Crimen: Tres grandes distorsiones

Por Diego García Sayán, Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y Director General de la Comisión Andina de Juristas – Publicado en La República el 7 de marzo del 2013

Es increíble el simplismo con el que algunos medios de comunicación vienen manejando lo que, por lo visto, ven como tema “taquillero”: el crimen y los homicidios. Parecería que a fuerza de repetir lugares comunes o distorsiones, se quisiera amoldar la realidad a lo que esos medios o políticos imaginan. Vaya uno a saber con qué objetivo.

Es irresponsable manipular el delicado y complejo asunto de la criminalidad. Alimentar y retroalimentar prejuicios y distorsiones impide una visión objetiva y realista de los hechos, única base para el diseño de políticas y estrategias adecuadas. Que hay criminalidad, no es novedad. Y que golpea impunemente afectando a miles de ciudadanos de bien, tampoco. Pero en ese contexto hay tres grandes distorsiones que hoy navegan impunemente sin que casi nadie las enfrente.

La primera: que los homicidios “aumentan” de manera vertiginosa en el Perú, a un punto en que se estaría convirtiendo en una “Centroamérica”, como El Salvador u Honduras (85,5 por 100.000 habitantes). Eso no es verdad, ni las cifras disponibles en los informes internacionales lo corroboran. Me toca viajar casi todas las semanas por diferentes países latinoamericanos en los que el panorama sí es alarmante y se ha escapado de las manos. Es fácil darse cuenta de ello en San Pedro de Sula, por ejemplo, en donde hay un homicidio cada 81 minutos.

Entre todos los países de América, el Perú está dentro del 25% con menos homicidios (de 10 a 11 por 100.000 habitantes). En el 75% restante de países, la proporción de homicidios es superior. Entre los que nos “ganan”, largamente, están Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Venezuela (y todos los centroamericanos). La proporción en el Perú se mantiene más o menos estable. Hay un “salto” estadístico del 2004 al 2005 porque se modificó la metodología estadística del Estado peruano.

La segunda distorsión: explicar la criminalidad por la falta de policías y las leyes penales “blandas”. Es verdad que faltan policías y que las normas muchas veces no se aplican. Pero nada se conseguirá si no se enfrentan dinámicas sociales de las que emergen bandas juveniles, como las “maras” centroamericanas, o reclutas para el sicariato (que se nutre del narcotráfico y de otras ilegalidades como la minería informal). Hay que poner el dedo en esa llaga y ya. Antes de que las estadísticas sí se parezcan a lo que ciertos agoreros ya “describen” como realidad de hoy.

Las experiencias exitosas de enfrentamiento al crimen en América Latina son resultado de respuestas multifacéticas y concertadas. Que han abordado, entre otros temas, el marco dramático de familias desestructuradas y de vidas sin rumbo. En Medellín y Bogotá fue central el entrecruzamiento de tres variables: a) reforma y fortalecimiento de la policía; b) articulación con la acción municipal; c) participación y acción ciudadana. Incluso en la dantesca Ciudad Juárez, en pleno “narcoterritorio” de Chihuahua, la situación ha mejorado gracias a una acción estatal integrada. Con programas sociales, de empleo y de asignación de responsabilidades sobre bolsones de pobreza y hacia jóvenes enrumbados al sicariato.

La tercera distorsión: simplificar las respuestas y reducirlas a “más policías y más cárceles”. Se necesita más policías, sí, pero no “fast track”, graduados con menos de un año de curso luego del cual se les lanza a la calle legitimados por el Estado para disparar y detener. Sí, una policía razonablemente bien formada y conducida, honesta y que no se convierta en otro problema para la sociedad.

¿La cárcel? Por cierto que necesaria frente a delitos serios. Pero es frívolo y simplista proponer eso como poción mágica. Las cárceles ya son una universidad del crimen. Saturarlas más solo nos conduciría a situaciones explosivas con decenas de muertos en motines y riñas. Las penas de trabajo comunitario están previstas en la ley y funcionan bien en muchos países. Es una de las respuestas que el sistema puede dar a los “primerizos” y es, acaso, un camino que abre más posibilidades de rehabilitación y reinserción.

¿Es tan difícil hablar con información seria y cierta?

Delirios – Castillo de naipes

Comentario de Victorio Neves de Baers – Luego de 6 meses de sólo haber publicado la cabecera, publico la nota entera.

Es hora de que el padre de Ciro deje de echar sospechas paranoicas con ventilador.

Doctor Ciro Castillo Rojo Salas (62). Vuelve a las andadas derramando insinuaciones difamatorias y construyendo telarañas conspirativas hasta ahora sin ningún sustento.

Delirando, fabricando conspiraciones cada vez menos creíbles, alentado por la prensa chicha, el padre del infortunado estudiante Ciro Castillo Rojo sigue empeñado en escribir una novela plagada de agravios para quienes no se suman a sus teorías incriminatorias. Es hora de que alguien le diga ¡basta!.

La prensa chicha y la que, siéndolo, se pone el disfraz de “seria” lo utiliza y lo alienta. ¿Hasta cuándo?.

Por María del Carmen Yrigoyen- Publicado en “Hildebrandt en sus trece” el 24 de Agosto del 2012

Han pasado diez meses desde que encontraran el cadáver del estudiante Ciro Castillo Rojo García en el Colca. Hasta el momento la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Arequipa, que investiga el caso, no ha encontrado ninguna prueba de un presunto homicidio. El informe forense final, emitido en marzo de este año, indicaba que el muchacho había sufrido un accidente.

La ausencia de lesiones en otras regiones del cuerpo, como tórax y piernas, descartan la hipótesis de precipitación o caída libre. Por lo tanto asume protagonismo un fenómeno de derrapamiento (desbarrancamiento) abrupto alrededor de solo cuatro metros de altura”, decía el informe.

figuraPero el papá de Ciro, el doctor Ciro Castillo Rojo Salas (62), no puede aceptarlo, menos aun permitir que se archive el caso. Tiene que haber un crimen, un asesino y un plan conspirador para encubrirlo. Y, para encontrarlo, no escatima en acusar a cuantas personas participaron en la búsqueda y rescate del cadáver de su hijo. Por ejemplo, el coronel en retiro PNP Luis Gárate Otero (63), fundador de la Unidad de Policía de Alta Montaña. De él dice que pertenece a una red de inteligencia convocada para encubrir a Rosario Ponce, su sospechosa favorita, porque anteriormente estuvo involucrado en el caso de una presunta desaparición forzosa -por el cual fue declarado inocente-. “Todas la teorías criminales tienen que barajarse. Yo no creo en las casualidades. Yo creo en las causalidades”, dice el doctorcito que ya parece arrancado de un cómic bizarro.

“El coronel Gárate, que funda la Unidad de Salvamento de Alta Montaña, rescata a Rosario, sabe que Ciro probablemente esté agónico y se regresa. Eran dos personas, ¿o es que el señor Gárate ya sabía que Ciro estaba muerto? ¿Porqué no lo sigue buscando?”, se pregunta cargado de falsos enigmas. ¿Y qué quería que hiciera con Rosario? ¿Que la dejara donde la encontró para empezar una búsqueda que tardaría, al final, meses en resultados?

El coronel Gárate Otero, no puede creerlo. Se retiró de la Policía en el 2008. El año pasado lo llamaron para que dé una opinión sobre la estrategia de búsqueda. “Recibí una llamada del general PNP Darío Hurtado para que lo acompañe y diera mi opinión. Yo, viejito, jubilado, fuera de operatividad, me fui feliz. No soy un improvisado. He participado en varios rescates, a veces de personas vivas, a veces de cadáveres. Por eso me llamaron”, dice. Enciende su computadora y muestra todas las fotos que tiene de cuando fundó las unidades de Salvamento de Alta Montaña en Huaraz, Arequipa y Cusco, y de algunos cursos que siguió siendo oficial. Gárate pertenecía a la especialidad de Policía de Turismo. “Yo no fui con mi mochila para escalar. Fui a asesorar. He ido sin pago, comprometido con la institución. Pero yo no tenía ninguna obligación, no soy funcionario público. Me pareció suficiente lo que hice”, agrega.

Para Ciro Castillo Rojo Salas, sin embargo, no lo fue. “¿Yo veo una persona que se está muriendo y no la rescato? Él es el fundador de la Unidad de Salvamento. ¿Su opinión estratégica acaso no era buscar a Ciro? Estábamos en un desconcierto total, yendo de arriba a abajo”, continúa. ¿Y cómo podría saber Gárate, que fue de buena fe, que “Ciro agonizaba”? El doctor Castillo cree que el dolor le da patente de corso para enlodar a quien quiera.

Según el coronel, al llegar a la zona vio que todos estaban bien organizados. “Lo único fue que vi a tres policías que no habían ido con los lentes adecuados y que, por el reflejo del sol, tenían quemaduras en el rostro y en los ojos. Le dije al general que habría que dejarlos descansar, oxigenarse, y traer a la Unidad de Alta Montaña del Cusco. ¿Por qué nadie habla de esos policías que pusieron un empeño más allá del cumplimiento normal del deber?”, añade. Para el señor Castillo Rojo, sin embargo, policías y representantes del Ministerio Público han sido incompetentes y por eso, hasta ahora, no se termina la investigación.

Mucha gente se unió a la búsqueda de Ciro. Además de las unidades de Alta Montaña, llegaron miembros de Bomberos Unidos Sin Frontera, guías y rescatistas locales, cincuenta soldados del Ejército, catorce sinchis de Mazamari y los famosos topos de México, que vinieron al Perú en junio. Aun así el cadáver de Ciro no se encontró hasta octubre. Según Ciro Castillo Rojo, la información fue muy manoseada para favorecer a la exenamorada de su hijo, Rosario Ponce. Ella, en cambio, en entrevista con este semanario, en la edición 80, contó que eran los rescatistas contratados por el señor Castillo quienes movían la evidencia. “Los propios rescatistas han dejado constancia de que entregaban todo lo que encontraban al doctor Ciro a cambio de dinero”, dijo.

El coronel Gárate tiene cuatro hijos. El menor tiene 9 años. “Yo me siento incómodo cuando voy a las actividades de su colegio”, dice. Algunos padres de familia le comentan que lo han visto, al pasar por algún quiosco, en la portada de algún diario chicha en el que lo sindican como sospechoso o recuerdan que le siguieron un juicio por desapariciones forzadas, del cual salió libre de polvo y paja. “Yo no participé en las labores de búsqueda. Me quedé en Madrigal. Ahí conocí al señor Ciro, me presenté y conversamos. Conocí también a la familia de Rosario. Dio la casualidad de que ese día encontraron a la bendita chica. Todos estaban felices y pensamos que en unas horas más aparecería su pareja”, dice bastante fastidiado. Al día siguiente Gárate se regresó a Lima en un Antonov. En ese avión venían también el general Darío Hurtado, de la Región Arequipa, Rosario Ponce, en una camilla, y algunos periodistas.

