Resolución de Sobreseimiento – Problemas Fácticos – EL EMPUJÓN

3.2.4.- No existe ningún elemento de convicción que acredite que la caída del agraviado se debió a un empujón de la imputada.

El veinticuatro de mayo del dos mil once, MAURICIO PAUL ZÚÑIGA CUBA, promotor turístico y guía con veintisiete años de experiencia declara que él fue a la zona denominada Peig hace quince años, en el mes de octubre, por lo que no bajaba tanta agua, pues es posible que en los meses de marzo y abril haya más agua, pues llueve, en esa zona, en la parte baja hay espacios para acampar, al costado del camino hay vegetación que consiste en tola, jorkas y platotas, que es una planta comestible, hay tunas, el clima es templado en la parte baja, Asimismo, que la indumentaria usada por el agraviado y la imputada no era la adecuada para la zona, ni para la estación, con zapatillas urbanas es más probable que una persona resbale y caiga, es decir con este elemento de convicción se busca acreditar que la indumentaria utilizada por el agraviado no era adecuada para la zona y que aumentaba el riesgo de un resbalón y caída accidental.

El trece de julio del dos mil once, PEDRO SAÚL VELASQUEZ TEJADA, declara que a pedido del padre del agraviado participó en las acciones de búsqueda, refiriendo que a cincuenta metros, aproximadamente, de donde fueron halladas las mochilas, hacia la parte baja existe una pendiente de aproximadamente cien metros, por lo que el día dieciséis de abril del dos mil once, cuando buscaba por la parte baja, encontró huellas de pisadas sobre el pasto de ichu que conducía al filo del abismo, no había huella de retorno, es decir, con este elemento de convicción se busca acreditar que por la zona de las mochilas alguna persona caminó hasta el filo del abismo y que no regresó (no existiendo huellas de otras personas), asimismo, con la declaración de ELOY CECILIO CACYA CÁRDENAS, quien manifiesta que con personal de Soluciones Verticales realizó la búsqueda del agraviado en la zona de las mochilas en la que divisó un cuerpo humano, el que posteriormente fue levantado, practicándosele la necropsia de ley y el examen pericial dactiloscópico determinándose que dicho cuerpo era del agraviado, nos hacen pensar conforme a las reglas de la lógica que si en la zona donde se encontró el cuerpo del agraviado también se encontraron huellas de una persona que caminó hasta el filo del abismo y no regresó, es muy probable que estas huellas hayan pertenecido al agraviado, lo cual, nos lleva a concluir que estos elementos de convicción no sólo no acreditan que la imputada haya empujado al agraviado, sino que por el contrario, acreditarían que el imputado caminó sólo hasta el filo del abismo del lugar de las mochilas, no obstante, por alguna razón (que presumiblemente puede ser una caída) no regresó por el mismo camino.

El veintinueve de octubre del dos mil once se emite el dictamen pericial físico a las catorce muestras halladas en el cadáver del agraviado, concluyéndose, entre otras cosas, que una casaca marca ABORIGEN, una casaca marca K-STEVENS, un polo de algodón marca HAWK y un pantalón marca SEAPORT presentan roturas producidas por enganche, tracción y rozamiento, apreciándose que la mayoría se han originado de abajo hacia arriba; asimismo, se concluye que se encontró un guante marca VANCOUVER, es decir, con este elemento de convicción sólo se puede acreditar que las roturas de la ropa del agraviado fueron producidas por enganche, tracción y rozamiento, apreciándose que la mayoría se han originado de abajo hacia arriba, en otras palabras, de este elemento de convicción no se puede establecer si la imputada ha originado o no la caída del agraviado.

