Caso Ángeles: Pierri renunció a la defensa de Jorge Mangeri

“Cumplí una etapa”, confirmó el abogado; Marcelo Biondi seguirá como defensor del portero

Publicado en La Nación de Argentina el 25 de Setiembre del 2013

Finalmente y luego de una larga serie de amagues, el abogado Miguel Ángel Pierri renunció a la defensa de Jorge Mangeri, único detenido por el crimen de Ángeles Rawson.

“Cumplí una etapa en esta defensa”, dijo esta mañana el letrado en declaraciones al canal de noticias América 24, donde además explicó que su alejamiento de la causa se debe a cuestiones “personales y familiares” y que no tiene que ver con la posibilidad de que la víctima haya sufrido un abuso sexual antes de ser asesinada.

“Me está pasando el tren de la vida por delante, pero sigo confiando en Jorge Mangeri”, agregó el abogado.

Desde el comienzo de la causa, Pierri había dejado en claro que su límite en la defensa estaba marcado por la eventual confirmación del móvil sexual. Sin embargo, hoy aclaró que el alejamiento no se da por ese motivo.

Cómo sigue la defensa

Por ahora, Marcelo Biondi, del mismo estudio que Pierri, seguirá a cargo de la defensa. “Yo por ahora sigo siendo el defensor, vamos a terminar de dialogarlo el fin de semana”, aseguró el abogado, y aclaró que también dependerá de la intención del detenido. “Él [Mangeri] ha transmitido su intención de que siga”, agregó..

Caso Ángeles: Entrevista a fiscal (II)

Paula Asaro: “Es necesario que la gente conozca la actividad de los fiscales”

Publicado en fiscales.gob.ar el 19 de Setiembre del 2013

En esta segunda parte de la entrevista, la fiscal que investiga el asesinato de Ángeles Rawson opinó, entre otras cosas, acerca del rol que tiene el Ministerio Público Fiscal en una causa de estas características y del interés social que originó este caso.

-A poco de haberse cumplido tres meses del asesinato de Ángeles, ¿por qué cree que el caso llamó tanto la atención pública?

Quiero encontrarle una explicación. En primer lugar, diría que ello tuvo que ver con las características que rodearon al hecho y a la víctima. Una adolescente, que desaparece un día hábil, durante la mañana, alterando su rutina y que 24 horas más tarde es hallada sin vida en una planta procesadora de residuos, lo que implica que fue asesinada y tirada a la basura. Indudablemente ese contexto de situación y la potencial representación de que uno podría encontrarse inmerso en ella, ya sea como familiar o allegado, disparó el interés de la sociedad y de los medios de comunicación. También la movilización que implicó encontrarla; la investigación; los personajes que iban saliendo a la luz. Finalmente influyeron las declaraciones que impactaron, principalmente las de su grupo familiar.

Asimismo, pienso que llamó la atención la inmediatez en que fue hallado el autor. La gente suele poner reparos cuando la justicia actúa velozmente. Muchas dudas había en la opinión pública ante la “sorpresiva” imputación y posterior detención de Mangeri. Y finalmente el morbo; el caso, desde el punto de vista de la prensa estaba concentrado en la figura del padrastro como presunto autor del hecho y, si bien una línea de investigación fue el círculo íntimo de la familia de Ángeles, como dije, no había elementos serios que lo comprometiesen. En este marco, sobre todo en la televisión, se produjeron amplios debates con grupos de panelistas disertando sobre el caso, en todos los horarios, es decir que el tema no estaba reservado a los noticieros, sino que ocupaba espacios en franjas no habituales y en programas destinados a otro tipo de género.

-En términos personales, ¿qué implicó el caso para usted? ¿Cómo fue el trabajo de la Fiscalía?

Todas las causas son importantes. Indudablemente algunas tienen más repercusión que otras, tal como ocurrió con el homicidio de Ángeles Rawson. Apenas juré como fiscal tuve un suceso vinculado a la barrabrava de Boca Juniors., donde el imputado era José Barrita. Habían atacado a unos chicos jóvenes de River que iban en un camión, algunos murieron y otros resultaron lesionados. Pero en ese momento no había una proliferación de medios de comunicación y por supuesto no había Internet. Consecuentemente no estaba la noticia al día, a cada minuto y a cada segundo.

Con este hecho reafirmo una vez más que es indispensable, ya sea que se obtenga un resultado favorable o no, concentrar todas las energías, recursos humanos y técnicos en las primeras horas y durante los días inmediatos posteriores al hecho, pues el paso del tiempo opera como un obstáculo cada vez más difícil de sortear en la búsqueda del responsable. Incluso la Cámara del Crimen hizo hincapié en esto en algún pasaje de las resoluciones que han salido a la luz recientemente.

En este caso fue la primera vez que me pasó que alguien me confesara un hecho, teniendo a mi cargo la dirección de la investigación. Sentís la carga de la angustia. También me impactó sobremanera ver a los funcionarios y agentes de la fiscalía emocionados frente al resultado positivo obtenido, luego de trabajar a destajo y hasta altas horas de la noche para lograr ese objetivo de hallar al responsable. En este sentido, quiero destacar que yo soy la cara visible de un grupo de trabajo, de un equipo con experiencia y preparación sin el cual hubiese sido muy difícil esclarecer el hecho.

– En términos institucionales, ¿qué reflexiones cree que deja este caso?

Debo decir que me sentí acompañada y protegida por la Procuración General, lo que te da más energías para trabajar. En ese contexto, por ejemplo, es muy positivo que se creen las nuevas Procuradurías y Unidades especiales, que asistan en la investigación. Trabajás sabiendo que estás respaldada. Se ve en el Ministerio Público el cambio que le está dando la Procuradora General Alejandra Gils Carbó.

Por otra parte, a no dudarlo, una vez individualizado y detenido Mangeri, la labor del juzgado de instrucción que interviene ha sido sumamente eficiente, avalando todas las medidas de prueba y actos procesales que le solicité y que llevé a cabo durante la investigación.

Como ya dije, al grupo de trabajo de la fiscalía, compuesto por funcionarios y agentes de experiencia, y por jóvenes debidamente preparados, intenté transmitirles este respaldo. Habían sufrido bastante por la muerte de dos fiscales titulares en el transcurso de un año y medio. En particular, perdieron al recordado y querido Dr. Rodolfo Cudicio, con quien compartieron largos años de trabajo y quien fuera el mentor de ese grupo humano. A pesar de estas circunstancias, trabajaron casi sin descanso. Fue sumamente movilizador.

