El periodismo que se cayó al abismo

Crítica a la cobertura de la muerte de Ciro Castillo.

Por Augusto Alvarez Rodrich – Publicado en La República el 31 de agosto del 2012

Hoy que se anuncia que la fiscalía que investiga la muerte de Ciro Castillo hijo no halló pruebas sólidas de que fue asesinado en el Cerro Bomboya, debiera ser la oportunidad para que el periodismo le pida perdón a su familia por el daño irreparable que le ocasionó con sus atropellos contra la verdad.

Perú.21 dijo ayer que la fiscal María del Rosario Lozada solo halló indicios que pueden generar dudas pero que no llegan a ser pruebas sólidas del asesinato de Ciro Castillo.

Quizá se pudo llegar a la misma conclusión hace tiempo, de no ser por la gran cantidad de versiones disparatadas que algunos periodistas lanzaron con irresponsabilidad, buscando circulaciones y ratings antes que acercarse a la verdad.

Creo, por ello, que ese sector del periodismo le debe pedir perdón al doctor Castillo y a su familia por haberse prestado a un ejercicio deplorable del oficio durante este tiempo.

Tras la desaparición, en abril de 2011, el doctor Castillo, con el amor y fuerza de un padre angustiado, haciendo un esfuerzo sobrehumano, ‘utilizó’ –en el buen sentido– al periodismo para ganar notoriedad, movilizar recursos e impedir que desmayara la búsqueda de su hijo.

Pero esta cercanía produjo una relación perversa, porque algunos medios encontraron la manera de tener mayor impacto noticioso mediante la invención de hipótesis  disparatadas –haciendo honor a ese lema lamentable de que la verdad no puede interferir con un ‘buen titular’– sobre la desaparición de su hijo, las cuales eran hechas suyas, en medio de su dolor y angustia, por el propio Ciro Castillo padre.

En el camino, se mancilló honras, como la de Rosario Ponce, a quien se acusó de todo por razones deleznables como su sonrisa. Asimismo, a varios policías que fueron involucrados sin pruebas suficientes.

Hay medios que, hasta ahora, año y medio después de la tragedia, lo siguen haciendo, dando ejemplo de ejercicio rastrero del periodismo.

Hoy pocos creen en la versión del asesinato, ni la prensa que sigue metiendo leña al fuego, salvo la familia Castillo, a la cual algunos medios, de modo irresponsable, empujaron con hipótesis descabelladas.

El daño ocasionado fue irreparable. Por un lado, porque alimentaban, sin fundamento, la posibilidad de que Ciro hijo estuviera vivo y, luego, cuando encontraron su cadáver, de que fuera asesinado. Por el otro lado, porque produjo un desprestigio aún mayor del periodismo.

Ojalá que Ciro Castillo padre y su familia encuentren paz, que Rosario Ponce y su hijo tengan una vida feliz, y que los periodistas que se provecharon de este drama puedan dormir tranquilos.