El análisis antropológico del trauma óseo realizado al cuerpo del agraviado por ROBERTO CARLOS PARRA CHINCHILLA, concluye que se debe excluir la hipótesis de precipitación o caída libre, por lo tanto se convierte en una probabilidad muy remota e inconsistente, y asume protagonismo un fenómeno de derrapamiento abrupto de alrededor de cuatro metros, es decir, con este peritaje se acredita que el agraviado habría sufrido un derrapamiento abrupto; no obstante, no existe ningún elemento de convicción que determine si éste derrapamiento se debió a un empujón de la imputada, ya que si bien el nueve de abril del dos mil doce, ROBERTO CARLOS PARRA CHINCHILLA, explica la pericia antropológica forense al cuerpo del agraviado, éste sólo se refiere a la forma del desbarrancamiento y no a la presencia de alguna fuerza externa, lo que también se ha visto corroborado con la explicación que hace el nueve de abril del dos mil doce, ROBERTO CARLOS PARRA CHINCHILLA, en la que nos dice que “el cuerpo de quien fue identificado como Ciro Castillo Rojo sufrió un derrapamiento abrupto de alrededor de cuatro metros, sin embargo, la distancia de desplazamiento puede definirse a partir de tres puntos; es decir, entre el punto A y el punto B se concentra la mayor generación de fuerza que es básicamente aceleración del cuerpo en desplazamiento en términos de derrapamiento; que significa comúnmente desbarrancamiento, que no es igual a una caída libre, porque los efectos son diferentes, en un derrapamiento tenemos varias fuerzas, fuerza de rozamiento, fuerza que genera el desplazamiento, que es la aceleración y luego la fuerza de la gravedad, ello está en relación a la pendiente; entre el punto B y el punto C no necesariamente existen cuatro metros sino que puede ser menos; que entre el punto A y el B es un derrapamiento abrupto y entre el punto B y el C es una distancia menor de derrapamiento, pero lo que se debe considerar es el punto final del desplazamiento entre A y C… en el derrapamiento existe menos velocidad porque existe puntos de obstrucción por el rozamiento, mientras que en la precipitación existe sólo dos puntos, el inicial y el final, y el segundo entre más alto es, mayor la destrucción“; sin embargo, el tres de enero del dos mil trece, ROBERTO CARLOS PARRA CHINCHILLA, misteriosamente, manifiesta que “esta persona tuvo un suceso de derrapamiento abrupto en alrededor de cinco metros, este derrapamiento abrupto generó lesiones principalmente en el hueso… los mecanismos de fractura de estos huesos exceden la fuerza común que pudiera generarse en tan solo 5 metros por una situación de derrapamiento abrupto… entonces en una distancia de cinco metros tuvo que existir un impulso adicional para la fuerza que normalmente se pudiera generar en esos cinco metros… in impulso adicional que puede ser generado por otro ser humano o varios seres humanos…“, es decir, después de haber realizado un peritaje y dos manifestaciones, ROBERTO CARLOS PARRA CHINCHILLA se da cuenta, en una ampliación de su manifestación, que el derrapamiento del agraviado se debió a un impulso adicional que puede ser generado por otro ser humano, en otras palabras, este perito amplía su peritaje a través de una ampliación de manifestación, lo cual de por sí ya descalifica a esta última, no obstante, tampoco se ha señalado los fundamentos objetivos por lo que le perito haya sugerido que el derrapamiento del agraviado se deba a un impulso adicional, finalmente, y a pesar de lo dicho, se tiene que el citado perito sólo ha manifestado que el derrapamiento del agraviado podía haber sido originado por otro ser humano, no aseverando esta conclusión, sino más bien, mostrándola como una posibilidad, lo cual demuestra que esta ampliación de declaración tampoco es un elemento de convicción que busque acreditar que la imputada empujó al agraviado.

El veinticinco de abril del dos mil doce, SANDRA APAZA TOSOCAHUA, declara que conforme al protocolo de necropsia “las lesiones traumáticas que se describen son lesiones traumáticas de carácter vital, es decir, han sido ocasionadas en vida, lo que ha sido corroborado con el examen anátomo patológico, así como la descripción de los bordes de las mismas, puede ser compatible con el impacto de las superficies corporales lesionadas con superficies duras e irregulares compatibles con la zona en que Ciro Castillo fue encontrado. Consideramos que las lesiones de carácter mortal que se ha visualizado en la necropsia no son compatibles con el impacto de un objeto contundente duro, sino como se dijo con una superficie dura, y cuando nos referimos a lesiones de carácter mortal ellas son el traumatismo encéfalo craneano y la lesión en la columna cervical alta que es la fractura del odontoides“, este elemento de convicción ha llevado a que la defensa técnica del actor civil refiera que al haber existido lesiones pre morten es evidente que estamos frente a un indicio de que el agraviado ha sido victimado por la imputada; sin embargo, esta conclusión, además de atentar contra las reglas de la lógica, también es contraria al significado de los términos utilizados, por cuanto, el peritaje es claro en el sentido de que determina que las lesiones ocasionadas al agraviado se originaron en vida y son compatibles con la superficie dura e irregular de la zona en la que se encontró al agraviado, lo cual, usando las máximas de la experiencia, nos lleva a concluir que el agraviado se cayó estando vivo y se causó determinadas lesiones que son compatibles con la zona en la que se lo encontró, en otras palabras, este peritaje no busca acreditar que el agraviado fue empujado por la imputada, sino más bien que el agraviado se hizo lesiones antes de morir compatibles con la zona, en que fue hallado.