Por otro lado, pienso que es necesario mejorar en el conocimiento público. Es necesario ayudar a que la gente conozca cuál es la actividad que desarrollamos nosotros los fiscales. La noche en que comenzó la investigación le transmití a los chicos y chicas de la fiscalía lo que había dicho la Procuradora en la reunión anual: “Quiero que sepan qué hacemos”, lo que me había quedado muy presente. Fue la primera vez que pude hacer el trabajo del fiscal propiamente dicho, porque en el caso de Boca no era un 196 [en referencia al artículo del Código Procesal Penal que establece que el juez puede decidir que la investigación quede a cargo del fiscal].

-¿En qué ayuda la comunicación para eso? Por ejemplo, los comunicados publicados por Fiscales el 12 y el 17 de junio.

Para mí los comunicados permitieron que la opinión pública conociera, de manera directa, las conclusiones de la titular de la acción penal pública que intervenía en el caso. Permitió despejar las principales inquietudes que tenía la sociedad frente a este grave episodio, en el momento en que fueron publicados. Creo que el Ministerio Público Fiscal tiene un potencial enorme, desde el punto de vista técnico y humano, y trabajando de esta manera es posible obtener resultados que mejoren el servicio de justicia y satisfagan el derecho a la tutela judicial efectiva, claro está, dentro del marco normativo y rol que nos cabe a los fiscales de acuerdo con la Constitución.

Caso Ángeles: Primera entrevista a la fiscal

Habla Paula Asaro, la fiscal que investiga el asesinato de Ángeles Rawson

Publicado en fiscales.gob.ar el 18 de Setiembre del 2013

En esta primera parte de la entrevista realizada por Fiscales, Asaro relata cómo fueron los primeros días de la causa y los hechos que tuvieron lugar la noche en que quedó detenido Jorge Mangeri. Además, cuenta las hipótesis sobre el móvil y el modus operandi del único imputado en la causa.

Mangeri no pudo con su culpa”, afirma la fiscal María Paula Asaro y no titubea al repasar los hechos que tuvieron lugar en la madrugada del sábado 15 de junio, casi cinco días después del asesinato de Ángeles Rawson. El encargado desde hacía once años del edificio de Ravignani 2360 había llegado a la fiscalía llorando, disfrazado de policía, por voluntad propia.

Asaro afirma que, hasta ese momento, nunca se había imaginado lo que estaba por ocurrir. De hecho, cuando el martes 11 le habían confirmado que el cuerpo sin vida encontrado en una planta del CEAMSE en José León Suárez era el de Ángeles Rawson – a quien buscaban desde la noche anterior -, lo primero que pensó fue “nunca voy a encontrar al culpable”.

Sin embargo, durante las últimas horas del viernes y la madrugada del sábado, la declaración testimonial del encargado del edificio comenzó a mostrar una serie de contradicciones. Mangeri confundía los horarios de entrada y salida del edificio, no lograba definir si los malestares que le había provocado una enfermedad al inicio de la semana le habían producido dolor de estómago, de cabeza o un resfrío. Tampoco podía evocar correctamente sus actividades durante los últimos cinco días, ni siquiera donde había pernoctado.

“Odio a la policía”, “odio a la justicia” dijo el encargado más de una vez durante su declaración, antes de asegurar que lo habían quemado y picaneado en el trayecto a la fiscalía. También afirmó que el día anterior, a bordo de un Volkswagen Polo negro, lo habían amenazado con una pistola y un cuchillo tipo “Tramontina”. Las inconsistencias en el relato obligaron a recordarle las previsiones del artículo 275 del Código Penal referidas al falso testimonio.

La declaración fue suspendida definitivamente para evitar que se autoincriminara, labrándose el acta sin su firma aunque dejando constancia por escrito de lo que había ocurrido durante ese acto.

Posteriormente, a las 5.15 de la mañana, Mangeri pidió hablar a solas con Asaro. Como no es posible declarar frente a un fiscal sin testigos, se sumó el secretario de la fiscalía. Fue entonces cuando el encargado se quebró: “Fui yo”.

“Dijo muy convencido la frase. Hasta me dio lástima, se me llenaron los ojos de lágrimas”, recuerda la fiscal. Sin embargo, en aquel momento Asaro no descartaba que el encargado estuviera “encubriendo” a alguien más.

A raíz de las contradicciones en que había incurrido, sumado a otros elementos de prueba reunidos hasta ese momento, Mangeri fue imputado y quedó detenido.

La fiscal ya contaba en ese momento con las imágenes de las cámaras instaladas en el trayecto desde la escuela a la casa de Ángeles, las cuales mostraban a la adolescente en camino hacia su hogar. También había recibido el testimonio de la empleada doméstica de la familia, Dominga, quien “juró que Ángeles no había entrado al departamento durante esa mañana”. Se había descartado así que el crimen hubiera ocurrido en la calle, pero tampoco había tenido lugar dentro del departamento de la familia de Ángeles.

Mangeri, a pesar de haber pedido licencia, había estado presente cuando se realizó el allanamiento en el edificio, dos días antes de que se presentara a declarar. Mientras el equipo de la fiscalía repasaba una y otra vez las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona que mostraban a la joven a punto de ingresar al edificio, el encargado había confirmado: “Es la Mumi”.

“La noche que vino a declarar no me miraba a los ojos”, recuerda Asaro. Y asegura: “Creo que fue mejor que lo interrogara una mujer, se sintió invadido muchísimo más en lo que había hecho. Sin embargo, antes de centrar las sospechas en Mangeri, Asaro admite que debió investigar al círculo íntimo de la víctima. “En la televisión ya daban por culpable al padrastro”, señala, en referencia a Sergio Opatowski. No obstante ello, carecía de elementos de prueba serios que lo comprometieran.

Una vez que los resultados del hisopado realizado en las uñas de Ángeles revelaron que había ADN del portero, la fiscal asegura que confirmó definitivamente las sospechas que la llevaron a pedir la detención e indagatoria de aquél. “Me quedé helada cuando me comunicaron que las posibilidades de que fuera ADN de Mangeri eran del 99,9 por ciento”, relata.