“Un día, leyendo el periódico, me enteré de que había sido citado por la fiscalía como testigo. Cuando fui me pidieron muestras de cabello para hacer unas pruebas. ¡Había pasado a ser sospechoso!”, dice indignado.

Ciro Castillo acepta que no tiene pruebas directas contra Rosario Ponce ni contra ninguno de los policías. Pero insiste en que hay que ver “todo en su conjunto”. “no es nada raro que, cuando rescatan a Rosario, ella pregunte quién ganó las elecciones. No sé qué hubiera pasado si ganaba el contrincante de Ollanta”, dice derrapando abiertamente. Son altos funcionarios los que, asegura, están metidos en esta “conspiración” en contra de su hijo a quien no hubiéramos conocido si no fuera por este lamentable suceso.

“Yo sé que puedo tener una opinión sesgada, ¿pero el periodismo y toda la gente que me apoya? Todas esas cosas que parecen una urdimbre medio fantasiosa no son cosas inventadas, se han ido descubriendo por los periodistas”, dice. ¿Se entusiasma fabricando conspiraciones? ¿No puede admitir que el destino asume a veces el modesto aspecto de un tropezón, una caída y una muerte casual?

Don Ciro piensa que “los periódicos” se han solidarizado con él y han hecho suyo su dolor. Lo cierto es que algunos diarios, más bien, han visto en esta historia a la gallinita de los huevos de oro. “Ojo” es uno de los que sigue vendiendo portadas con esta tragedia y “Trome” rellena sus páginas interiores. Este mes, por ejemplo, “Ojo” ha lanzado al señor Castillo para las elecciones del 2016. Su nota se basa en las vivas de algunos arequipeños entusiastas que ven en el padre del fallecido estudiante un posible presidente o congresista. El cadáver de un hijo y la obstinada leyenda en torno a su muerte bien pueden ser la catapulta a una de las desmedradas curules del Congreso.

Ninguna prueba que indique que su hijo sufrió un accidente será aceptada por el señor Castillo. Aun cuando el mismo socorrista Eloy Cacya Cárdenas, que divisó el cuerpo del estudiante, contara que el terreno de la zona era peligroso hasta para los más entrenados. “Las rocas se deslizaban y había la posibilidad de que se rompan las cuerdas”, dijo Cacya esa vez. Aunque el informe forense haya explicado cada una de las lesiones producto del resbalo. “No pueden apoyarse en lo que dice un biólogo forense. ¡No! Se debe tener una visión de conjunto”, vuelve a decir el terco padre.

“Como opciones también está que se lo pudieron haber llevado los extraterrestres. Pero no podemos caer astronautaen ese facilismo de decir que se resbaló y punto. Bueno, pudo haber sido hasta un accidente. Pero, ¿por qué no lo dicen?”, dice con cierto tono acre. Se refiere a Rosario. Quiere que ella “confiese” que vio cuando su enamorado caía y que prefirió guardar silencio. No acepta la posibilidad de que ellos realmente se hayan separado en algún momento y que fuera entonces cuando su hijo sufriera el accidente.

Este semanario entrevistó al señor Castillo Rojo antes de que hallaran el cuerpo de su hijo. En esa oportunidad él dijo: “Ciro es lo que yo hubiera querido ser en la vida y en él veía reflejado mi anhelo. Imagínese como me siento ahora que me han quitado lo que quería ser”. Es un giro trágico, perverso del azar. El señor Castillo no solo ha perdido un hijo. Ha perdido la oportunidad de ser mejor a través del hijo que una tarde y un desfiladero vertical le arrebataron. Pero es hora de que asuma ese duelo con un poco de cordura.

El Tribunal de la Tele: Medios de Comunicación y Política Criminal

Por Oscar Sumar – Publicado en Gestión el 12 de Febrero del 2013

Tal como señala Sara Sun Beale, profesora de Duke University, en un estudio en el cual basaré este comentario (“The News Media’s Influence on Criminal Justice Policy: How Market-Driven News Promotes Punitiveness”), la prensa tiene una relación ambigua con el incremento de las penas. Por un lado, pueden fiscalizar casos de personas que han sido condenadas de manera injusta o pueden poner énfasis en la utilización de medios -como el polígrafo- para resolver más certeramente los casos. Por otro lado, sin embargo, la prensa puede influir en una percepción “sentimental” de los delitos, propiciando un incremento de las sanciones penales. La prensa puede hacer eso a través de tres mecanismos: (i) enmarcando las historias; (ii) infundiendo miedo; y (iii) remarcando estereotipos.

Así, Sun señala que “Los medios “enmarcan” historias cuando ellos “seleccionan algunos aspectos de la realidad percibida y los hacen más vistosos en el contexto comunicativo, de una manera que propone una definición dada del problema, interpretación causal, juicio moral, y recomendación de qué hacer al respecto”. Enmarcar es significativo porque activa algunas ideas, sentimientos y valores más que otros y, así, alienta ciertas líneas de pensamientos y lleva a la audiencia a arribar a ciertas conclusiones”. Los estudios académicos que correlacionan enmarcación con un incremento de las penas o probabilidades de ser sancionado se han enfocado en dos aspectos centrales: enmarcación anecdótica y el uso de guiones”.

quepaseLa “enmarcación anecdótica” significa hacer una noticia de un caso aislado (“x fue asaltado”), mientras que una noticia es “temática” o “no-anecdótica” cuando se refiere a un grupo de hechos o la causa de un fenómenos social (i.e. “Presidente Regional de La Libertad afirma que ola de violencia es una “exageración periodística””). Tal como señala Sun “La enmarcación anecdótica alienta a los televidentes a culpar de los problemas a los individuos señalados, mientras que la temática disuade la culpa entre una más amplia base social o política. En el contexto del crimen, la enmarcación anecdótica puede llevar a un incremento del apoyo a políticas punitivas, dado que los individuos que atribuyen el crimen a las características de los individuos se ha encontrado que apoyan más medidas punitivas que aquellos que atribuyen el problema a factores sociales”.

Mi amigo penalista Ricardo Elías ha destacado varios ejemplos de la reacción del Congreso ante noticias de casos que -aunque mostrados aisladamente- tuvieron un amplio impacto mediático. Así, tenemos el triste caso de Walter Oyarce. Refiere Elías que “Tres días después del deplorable asesinato del hincha aliancista Walter Oyarce en el Estadio Monumental, el Congresista Daniel Abugattas ha declarado que se presentará un proyecto de ley para sancionar con ocho años de cárcel la violencia en los espectáculos deportivos”. De similar manera, “El 4 de agosto de 2011, inescrupulosos asaltantes atentaron contra la familia del Congresista Renzo Reggiardo provocando que una de sus menores hijas quedara gravemente herida. Después de una ola de información periodística y de la indignación popular, el 9 de agosto el Congresista Amado Romero Rodríguez presentó el Proyecto de Ley No. 00015/2011 por el cual se pretende eliminar los beneficios penitenciarios para los delitos cometidos contra los menores de edad y el delito de robo agravado”. Elías nos da otros ejemplos en su interesante artículo. De manera general, menciona que “(…) en exactamente dos meses de labor parlamentaria, de los 228 proyectos de ley presentados, 40 inciden en materia penal”.

En relación a los “guiones”, estos son una secuencia coherente de hechos o datos esperados por el individuo. Estas secuencias nos ayudan a entender mejor la información. Piense en una telenovela. celular_ojoComienza con una muchacha abandonada a su suerte, luego encuentra un trabajo en la casa de su príncipe azul, quien la descubre…etc., etc. Hasta aquí, nada nuevo. Lo llamativo es que investigaciones han demostrado que las personas podemos “llenar” con nuestra imaginación los vacíos de un guión, cuando se nos presenta una nueva historia con un “hueco”. Esto sería inofensivo en el caso de una novela, pero qué pasa si la historia es un crimen real. Como reseña Sun, luego de ser sometidos a guiones, “(…) más del 60% de los sujetos que vieron un programa televisivo que no incluía un perpetrador del crimen, falsamente recordaron haber visto uno, y el 70% recordó que el perpetrador -no visto- era Afroamericano” (¡!).

En relación al segundo punto, los medios suelen destacar las noticias más sangrientas o escabrosas. Esto genera miedo en la audiencia, la cual estará -entonces- más propensa a aceptar soluciones más drásticas, habitualmente incrementando las sanciones. El eterno debate por la pena de muerte para las violaciones es un buen ejemplo. Pese a que las normas internaciones nos impiden adoptar esta medida, ha sido propuesta incontables veces en los últimos años. Esto también ayudaría a explicar por qué existen algunas penas que parecen desproporcionadas. Por ejemplo, en Perú, si un secuestrado es herido gravemente o muerto, el secuestrador recibe cadena perpetua (art. 152 CP); pero si alguien invade con una banda y armas de fuego una propiedad, solo recibe una pena de entre 2 a 6 años (art. 204 CP).

El tercer punto tiene que ver con la tipificación social o racial. El estudio de Sun reseña la discrepancia entre la cobertura mediática de los delitos cometidos por jóvenes y los delitos que realmente cometieron. Así, mientras solo el 9% de los delitos habían sido cometidos por jóvenes en EE.UU., el público aseguró -en una encuesta- que eran responsables del 43% (¿alguien dijo “Gringasho”?). Algo similar ocurre con relación a la raza, habiendo una desproporción entre el número de víctimas de raza negra, la cobertura mediática y la percepción pública. De igual manera, las minorías aparecen más frecuentemente -y desproporcionadamente- en los medios como sospechosas de crímenes.

¿Qué resultados arrojaría un análisis similar al de Sun acerca de la prensa peruana y su relación con la política criminal?

Por una Justicia previa al Juicio

Extracto del artículo de Ernesto De La Jara publicado en Diario 16 el 11 de Febrero del 2013

Para airearnos un poco de la revocatoria o del indulto a Fujimori, hablemos de otro tema: cárceles. En su discurso de despedida como presidente de la Corte Suprema, César San Martín presentó un dato que expresa un cambio en la administración de justicia que, al entenderse bien, algunos celebrarán y otros pifiarán.

El dato es que con el Nuevo Código Procesal Penal se está reduciendo significativamente el número de personas que están en la cárcel solo por estar siendo procesadas y no por ya haber sido condenadas. Mientras que en Lima, todavía con el viejo código, estos presos sin condena son la mayoría (el 68 %); en Arequipa, ya con el nuevo –dijo con satisfacción– han pasado a ser minoría (el 24 %).