El día veinticuatro de julio del dos mil doce declara FERNANDO MIGUEL MARTINEZ URQUIZO, quien refiere ser oficial de la Policía Nacional del Perú, prestando servicios en la División de Investigación de Homicidios de la DIRINCRI, habiendo participado en el levantamiento del cadáver del agraviado, por lo que nos dice que “estaba en posición cúbito ventral con la cabeza pegada a la tierra, se recogió la gorra, los guantes, el encendedor como apreciación criminalística me llamó la atención de la rotura de los pantalones de Ciro Castillo a la altura de los glúteos que hacían presumir que este por momentos habría tratado de descender de la montaña…“, es decir con este elemento de convicción se busca acreditar que el imputado habría tratado de descender la montaña, por lo que en lugar de ser un elemento de convicción sobre la responsabilidad de la imputada, por el contrario, este elemento de convicción demuestra que el imputado tuvo cierto grado de control en su descenso de la montaña.

El treinta de julio del dos mil doce, declara SULPICIO EDMUNDO MIRANDA CABELLO, quien refiere haber realizado el peritaje físico a las evidencias en prendas recogidas en el cuerpo del agraviado, manifestando que “al examinar el pantalón se encuentran múltiples roturas siendo las más características la rotura que se halla en la parte posterior que es de grande longitud con pérdida material así como la pernera derecha, anterior y posterior, se encuentra con roturas largas de forma vertical, lo que implica que [el] cuerpo tuvo una caída de derrapamiento axial que implica que el cuerpo ladeo en ambas caras con fricción de la zona abrasiva, que implica cierto intento de control de la caída…“, este elemento de convicción también busca acreditar que el agraviado tuvo cierto control de su caída, asimismo, el catorce de noviembre del dos mil doce, SULPICIO EDMUNDO MIRANDA CABELLO, amplía su manifestación en el sentido de que “Considero que ha caído cuando estaba sentado, de espaldas al Cerro y ha hecho un giro hacia el lado izquierdo porque la mayor parte de roturas se aprecia en el lado izquierdo, ha hecho un giro axial hacia el lado izquierdo procediendo a derrapar que implica fricción, rozamiento y tracción, y considero que al momento que gira ha podido perder las zapatillas las mismas que por sus características como se puede apreciar de las fotos aparecidas en los medios de prensa estas no son especiales para un camino de andinismo, sino zapatillas que no tienen un ajuste y amarre adecuados“, es decir, este elemento de convicción definitivamente, leído textualmente, no enerva la presunción de inocencia, sino más bien la confirma.

El veintiséis de diciembre del dos mil doce, el coronel EDMUNDO MIRANDA CABELLO elabora la “Teoría de Experticia Conclusiva” en la cual concluye que “el fallecimiento de esta persona se ha producido por desbarrancamiento circunstancial, quien el día de los hechos asumió la actitud de internarse en un paraje sumamente peligroso sin contar con los conocimientos y adiestramiento profesional de alpinismo y sin traje adecuado para este fin“, es decir, este elemento de convicción busca acreditar que el fallecimiento del agraviado se debió a su propia negligencia y no a una intervención de la imputada.

