Resolución de Sobreseimiento – Problemas Fácticos – LA DISCUSIÓN

3.2.3.- No existe ningún elemento de convicción que busque acreditar que el agraviado y la imputada tuvieron una discusión el día cinco de abril del dos mil once.

El Ministerio Público ha referido, en su escrito de Formalización de la Investigación Preparatoria, que el día cinco de abril del dos mil once la imputada y el agraviado tuvieron una discusión, por lo que la imputada empujó al agraviado originando su caída; asimismo, en la audiencia ha explicado que esta conclusión se debe a las constantes peleas surgidas entre el agraviado y la imputada, lo cual se aúna al argumento de la defensa técnica del actor civil, en el sentido de que además, de existir constantes peleas se debe tener en consideración que la imputada tiene una personalidad inmadura, con rasgos inestables e histriónicos, en este sentido, veamos si existen elementos de convicción que acrediten estas alegaciones.

El Sub oficial de Segunda WILBER JHON CRUZ YANA declara que el 31 de marzo del 2011 a las catorce horas, aproximadamente, en la puerta de calle de la Comisaría PNP de Madrigal, observó a la imputada y al agraviado, conversando con un efectivo policial de apellido Espezúa, apreciando que ambos estaban contentos y que no discutían, asimismo el Sub oficial de Segunda EDSON JHONATAN ESPEZÚA LEIVA declara que ese mismo día, el agraviado y la imputada se acercaron a preguntarle cuál era el camino a la Fortaleza de Chimpa y luego a Tapay, declarando además que ambos no discutieron, y por el contrario en la conversación se miraban y sonreían, es decir, con estos elementos de convicción se acreditaría que la imputada y el agraviado estaban contentos el día treinta y uno de marzo del dos mil once, es más, que ambos se sonreían lo que según las máximas de la experiencia implica que existía afecto entre ellos.

La menor HEIDY BELÉN MUÑOZ ANDÍA declara que el día dos de abril del dos mil once a las seis horas con treinta minutos, observó a la imputada y al agraviado sentados en una piedra grande ubicada en el lugar denominado “Tinguiña”, ambos estaban abrazados, es decir, según las máximas de la experiencia, cuando una persona abraza a otra es para mostrarle el afecto que siente por ella, en este sentido, con este elemento de convicción se corroboraría el afecto existente entre el agraviado y la imputada.

GRISSELY JOBALLINA TEJADA TEJADA, propietaria de una tienda de abarrotes ubicada en la Plaza Principal del Centro Poblado de Madrigal, declaró que cuando la agraviada ingresó a su tienda el agraviado estaba como molesto, medio aburrido, despreocupado, per la chica estaba entusiasmada y contenta, es decir, con este elemento de convicción se acredita que la imputada estaba contenta, no obstante, no se puede determinar el estado de ánimo del agraviado, ya que primero se dice que estaba molesto, luego medio aburrido y finalmente se afirma que estaba preocupado, lo que hace dudar del estado de ánimo del agraviado, pero aún si tenemos en consideración que así recortemos la declaración y sólo nos concentremos en la parte que dice que el agraviado estaba molesto, tampoco tenemos certeza de que esa molestia se haya debido a una pelea con la imputada.

ALCIDES JUAN MANUEL PICHÓN PONCE, declara el dos de mayo del dos mil once, que conoce al agraviado, ya que son compañeros de primaria y secundaria, además, que el agraviado le presentó a la imputada como su enamorada, declarando que ella es una persona tranquila, es decir, con este elemento de convicción se acredita que la imputada es una persona tranquila y contrario sensu, no es violenta, más aún si se tiene presente que esta declaración la hace un amigo del agraviado y no de la imputada.

El dieciséis de mayo del dos mil once, la representante del Ministerio Público entrevista a LARA EDITH GONZALES GONZALES, quien manifiesta ser amiga del agraviado, y que de lo que ella pudo observar mientras estaban en el Cuzco, el agraviado y la imputada tenían una relación aparentemente tranquila y que se daban muestras de cariño en todos los lugares, salvo en una oportunidad en que llegaron a las cuatro de la mañana gritando, es decir, con este elemento de convicción, aplicando las máximas de la experiencia, se puede determinar que la imputada y el agraviado se mostraban su cariño constantemente por lo que tenían una relación amorosa normal, lo cual no puede desvirtuarse por la existencia de una sola pelea.