Ante la consulta por el móvil del asesinato, Asaro explica: “Para mí quiso abusar de la chica. Pero no lo tenía armado”. La hipótesis de la fiscalía es que el portero convenció a la adolescente para que suba hasta la portería ubicada en el octavo piso.

“Creemos que el lugar del hecho fue la portería. No lo podemos afirmar todavía, pero estamos cada día más cerca”. Ángeles se resistió pero, como señaló la última junta médica solicitada por la querella, y que fue adecuadamente ordenada por el Juez, a tal punto que realizó un puntilloso cuestionario de setenta y dos preguntas, su cuerpo fue llevado al container de basura ya sin vida. La dificultad para probar el lugar preciso del homicidio radica en que Mangeri tuvo casi cinco días para limpiar la escena del crimen.

“Se vio superado por el hecho, debe ser muy fuerte matar a una persona. Se empezó a sentir mal, a vomitar. No pudo con su culpa”. De hecho, así fue consignado por los jueces de la Cámara del Crimen en la confirmación de su procesamiento, concluye Asaro.

Si bien ese Tribunal cambió la calificación del hecho a homicidio simple, todavía se aguardan los resultados del análisis histopatológico de varias muestras obtenidas durante la exhumación del cuerpo y en la autopsia, un entrecruzamiento de llamados telefónicos, entre otras diligencias que podrían confirmar el supuesto de homicidio ‘criminis causa’ -cometer un delito para ocultar otro-; es decir, se trataría de un asesinato destinado a encubrir un ataque violento de índole sexual.

La fiscal evalúa imputar a Mangeri por femicidio y trabaja sobre esa posibilidad junto con el programa de Género del MPF. Respecto de los hechos, sólo restan verificar detalles para precisar los resultados de la investigación que, en apenas cuatro días, permitió identificar al autor del crimen de Ángeles Rawson.

Ángeles de Dios

Poema dedicado por Franklin Rawson en homenaje a su hija Ángeles

Si sentís un murmullo muy cerca de ti

un ángel llegando para recibir

todas tus oraciones y llevarlas al Cielo.

Así, abre el corazón y comienza a alabar

el gozo del cielo todo sobre el altar,

hay un ángel llegando

y bendición en sus manos.

Hay ángeles volando

en este lugar,

en medio del pueblo

y junto al altar,

subiendo y bajando

en todas las direcciones.

No sé si la Iglesia subió

o si el Cielo bajó,

si sé que está lleno

de ángeles de Dios,

porque el mismo

Dios está aquí.

Cuando los ángeles

pasan la Iglesia se alegra,

ella canta, ella llora, ella ríe y congrega,

enfrenta al infierno, disipa el mal.

Siente la brisa del vuelo

de tu ángel ahora,

confía hermano pues esta es tu hora,

la bendición llegó y te la vas a llevar.

Caso Ángeles: Resolución de la Cámara del Crimen contra Mangeri

Poder Judicial de la Nación

CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES EN LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL – SALA 6

CCC 29907/2013

“M., J. N. s/procesamiento”

Interlocutoria Sala VI (1)

Juzgado de Instrucción N°17

En la ciudad de Buenos Aires, a los 6 días del mes de septiembre de 2013, se reúnen los integrantes de la Sala VI y la Secretaria Autorizante, para tratar el recurso de apelación interpuesto por la defensa (ver fs.1952/1958), contra el punto 1 del auto de fs.1267/1286 a través del cual se dispuso el procesamiento, con prisión preventiva, de J. N. M. en orden al delito de homicidio agravado por alevosía (arts.80 inc.2° y 45 del Código Penal).-

AUTOS:

En la audiencia, la defensa fundamentó sus agravios y la querella y la Fiscalía General ejercieron el derecho a réplica.-

Tras la deliberación pertinente, estamos en condiciones de expedirnos.-

Y VISTOS Y CONSIDERANDO:

I.- Agravios.

La defensa entiende que la resolución es arbitraria por fundamentación aparente y afectación al art.123 del Código Procesal Penal de la Nación.-

También que no hay elementos suficientes para afirmar que J. N. M. fue el autor del hecho pues no se hallaron “objetos” en su poder o “bajo su esfera de custodia” (ver fs.1955vta.), que razonablemente lo vinculen y, que estuviera prestando funciones el 10 de junio en el edificio no permite concluir que fue él quien interceptara a la joven y la atara de pies y manos para luego introducirla en el circuito de recolección de residuos del “CEAMSE”.-

Por lo demás, el material genético encontrado en los dedos mayor y anular de A. R. es parcial por lo que, a su juicio, debería excluírselo. Sin perjuicio de remitirse a las nulidades planteadas por separado.-

En cuanto a la calificación legal, no obstante resultar provisoria, aduce que no concurren circunstancias que habiliten a sostener que hubo alevosía porque no es posible reconstruir con “mínima razonabilidad” que la agresión fue inesperada y sorpresiva. Además, entiende que no puede descartarse que el “supuesto autor” (sic) haya creído que la víctima estaba muerta antes del inicio del “procedimiento insidioso”.-

Finalmente postula que la prisión preventiva se sustentó en la pena prevista para el delito y en las características del evento, lo que constituye una violación “a la ley sustantiva”, pues la “alegación sobre la gravedad y naturaleza del delito imputado corresponderá a la sentencia que eventualmente se dicte, fundada en el derecho de fondo (…)”.-

Por otra parte, en la audiencia oral llevada a cabo dijo que el “soporte valorativo no es conteste con la causa” y que la nueva conclusión de la autopsia no se condice con el hecho atribuido.-

Ratificó que no había alevosía porque hubo un acto defensivo por parte de la víctima y, en cuanto a la prisión preventiva, citó el Plenario “Díaz Bessone” ya que no se daban en el caso los peligros procesales de fuga ni de entorpecimiento que legitimen la medida cautelar.-

Por su parte, el Fiscal General, Dr. Ricardo Sáenz, señaló que la intervención de M. estaba acreditada a la luz de distintas constancias probatorias, entre ellas, la cámara que mostraba que la joven había vuelto a su domicilio, el resultado de las pruebas genéticas y las declaraciones de los vecinos y de C. S. que demostraban un comportamiento particular en el encargado los días posteriores a la aparición del cadáver.-