El veintidós de abril del dos mil trece, el perito físico ALCIDES AGUSTÍN LÓPEZ MILLA, concluye que “Alrededor de 200 metros arriba del punto donde se encontró el chullo es un terreno calificado por los rescatistas como difícil y peligroso, el joven CCRGC es probable que se haya arriesgado a bajar hasta muy próximo a las paredes de desbarrancamiento en forma temeraria, la presencia de otra persona hasta o cerca de dicho punto no sugiere una condición necesaria para iniciar el desbarrancamiento, es una zona que al menor descuido de una persona, aún experimentada, puede iniciar por sí mismo un deslizamiento mortal. El hecho de haberse desplazado casi en su totalidad con el cuerpo en forma vertical y la cabeza arriba, disminuye la probabilidad de que alguien lo haya empujado, ya que si hubiera sido empujado estando parado de frente o de espaldas al abismo, existiría una gran probabilidad de que el cuerpo se hubiera desplazado cabeza abajo, si hubiera sido empujado estando sentado o echado en el suelo, habría recibido una fuerza considerable y la probable caída de ambos. El presente informe es una apreciación deducida a partir de toda la información acumulada que se haya podido analizar y sacando conclusiones coherentes y compatibles con las leyes naturales del movimiento“, es decir, con este elemento de convicción se acredita que el imputado se desbarrancó sin la intervención de terceros (en especial la imputada).

Si bien este magistrado no ha podido observar las contradicciones en las pericias practicadas, a pesar de que las partes han discutido este extremo, se debe tener en cuenta que el siete de noviembre del dos mil doce MILTON HINOJOSA DELGADO y LUIS TITO LOYOLA MANTILLA, elaboran el informe pericial técnico infográfico número cero diecinueve guion dos mil doce, el cual, si bien tenía como objetivo la reconstrucción virtual de la probable dinámica de los hechos en que se habría producido la muerte de CIRO, concluyendo que ésta no se puede realizar por falta o limitada información, no obstante, es importante destacar que dentro de los hechos analizados se dice que teniendo en cuenta lo consignado en el protocolo de necropsia, las lesiones traumáticas y prendas de vestir, “No es posible determinar si la precipitación, fue causada por fuerzas externas contra el cuerpo del fallecido, para romper su punto de equilibrio desde la posición adoptada antes de iniciar el desplazamiento descendente…“, es decir, este elemento de convicción está destinado a acreditar la imposibilidad de realizar una reconstrucción de lo ocurrido entre la imputada y el agraviado, por lo que es evidente que este elemento de convicción busca acreditar que existe y existirá la duda sobre lo ocurrido en el lugar de los hechos materia de investigación.

De lo dicho se puede desprender que no existe ningún elemento de convicción que busque acreditar que el agraviado fue empujado por la imputada y por el contrario, los elementos de convicción con que cuenta el Ministerio Público llevan a determinar que el agraviado sufrió un derrapamiento accidental y no provocado, o, incluso, que no es posible determinar si alguna fuerza externa lo hizo perder el equilibrio.

Un comentario en “Resolución de Sobreseimiento – Problemas Fácticos – EL EMPUJÓN

  1. Además del testimonio de Pedro Saúl Velásquez Tejada sobre las huellas, consignado en la resolución, está el de Ignacio Condori Cayani, que está registrado en el expediente fiscal.

    Este testimonio (el de Ignacio Condori) provino de la DEPINCRI (Personas desaparecidas), Ignacio les contó que el 16 de abril del 2011 encontró en la zona de Ccapca huellas de zapatillas talla 41 con surcos horizontales y verticales, de una sola persona, que cruzaron peñascos y acantilados, hasta llegar a un riachuelo, allí encontró una bolsa plástica transparente y la cáscara seca de un plátano.

    Luego las huellas seguían hasta llegar a unos peñascos difíciles de cruzar, pero las huellas continuaron al otro lado del peñasco, por un camino muy estrecho donde sólo podía pasar una persona.

    Luego encontró un polo blanco colgado en unas ramas, y un pequeño tronco masticado; las huellas siguieron hasta el borde de un precipicio donde observó un hueco en la tierra como si alguien se hubiera sentado, así como unas ramas dobladas hacia el acantilado; las huellas retornaban por el mismo camino hasta otro riachuelo donde había una catarata; allí Condori no pudo encontrar más el rastro de las huellas, las perdió.

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