Resolución de Sobreseimiento – Problemas Fácticos – LA FECHA DE LA MUERTE

3.2.2.- No existen elementos de convicción que acrediten que los hechos investigados ocurrieron el día cinco de abril de dos mil once por la zona denominada Las Torres.

Con el informe emitido por la empresa Transportes y Servicios Reyna se busca acreditar que el día treinta de marzo del dos mil once, el agraviado y la imputada viajan por esta empresa desde la ciudad de Arequipa a la ciudad de Chivay. Asimismo, con la declaración del Sub oficial de Segunda WILBER JOHN CRUZ YANA, se busca acreditar que el día treinta y uno de marzo del dos mil once a las catorce horas aproximadamente, el declarante vio a la imputada y al agraviado en la puerta de calle de la Comisaría de Madrigal, conversando con el Sub oficial de Segunda EDSON JHONATAN ESPEZÚA LEIVA, con la declaración de este último se busca acreditar que se le acercaron a preguntarle cuál era el camino a la Fortaleza de Chimpa, y luego a Tapay; con la declaración de BRISSELY JOBALLINA TEJADA TEJADA, propietaria de una tienda de abarrotes ubicada en la Plaza Principal del Centro Poblado de Madrigal, se busca acreditar que la imputada ingresó a su tienda el treinta y uno de marzo del dos mil once, comprando dos botellas de Champagne de marca “Caballo Viejo”, pagando seis nuevos soles en total; con la declaración de TITO RIGOBERTO LUPA CONDORI se busca acreditar que el treinta y uno de marzo del dos mil once, a las catorce horas con treinta minutos, la imputada y al agraviado caminaban rumbo a las tumbas de Chimpa, además, se busca acreditar que al día siguiente, es decir, el primero de abril del dos mil once, a las siete horas con treinta minutos, la imputada y el agraviado, se alejaban de la Fortaleza hacia el encuentro del camino a Tapay; con la declaración de la menor HEIDY BELÉN MUÑOZ ANDÍA se busca acreditar que el día dos de abril del dos mil once a las seis horas con treinta minutos, la imputada y el agraviado estaban sentados en una piedra grande ubicada en el lugar denominado “Tinguiña“, ambos estaban abrazados. Es decir, con estos elementos de convicción se busca acreditar que tanto el agraviado como la imputada estuvieron juntos el día treinta y uno de marzo del dos mil once en el distrito de Madrigal, por cuanto, buscaban el camino a la Fortaleza de Chimpa, y luego a Tapay, lo que incluso se ve corroborado con la copia certificada del Registro de Control de Turistas Nacionales y Extranjeros de la DIVPOL NORTE CPNP Madrigal, en la que ambos se inscribieron el treinta y uno de marzo del dos mil once, además, se busca acreditar que después de haber acampado en la Fortaleza de Chimpa se dirigían a Tapay, pasando por el lugar denominado “Tinguiña” el dos de abril del dos mil once; no obstante, ninguno de estos elementos de convicción busca acreditar que el agraviado y la imputada hayan estado o hayan tenido como destino la zona denominada “Las Torres”, lugar en que, según la imputación fiscal, la imputada habría empujado al agraviado.

Por otro lado, con la constancia que deja el Mayor PNP Robert Grandez Castro se busca acreditar que el cuatro de abril del dos mil once a las catorce horas con treinta minutos se recibió una llamada del señor EFRAIN MATTOS MUÑASQUI comunicando que sus amigos ROSARIO PONCE LÓPEZ y CIRO CASTILLO no han podido encontrar el camino de regreso encontrándose perdidos desde el dos de abril del dos mil once en la margen derecha del Valle del Colca, entre los distritos de Madrigal y Tapay, lo cual se vería corroborado con la declaración de EFRAIN MARCELO MATOS MUÑASQUI, quien afirma que el día cuatro de abril del dos mil once, a las once horas, aproximadamente, lo llamó la imputada para decirle que con el agraviado se dirigían desde Madrigal hasta Tapay y que en ese trayecto se habían perdido, que no tenían comida ni agua y que les busque ayuda, es decir, con estos elementos de convicción se busca acreditar que el día cuatro de abril del dos mil once la imputada solicitó ayuda a EFRAÍN MARCELO MATOS MUÑASQUI, no sólo para ella, sino también para el agraviado, por lo que ambos permanecían juntos y por ende, el agraviado aún se encontraba con vida, tan es así que ROSARIO VICTORIA GARCÍA CABALLERO MATTA, declara que el agraviado lo llamó el día cuatro de abril a medio día pidiéndole dinero, pero le explicó que su papá le depositaría al día siguiente cinco de abril.

Si bien el Ministerio Público afirma que se ha llegado a determinar que la fecha del fallecimiento del agraviado se dio el cinco de abril del dos mil once, debido a que con la declaración de EFRAIN MARCELO MATOS MUÑASQUI en la que refiere que la imputada le mandó un mensaje de texto el seis de abril del dos mil once que decía “APURA, AUN NO ME ENCUENTRAN”, lo que demuestra que al ser un mensaje en singular, la imputada, el seis de abril del dos mil once, ya no estaba junto al agraviado por lo que teniendo en cuenta que en el informe pericial de necropsia médico legal de fecha veintiséis de octubre del dos mil once, concluyó que la data de muerte del agraviado corresponde dentro del intervalo de seis a siete meses y habiéndose acreditado que la imputada se encontraba junto al agraviado hasta el día cuatro de abril del dos mil once, es evidente, para el Ministerio Público, que el día del fallecimiento del agraviado fue el cinco de abril del dos mil once; sin embargo, este Magistrado no concuerda con lo dicho por el citado Ministerio, debido a que la necropsia médico legal no ha determinado una fecha exacta, sólo ha dado un intervalo de días en los cuales ha podido ocurrir el fallecimiento del agraviado, en otras palabras, si los exámenes científicos practicados por especialistas no llegan a determinar una fecha exacta, resulta muy subjetivo el hecho de que el Ministerio Público determine esta fecha utilizando únicamente un mensaje de texto redactado en singular, peor aún si tenemos en consideración que para afirmar que el deceso del agraviado ocurrió el cinco de abril del dos mil once, el Ministerio Público debió establecer los elementos de convicción que le llevan a descartar los otros días del intervalo de la fecha probable del fallecimiento del agraviado contenidos en la necropsia médico legal, por todo lo cual, es evidente que, cualitativamente, no existe ningún elemento de convicción que busque acreditar que la fecha de fallecimiento del agraviado y por ende, la fecha en que ocurrieron los hechos investigados haya sido el cinco de abril del dos mil once.

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