¿Qué quiere decir en realidad este descenso? Acá viene lo que puede gustar o disgustar: los acusados de haber cometido un delito ya no son enviados casi siempre a la cárcel, sino que cada vez son más los casos en los que los jueces permiten que se enfrente el juicio en libertad.

El primer argumento para considerar que estamos ante un anuncio positivo es que los fiscales y jueces estarían actuando, de esta manera, más ceñidos a lo que jurídicamente corresponde. De acuerdo al derecho nacional e internacional, una persona que no ha sido condenada solo debe ser encarcelada cuando exista un peligro real de fuga o de alteración de pruebas. Siempre y cuando, además, este peligro no se pueda eliminar de una manera menos drástica, a través de medidas alternativas a la cárcel, como podría ser el uso de brazaletes (¿no se habían comprado ya?) o la comparecencia restrictiva (contacto permanente con el juzgado, no salir del país, etc.), entre otras.

También estaríamos ante un cambio acertado porque se estaría evitando que miles de personas vayan a la cárcel, no solo de manera ilegal, sino innecesariamente, lo que significaría un ahorro de millones horas-hombre-mujer de sufrimiento.

Hay también razones pragmáticas –de seguro más convincentes– para defender que es mejor tener menos personas sin condena en las cárceles. La reducción de la población penitenciaria traería un inmenso ahorro económico para el Estado.

Actualmente, se tiene que hacer una serie de gastos en infraestructura, alimentación, seguridad, salud, entre muchos otros aspectos, para los cerca de 60 000 presos que hay a nivel nacional (60 % son solo procesados). Este número global es el resultado del fuerte incremento que ha habido en la última etapa: hace 10 años eran cerca de la mitad, y últimamente hay unos 10 000 presos más por año. Es por eso que las cárceles tienen el doble de la población que deberían albergar de acuerdo a su capacidad.

Sin embargo, bien sabemos que muchos serán los que crean que el juez San Martín nos ha dado una pésima noticia. En nombre de la seguridad ciudadana alegarán que lo conveniente es lo contrario: que todo aquel que se crea ha cometido un delito, debe ir, por principio, a la cárcel. Toda medida alternativa sería finalmente peligrosa y un mal mensaje.

Más allá de que se trate de una concepción que choca con el derecho, preguntémonos: ¿qué tan cierto es que, si se deja de mandar a la cárcel a un buen número de acusados y procesados, la ciudad se vuelve más insegura?

Por lo menos, en el caso de Arequipa parece que no ha sido así. De acuerdo a la encuesta de victimización realizada el año pasado por Ciudad Nuestra, de diez ciudades evaluadas, Arequipa está entre las tres menos inseguras, cuando, hace un año, estaba entre las tres más inseguras. Además, tiene una percepción de inseguridad menor al promedio.

Una razón más para evaluar, ¿cuántos del altísimo número de los procesados que hoy están en la cárcel podrían (deberían) seguir sus juicios en libertad?

¿Estamos locos, Lucas?

Por Rosa María Palacios – Publicado en La República el 20 de Enero del 2013

El lunes 18 de marzo del 2013 el jefe de la Onpe confirma que Susana Villarán ha sido revocada junto con todo el Concejo Metropolitano.  Alan García y Luis Castañeda celebran. No quieren atribuirse el triunfo públicamente pero el pueblo, generoso, los aclama. El Partido Aprista declara que el pueblo ha sido escuchado y el partido Solidaridad Nacional lanza su candidato a las nuevas elecciones: “El doctor Luis Castañeda Lossio”. Aparece masiva publicidad por toda la ciudad. Marco Tulio Gutiérrez declina ir en la lista de regidores porque prefiere ser asesor de revocatorias, a lo que se dedicará profesionalmente.

Pasan los días y el Concejo interino decide congelar, por prudencia y hasta que llegue un nuevo alcalde, la ejecución de proyectos en marcha. Los transportistas y taxistas celebran la victoria. En La Parada, un grupo de comerciantes invade el terreno destinado a parque. Barrio Mío nunca termina de realizarse. Comienza a fluir un sentimiento de desencanto y del  desencanto se pasa a la preocupación.  Revocada Susana Villarán ya no hay a quién echarle la culpa.

Hacia fin del 2013 se celebran elecciones y Castañeda gana holgadamente. Pero las cosas no son tan fáciles. Hay una corriente que comienza a extrañar los proyectos de orden y no aprecia la lentitud con que las que cosas se desenvuelven. Castañeda, que tiene que volver a ganar una elección en el 2014, se concentra en programas clientelistas ya conocidos y abandona todo intento integral de reformar el transporte público o el comercio mayorista, más allá de algunos maquillajes ya vistos. Sin embargo el problema mayor se da con los grandes contratistas de obras concesionadas. Serios problemas de renegociaciones se comienzan a observar. El proyecto de Javier Prado (que había concesionado Andrade y que Castañeda incumplió por 8 años) se vuelve a parar por tiempo indeterminado. El túnel de Santa Rosa, usado en desprestigio de Susana Villarán, no termina de iniciarse. No se concesiona nada más por la inestabilidad del propio Concejo que tendrá que irse en unos meses.

Un par de imponderables como huaicos y temblores que nunca faltan y el descontento crece.  Castañeda se reelige a fines del 2014, pero con las justas. Luego de un año de críticas y sinsabores, en el 2016 se inicia su propio proceso de revocatoria conducido por las fuerzas de izquierda en alianza con el PPC que, en insólita pero imparable alianza, recogen firmas mientras se desarrolla el proceso de elecciones generales. En abril del 2016 no sólo se tiene que elegir presidente y congresistas. Lima enfrenta su segundo proceso de revocatoria porque ya se recogieron las 400.000 firmas necesarias. Alan García, candidato presidencial sufre el golpe.

Es culpado, ya desde los años anteriores, de la inestabilidad permanente del Concejo de Lima y de lo poco que se ha podido lograr en estos años. García recuerda una y otra vez que él no tuvo nada que ver, que estuvo alejado de la política, que fue una decisión partidaria que él acató pero no compartió. Sus razones son poco creíbles. Su asociación con la revocatoria de Villarán, recordada a estas alturas como una víctima del más matonesco bullying político que recuerde el país, era evidente para todos.

En abril del 2016 Alan García no consigue pasar a segunda vuelta. Pero eso sí, Marco Tulio Gutiérrez, un hombre que ha hecho fortuna con las revocatorias en todo el país, llega por primera vez al Congreso en la lista del candidato presidencial Ciro Castillo, que por supuesto, pelea la segunda vuelta con Keiko Fujimori.

Creando monstruos

Por Omar Zevallos – Publicado en El Búho el 15 de Enero del 2013

Casi todos los medios de comunicación han realizado notas y reportajes sobre el delincuente juvenil apodado “Gringasho”, que si es despiadado, que si sacó buenas notas en el colegio, que si pagó una fortuna para huir, que si tenía las llaves de su cárcel dorada, que si se escapó por amor… es decir, cualquier cosa. Todos, cual jauría de hienas, tras un datito, una pista que los lleve a “descubrir” alguna historia que no se haya contado ya sobre este chibolo con cara de yo no fui.

Y claro, el objetivo es vender periódicos o conseguir rating, ese es el negocio, no importa qué consecuencias tenga lo que se publica y lo que está pasando en el fondo, es que se está creando la leyenda negra de un nuevo monstruo del hampa; y como los medios ejercen una fuerte presión, las autoridades hacen lo que los medios quieren que hagan; entonces, desde el presidente de la República, pasando por los ministros y el último de los policías de la comisaría donde está retenido, salen a decir cualquier cosa con tal de justificar la situación del tal “Gringasho”.

Es el tema sensación que cierta prensa necesita para cebarse y conseguir dinero fresco. Al igual como fue con el caso del crimen de Miriam Fefer, en el que se llegó al paroxismo cuando un programa dominical anunció haber “descubierto” que tras el crimen estaba la mafia judía y el narcotráfico. Hasta ese punto se llegó en los informes periodísticos semanales con tal de conseguir el ansiado rating.

Sin ir muy lejos, el otro caso emblemático en que la prensa ha jugado y sigue jugando un papel determinante para beneficio de una de las partes es el caso Ciro Castillo, donde cualquier cosa que diga el padre del infortunado joven, es portada de periódicos y titular de los noticieros televisivos; donde ya no importa si las pruebas son insuficientes o si la fiscal no se atreve a dar por cerrado el caso, no, lo importante es encender la troya nuevamente para que reviente por donde sea con tal de llamar la atención de los lectores y mejorar el negocio.

Tres casos que merecen nuestra atención y que a partir de ellos, hacer un exhaustivo análisis del papel de la prensa en el tratamiento de la información y medir cuáles son las consecuencias de su conducta, pues en este último caso de “Gringasho” parece que estamos asistiendo en vivo y en directo a la mesa de experimentos del Dr. Frankenstein y que la mitificación de este delincuente juvenil hasta convertirlo en un criminal de la talla del “Cojo Mame” o de un rankeado miembro de “Los Destructores” y entonces, cuando este chico salga a la calle, no hará más que hacer lo que le hicieron creer algunas portadas de periódicos. La cosa es seria.

Expertos dicen que caso Ciro seguirá latente por el interés de la población

Novela. Medios de comunicación hicieron de este caso una novela que ya va a cumplir dos años de vigencia desde desaparición en el Bomboya.

Por Carlos Herrera – Publicado en La República el 1 de enero de 2013

Los primeros días de abril de 2011 los estudiantes universitarios Ciro Castillo Rojo y Rosario Ponce se perdieron en el nevado Bomboya, en el Cañón del Colca. Así empezó uno de los casos policiales más mediáticos de los últimos años. La historia fue cobrando interés cuando el 13 de abril de ese año Rosario fue rescatada con vida.

Al principio fue elogiada por su resistencia para sobrevivir en la montaña por nueve días, sin alimento y sin agua. Pero pronto pasó de heroína a villana. Ciro no aparecía por ningún lado, a pesar de los esfuerzos de la Policía de Alta Montaña, bomberos y rescatistas.

Su imagen de “mala” fue alimentada por las acusaciones del padre del muchacho desaparecido, quien meses más tarde (julio de 2011) la denunció por el delito de homicidio. El cuerpo sin vida de Ciro apareció tres meses después, el 19 de octubre.

Increíblemente, casi dos años después, el caso sigue teniendo una amplia cobertura mediática debido a la persistente curiosidad del público consumidor de medios de comunicación, que mantiene el interés por conocer el desenlace de esta historia, que aún parece lejana.

Para el sociólogo y psicoanalista Jorge Bruce Mitrani, la historia de Rosario y Ciro seguirá vigente en los siguientes años. “El caso atiza la curiosidad y las fantasías de la población. Cada uno tiene una historia en su cabeza, un relato extraordinario de lo que ocurrió”. Por su parte, el sociólogo Marcos Obando opina que Ciro y Rosario se han convertido en parte de población. Los ciudadanos tienen en mente la historia de ambos. “Todos están a la espera de las actuaciones de la Fiscalía y lo que pueda decidir el Poder Judicial. Incluso creo que aunque se conozca una resolución judicial final, la historia continuará vigente en la mente de los ciudadanos”.