En cuanto a la calificación legal, el Ministerio Público dijo que podía trabajarse con dos imputaciones alternativas y con las calificaciones de homicidio agravado por alevosía y por “criminis causae”. En el primer caso porque el imputado obró sobre seguro y aprovechándose de la indefensión de la víctima, y en el segundo, porque las conclusiones de la última junta médica dan cuenta de un posible abuso sexual y aparece como probable que el homicidio se produjo para encubrirlo.-

Respecto de la prisión preventiva sostuvo que debía tenerse en cuenta la severidad de la pena en expectativa y la actitud reticente que adoptó como testigo. Refirió que luego del Plenario invocado por la querella, todas las Salas de la Cámara Nacional de Casación han tenido en cuenta la gravedad del hecho como pauta restrictiva de la libertad.-

La querella, en la audiencia, inició su alegato poniendo en conocimiento que había solicitado en el Juzgado de Instrucción la ampliación de la declaración indagatoria de M. pues, a su criterio, las novedades introducidas por la nueva autopsia habían modificado la base fáctica de la imputación. Ello, por el principio de congruencia.-

Explicó por qué a su juicio estaba acreditada la autoría del imputado e hizo énfasis en que tenía el dominio de los espacios comunes. Sabía de los horarios de los ocupantes del edificio y contaba con la confianza de A. R.. Para llevar a cabo su cometido, la condujo a un lugar seguro y luego la atacó. Hizo alusión a las lesiones defensivas que tenía el cuerpo de la chica y, en ese sentido, dijo que la junta médica ratificó ese extremo al describir las que tenía en el brazo. También aludió a la lesión N°33 que mostraba M. que sería indicativa que al momento de la agresión no tenía los pantalones puestos.-

En cuanto a la prisión preventiva, sostuvo que la calificación legal y la gravedad del suceso ameritaban su imposición y a ello había que añadirle que las lesiones que presentó M. en su cuerpo pudieron ser auto-provocadas para ocultar otras anteriores, lo que evidencia que en el caso estaba presente el peligro procesal de entorpecimiento de la investigación.-

II.- Valoración.

Respecto del agravio vinculado a la arbitrariedad de la resolución consideramos que la motivación “constituye el signo más importante y típico de la racionalización de la función jurisdiccional, se establece como uno de los requisitos esenciales de la sentencia (…) es la enunciación de las premisas del silogismo que concluye en los puntos resolutivos (…) una comprobación lógica para controlar a la luz de la razón, la bondad de una decisión surgida del sentimiento; es la racionalización del sentido de justicia (…)” (Navarro, Guillermo – Daray, Roberto, “Código Procesal Penal de la Nación”, Análisis doctrinal y jurisprudencial, Tomo 1, págs.361 y cc., Editorial Hammurabi, año 2004, en donde se citó a Calamandrei, “Proceso y Democracia”, p.115 y ss).-

Expresar el fundamento equivale a explicar y tornar públicas las razones, tanto de hecho como de derecho, que condujeron al Tribunal a adoptar la solución al caso planteado. Ello no significa agotar los argumentos utilizados por el requirente y sus contradictores para defender su interés sobre el punto a tratar, pero sí expresar con compleción los motivos que el juez tuvo para votar el dispositivo concreto en el que culminó la decisión, de modo de dar prueba de haberse ocupado con seriedad del contradictorio establecido por la ley procesal penal (Maier, Julio B. J. “Derecho Procesal Penal”, Parte General, Tomo III, Actos Procesales, pág.335, Editores del Puerto, año 2004, citado en la causa N°1415 del registro de esta Sala VI, “Pedraza, José y otros s/procesamiento”, rta: 19/11/12).-

Hemos sostenido en forma reiterada que el sistema de la sana crítica racional establece la más plena libertad de convencimiento de los jueces, a la vez que exige que las conclusiones a que se arribe sean fruto razonado de las pruebas en que se las apoye. Esta “libertad probatoria” se caracteriza, entonces, por la posibilidad de que el magistrado logre sus conclusiones sobre los hechos, valorando la eficacia convictiva con total libertad pero respetando, los principios de la recta razón, es decir, las normas de la lógica (constituidas por las leyes fundamentales de la coherencia y la derivación, y por los principios lógicos de identidad, de no contradicción, de tercero excluido y de razón suficiente); los principios de las ciencias y de la experiencia común (Cafferata Nores, José – Hairabedián, Maximiliano, “La Prueba en el Proceso Penal”, sexta edición, págs.57 y ss, Editorial Lexis Nexis, año 2008).-

Al contrastar el decisorio apelado por la defensa con las premisas expuestas, consideramos que está debidamente motivado. Contiene los datos personales del imputado, una enunciación del objeto de reproche como así también de su fundamento y la calificación legal que se estima aplicable (art.308 del código de rito). Además, el Juez de la instancia anterior ha proporcionado las razones de su convencimiento y exteriorizado el nexo racional entre las afirmaciones o negaciones a que se arriban y los elementos de juicio utilizados para alcanzarlas.-

Por ello, la petición de nulidad de la parte por la presunta violación al art.123 del catálogo procesal no tendrá acogida favorable.-

III.- A juicio del Tribunal, obra en la causa prueba suficiente para tener acreditada, a esta altura de la investigación, la autoría de J. M. en el homicidio de A. R..-

Para arribar a esta conclusión, merituamos en primer lugar, la que surge a partir del hallazgo de material biológico del imputado en el cuerpo de la occisa y en una de las sogas que rodeaba sus tobillos y, en segundo, la indiciaria que, completando aquélla, permite reconstruir desde un prisma lógico lo acontecido.-

A estos fines el “elemento de prueba” o “prueba” propiamente dicha es “todo dato objetivo que se incorpora legalmente al proceso, capaz de producir un conocimiento cierto o probable acerca de los extremos de la imputación delictiva. En general, estos datos consisten en los rastros o huellas (o efectos materiales) que el hecho delictivo pueda haber dejado en las cosas (rotura, mancha, etc.), en el cuerpo (lesión) o en la psiquis (percepción) de las personas y el resultado de experimentos u operaciones técnicas sobre ellos (v.gr. la pericia demostró que la mancha roja es sangre) o de inferencias a partir de su correlación con ciertas reglas de la experiencia (indicios)” (Cafferata Nores, José I – Harabedián, Maximiliano, ob. cit, págs.16 y ss., Editorial Lexis Nexis).-

