Olivier murió buscando agua

Publicado en Correo el 12 de Mayo del 2013

Tuvieron que pasar 11 días para que el joven universitario Olivier Toledo Carlos (19) pueda ser finalmente ubicado y sus restos recuperados en la quebrada de Suchuna, en las inmediaciones del Valle de Tambo (Islay-Mollendo) y el límite con Moquegua.

El difícil acceso al lugar hizo que el grupo que fue en su busca, compuesto por policías, fiscales y rescatistas, sufriera algunos inconvenientes.

El equipo de Correo caminó por más de 4 horas y vivió en carne propia las desfavorables condiciones climatológicas y geográficas del desierto.

La representante del Ministerio Público, Rosmery Mendoza, no llegó al lugar y se supo que habría ordenado el levantamiento del cadáver a medio camino. Situados en el lugar se pudo constatar que Olivier Toledo falleció buscando agua. Sus últimas fuerzas las empleó tratando de subir una loma que conectaría con el valle de Tambo. Fue hallado con las manos extendidas, por lo que se presume que habría rodado en plena búsqueda para saciar su sed.

Se pudo observar terribles escenas de dolor de parte de su padre César Toledo y su tío Israel Toledo, quienes llegaron al lugar del hallazgo.

Finalmente, el cuerpo de Olivier fue sacado a pie en una canastilla y a las 20 horas aproximadamente fue trasladado a la morgue de Arequipa.

HECHOS.

Olvier Toledo Carlos se enrumbó hacia el Santuario de Chapi el 1 de mayo, en compañía de sus amigos Jhonatan Valdivia y Alan Rodríguez. En determinado momento, el joven universitario se apartó del grupo, desapareciendo entre la multitud que se encaminaba para ver a la patrona de Arequipa.

Al día siguiente se reportó su desaparición y, rápidamente, personal de rescate de alta montaña de la Policía Nacional inició las labores de búsqueda con la esperanza de encontrarlo vivo.

Pasaron los días y Olivier no daba señales de vida. Todos imaginaron que el joven universitario habría encontrado cobijo en algún pueblo aledaño a los distritos de Polobaya o Mollebaya; pero la hipótesis fue descartada a los seis días de su desaparición.

La situación se tornaba preocupante, nadie daba razón del muchacho universitario, por lo que las labores de rescate se intensificaron. Por cielo y tierra, miembros de la FAP, el ejército y la policía se movilizaron a la zona con la fe de dar con el paradero de Olivier, pero todo esfuerzo fue en vano.

ESPERANZA.

Su familia nunca perdió las esperanzas, sobre todo su madre, quien confiaba en celebrar su día con él. Su ilusión se vio truncada cuando el pasado viernes 10 de mayo, Eloy Cacya, guía de alta montaña que encontró el cuerpo de Ciro Castillo-Rojo, informó sobre el hallazgo de unos restos atribuibles a Olivier Toledo.

Al día siguiente, varios grupos de la División de Investigación de Secuestros, de la Oficina de Criminalística (Oficri), de la Unidad de Salvamento de Alta Montaña, del 105 y de la División de Operaciones Especiales (Does), se movilizaron a la zona, comprobando su deceso.

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