Forensología versus majadería

Por Victorio Neves de Baers – 21 de Marzo del 2014

El comportamiento en general de la sociedad peruana ante el caso Ciro Castillo, en sus primeros meses (desde mayo 2011, y todo el 2012), me causó conmoción.

Luego de analizar la información disponible, califiqué a esta actitud como un cobarde linchamiento. Linchamiento contra una de las víctimas. Violentas pedradas verbales que emanaban de una sin conciencia en media luz -diría un emblemático poeta-. Todos lo vimos, algunos lo sufrimos, demasiados lo disfrutaron.

Hoy, ya no queda duda, fue un accidente. Los pocos que aun reclaman un crimen no lograron bajar su fiebre, la madurez les flaquea cuando se trata de defraudar sus fantasías y prefieren seguir en el trance. Pero nunca hubo una sola prueba o indicio real de que no fuera un accidente, solo embrujados pasos de la dupla prensa – padre, que como hojarasca que levanta el viento, bailaron por unos meses, cautivaron, y luego se desvanecieron.

¡Cómo callaste! ¡Cómo pudiste haberte quedado callado! ¿Quién tuvo que haber levantado la voz?, hubo un “Ministerio de la Mujer y Desarrollo Humano”, MIMDES, en medio del camino se renombró como “Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnera-bles”, MIMP; ¿qué hizo?, ¿qué dijo? Nada. Cuando a la primera dama le dijeron “borrachita de poder”, de inmediato salió en su defensa, como si fuera vulnerable.

Las ONGs feministas. ¿Dijeron algo? ¿Dónde? Semanas y semanas de diario linchamiento y nunca mostraron una pizca de indignación. No creo que la prensa haya hecho un mea culpa suficiente para que en su conciencia (¿la tiene?) se halla grabado un inciso que diga “no lo volveré a hacer”. Volverá a hacerlo, tarde o temprano el coliseo romano volverá a abrir para que todos observemos la barbarie.

¿Y las autoridades fiscales? Pasmadas, en vez de tomar decisiones racionales, dejaron que los payasos del circo les pintaran la nariz de rojo.

La razón fue asaltada por la bribonada, ¿dónde refugiarse?, la sabiduría estuvo acosada por la mezquindad ¿a dónde huir?, la imparcialidad sobrepasada por la subjetividad popular, y la objetividad sobrepasada por la arbitrariedad; no había donde poner un pie buscando sobria estabilidad, sin peligro a resbalar y caer al abismo, donde finalmente no fuimos a parar.

Por esto es destacable el trabajo del Ingeniero Miranda expresado en las páginas de su libro “Forensología”. Un océano pacífico de certidumbres en medio de pozos sobresaltadores que pretendían ningunearlo; finalmente la marea terminó por desaparecerlos, dejando en la arena la huella de su soberana figura.

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