El Escuadrón de Rescate de la Policía tiene la tarea más fea de las tragedias

ESFUERZO.

Están preparados física y mentalmente para asistir a otras unidades de la Policía en casos difíciles, como rescatar cuerpos en zonas agrestes o buscar desaparecidos durante semanas. No siempre se llevan los créditos, como en los casos de Ciro y Olivier.

Por Arlen Palomino – Publicado en La República el 19 de Mayo del 2013

Cuando un miembro del Escuadrón de Rescate de la Policía sale en una misión, no sabe cuándo regresará. Puede volver el mismo día o varias semanas después. Los veinticuatro efectivos que conforman este pelotón tienen que estar preparados para todo, aunque todo signifique a veces rescatar los cuerpos destrozados de las víctimas de un accidente, como el despiste del ómnibus de la empresa Andares, en marzo pasado. Esa vez murieron 27 pasajeros.

Sacar los cuerpos mutilados de los asientos de este vehículo que cayó a un barranco en la carretera Arequipa-Puno, dejó una cicatriz en el alma de Lucio Mendoza, efectivo policial a cargo del Escuadrón de Rescate. Lucio es el miembro más experimentado; con 45 años, su estado físico aún sorprende a sus compañeros más jóvenes.

Los hombres del Escuadrón de Rescate tienen la tarea más fea y difícil de las tragedias: descender quebradas para rescatar muertos, caminar días enteros para buscar desaparecidos (como el caso de Ciro Castillo Rojo y Olivier Toledo), entrar en las gélidas aguas de ríos para rescatar cuerpos, etc. La mayoría de casos demanda esfuerzos físicos y resistencia.

Pero aunque en el desfile por Fiestas Patrias tienen una presentación pomposa, amarrados con sogas y arneses, trabajan con muchas carencias de equipos y logística.

Un helicóptero, carros modernos que permitan el ingreso a cualquier terreno y el cambio adecuado de implementos como sogas y kits de primeros auxilios, son primordiales. El director de operaciones de los Bomberos Unidos Sin Fronteras, Alonso Málaga, detalló que en el país esta situación ha mejorado en los últimos años, pero aún no superamos a países como Brasil y Colombia. Los brasileños, por ejemplo, cuentan con policías bomberos, capacitados para todo tipo de emergencias.

De los cinco patrulleros destinados a este escuadrón, uno tiene 12 años de antigüedad. Todos son 4×2 y no pueden acceder a terrenos accidentados. El grupo forma parte de la Unidad de Emergencia de la Policía, a cargo del comandante PNP Raúl Acosta Vera.

Contra el tiempo

Su última misión los llevó por cinco días a caminar en el desierto de Polobaya en busca de Olivier Toledo, quien se perdió caminando a Chapi. Pasaron hambre, sed y la desesperación de ver correr el tiempo con temperaturas extremas.

La misma experiencia por la que pasó el muchacho perdido. Al final, el crédito del rescate se lo llevó el guía de montaña Eloy Cacya. Lo mismo sucedió con el caso de Ciro Castillo Rojo en el Bomboya. Por esta razón, la opinión pública cuestiona sus capacidades y condiciones.

Desafío de rescatista

Integrar el Escuadrón de Rescate no es para cualquiera. De 60 estudiantes en promedio se gradúan solo unos 25 policías. Los requisitos básicos son: tener buen físico y estar preparado psicológicamente. Cuando Lucio Mendoza realizó su curso de capacitación corría el 2005. Fue la primera promoción en el sur del país y hasta la fecha solo se programaron cuatro cursos.

Los efectivos se preparan por un periodo de tres meses. Cada prueba es eliminatoria; es decir, si no pueden escalar, utilizar las cuerdas o concluir una larga caminata, no podrán graduarse: serán separados inmediatamente. El último desafío es caminar cerca de 180 kilómetros en tres días, desde la playa de Mollendo hasta la base en Mariano Melgar. Lucio recuerda su experiencia y reconoce que la pampa de San José es lo más duro.

“Nosotros hallamos el camino por donde Cacya encontró a Olivier”, dice como consuelo uno de los efectivos. Su trabajo muchas veces no es comprendido.

Salvavidas de vocación en cada caminata cargan cerca de 10 kilos

Lucio Mendoza Mendoza lleva la vocación de salvar vidas en el alma. En verano se traslada a las playas para custodiar a los veraneantes desde su puesto como salvavidas y el resto del año lidera el Escuadrón de Rescate. En los años que lleva vistiendo el uniforme policial, recuerda que un día arrancó de las manos de la muerte a 18 personas en las playas de Ilo.

Con su experiencia sabe que un rescatista carga en su mochila un promedio de 8 a 10 kilos. Aunque existen reentrenamientos periódicos, cada efectivo es responsable de mantener su excelente estado físico.

En el sur solo existe un Escuadrón de Rescate, en Arequipa. En Cusco se formó un grupo hace poco, pero el resto de ciudades no cuenta con este personal especializado.

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