontrados en cadáver de estudiante pertenecen a una tercera persona que estuvo con él y Rosario Ponce.

Por Arlen Palomino Ramos – Publicado en La República el 14 de Noviembre del 2012

Tres de los veinticuatro policías que participaron en el rescate del cuerpo del universitario Ciro Castillo Rojo, no acudieron a dejar su muestra de sangre al Instituto de Medicina Legal.

Guillermo Quiroz Carlos, Benito Flores Ramos y Edson Espezua Leiva no se presentaron a la citación que tenían ayer en horas de la mañana.

La diligencia empezó a las 9.00 horas  y terminó cerca a las 13.00 horas. Los efectivos de la Unidad de Salvamento de Alta Montaña (USAM) salieron raudamente sin dar declaraciones a la prensa.

Con las muestras de sangre, la fiscalía determinará si los cabellos encontrados en la casaca del cadáver de Ciro Castillo pertenecen a uno de los rescatistas. De ser así, se corroboraría la hipótesis de que hubo una  tercera persona con  Ciro y Rosario Ponce.

Para obtener los resultados del ADN se deberá esperar más de dos semanas.

La citación de ayer fue la primera diligencia que se realizó en la investigación preparatoria por el presunto homicidio de Castillo Rojo. Para la fiscal María del Rosario Lozada, la principal sospechosa es la ex pareja del joven, Rosario Ponce.

Simultáneamente, en el local del Ministerio Público, Eduardo Ponce, papá de Rosario, junto a su abogado Miguel Cabrera, llegaron para pedir la copia completa del expediente fiscal. No se la dieron, pero en horas de la tarde le permitieron revisar el documento.

A decir de Cabrera, la resolución donde se acusa a su cliente de homicidio culposo, tiene algunos errores materiales. Uno de ellos es la numeración de los folios. Las pruebas no se encuentran ordenadas y son de difícil acceso.

La investigación preparatoria tiene un plazo de 120 días. Hoy por la mañana se realizará la ampliación de la declaración del perito Edmundo Miranda. El efectivo policial argumentará su informe sobre el tercer guante que encontraron cerca al cuerpo de Ciro.

Los policías que no acudieron a dejar su muestra de sangre volverán a ser citados en otra fecha que aún no se fijó.