Bruce agrega que la gente busca ciertos casos, que son mediáticos, como el caso Banchero (asesinado el 1 de enero de 1972 en su casa de Chaclacayo – Lima), para escapar de su realidad. “Las personas utilizan estas historias para construir realidades. El caso de Ciro tiene un especial atractivo no solo por el hecho,  influye bastante el lugar donde ocurrió, que es el Cañón del Colca. Este hermoso escenario es de película”.

Agrega: “El caso captura el imaginario y la realidad pasa a un segundo plano. Por eso, así haya una sentencia inapelable, la gente seguirá manteniendo su verdad. Rosario tendrá  el estigma de Ciro por muchos años. Pero eso es ambivalente porque además le da protagonismo, una oscura celebridad y eso es a la vez atractivo y angustioso”.

Rosario y la prensa

Jorge Bruce y Marcos Obando afirman que hay dos grandes factores que influenciaron para que el caso siga teniendo interés público. Uno es Rosario Ponce y el otro los medios de comunicación.

Bruce afirma que Rosario es una “chica con sonrisita extraña”, que con las declaraciones contradictorias dadas en la investigación acerca de la pérdida y muerte de Ciro, ha causado que se le culpe por ello. En cuanto al rol de los medios de comunicación, Jorge Bruce afirma que “estos casos son  para la ciudadanía una forma de entretenimiento gratuito. Entonces no se extrañen si hacen una miniserie o escriben crónicas de esto. El ser humano necesita historias que lo saquen de la existencia cotidiana”.

Marcos Obando agrega que  los medios le dieron vida a este caso durante todo el 2011 y siguieron en menor nivel el 2012. Afirma que la prensa seguirá recordándole a la población el caso, mientras le siga dando cobertura. “Esto no ha terminado. La investigación fiscal sigue e incluso podría pasar a la instancia del Poder Judicial”.

Ganadores del caso

Bruce sostiene que el caso ha beneficiado a los medios, quienes han vendido más periódicos o captado mayor audiencia en la TV. El padre del muchacho, Ciro Castillo Rojo Salas, incluso es visto como una posible figura política para  futuras elecciones.

Obando agrega que otros de los beneficiados fueron los comerciantes. Estos aprovecharon para comercializar estampas que hacían ver al estudiante como un santo. “No sabemos qué pueda suceder en adelante, pero este caso ha levantado tantas cosas y lo seguirá haciendo, porque la historia no acabó”.

Análisis filosófico sobre el caso de la muerte del joven Ciro Castillo

Por Víctor Montero Cam – Publicado en el blog Holismo Planetario en la Web el 5 de Noviembre del 2012

Me niego a pensar que sea necesario dar tantísima cobertura mediática en la TV peruana al caso del asesinato del joven Ciro Castillo. ¿Los peruanos debemos ocupar tanto nuestro tiempo para seguir día a día este tipo de noticias? Existen problemas económicos, sociales educativos más importantes y urgentes que deberían ser investigados y comentados por especialistas y por el público general. ¿Acaso no mueren todos los días jóvenes de clases menos privilegiadas que ni siquiera merecen una pequeña noticia en algún diario? ¿La exigencia de justicia entonces depende de cuánta capacidad tengo para demandarla ante los poderes del Estado? ¿Depende de cuánto poder económico o de cuánta influencia pueda ejercer para hacer valer mis derechos?

Entiendo y considero legítimo  el deseo de justicia de los padres y familiares de Ciro, pero creo que será muy difícil, dadas las circunstancias del caso, probar la inocencia o culpabilidad de su expareja Rosario Ponce. La única manera absolutamente cierta de probar la culpabilidad de Rosario sería que el fallecido Ciro se nos presentara y pudiera relatar exactamente cómo fueron los hechos. Pero eso no es posible. La distancia entre la vida y la muerte aún siguen siendo un misterio para los seres humanos. Los muertos no se pueden comunicar con los vivos y éstos no pueden viajar al más allá si no están muertos.

¿Hasta cuándo seguirá esta historia que se ha convertido en una telenovela? Además, considero que el caso en mención es una cuestión de interés privado y que no debería tener el protagonismo que se le da en la esfera pública. ¿Por qué el caso Ciro Castillo se ha terminado convirtiendo en un asunto de interés público? Debería seguir su curso natural –su judicialización- sin tanta cobertura mediática televisiva, ya que no es un asunto de interés nacional sensu strictu, sino el caso de un supuesto crimen que debería merecer una crónica policial y seguir su curso –como se ha dicho- en el fuero privado junto con otros miles de casos similares.

Sin duda este caso es un ejemplo más -muy en consonancia con los tiempos actuales- de publificación del ámbito privado. Defender esta postura no significa, de ninguna manera, defender la inocencia absoluta de Rosario Ponce. Creo que en este caso asegurar una inocencia o culpabilidad absoluta está fuera de lugar. Es muy difícil probar lo uno o lo otro porque no hay evidencias concluyentes.

Por eso mucho más bien le hacemos a la memoria de Ciro dedicándonos a reflexionar sobre problemas más importantes como la desigualdad socioeconómica, la pobreza, la crisis familiar, la crisis del matrimonio, perversión moral del sistema social, entre muchos otros. El caso de la determinación de las causas de la muerte de Ciro Castillo, en mi opinión, adquiriría más consistencia si se puede entender a la luz de cuestiones más generales e importantes para el desarrollo de nuestro país y de todos los peruanos. El mejor tributo a los muertos es preocuparnos por reflexionar sobre el sentido de la vida y sobre cómo debemos hacer mejor uso de nuestro tiempo y, en consecuencia, de nuestra vida.

Seiscientos días después, la historia de Ciro y Rosario continúa incierta

El hallazgo de un tercer guante a metros del cuerpo del universitario ha llevado a reconsiderar las hipótesis sobre la historia policial más desgastada de los últimos meses.

Por Carlos Zanabria Angulo – Publicado en El Comercio el 24 de Noviembre del 2012

Han pasado 600 días desde que Ciro Castillo se separó de Rosario Ponce en el valle del Colca. A ese 4 de Abril del 2011 le siguieron seis meses de incansables búsquedas por el nevado de Bomboya, ocho complejas hipótesis y un sinnúmero de campañas mediáticas que trataban de encontrar la verdad. Por cierto, se trata de una verdad cada vez más lejana: la reciente aparición de un tercer guante próximo al lugar donde el joven de 26 años dio su último suspiro da cuenta de una historia que no tiene fin.

El inicio

El 4 de abril del 2011, una llamada telefónica advirtió sobre la desaparición de dos jóvenes en el nevado Bomboya. Por alguna extraña razón que sólo Ciro y Rosario conocían y que hoy sólo esta última podría revelar, la entonces pareja decidió seguir un camino que ningún turista recorre, menos aún sin guía ni equipos necesarios.

Un año y ocho meses después, lo ocurrido en el nevado Bomboya aún es incierto y pocos quieren creer la historia de Rosario Ponce: el 5 de Abril Ciro la dejó descansando y partió para buscar ayuda. Nunca regresó. La joven sobrevivió nueve días en la montaña, después de los cuales entró en contacto con las decenas de personas que para entonces habían comenzado a buscarla. Lo que siguió fue una incansable exploración que protagonizó el Doctor Ciro Castillo Rojo para encontrar a su primogénito.

Las teorías

Las suposiciones más comunes refieren que Rosario mató a Ciro en un arranque de cólera, golpeándolo con una lampa o que lo empujó hacia el barranco tras una discusión. Otras más elaboradas —respaldadas por el padre de Ciro— sostienen que el joven fue víctima de un complot y que agentes del servicio de inteligencia lo asesinaron y desaparecieron su cuerpo, todo en complicidad con otra pareja de Rosario. También flotan aquellas hipótesis que afirman que pobladores del Colca sacrificaron al universitario y lo ofrecieron como pago a los apus, y las que señalaban a los policías del distrito de Madrigal como los asesinos del joven, quienes, tras matarlo, lo enterraron clandestinamente en el cementerio local. Otras presunciones apuntan a que un grupo de mineros artesanales siguieron a la pareja. Estas elucubraciones duraron hasta Octubre del 2011 cuando se concluyó que Ciro Castillo había caído en un acantilado. Se halló su cadáver, que fue entregado a sus padres.

La sospecha de Lozada

Cuando todos los plazos de ampliación de indagaciones vencieron, la fiscal María del Rosario Lozada decidió formalizar la investigación preparatoria en contra de la joven, quien desde Julio del 2011 fue denunciada por el homicidio. La magistrada elaboró una hipótesis aparentemente sólida que señalaba que, de acuerdo a las pruebas encontradas, ella estuvo con Ciro cuando este se despeñó. Desde entonces, un coro de periodistas presionó para que el Ministerio Público pida la detención preventiva y afirmó que Rosario estaba lista para fugar a Canadá. Los calificativos que la describían como una asesina han copado las portadas de los tabloides y los titulares de los programas dominicales.

La reciente aparición de un guante de Rosario próximo al cuerpo de Ciro probaría que la joven estuvo junto a él el día en que murió o que, incluso, un tercero habría atestiguado la caída. Ese factor es clave, como lo concluye la resolución fiscal: “Una persona usa un par de guantes. Al existir en la escena tres, se infiere que existió otra persona además del agraviado”.

Algunos peritos citados por la fiscal le mostraron los errores que había cometido en su resolución, como el de afirmar que el joven caminó descalzo antes de morir, cuando la conclusión es que perdió el calzado mientras caía y que desgarró sus medias en esas circunstancias. Cuando estos elementos parecen perder peso, los tabloides han decidido respaldar la investigación de la fiscalía para demostrar que Rosario tiene un perfil psicológico violento y que en un arranque de cólera asesinó a Ciro. Así la historia se reanuda donde comenzó.

Entrevistas por Carmen Gallegos

Eduardo Ponce – Padre de Rosario Ponce

“En Lima ya nadie molesta a Rosario”

La Fiscalía ya programó nuevas diligencias con pobladores, peritos y policías entre el 4 y 20 de Diciembre…

Los están volviendo a convocar nada más porque en la anterior diligencia no se presentaron. De diez personas sólo asistieron dos. Nada más es eso.

— ¿La fiscal ha encontrado sospechoso el hallazgo de tres guantes?

Nosotros no entendemos lo que está planteando la Fiscalía. Desde el 6 de Noviembre venimos solicitando que se nos muestre los tres guantes y, hasta la fecha, no hemos recibido una respuesta.

