La sospecha ¿siempre presente?

Por Ángel Romero Díaz, Juez Superior de Lima – Publicado en Expreso el 9 de Febrero del 2013

No solo hay que ser honesto sino parecerlo. Esta antigua frase acuñada por Julio César, sigue vigente y se aplica para todo funcionario público que debe mostrar lo mejor de su probidad para generar confianza en la población, en especial cuando se vive en democracia en la que todos debemos cumplir con nuestras obligaciones sin distingo de clase.

Esta actitud no es nueva, sin embargo, ni nace en la década de los noventa. Nos viene desde el siglo XIX que es un período de grandes revoluciones, de sospechas y, consecuentemente, de denuncias en el mundo. Marx, Nietzsche y Freud fueron considerados como los maestros de la sospecha y de la denuncia, sea en el terreno de la economía, o contra los valores absolutos de la cultura occidental que inspiraban la vida de las personas, o para sospechar de las justificaciones racionales de nuestras conductas que sostenían que ellas se hallaban en nuestro lado consciente, sin aceptar que sólo eran impulsos de nuestro inconsciente, como diría Freud.

En fin, la cultura de la sospecha tenía entre sus representantes a estos personajes dados a la investigación intelectual y promotores de grandes revoluciones en sus respectivos campos. Eran otros tiempos y el mundo buscaba el cambio en el plano de las ideas. Al paso de los siglos y con la democratización de los conceptos, la actitud de la sospecha adquiere otra connotación más asociada al delito o la corrupción. Es decir, al lado negativo de los valores. Y es contra esto que tenemos que luchar. ¿Puede, en estas condiciones, una sociedad buscar su desarrollo en paz y con inclusión? Es necesario pues transparentar los valores, de modo que la población recupere la credibilidad en sus líderes, empezando por el valor de la palabra.

GARANTISTAEn el escenario social y político de estos tiempos la sola palabra “corrupción” adquirió, entre nosotros, una particular relevancia, por lo que se hace necesario entenderla en su más vasta acepción cultural, social y política. Si bien los hechos de corrupción no son una novedad en la historia humana, el bienestar general de nuestra sociedad exige cambios urgentes, sobre todo en el campo de la educación, para lo cual el ejemplo de las conductas personales es importante y referencial.

Debemos, por ello, fortalecer e incrementar los niveles de transparencia entre nosotros, como mecanismo eficiente para evitar la sospecha y la incredulidad en las personas, que pueden hacer mucho daño a la estructura misma de nuestro sistema democrático. Los ciudadanos informados se convierten, no olvidemos, en participantes activos de la democracia y en defensores de los valores que dan vigencia al sistema. Es lo que debemos buscar.

Desmienten que Ciro tenga corte en cuello

Fuentes del Ministerio Público aseguran que protocolo de necropsia no advierte ninguna herida.

Publicado en Peru21 el 9 de Febrero del 2013

“Es exagerado”. Así calificó el abogado de la familia Castillo Rojo, Juan de Dios Medina, la versión de que el cadáver de Ciro tiene un corte en el cuello.“

La doctora (Sandra Apaza, jefa del Instituto de Medicina Legal y quien le practicó la autopsia al cadáver) solamente habló de una lesión. Nosotros contrastaremos esta declaración con el protocolo de necropsia para saber si esta fue pre mórtem (antes de morir)”, sostuvo el letrado.

Asimismo, una fuente del Ministerio Público –que tuvo acceso al mencionado protocolo– confirmó que nunca se habló de un corte en el cuello, tampoco el jueves, cuando la doctora Apaza rindió una nueva manifestación.

“No sé de dónde sacaron eso”, enfatizó nuestra fuente.Como era de esperarse, Miguel Cabrera, abogado de Rosario Ponce, la expareja de Ciro y quien enfrenta una acusación por su muerte, también aseguró que en la respectiva necropsia no se hace referencia a un corte en el cuello.

“La doctora Apaza tampoco dijo nada sobre eso. Todo esto se lo han inventado”, aseveró el defensor de la joven.

Por su parte, personal de Biología Forense de la Policía respaldó estas versiones. Detalló que hubo raspaduras producto de la caída del estudiante universitario.

Para los especialistas, la presencia de fauna cadavérica (gusanos) en zonas que no son cavidades del cuerpo indica que allí hubo una herida abierta. “Los organismos ponen sus huevos en los lugares donde hay sangre”, explicó uno de los expertos.

Sin embargo, de acuerdo con la necropsia, en el cuello del muchacho no había fauna cadavérica, aunque sí cerca, en el hombro derecho.

SABÍA QUE-

Informe de la fiscal María del Rosario Lozada, en el que responsabiliza a Rosario de la muerte de Ciro, tampoco hace referencia a algún corte en el cuello.