Que nunca más se repita

Que nunca más un pederasta abuse de un inocente.

Texto de la postal enviada a los miembros de la curia peruana:

El evangelio del mensajero

Yo reinaré y por eso te digo a ti, hombre de fe, que mi mano rodeará tu cuello si te secundaron las serpientes y su risa y destruiste a los inocentes de mi reino.

Oh si, por mi padre lo juro, yo reinaré y te ordeno, no protegerás pederastas, ni cerrarás esta puerta que me pertenece, a quien denuncie a tus iguales.

No esconderás entre las bancas de los creyentes a las ratas de nuestro reino, que hacen de mi padre una sucia columna sobre la que se apoyan impunes.

Y si es tuya esa lascivia, ese calor, esa ansia bajo la sotana lo sabré. Y si cae sobre los inocentes como la baba, como el gemido, como tu sexo dentro de su llanto, te habrás arrojado al círculo de los desterrados. Oh la cárcel bastarda en la que no habrá rezo o institución que te salve y en la que no seré siervo sino hambriento león de tus genitales.

Por eso envío mi verbo posado en el mensajero. Santifico sus palabras que son las mías y te doy a ti este último mandamiento. No protegerás pederastas bajo la santidad de mi nombre.

El undécimo mandamiento | Poema y acción postal de Cecilia Podestá

Enlace del proyecto.

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