— ¿Qué más han pedido?

También copia de la perennización del recojo tanto del cadáver como de lo que había a su alrededor, así como fotos y videos que dicen que hay, pero la fiscalía no se manifiesta.

— ¿Cuánto podría durar el proceso?

Desgraciadamente, esto ha demorado ya demasiado. Ya vamos a cumplir dos años en esto y todavía está en nada.

— ¿Y Rosario?

Acá en Lima. Rosario no tiene ningún problema. La gente ha comprendido la situación. Va a la universidad normal, va a su trabajo. No tiene problemas con nadie. Ya nadie la molesta.

— ¿Y qué pasó con el abogado de Rosario [Jorge Carpio], quien creía que era culpable?

Ya hemos volteado esa página. Es cosa del pasado. El abogado fue separado.

Ciro Castillo Rojo – Padre de Ciro Castillo

“La misión de Rosario fue ocultar la verdad”

La defensa de Rosario ha presentado un recurso para que se archive la investigación…

Yo creo que eso ya está decidido. A mi modo de ver, esos son pataleos, leguleyadas y planteamientos sin mayor sustento de la gente que la asesora.

— Mientras tanto, la Fiscalía de Arequipa ha programado nuevas diligencias.

En esta etapa se está respaldando la hipótesis que planteó la doctora Lozada y la acusación de homicidio.

— ¿Cómo tomó su familia el que la fiscal abriera investigación contra Rosario?

La versión que hacían correr los asesores de la hoy inculpada Rosario era que el caso se archivaría. Al saber que le abrirían proceso, nuestra impresión fue favorable, porque se está corroborando que esto no fue un resbalón, sino un homicidio.

— Como opinó el propio abogado de Rosario…

Ese video es de ribetes de Ripley. Creo que es la primera vez en el mundo en que un abogado habla en contra de su propia defendida.

— ¿Cuál es el estado de ánimo de su familia?

Estamos tristes, muy tristes, pero al mismo tiempo tenemos la esperanza de que todavía se pueda hacer justicia.

— ¿Y cómo ve a Rosario?

Rosario siempre ha rehuido todo tipo de acercamiento. Su misión a lo largo del proceso siempre fue ocultar la verdad.

DETALLES

ESTRATEGIA DE ROSARIO

La semana pasada, la defensa de Rosario Ponce presentó un recurso de excepción ante el Juzgado de Chivay para archivar el caso.

RECURSO EN ESPERA

El recurso no avanza debido a la huelga del Poder Judicial, que comenzó el 15 de Noviembre.

NUEVAS DILIGENCIAS

La Fiscalía de Arequipa ha programado nuevas diligencias entre el 4 y el 20 de Diciembre.

LOS CITADOS

Serán citados tres policías de Alta Montaña y de la comisaría de Chivay, dos pobladores de ese distrito y el médico forense que participó en la necropsia de Ciro.

El poder judicial de los medios de comunicación

Por Ernesto De La Jara – Publicado en Diario16 el 19 de Noviembre del 2012

El análisis de los casos judiciales que los medios de comunicación logran mantener en la cresta de la ola puede hacerse desde diversas entradas: rating, prejuicios, identificación, figuretismo, corrupción, voyerismo, entre muchas otras. Pero hay una muy práctica, que es la enorme capacidad que hoy ellos tienen para absolver o condenar. Rosario Ponce y Eva Bracamonte fueron consideradas culpables desde el comienzo; mientras que Luis Llanos y Gastón Mansilla, inocentes. Si bien son casos muy diferentes, tienen en común que hay muertos de por medio y que, por una u otra razón, son muy complejos. 

Es cierto que lo dicho por los medios no es obligatorio, pero en compensación tienen una enorme capacidad tanto para estigmatizar como para crear héroes, aún por encima del veredicto judicial. 

Se suele decir que es una ironía que el derecho se haya pasado más de un siglo inventando garantías para un juicio justo (presunción de inocencia, defensa, juez imparcial, obligación de motivar toda resolución, etc.) y que los medios de comunicación hayan terminado con ellas en un dos por tres. 

El que se metan en todo lo que pasa en el sistema de justicia es un avance. Por encima de excesos, constituye una manera de mirar por la cerradura lo que hay al interior del cuarto oscuro que todavía es el (sub)mundo de la justicia. Sin embargo, si ya van a impartir una especie de justicia paralela, ellos también deberían tener que respetar garantías básicas. 

Para que se pueda confrontar los fundamentos que esgrimen, debería terminarse con la venta por lo bajo de partes de expedientes, y que todos podamos acceder a ellos. Es hora de pasar a la informatización del proceso, para que apretando una tecla podamos ver si es verdad o mentira lo que se dice. El acceso a los medios de todas las partes involucradas, y no solo de una de ellas, sería una forma de proteger el derecho de defensa. Permitir que los jueces y fiscales tengan portavoces que salgan a la opinión pública a explicar sus decisiones sería una manera de reproducir el carácter público que deben tener las actuaciones judiciales. 

El manejo absolutamente negligente de los hechos, o el descubrimiento de conflictos de intereses o actos de corrupción, debería tener consecuencias prácticas. 

Los medios suelen alegar a su favor que en el mismo Poder Judicial el respeto de garantías deja mucho que desear; es verdad, pero por lo menos son derechos exigibles. 

Sobre Javier Diez Canseco. Cuando apareció información acerca de un proyecto presentado por él sobre acciones de inversión, se logró sembrar dudas. ¿Qué hacía JDC metiéndose en temas relacionados con la bolsa de valores? Pero al poco tiempo quedó claro que era una venganza de sus enemigos, ya que el proyecto beneficiaba a muchos trabajadores y pequeños inversionistas. Y a partir de ahí han sido muchísimas las personas que han salido a defenderlo, conociendo muy bien de la materia y sin que tengan alguna razón para hacerlo por espíritu de cuerpo. Es injusto que haya sido sancionado por el Congreso, y encima debido a una alianza impensable y peligrosa: nacionalistas y fujimoristas. 

JNE. Tomando en cuenta quiénes han salido elegidos como presidente titular y suplente, habría que agregar un requisito para el cargo: haber cometido una falta grave susceptible de destitución. Ojalá que prime el Francisco Távara (elegido por solo siete votos de 18) de la época en que fue un aceptable presidente de la Corte Suprema. Ahora viene la elección de los presidentes de la Corte Suprema y de todas las Cortes Superiores del país, comenzando por la de Lima, donde ya hay candidatos y candidatos. 

Gregorio Santos. Al encabezar la fundación de un nuevo partido político, ya no puede negar que más que defender la voluntad de la población cajamarquina lo que busca son votos.

Ser diferente es un crimen

Por Verónica Ferrari – Publicado en Diario 16 el 12 de Noviembre del 2012

Leer la sentencia que sustenta la condena a 30 años de cárcel para Abencia Meza por instigadora del delito de homicidio agravado de Alicia Delgado es como volver a leer esos ensayos clínicos que aparecieron en los años 40 con el boom de la sexología, disciplina médica encargada de categorizar lo correcto e incorrecto de la sexualidad, y en donde las y los homosexuales eran considerados enfermos y convertidos en seres monstruosos con el fin de controlar vidas que no encajaban en la heterosexualidad. 

El perito psiquiatra Víctor Guzmán Negrón declara lo siguiente: “La opción sexual en la procesada es exactamente una opción, una preferencia (…). Cuando existe este tipo de vínculos (homosexuales), se dan en una intensidad mayor en función a las características del medio circundante, puesto que luchan contra la corriente”. Y añade que Meza presenta “actitudes que se apartan de las reconocidas como aceptables dentro del ámbito sexual” y que “cuando le gustaba una mujer, le obsequiaba regalos o dinero con la finalidad de que accediera a su requerimiento amoroso. Todo estaba en función de su poder económico”. 

El dictamen pericial manifiesta que Abencia “presentó trastorno de la identidad sexual, caracterizado por la identificación de modo intenso y persistente con el sexo masculino, asumiendo un rol activo. Evidencia baja autoestima y sentimientos de minusvalía generados por celos, resentimiento y rencor (…). En una relación simbiótica (es decir, lésbica) como la de este caso, no se respetan los límites de dependencia, no se respeta la individualidad, hay un control obsesivo sobre la otra persona, celos”. 

Según la defensa de Abencia, “se establece un primer móvil pasional y se habla de una teoría bastante discutida de Sigmund Freud: la envidia del pene. Se supone que Abencia entra en cólera y decide matar a Alicia Delgado porque ella tiene una relación con el arpista, quien tiene algo que ella no tiene (un pene), por eso decide matarla”. También señala comentarios soterrados que refuerzan la idea de Abencia como un ser monstruoso y asesino, por ejemplo, cuando el perito dice que “ella de niña mataba pollos, de adulta mata personas”, o cuando el fiscal dice que “como no puede competir con un hombre, mata por celos”. 

En la sentencia, la Fiscalía sostiene que Meza, “en su relación de pareja, se caracteriza por ser obsesiva (dependencia, celotipia y control), lo que la conllevó a ordenar este homicidio, resultando así de vital importancia lo mencionado por el perito”. Por lo tanto, basándose en la pericia psicológica, concluye que “lógicamente, esta descripción nos proporciona un panorama de su personalidad que sustenta su autoría en la comisión de los delitos imputados”. 

Nos resulta increíble creer que, con lo avanzadas que están las ciencias forenses en el mundo, se sigan realizando estos análisis primariosos, dignos de un principiante del periodismo sensacionalista, que sean avalados por el Estado y, peor aún, que resulten determinantes en nuestras vidas y en la destrucción de nuestro futuro. 

La sentencia a Abencia Meza a 30 años de cárcel (que posiblemente sea ratificada en pocos días) prepara el terreno para una serie de injusticias penales hacia otras mujeres lesbianas o con actitudes que no encajan en lo que se espera de nosotras, como Eva Bracamonte, a quien probablemente le ratificarán la condena, y Rosario Ponce, a quien probablemente condenarán. Y, aunque las absuelvan, ya tienen la condena y el desprecio de la sociedad. 

¿Quién garantiza a las peruanas que estas pericias no están llenas de prejuicios y misoginia? ¿Quién nos asegura que estos “profesionales” realizan sus análisis objetivamente y con sustento científico? ¿Quién nos garantiza la justicia en el Perú? Es urgente que exista un ente que regule las pericias psicológicas y forenses, la presión mediática y la violación de los derechos humanos que el Estado comete contra personas que son afectadas por diversas formas de exclusión. La justicia en el Perú necesita desterrar estas taras que solo profundizan la injusticia.

La doble sentencia a Eva Bracamonte y Rosario Ponce

Son dos de las jóvenes más mediáticas de los últimos años. Sus intimidades se han ventilado en la prensa con el pretexto de ser las sospechosas de un asesinato. Aun cuando nadie tenía la certeza de que fueran culpables, su sentencia ya había sido dictada.