Como pauta que vincula en forma directa al acusado al crimen, evaluamos el resultado de la pericia de estudio de ADN que es considerada en forma conjunta con el resto de las probanzas. Bajo este ángulo, cobran relevancia las conclusiones de los informes periciales de fs.786/816, fs.1009/1016 y fs.2858/2881, practicados por el Servicio de Genética del Cuerpo Médico Forense. Este último, con posterioridad al dictado del auto de procesamiento de fs.1267/1286 que corrobora la hipótesis de la autoría del imputado.-

El primero de los estudios (ver fs.786/816), da cuenta que se encontró, en la uña del dedo índice de la mano derecha de A. R., material genético de ella y de J. M.. El rigor científico para atribuir identidad con el perfil autosómico del imputado es tal que, la probabilidad de ese resultado frente a la posibilidad de que se trate de otra persona escogida al azar de la población en general es de 1 (una) en 1.690.000.000.000.000 (mil seiscientos noventa billones).-

Puntualmente, se ha destacado que: “a partir de la muestra M2-S/3845 (13-06-13) – hisopado subungueal de uña dedo índice de mano derecha – Autopsia 1388/13 – se ha obtenido un perfil genético mezclado atribuible al menos a dos individuos. En este perfil mezclado se hallaría presente material genético de A. R., muestra M14-S/3845 (13-06-13) – fragmento de músculo-Autopsia 1388/13 como aportante mayoritario y de J. N. M., muestra M30-S/3845 (15-06-13) – siembra hemática en soporte Whatman como aportante minoritario. De acuerdo a los resultados de los cálculos estadísticos es 1.690.000.000.000.000 (mil seiscientos noventa billones) de veces más probable que la mezcla de perfiles hallada en la muestra M2-S/3845 (13-06-13) – hisopado subungueal de uña de dedo índice de mano derecha – Autopsia 1388/13 sea una mezcla de material biológico proveniente de A.R., muestra M14-S/3845 (13-06-13) – fragmento de músculo – Autopsia 1388/13 y de J. N. M., muestra M30-S/3845 (15-06-13) – siembra hemática en soporte Whatman, que si fuera una mezcla de material biológico proveniente de A. R. (…) y otro individuo tomado al azar de la población en general” (ver, específicamente, fs.813).-

Asimismo, a partir de esa muestra (M2-S/3845 hallada en la uña del dedo índice de la mano derecha), “se ha obtenido un haplotipo de cromosoma Y mezclado en el que puede identificarse como aportante mayoritario un haplotipo que presenta identidad con el haplotipo de cromosoma Y perteneciente a J. N. M., muestra M30-S/3845 (…)”. Ello refuerza la hipótesis de que efectivamente, el ADN se corresponde con el perfil genético del acusado.-

Aun cuando a fs.1015 se asentara que el haplotipo de cromosoma Y parcial minoritario podría atribuirse a un segundo aportante masculino, en muy baja proporción o a una posible contaminación de la muestra, lo cierto es que esa hipótesis no descarta, en modo alguno, el hallazgo de material genético de M. (haplotipo de cromosoma Y mayoritario).-

El segundo de los estudios citados (ver fs.1009/1016), concluye que en las uñas de los dedos anular y mayor de la mano derecha de A. R. también se constató la existencia de ADN que correspondería, al menos parcialmente, al imputado.-

En este sentido se indicó que: “A partir de la muestra M4-S/3845 (13-06-13) – hisopado subungueal de uña de dedo anular de mano derecha – Autopsia 1388/13, mediante marcadores autosómicos, se ha obtenido un perfil genético mezclado atribuible al menos a dos individuos. En este perfil mezclado se hallaría presente, como aportante mayoritario, material genético correspondiente a quien en vida fuera A. R. (…). En 10 de los 20 sistemas autosómicos analizados en esta muestra, sería compatible la presencia de material genético atribuido a J. N. M. (…) en forma minoritaria. A partir de esta muestra se obtuvo un haplotipo de cromosoma Y parcial, con baja amplificación para 9 marcadores, los que presentaron identidad con los correspondientes al haplotipo de cromosoma Y perteneciente a J. N. M. (…), considerando un posible efecto Drop Out (pérdida de un alelo) en el sistema DY385” (ver fs.1014).-

Respecto al dedo mayor que: “en la muestra M3-S/3845 (13-06-13) – hisopado subungueal de uña de dedo mayor de mano derecha – Autopsia 1388713, en 10 de los 20 marcadores autosómicos puede identificarse en forma completa el perfil genético autosómico correspondiente a J. N. M. (…)” (ver fs.1014 “in fine”).-

Lo expuesto permite afirmar en forma científica que se constató la presencia de material genético -ADN- de J. N. M. en las uñas de tres dedos de la mano derecha de A. R., puntualmente, en el dedo índice, anular y mayor.-

En el tercer estudio (ver fs.2858/2882), se arribó a la conclusión de que en la “soga zona tobillos” (muestra M39-S/3845 – 04-07-13 fragmento de soga rotulado “BC” – evidencia rotulada 1116/13), “de los 13 marcadores amplificados, en 10 de ellos pueden identificarse las variantes alélicas correspondientes al haplotipo de cromosoma Y obtenido a partir de la muestra M30-S/3845 (15-06-13) – Siembra hemática en soporte Whatman perteneciente a J. N. M., por lo cual no podría descartarse a J. N. M. como potencial aportante a esta muestra” (ver, particularmente, fs.2869).-

Si bien lo allí asentado no es concluyente, nuevamente, aparece información genética del imputado, en este caso, en una de las sogas que la occisa tenía en sus tobillos, lo que al menos en este contexto, resulta llamativo y configura un indicador más a ponderar de manera incriminante. Debemos valorar aquellas pautas indiciarias que permiten analizar la prueba denominada como directa con aquéllas que resultan indicativas de la participación de M. en el crimen y permiten brindar una explicación de sentido común y razonabilidad a la existencia del material genético del imputado en el cuerpo de la damnificada y en una de las sogas para reconstruir, desde el punto de vista racional, lo acontecido en el pasado.-