El diecisiete de mayo del dos mil once, SANTIAGO RUBEN BERMÚDEZ DOBBERTIN, declara que le indignó que el agraviado estuviera con la imputada, porque él era tranquilo mientras que ella era algo movida, además que por rumores sabe que la pelea en el Cuzco se debió a que alguien se le acercó a la imputada y que tiene referencias que la imputada es arrebatada, es decir este elemento de convicción no puede llevarnos a afirmar ningún hecho, ya que el declarante, nunca explicó a qué se refería con que la imputada era “algo movida” y “arrebatada”, pero aún si tenemos en consideración que este último adjetivo lo realizó en base a dichos de otras personas, es decir, no es una realidad que a él le conste de manera fehaciente.

El diecisiete de mayo del dos mil once, LUIS MIGUEL LEÓN OTERO, declara que ha sido enamorado de la imputada y que terminaron en buenos términos, asimismo que la imputada “tiene un carácter de distraída, no es el hecho de que oculte cosas, sino que su forma de ser es así distraída”, es decir, con este elemento de convicción se busca acreditar que la imputada tiene una buena relación con su expareja, por lo que es evidente, por las reglas de la experiencia, que si la imputada hubiera terminado su relación con el agraviado la terminaría de buena forma y no empujándolo hacia un abismo.

El diecisiete de mayo del dos mil once, JOANNA CAROLINA MOLINA RODRIGUEZ, declara que es amiga del agraviado, quien le comentó que estaba contento y feliz con la imputada, asimismo, ella manifiesta que el agraviado era buena persona y la imputada es tranquila, por lo que no cree que haya pasado ningún inconveniente entre ellos, es decir, con este elemento de convicción se corrobora que hasta los amigos del agraviado coinciden en que la relación del agraviado con la imputada era buena, tan es así que él se encontraba feliz con ella.

El diecisiete de mayo del dos mil once, MARILYN MERCEDES PRIETO JULCA, manifiesta ser compañera del agraviado y de la imputada, además, que ambos se llevaban muy bien y que nunca los vio pelear o enojarse fuerte, es decir, con este elemento de convicción se corrobora que la relación de pareja entre la imputada y el agraviado era buena.

El veintiséis de mayo del dos mil once, se deslacró y apertura el sobre manila que contiene una memoria “SD”, Boston Tek de ocho gigabytes de color azul, visualizándose los contenidos de dicha memoria, en los cuales se aprecia que en el video “MVI_2120” de fecha diecisiete de marzo del dos mil once, el agraviado está en una plaza iluminada en horas de la noche, escuchándose una voz de mujer que presumiblemente corresponde a la imputada, la cual dice “ESTÁS BAILANDO SEXI MI AMOR, SE RIE… HAS TU PASO SEXI MI VIDA, HAY MÚSICA, SE RIE…, TE AMO MUCHO, SABES”, el agraviado responde “YO MÁS…”; es decir, con este elemento de convicción, utilizando las máximas de la experiencia, se corrobora la existencia de una relación amorosa normal y muy afectiva entre la imputada y el agraviado.

Por otro lado tenemos que el protocolo de pericia psicológica número cero uno cero cinco dos cuatro guion dos mil once guion PSC, practicado a la imputada el nueve de mayo del dos mil once, concluye que ella tiene “personalidad estructurada dentro de los parámetros de normalidad, con características con tendencia a la introvención – inestable e inmadura“, lo cual se ve corroborado con la evaluación psiquiátrica de la imputada en la que se concluye que presenta: “1. Reacción al estrés agudo con síntomas disociativos en remisión. 2. Personalidad inmadura, con rasgos inestables e histriónicos. 3. Inteligencia clínicamente normal. 4. No presenta sintomatología psicótica durante la evaluación“; es decir, con estos elementos de convicción se acredita que la imputada tiene una personalidad e inteligencia normal, con rasgos inestables e histriónicos; lo que de ninguna manera acreditaría que la imputada se peleó con el agraviado y lo empujó al abismo, ya que no existe ningún elemento de convicción que acredite que las personas con rasgos inestables e histriónicos sean homicidas, pero aún si tenemos en consideración que una de las pericias determinó que no existe “sintomatología psicótica“, lo que en buena cuenta significa que la imputada no presenta síntomas de tener alguna enfermedad de la psiquis.

De todo lo dicho se tiene que no existe ningún elemento de convicción que acredite que la imputada y el agraviado tuvieron alguna discusión el día cinco de abril del dos mil once, por el contrario, los elementos de convicción antes referidos acreditan que entre el agraviado y la imputada existió una relación amorosa normal y afectiva, por otro lado, no existe ningún elemento de convicción que busque acreditar que la imputada presenta alguna enfermedad de la psiquis que la haga peligrosa o que demuestre tendencia de ésta para cometer algún homicidio.

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