Por María Isabel Gonzales – Publicado en La República el 11 de Noviembre del 2012

A estas alturas de sus historias todos tenemos en la retina algún episodio de la vida de Eva Bracamonte y Rosario Ponce. El nombre de la primera tiene más de dos millones de resultados en Google y en Youtube.

Su desmayo y las convulsiones que le vinieron durante la lectura de su sentencia se han reproducido cerca de 30 mil veces. En el caso de la segunda, el buscador muestra poco más de ocho millones. La traducción de estos datos es muy sencilla. A la gente le interesa Eva Bracamonte y Rosario Ponce. Para satisfacer ambas demandas, que los propios medios de comunicación han incentivado, se ha trabajado en varios capítulos. Para empezar tomemos el caso de Eva Bracamonte. Estas entregas de las que hablamos han sido tantas que la curiosidad del público se fue convirtiendo en un vocal más del proceso judicial. Con derecho a voz y voto. Al respecto, Juan Gargurevich, decano de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la Pontificia Universidad Católica del Perú, señala que la prensa judicializa los casos que sigue. Al punto de que mucho antes de que Bracamonte fuera sindicada por el Poder Judicial como una parricida ya tenía una condena impuesta por los medios y su público.

Llegados hasta aquí hay que aclarar que estas líneas no son una defensa de Eva Bracamonte. Es, en todo caso, la historia de un juicio paralelo. Cosa muy usual en nuestro país. Roberto Pereira, asesor legal del Instituto Prensa y Sociedad, explica que esto pasa en el Perú porque no existen poderes disciplinarios de los jueces sobre terceros como los medios de comunicación. Como sí sucede en el derecho anglosajón.

Sobre todo en Inglaterra, en donde los jueces prohíben a los medios que incidan de una manera negativa en un proceso judicial. “Acá sería visto como un exceso contra la libertad de expresión pero creo que es una experiencia que habría que tener en cuenta ya que la autorregulación es poco efectiva”, señala.

Bracamonte fue señalada como la conspiradora, la joven adinerada y rebelde. Su orientación sexual, sus decisiones y su vida con Liliana  Castro fueron cuestionadas. A esto, July Naters –quien asegura estar en la fase de investigación de un documental sobre la cobertura mediática del caso Fefer– dice que se le agrega en el 2009 el artículo en un diario de Salta, Argentina, en el que un periodista aseguraba que el sicario Alejandro Trujillo Ospina había sido contratado por la hija. “A raíz de esa noticia se retoman las investigaciones. Pero a las únicas que investigan son a Eva y Liliana”, dice Naters. Según sus propios sondeos, los siguientes tres años el 80% de los medios tuvo una actitud inculpatoria. “Era casi un juicio popular”, apunta.

Sobre esto el abogado Roberto Pereira coincide en parte con su argumento. La manera como se presenta la información en los medios sobre hechos relacionados con imputaciones penales puede afectar la presunción de inocencia y más aún en contextos institucionales como el peruano, señala Pereira. Por lo menos así lo han determinado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la Corte Constitucional de Colombia y el Tribunal Constitucional de España.

En este sentido Teresa Quiroz, presidenta del Tribunal de Ética del Consejo de la Prensa Peruana, sostiene que las implicadas en este caso –Eva Bracamonte y Liliana Castro– han sido presentadas en los aspectos más espectaculares de sus vidas. O, mejor dicho, los hicieron espectaculares. Les practicaron seguimientos con el pretexto de descubrir sus intenciones. “Aunque no tengan la facultad de determinar las responsabilidades penales, juegan con estos temas porque saben que hay un morbo en el público de seguir los detalles más íntimos. Como la homosexualidad, alegando que podía ser un detonante”, sostiene. Según dice, tampoco hay que dejar de lado ‘el factor’ que va alimentado la maquinaria mediática. Son los propios implicados quienes recurren a los medios. “Este es un esquema en el que todos se necesitan. Una relación perversa que va virando según crean necesario”, afirma Quiroz.

Sobre este argumento, en las últimas semanas las portadas para Eva Bracamonte han tenido otros tintes. Ahora es una joven con una severa condena. Liuba Kogan, jefa del Departamento Académico de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad del Pacífico, explica que una sociedad como la peruana tiende a ver a los jóvenes como víctimas. Esta sentencia se ve como algo que no debería suceder.

ROSARIO Y EL COLCA

En mayo del 2011, a menos de un mes de haber sido encontrada en el nevado Bomboya (Caylloma), Rosario Ponce había pasado de víctima a presunta asesina de Ciro Castillo, su enamorado desaparecido en el valle del Colca. Solo fue cuestión de unas cuantas portadas y algunas declaraciones, escribía Patricia Wiesse, directora de la Revista idéele, en un artículo en el que analizó la cobertura mediática sobre Ponce durante el 2011. De resaltar que para sobrevivir comió hierbas e insectos y tomó su propia orina, los periodistas empezaron a desconfiar de la heroína. Ya no parecía tan maltratada por la montaña.

Según apuntó Wiesse, había tres hechos que perfilaban la tendencia acusadora en los medios. Primero, Ponce exacerbaba los ánimos cuando no se presentaba ante la Divincri de Arequipa, y las dudas sobre su equilibrio emocional luego de ser sometida a un examen psicológico. Segundo, la intervención de la Fiscalía anunciando una investigación. Tercero, la presencia del padre de Ciro, quien se yergue como un protagonista apoyado por los medios. Así, con el transcurrir de los meses, el linchamiento mediático se iba justificando.

Al respecto, Liuba Kogan también hizo un análisis. Señala que, a pesar de no existir pruebas de delito alguno, una gran parte de la sociedad peruana empezó a condenarla por la forma en que era presentada en los medios. La prensa, precisa Kogan, resaltaba su personalidad valiente en términos negativos. Cuando se afirmaba que no era una mujer temerosa y a la que, por el contrario, le gustaban las emociones fuertes.

También fue condenada por no expresar sentimientos de duelo y tristeza en público por su enamorado. Los televidentes y lectores iban tomando bandos. En las tres ocasiones que declaró para la fiscalía en Arequipa fue llamada “asesina” por la gente que se encontraba en el aeropuerto o que aguardaba afuera de la sede del Ministerio Público. Le arrojaron piedras, naranjas podridas y huevos. Pero los ánimos tampoco se calmaron cuando en octubre del 2011 hallaron el cadáver de Ciro Castillo. Una declaración de su hermana encendió la mecha una vez más. Dijo que le parecía extraña la forma en que se encontró el cadáver. Se desató un debate sobre si el joven cayó o fue empujado por Ponce o terceros.

En este caso, señala Teresa Quiroz, la familia de Ciro Castillo pretende tener una injerencia en el proceso judicial. Para eso se ha apuntado a todo aquello que hubiera podido pasar. A sus parejas anteriores y su vida como madre soltera. Todo ha sido válido con tal de lograr la sostenibilidad del caso. Desde el punto de vista de Juan Gargurevich, no es sorprendente la conclusión a la que llegó la fiscal: indicios de que Ponce haya empujado a Ciro Castillo. “Hay tal presión mediática que no puede contradecir a la mayoría”, señala.Tanto él como Quiroz creen que es necesario el debate público para señalar las evidentes limitaciones que tiene la autorregulación.

Revocar la misoginia

Por Rosa Montalvo Reinoso – Publicado en el blog “La Ciudad de las Diosas” el 9 de Noviembre del 2012

En los últimos tiempos, hemos sido testigos del tratamiento de algunos medios de comunicación a los casos en los que están implicadas mujeres, como es el de Rosario Ponce a quien parece no perdonársele el haber sobrevivido en condiciones tan duras en las que murió su novio. Si el hombre murió, cómo es que ella más “débil” vive, parece estar detrás de la persecución que se le ha hecho a esta chica, que no sólo ha roto los estereotipos de género por seguir con vida, sino que además enfrenta con altivez y casi insolencia los embates de la fiscal, del padre del chico, de la población influenciada por el cargamontón de los medios que lleva más de un año y que coloca al hombre, padre del chico, como el héroe incansable en búsqueda de justicia. Recientemente la fiscal María del Rosario Lozada, quien, según declaraciones de Rosario, habría dicho que buscaría a Ciro como si fuera su hijo y en ese afán habría sesgado su investigación a favor del padre de Ciro, abrió una nueva investigación colocando de nuevo el caso en los medios, de donde nunca salió del todo.

Que la mató porque tenía envidia del pene, según aparece en la sentencia de Abencia Meza, condenada a 30 años de prisión por supuestamente haber asesinado a su pareja, cosa que no ha sido probado en todos sus extremos. “Se establece un primer móvil pasional y se habla de una teoría bastante discutida de Sigmund Freud: la envidia del pene. Se supone que Abencia entra en cólera y decide matar a Alicia Delgado porque ella tiene una relación con el arpista (Miguel Salas), quien tiene algo que ella no tiene (un miembro viril), por eso decide matarla”,(1) comentó el abogado de la cantante en un programa de televisión, dejándonos perplejas frente a esta aseveración de la pericia sicológica, realizada por profesionales que parecen seguir viviendo en la época victoriana.

A 30 años de prisión también fue sentenciada Eva Bracamonte por el crimen de su madre, sin que se pudiera probar fehacientemente que ella cometió tal hecho. En este caso, también la jueza Carmen Choquehuanca habría pedido en algún momento una pericia sicológica y siquiátrica para determinar su comportamiento sexual y si éste la predisponía a cometer delitos. Lesbofobia, manifestada en las acciones de quienes son encargadas de impartir justicia en algunos casos y claros indicios de misoginia en otros, como el de Rosario Ponce. Es que la misoginia, esa expresión del odio a las mujeres y lo que representan, que las considera inferiores, incapaces, anormales, incompletas, monstruosas, las hermanas de Pandora y primas de las aborrecibles Arpías, es una de las expresiones de la ideología patriarcal que nutre nuestra sociedad y que se expresa en muchos frentes, casi sin que se note, se cuestione, se evidencie. La misoginia no es exclusiva de los hombres, sino también de muchas mujeres, vale señalar. Increpaciones como la del congresista Kenji Fujimori al presidente pasan piola y hasta generan risa de la platea. “Asuma liderazgo y hable con voz más clara y masculina,” le dijo en una de sus disertaciones en el Congreso, evidenciando la visión que tiene sobre lo femenino, sin autoridad por el hecho de ser mujer, siendo por tanto necesario que se levante la voz del hombre para hacer valer el orden establecido.