La doctrina recomienda “valorar la prueba indiciaria en forma general, y no aisladamente, pues cada indicio, considerado separadamente, podrá dejar margen para la incertidumbre, la cual podrá ser superada en una evaluación conjunta” (Cafferata Nores, José – Hairabedián, Maximiliano, ob. cit., págs.221 y ss.)-

Este tipo de análisis reviste gran importancia en supuestos en donde no siempre es fácil obtener una prueba directa del hecho. El indicio es una circunstancia de la cual puede, mediante una operación lógica, inferirse la existencia de otro y esto deriva de que la verdad que se procura conocer en el proceso es relativa a un suceso del pasado (verdad histórica) y que a menudo no es posible descubrirla por experimentación o percepción directa: entonces sólo puede buscársela a través del intento de reconstruir conceptualmente aquel acontecimiento, induciendo su existencia de los rastros o huellas que pudo haber dejado el evento objeto de juzgamiento (La Rosa, Mariano R., “Hacia una razonable utilización de la prueba de indicios en el proceso penal”, publicado en la Revista de Derecho Procesal Penal, 2009-1, “La Prueba en el proceso penal – I”, págs.305 y ss., Editorial Rubinzal – Culzoni Editores, citado en la causa N°1415 del registro de esta Sala VI, “Pedraza, José s/procesamiento”, rta: 19/11/12).-

La univocidad de los indicios implica, además, que se hayan descartado razonablemente las otras posibles conclusiones que de ellos puedan inferirse. Esto obliga al juez a valorar y analizar todas aquellas circunstancias, motivos y pruebas que pueden desvirtuar al indicio. La opinión se confirma cuando se han ensayado inútilmente todas las explicaciones de disculpa, se concedieron al encausado las facilidades para justificarse, se examinaron con mucha atención los más pequeños detalles de su defensa, y por último, cuando en interés de la verdad absoluta se ha prestado debida atención hacia todas las hipótesis de descargo que están en la esfera de lo posible” (La Rosa, Mariano, ob. cit., págs.315/316 mencionado en el precedente invocado).-

Ahora bien, a criterio del Tribunal, en estas actuaciones se verifican datos positivos y ciertos (indicios) que habilitan a presumir con un alto grado de probabilidad la participación del imputado en el hecho típico con el grado de convicción que requiere este estado del proceso que impone evaluar la situación probatoria conforme esta etapa incipiente.-

Partimos de la base de que el 10 de junio de este año, alrededor de las 9:40 horas, A. R. se despidió de sus compañeras de colegio en la esquina de Crámer y Concepción Arenal, tras finalizar la clase de gimnasia y caminó hacia su domicilio de Ravignani XXXX. No obstante, nunca habría ingresado a su departamento ubicado en la Planta Baja “A”.-

Así surge de la filmación de la cámara de seguridad instalada en el inmueble lindero de Ravignani XXXX, que mostró a la joven -su padre a fs.1036/1038 la reconoció como tal- a escasos metros de su edificio a las 9:50 horas, de los testimonios de sus amigas (ver fs.362/364, 365/367 y 370/372) y de lo afirmado categóricamente por la empleada doméstica, D. T. T. y su hermano J. C. R., quienes fueron contestes al referir que nunca volvió a almorzar (ver fs.213/215 y 2075/2079 y fs.204/208, respectivamente).-

Destacamos que en la filmación se advierte un movimiento en la menor, típico de quien comienza a buscar las llaves. En este caso, ella se inclina sobre su morral.-

Abona esta postura que en el allanamiento practicado en su vivienda (ver fs.394 y ss), no se incautó ninguna de las prendas ni elementos que ilustraba el video y que con la misma ropa con la que se la vio por última vez, apareció el cadáver (ver fs.7, 51/52 y 76/108).-

Lo expuesto permite conformar la hipótesis de que A. R. culminó su clase de educación física, se despidió de sus compañeras, se dirigió a pie rumbo a su residencia pero nunca entró a ella.-

Es razonable descartar la probabilidad de que la agresión física en su perjuicio se produjera en la vía pública -cuestión introducida por la defensa-, pues la cámara de seguridad de Ravignani XXXX, además de ilustrar a la joven a poca distancia del acceso del inmueble, mostró al encargado de Ravignani XXXX, J. C. C., apoyado sobre un árbol justo en el instante en el que ella pasaba. También muestra el paso de al menos cuatro personas en esos momentos las que debieron mostrar sorpresa si algo las hubiera advertido y ello no se verifica en las imágenes. Al serle exhibida la filmación y preguntado si recordaba ese momento, respondió que no vio ni escuchó nada extraño y “que es habitual ver pasar varias personas por la zona y si no es algo de relevancia le resta importancia” (ver fs.1395/1397 y fs.2513/2514). Es decir que ningún incidente llamó su atención.-

De esta manera, al valorarse de forma armónica lo reseñado, y teniendo en cuenta el destino de la damnificada, puede inferirse que habría sido interceptada en el hall del edificio en el que vivía y en este contexto, es factible ubicar al portero J. N. M. quien, ese día y en ese horario, estaba en funciones. Además, no puede soslayarse que en razón de su trabajo, tenía el dominio sobre los espacios comunes del inmueble y el conocimiento de los movimientos cotidianos de sus ocupantes.-

Así se vincula la situación coyuntural descripta, con lo obtenido tras los estudios genéticos realizados por el Cuerpo Médico Forense (ver fs.786/816, 1009/1016 y 2858/2881), que evidencian que el ADN del imputado -en mayor o menor concentración según las zonas- fue hallado en tres dedos de la mano derecha del cadáver y en una de las sogas que rodeaba sus tobillos.-

Esto es relevante pues permite concluir provisoriamente que una de las últimas acciones de la chica fue defenderse del ataque de su agresor y, de ese modo, se habría producido la transferencia del material genético encontrado, posteriormente, en el cadáver (también lo será en un aspecto que desarrollaremos en la calificación legal).-

Pese a no haberse podido determinar con certeza cuál fue el mecanismo de producción de las lesiones constatadas en el cuerpo de M. (ver, en este sentido, el informe de la junta médica de fs.2786/2797), ilustrativas son las descriptas en los peritajes de fs.513/518, 661/663, 695/697 y 744/751, sobre todo aquéllas verificadas en su rostro, cuello, antebrazos izquierdo y derecho, muñeca y mano derechas, cuya data giraba en torno a los 7-10 días a contar desde el 18 de junio (ver conclusiones médico-legales de fs.751).-

Tampoco pueden soslayarse las excoriaciones lineales-verticales observadas por la junta médica a fs.2786/2796, en las zonas del epigastrio (región del abdomen o vientre, lesión N°6), por encima de la cresta ilíaca (lesión N°12), de la muñeca derecha (lesión N°20), de la mano derecha (lesiones N°21, 22, 23 y 24) y la del trocánter mayor izquierdo (lesión N°33), que fueron definidas por los galenos como “lesiones contusas de forma lineal que se acompañan de la destrucción de la capa más superficial de la piel” (ver fs.2786).-

Se ha definido como excoriación a “toda brecha en la piel que interesa la epidermis o capas superiores de la dermis; como la generada en el rascado intenso o por la acción de una fuerza tangencial de cuerpos más duros que la piel, obrando por deslizamiento (…) una forma frecuente de lesión excoriativa son los rasguños o estigmas ungueales, que pueden perseverar durante unos diez días, hasta curar o desaparecer según la profundidad, extensión y superficie de la lesión (…) la banda excoriativa es más conocida, por acción de parte o toda la superficie distal de la uña en deslizamiento sobre la piel” (Basile – Waisman, “Medicina Legal y Deontología, Tomo 1, págs.156 y ss., Editorial Abaco, Buenos Aires, 1986).-

De esta forma es razonable sostener como una hipótesis lógica, a partir de contrastar el material genético de M. en las uñas de la joven y las lesiones descriptas del imputado, que éstas fueron provocadas por A. R. cuando se defendía de un ataque físico y por ello es dable explicar el hallazgo de ADN del acusado debajo de sus uñas.-

La bibliografía médico forense señala, en este sentido, que en los delitos contra la integridad sexual, en los que fallece una persona, al realizarse la autopsia, el especialista debe describir todo aquello que observe y dentro de uno de los aspectos a analizar se encuentran las manos. Se debe “examinar y enviar los restos de material que hubiere debajo de las uñas, y descartar en las palmas lesiones que muestren maniobras de defensa por parte de la víctima” (Vázquez Fanego, Héctor Osvaldo, “Investigación médicolegal de la muerte. Tanatología Forense.”, ed. Astrea, Bs. As., 2003, p. 417). Señala el autor que al llevarse a cabo el examen de laboratorio, dentro de los materiales a investigar, se tienen en cuenta las uñas de las que se debe extraer “de debajo de ellas con un elemento rígido todo lo que se pueda, dado que allí es posible encontrar restos epidermoides, de cabello, de sangre, etcétera” (Vázquez Fanego, ob. cit. pág. 422). En similar sentido, respecto al estudio de manos, se puede consultar a Raffo, Osvaldo, “Tanatología. Investigación de homicidios, Autopsia médico-legal”, Ed. Universidad, Bs. As., 2006, p.66 y 67, quien detalla que en la etapa de recolección del hisopado se deben analizar con mayor atención las manos “para obtener material subungueal, en el que pueden investigarse trozos de epidermis, que es indicativo de lucha, y hasta grupos sanguíneos y ADN del victimario”.-

Se ha sostenido en la doctrina respecto a la utilidad de las huellas genéticas, que los resultados que proporciona este método pueden determinarse no solamente si el ADN encontrado en una víctima concuerda con el ADN de una muestra sanguínea del presunto autor sino si coincide con el ADN de las células de la piel del delincuente que quedaron bajo sus uñas (Leonardi, Danilo, “El ADN puede colaborar con la administración de justicia.” L.L. 1990-A, 934).-

En relación a las lesiones que presenta el acusado, advertimos que su modo de producción es compatible con el choque o golpe contra un objeto o superficie dura, más allá de que no pudo descartarse que algunas de las 32 lesiones, hubieran sido autoinflingidas para diluir su responsabilidad en este hecho (ver fs.518).-

En el mismo orden de ideas, tampoco puede pasarse por alto que las características de las 32 lesiones halladas en el cuerpo de M. y descriptas a fs.2786/2796 no se compadecen con las que tendría producto de los apremios por él oportunamente denunciados y ratificados en las indagatorias de fs.1168/1171 y fs.3308/3323 que habrían consistido en golpes en la nuca y en su rostro y quemaduras. Sin perjuicio de que su denuncia es materia de investigación en otro sumario.-

Otra pauta objetiva a tener en cuenta para merituar la autoría de M. en el evento es el lugar en donde fue encontrada A. R..-

Fue hallada el 11 de junio alrededor de las 11:20 horas en la planta MBT (Tratamiento Mecánico Biológico) del “CEAMSE”, de José León Suárez, Partido de San Martín, Provincia de Buenos Aires (ver fs.76/108). El empleado L. S. G. (ver fs.105 y 2652), primero advirtió su presencia sobre la cinta transportadora, entre los residuos y bolsas, y alertó a sus superiores.-

El Gerente de Nuevas Tecnologías y Control Ambiental del “CEAMSE”, M. E. R. (ver fs.78 y fs.106), explicó el circuito de recolección y procesamiento de esa materia.-

En lo sustancial y en lo que aquí interesa, indicó que la recibida en la Planta MBT (donde fue hallada A. R.), provenía de la “Estación de Transferencia de Colegiales”, ubicada en Crámer 190 de la ciudad de Buenos Aires, lugar en el que se depositan los residuos urbanos recogidos no sólo de ese barrio, sino también de las zonas aledañas, como Núñez, Belgrano y Palermo, entre otras. Dijo que la basura era cargada por camiones en bolsas de tipo consorcio, que estén dentro de los contenedores y trasladadas hasta esa “Estación de Transferencia” en donde son introducidas en “trailers cerrados con un pistón” que las conducen, finalmente, hasta el “CEAMSE” con sede provincial.-

Este no es un dato menor si tenemos en cuenta que la basura recibida en la Planta MBT del “CEAMSE” provenía casualmente de la “Planta de Transferencia de Colegiales”, próxima al domicilio de la joven y que M., por su función, tenía a su cargo en forma exclusiva la recolección de residuos de los ocupantes de los departamentos de Ravignani XXXX y su transporte, al menos, al lugar donde los camiones la recogían.-