Es que el orden de género está tan enraizado en nuestras mentalidades que es muy difícil sustraerse a la construcción de lo femenino como inferior y devaluado, perpetuándose un orden jerárquico, injusto, que sólo abona al sufrimiento, a la violencia, a mantener las subordinaciones y a la quema de las mujeres que se comen la manzana, en las nuevas y modernas hogueras, imágenes que fomentan el tan antiguo pero tan vivo patriarcado.

Misoginia es lo que está detrás de esta férrea oposición a la aprobación del protocolo del aborto terapéutico, legal desde 1924, y que según el Plan de Igualdad de Género 2012-2017, se deja pendiente hasta el 2017, pues está encontrando resistencia en diferentes sectores, la mayoría dominados por hombres, quienes se arrogan las prerrogativas de controlar nuestros cuerpos, como si de sus territorios se trataran. Misoginia también es esperar que las mujeres seamos sumisas, devotas, reproductoras fieles de la especie, sometidas al poder masculino, servidoras devotas, hijas de María.

Por ello, cuando una mujer se sale de la norma, vale decir cuando protesta, quiere romper una relación violenta, ama diferente, o participa en espacios considerados naturalmente masculinos, se ve expuesta a diferentes formas de violencia, que van desde los golpes hasta el feminicidio. Así tenemos que en el país, según han denunciado varias organizaciones de mujeres, dos de cada cinco mujeres autoridades son víctimas de acoso y violencia política. El Centro de la Mujer Flora Tristán ha detectado 20 casos de agresión a mujeres autoridades a nivel nacional. Entre ellos están el de la regidora Ruth Paz, golpeada por el alcalde Guido Ayerbe de la provincia de Cotabambas en Apurimac (2) y el de Edita Laguna Zerpa, regidora de San Marcos agredida por un grupo de pobladores aliados del alcalde vacado en las mismas oficinas de la municipalidad. (3)

Esto forma de expresión de la violencia de género, que se manifiesta no sólo a nivel físico sino de otras formas más sutiles, como el obligar a las mujeres regidoras a limpiar los baños o servir el refrigerio porque esas son sus funciones como mujer, insultarlas para bajarles la autoestima, se llama acoso político, el cual es definido en la ley boliviana como el “acto o conjunto de actos de presión, persecución, hostigamiento o amenazas, cometidos por una persona o grupo de personas, directamente o a través de terceros, en contra de mujeres candidatas, electas, designadas o en ejercicio de la función político-pública o en contra de sus familias, con el propósito de acortar, suspender, impedir o restringir las funciones inherentes a su cargo, para inducirla u obligarla a que realice, en contra de su voluntad, una acción o incurra en una omisión, en el cumplimiento de sus funciones o en el ejercicio de sus derechos.” (4)

En los últimos acontecimientos en Lima relativos al pedido de revocatoria de la alcaldesa, hemos podido ver en los insultos que se le hacen a la alcaldesa claros indicios de misoginia colectiva, que tiene su más explícita expresión en un grupo de Facebook que se llama “Yo Tambien Di Mi Firma Para Q S Largue La Vieja Puta De Susana Villaran”, que por suerte no tiene muchos adeptos, pero que nos sirve para graficar cómo, en el caso de las mujeres, la invalidación que se les hace no es sobre su accionar en la gestión pública sino acusándola de ser algo que en la sociedad se considera lo abyecto, que nos remite no sólo al sexo por dinero, sino a la mala mujer. Esta expresión, acompañada además de “vieja”, término más usado en las redes por anónimos opositores, configura imágenes que nos remiten a lo no deseado socialmente, pues el desprecio que se cierne en la actualidad hacia las personas mayores va en crecimiento. Es de señalar que el término puta como expresión cargada de misoginia es el que se usa más comúnmente hacia las mujeres que participan en política u opinan, se salen de lo esperado para su género o reclaman sus derechos. Sandra Fluke, una estudiante de Washington, fue llamada puta por el locutor radiofónico ultraconservador Rush Limbaugh porque reclamaba cobertura sanitaria para la píldora del día después, en un testimonio presentado en el Congreso. “¡Es para vos, es para vos, Cristina puta, la puta que te parió!”, le gritaban a la presidenta Argentina en una manifestación. Puta es también llamada Hilary Clinton en las redes, igual que Michele Bachelet, y tengo la impresión de que ninguna mujer política se salva del calificativo.

En el caso de la alcaldesa Susana Villarán, desde el inicio de su mandato ha sido sujeta de expresiones misóginas y de acoso político por parte de un grupo de opositores que quieren impedir que su gobierno demuestre lo que las mujeres pueden hacer cuando existe compromiso y honestidad. Obviamente no se trata de que por ser mujer se escondan las incapacidades, sino de analizar cómo en este caso los ataques a la alcaldesa que han culminado en el pedido de revocatoria han sido parte de un plan de desestabilización que, si bien es claro responde a intereses políticos y económicos, se expresa también en la descalificación permanente, el intento de minar su poder de decisión, de evitar que pueda ganar espacio político en el futuro y con ella otras mujeres que quisieran participar en la acción política. Por ello, este proceso de revocatoria en Lima no constituye sólo una oportunidad de luchar para derrotar los intereses económicos y políticos que tienen los que están detrás de la revocatoria, sino también por aportar a la derrota de la misoginia individual y colectiva que impera en el país, en los medios de comunicación, en las redes sociales, en las salas de justicia, en la iglesia y en nuestras propias casas.

Notas:

1) Abogado de Abencia Meza: “Acusan a mi clienta con la teoría de la envidia del pene”, Abre los ojos, 6 de noviembre del 2012. http://peru.com/entretenimiento/tv/abogado-abencia-meza-acusan-mi-client…
2) “Regidora fue golpeada por Alcalde. Ruth Paz denunció a Guido Ayerbe en la comisaria de Cotabambas – Apurimac” Diario Correo de Cuzco, 22 de febrero de 2012. http://peru.com/entretenimiento/tv/abogado-abencia-meza-acusan-mi-clienta-teoria-envidia-pene-video-noticia-102450
3) “Después de la vacancia, agresiones y amenazas en San Marcos”, Primera Página Perú Noticias, 14 de septiembre del 2012. http://www.primerapaginaperu.com/article/ancash/6804/1/print/
4) Ley contra el acoso y violencia política hacia las mujeres, Asamblea Legislativa Plurinacional, Volivia, Artículo 7a. http://constituyentesoberana.org/3/leyesdecretos/042012/190412_1.pdf

De policiales a espectáculos: tres en raya

Por María José Ampuero – Publicado en el blog del Fondo Editorial de la UPC el 7 de Noviembre del 2011

La “Ruta Ciro” y el “Pisco 7.9” tienen más cosas en común que haber sido considerados como faltas de respeto hacia los familiares de Ciro Castillo Rojo y los damnificados del terremoto del 2007. De hecho, son como una segunda parte de lo que se ha venido llamando la espectacularización de la noticia; aquellas tragedias o historias dramáticas que son presentadas por los medios de comunicación como melodramas, novelas o shows. Esta segunda parte tiene dos características principales. Por un lado, los hechos son un show en sí mismos: la tragedia termina fundiéndose con el espectáculo en la vida real, en una perfecta conjunción que parece recogida tal cual por los medios de comunicación y presentada al público. Por otro lado, las noticias sobre cada caso empiezan publicándose en la sección de policiales para luego saltar a la de espectáculos.

El caso Ciro Castillo

El alcalde del distrito arequipeño de Caylloma, Elmer Cáceres, no fue el único que generó una noticia de espectáculo tras la tragedia de Ciro Castillo Rojo (muchacho perdido en el Colca cuyo cadáver fue encontrado meses después) al anunciar la creación de la “Ruta Ciro” en setiembre del 2011. Y es que en mayo de este año los habitantes de Chivay (Arequipa) implementaron una escultura con la figura del muchacho vistiendo el traje de una danza típica de la zona, hecho que fue publicado el 5 de mayo en la versión online del diario El Comercio como “Escultura de Ciro Castillo Rojo se exhibirá en el valle del Colca”. Además, en el ínterin, en noviembre del 2011, la principal sospechosa de la muerte de Ciro Castillo Rojo, Rosario Ponce, desfiló en la pasarela del diseñador Ciro Taipe. El diario Ojo publicó el hecho en la portada del 25 de noviembre, con el titular: “Rosario con Ciro. Ex de estudiante muerto en el Colca debutó como modelo”; en el interior del diario la noticia apareció en la sección de espectáculos.

En los dos primeros casos (creación de la “Ruta Ciro” y de la escultura con su figura), el motivo de los protagonistas fue incrementar el flujo turístico a aquellas zonas de Arequipa. Es decir, aprovechar el interés mediático por el hecho “negativo” (muerte) para intentar obtener resultados positivos, en este caso, en el flujo turístico. En el tercer caso (desfile “Rosario con Ciro”), el diseñador y los padres de Rosario Ponce, indicaron que ésta había decidido desfilar por cuenta propia, dado que era un evento con fines benéficos. Cabe resaltar que esto sucedió poco después de que la implicada anunciara un libro y una película sobre su odisea en el Colca. Pero no sólo eso: la noticia del desfile irrumpió precisamente cuando el caso Ciro, que venía siendo publicado en los medios de comunicación desde abril del 2011, parecía haber cumplido su ciclo y estar próximo a desaparecer de las portadas y las secciones policiales. La consolidación del personaje en el mundo del espectáculo se hizo evidente cuando Magaly Medina, conductora del principal programa de espectáculos del Perú, dedicó gran parte de sus programas al desfile de Rosario Ponce. Tras migrar de policiales a espectáculos, el tema duró varios meses más en los medios.

Pero, ¿cómo es que las noticias relacionadas con el caso Ciro migraron de policiales a espectáculos? Para responder a esta cuestión se debe poner la situación en el contexto de la posmodernidad. Este término viene siendo definido y redefinido por especialistas y teóricos de diversas ramas como la Sociología, el Arte, la Arquitectura, la Filosofía y, cómo no, las Comunicaciones. Así pues, para responder a esta pregunta, se tomará en consideración algunas ideas fuerza sobre la condición posmoderna. En ese sentido, una de las más relevantes pertenece a David Harvey, teórico social británico, estudioso de fenómenos como el ecologismo, el imperialismo y el neoliberalismo. En su libro La condición de la posmodernidad. Investigación sobre los orígenes del cambio cultural, publicado por primera vez en 1990, Harvey explica que desde hace algunas décadas el mundo ha experimentado una intensa fase de compresión espacio-temporal, lo que ha generado un impacto sorpresivo y desorientador, entre otros ámbitos, en la vida cultural y social. Así, las nuevas formas de organización y las cada vez más modernas tecnologías productivas están acelerando cada vez más la producción y con ello, la rotación de lo producido; y esto, a la vez, supone una aceleración paralela en el intercambio y el consumo de aquello que se está produciendo (Harvey, 2004). En resumen, la producción y el consumo son cada vez más veloces y, con ello, el consumo de servicios también se vuelve efímero:

“La primera consecuencia importante ha sido la acentuación de la volatilidad y transitoriedad de las modas, productos, técnicas de producción, procesos laborales, ideas e ideologías, valores y prácticas establecidas. La noción de que «todo lo sólido se disuelve en el aire» rara vez ha estado más presente. (…) En el reino de la producción de mercancías, el efecto fundamental ha sido la acentuación de los valores y virtudes de la instantaneidad y de lo desechable (…), significaba también ser capaz de desechar valores, estilos de vida, relaciones estables, apego por las cosas, edificios, lugares, gente y formas de hacer y de ser tradicionales.” (Harvey 2004: 315-316)

Esto generó, como bien señala Harvey más adelante, un choque entre esta aceleración y la vida cotidiana del individuo, quien se vio obligado “a tratar con lo desechable, con la novedad y con la perspectiva de la obsolescencia instantánea” (Harvey, 2004).

Según el especialista, esto implica profundas modificaciones en la psicología humana, entre las cuales se cuentan el bloqueo de los estímulos sensoriales, el regreso a las imágenes de un pasado perdido y la simplificación excesiva en la interpretación de los acontecimientos. Así las cosas, ¿cómo responden los medios frente a estas modificaciones? Podría decirse que, por un lado, se evidencia la necesidad de tener noticias y enfoques frescos para la audiencia; por otro lado, también se ven en la necesidad de brindar a su audiencia elementos que puedan ser vistos como familiares y que se conviertan en ese “regreso a las imágenes de un pasado perdido”. Entonces, la cobertura del caso Ciro Castillo puede entenderse desde esta perspectiva. Por un lado, el cambio en el enfoque de policiales a espectáculos funciona como una renovación en cuanto ya se agotó el interés por el tema en policiales. Por otro lado, los personajes del caso que han acompañado por algunos meses a la audiencia se mantienen en el medio y continúan siendo parte de la vida diaria de la audiencia. Visto desde la perspectiva de la audiencia, la novela continúa, pero la historia se renueva bajo nuevas ópticas.

Los Llamoja y los Bracamonte

“¿Cómo le pueden dar cabida a esa chica? ¿Qué ejemplo para las demás jóvenes? Todas van a querer matar a su mamá para tener un programa en la tv. Estamos mal”, reclamó una entrevistada anónima a un reportero de Frecuencia Latina en marzo del 2012, luego de divulgarse el rumor de que Giuliana Llamoja tendría un programa de televisión en el canal local Best Cable TV, rumor que luego fue desmentido por el gerente de esta empresa. Aquel fue el último tema de una serie de noticias de espectáculos sobre el personaje Llamoja que se iniciaron en julio del 2010, fecha de la presentación del poemario de Llamoja “El amor y la Vía Láctea” en la Feria Internacional del Libro (FIL) en Lima. Hasta esa fecha, las noticias sobre el caso se mantenían en la sección policiales. Cabe recordar que este caso se inició el 5 de marzo del 2005, fecha en que Giuliana Llamoja asesinó a su madre. Las noticias, inicialmente en la sección policiales, llegaron a su clímax en julio del 2006, cuando fue sentenciada a 20 años de prisión tras ser hallada culpable por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud en la modalidad de parricidio. Tras un año en prisión, se le rebajó la condena a 12 años, y en mayo del 2009 se le otorgó la semilibertad.

En la actualidad, al personaje Llamoja se le menciona en los diarios como “la poetisa”, “la escritora”, “la poeta”, etc., incluso cuando la noticia tiene que ver con su sentencia. De hecho, el interés de la prensa por su vida parecería no molestarle en cuanto en varias ocasiones ha aparecido hablando frente a cámaras, siempre con una sonrisa, sobre su poesía. Esta característica se repite no sólo en el caso Ciro Castillo, sino también en el caso Fefer. Este caso se inició el 15 de agosto de 2006 con el asesinato de la empresaria Miriam Fefer y el enfrentamiento de sus hijos Ariel y Eva Bracamonte, esta última sindicada por su hermano como autora intelectual del homicidio. Tras ubicarse al presunto asesino de Fefer, Hugo Trujillo Ospina, se ordenó la detención de Eva Bracamonte y Liliana Castro, quienes fueron trasladadas al penal de máxima seguridad de Chorrillos en setiembre del 2009. Eva Bracamonte y Liliana Castro han solicitado en más de una ocasión, sin éxito, continuar el juicio fuera de prisión. Hasta la fecha, el caso aún no se ha cerrado y el juicio continúa en pleno desarrollo.

Mientras tanto, desde julio del 2011, Ariel Bracamonte empezó a aparecer en noticias de espectáculos, al iniciar su participación en el programa de entretenimiento televisivo El gran show, conducido por Gisela Valcárcel. Como bien lo dijo Fernando Vivas en la entrevista realizada a Ariel Bracamonte en su programa Cuéntame otra de marzo, la producción de El gran show pretendía que no se olvide la fama (negativa) que rodeaba al personaje Ariel para obtener, evidentemente, un provecho mediático. El otro tema que permitió a los medios explotar al personaje Ariel en las noticias de espectáculos fue la mediática presentación de su libro Culpa de sombras, publicado en marzo de este año.

La migración de los personajes envueltos en los casos Llamoja, Fefer y Castillo no sólo se explica por lo expuesto líneas arriba: la necesidad de tener noticias y enfoques frescos y, a la vez, brindar elementos familiares para la audiencia. Así, también se debe tener en cuenta otra dimensión explicada por el Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, en su último libro La civilización del espectáculo: “El bienestar, la libertad de costumbres y el espacio creciente ocupado por el ocio en el mundo desarrollado constituyeron un estímulo notable para que se multiplicaran las industrias de la diversión, promovidas por la publicidad, madre y maestra mágica de nuestro tiempo. De este modo, sistemático y a la vez insensible, no aburrirse, evitar lo que perturba, preocupa y angustia, pasó a ser, para sectores sociales cada vez más amplios de la cúspide a la base de la pirámide social, un mandato generacional, eso que Ortega y Gasset llamaba «el espíritu de nuestro tiempo» (…)” (Vargas Llosa 2012: 34-35).

En resumen, la búsqueda inacabable del entretenimiento se ha extendido a todos los ámbitos de la vida social, incluido el de las comunicaciones. El efecto en la prensa, como ya lo han señalado varios especialistas de todo el mundo, es el auge del infotainment, un fenómeno en el que busca espectacularizar las noticias para acercarlas a la vida diaria de la audiencia. En ese sentido, el investigador peruano César Mejía Chiang (2012) explica en su libro Cultura popular limeña y prensa chicha las características del sensacionalismo en clave de entretenimiento: “(…) se caracteriza por su pirotecnia visual, su interés por conmocionar (en términos lúdicos o melodramáticos) al lector con dramas personales, rumores en torno a personajes de la farándula, crónicas rojas de diverso calibre, evitando un análisis más sereno y detenido de conflictos socioculturales más complejos” (Mejía Chiang 2011: 72).

Es evidente que las noticias sobre los tres casos mencionados no profundizan en un análisis sobre las implicancias más complejas. No se profundiza, por ejemplo, en el tipo de relación que se observa en las tres familias, en la educación, en la fragilidad psicológica y otras tantas aristas más complejas que lo presentado en los medios (con el fin de brindar entretenimiento desechable). Entonces, la necesidad de entretenimiento de la audiencia encuentra un perfecto correlato en este modo sensacionalista de presentar las noticias sobre los casos.

La justicia chicha

Por Raúl Wiener – Publicado en La Primera el 3 de Noviembre del 2012

Si los casos Abencia Meza y Eva Bracamonte me parecen de un abuso fiscal-judicial realmente excesivo: se condena sin pruebas objetivas, bajo la presunción de que un crimen “de esa magnitud” no puede ser cometido por un Mamanchura o un “payaso” cualquiera, y que los aspectos dudosos del caso no van a favor de las acusadas sino en su contra (que es a lo que llaman indicios, pero no son sino imprecisiones), el tema de Ciro Castillo desborda lo imaginable y termina por confirmar que nuestras autoridades judiciales a lo que más temen es a fallar en contra de la prensa chicha, esa que ahora mismo está titulando que a Ciro lo empujaron desde el cerro y que luego Rosario se echó a languidecer en una cueva hasta que la encontraran en pleno proceso de deshidratación. 

Todos los estudios forenses y el informe de la morgue apuntan a que lamentablemente el joven Ciro Castillo sufrió un accidente cuando trataba de buscar ayuda para su novia que se había quedado esperándolo cuando ya no pudo continuar la marcha para intentar salir del laberinto en que se habían metido al querer atravesar el Cañón del Colca, sin conocerlo y sin técnicas de desplazamiento en zonas de altura. 

Pero la fiscal prefiere tomarse 120 días o quizás ocho meses más (como ha dicho) para seguir tomando muestras de sangre y ADN a todos cuantos pudieran tener relación con la pareja que se perdió entre las montañas. 

Y es que Ciro no pudo haber muerto por accidente, porque sino dónde queda el heroísmo de su padre, aclamado por tanta gente en Arequipa, y en qué lugar ponemos al nuevo integrante del santoral del Colca al que ya se le están imputando diversos tipos de milagros, menos el de haber salvado a Rosario de lo que podía ser una muerte segura. 

Y es precisamente de no haber muerto que la acusa el médico Castillo Rojo dentro de lo medular de su denuncia. Sobrevivió más allá de lo normal, ergo es una asesina, porque no le ocurrió lo que le pasó a su hijo.

Esto, que podía ser un asunto de dificultad para asimilar su propia tragedia, se convierte en una difamación grosera cuando pasa el tiempo y se pone en juego La Libertad y el derecho a recuperarla tranquilidad para una joven mujer de la que se puede decir casi con absoluta certeza que no mató a nadie.

En el Perú, el juicio previo de la prensa y de la gente excitada por los medios influye decisivamente en los procesos, ya no hay cómo negarlo. No es que cualquier información, digamos lo que diga esta columna, pueda tener impacto sobre los que investigan, juzgan y condenan. 

Pero sí una cadena sistemática de titulares, qué importa si desafían la lógica y el buen gusto. Igual siguen. Porque lo que ha vendido Rosario Ponce en los dos últimos años no hubiera existido si realmente “El Trome”, “Ojo” o “El Popular”, hubieran razonado seriamente tomando en cuenta la hipótesis mil veces más probable de que se trató de un accidente desgraciado, de esos que son siempre posibles en un área peligrosa como el Colca. 

La cobardía fiscal consiste en ponerse del lado de donde vienen los aplausos y donde están los medios que les interesa mantener abierto el caso. A ellos les ha regalado la prórroga. ¿Qué vendrá después?