Por lo demás, las características físicas de M. -hombre de 108 kilos y unos 1,78 metros de altura conforme surge de fs.696- ilustran que efectivamente tiene la aptitud física para vencer la eventual resistencia que pudo oponer A. R., de tan sólo 51, 2 kilos (la mitad del peso del imputado) y 1, 65 metros de altura (ver fs.186/197).-

Otro tópico a tener en consideración es el comportamiento errático que el imputado ha tenido los días posteriores al suceso, extremo que fue incluso introducido por los acusadores durante sus alegatos orales en la audiencia llevada a cabo en esta Alzada.-

En este sentido, J. O. M. (ver fs.507/510), describió cómo lo vio el jueves 13 de junio, luego de que la muerte de A. se hiciera pública, puntualmente, que M. “es un toro” (fs.508vta.), haciendo referencia a que nunca se enfermaba, lo que se condice con lo señalado por L. B., de la administración del consorcio (ver fs.2619/2620), quien aseveró que desde el año 2009 el imputado sólo había tenido un problema físico en su rodilla en el 2011.-

Agregó que M. había dejado de trabajar a partir del lunes 10 de junio a la tarde en virtud de un estado gripal y que lo vio desmejorado, “hecho un trapo”, que no paraba de llorar (ver fs.508) y que incluso, su esposa D., le comentó que se había “vomitado en su cama” (ver, puntualmente, fs.507vta.).-

Enfatizó el testigo que “no lo veía bien, lo veía caído, como entregado, como una persona cuando está abatida (…) lloraba, apenas podía caminar (…) estaba todo orinado, tenía todo el jean mojado” (ver fs.509vta.).-

El cuadro descripto por M. concuerda con la situación advertida por C. A. S. (ver fs.1334/1337), quien refirió que M. le pidió verlo el viernes 14 de junio, luego de no haber tenido contacto con él hacía unos tres o cuatro años y que advirtió que “su estado no era normal” (ver fs.1334). Antes del encuentro, el imputado lo volvió a llamar pero desde otro celular y al reunirse, le dijo que “le había pagado unos pesos a un muchacho para que le preste el teléfono” (ver fs.1334vta.). En el contexto de la charla, M. le explicó que estaba mal por la muerte de A. y que “se quería ir lejos, bien lejos a algún monte en Chaco o Corrientes (…) que se quería borrar (…) que realmente se quería morir” (ver fs.1334vta.) y, en un momento dado le dijo: “yo no fui, pero suponete que hubiera sido yo, vos qué harías (…)” (ver fs.1335).-

Si bien el estado de angustia y depresión descripto por las distintas personas que mantuvieron contacto con M. puede ser sopesado, en forma aislada, como un indicio equívoco, entendemos que, valorado con el resto de los elementos de juicio, permite inferir, razonablemente, que esa perturbación emocional que exteriorizó los días posteriores al hallazgo del cadáver, era compatible con un estrés post-traumático generado por la vivencia de un episodio violento que, evidentemente, lo había alterado psíquica y físicamente.-

Se postula que estamos ante una “depresión reactiva” cuando el origen del cuadro reconoce un factor desencadenante traumático, es decir, alguna vivencia que haya dejado huella en el sujeto y que resulta comprensible desde el punto de vista psicológico. (ver Basile, Alejandro A., Fundamentos de Psiquiatría Médico-Legal, págs.246 y ss., Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 2001).-

De este modo, los indicios reseñados permiten darle sustento y explicación a la presencia de ADN del imputado en el cuerpo de A. R., lo que tiene correlato con las funciones de M. que le brindaban la oportunidad en tanto ubicación física y temporal para cometer el ilícito. Es decir, el nombrado se encontraba con un alto grado de probabilidad, dado su trabajo, en el último lugar en el que documentalmente es dable sostener fue vista con vida la víctima. A su vez, el reproche tiene explicación racional si se tiene en cuenta la hora de la muerte de la joven que es señalada por la última junta médica como ocurrida entre las 11 y 17 horas del día en que desapareció, por lo cual confirma la hipótesis de autoría. La sujeción del imputado al proceso con el “estándar” probatorio de esta etapa es la consecuencia de la valoración a partir de la prueba científica, la pericia de ADN que encuentra significado racional al ser evaluada con los restantes indicios como ser la prueba testimonial, la documental -el video en el cual es observada la niña por última vez-, la data de su deceso que es conocida a través de la junta médica, y los informes que detallan las lesiones del imputado y la víctima, todo lo cual brinda sustento y explicación lógica al juicio de reproche formulado como derivación de una evaluación de sana crítica y sentido común.-

En suma, arribamos a la conclusión de que toda la prueba reseñada, mensurada de acuerdo a la sana crítica, en los términos del art.241 del Código Procesal Penal nos permite, a esta altura de la investigación, tener en principio acreditada la intervención de J. N. M. en el hecho que damnificara a A.R..-

IV.- La defensa criticó la calificación legal como así también la aplicación de la agravante utilizada por el Sr. Juez y, en forma subsidiaria, sostuvo que no había dolo porque no se podía descartar que el “supuesto” autor hubiera creído que la víctima estaba sin vida cuando fue sometida al procedimiento mediante el cual se le dio muerte.-

En cuanto al primer punto, la doctrina sostiene que el concepto de alevosía responde al empleo de medios, modos o formas en la ejecución, que tiendan directa y especialmente a asegurar el homicidio sin riesgo para el autor que provenga de la defensa que el ofendido pudiera oponer (Terragni, Marco Antonio, “Delitos contra las personas”, pág.227, Ediciones Jurídicas Cuyo, Mendoza, 2000).-

Tiene una naturaleza mixta, que está integrada por un aspecto objetivo que se relaciona con aquel aspecto referido al autor y otro subjetivo, que tiene que ver con el ánimo de aprovecharse, mediante esos procedimientos, de la indefensión del sujeto pasivo (Donna, Edgardo, “Derecho Penal, Parte Especial”, Tomo I, págs.101 y ss., Editorial Rubinzal-Culzoni, Buenos Aires, año 2008).-

Así, deberá verificarse un actuar sobre seguro y sin riesgo, con ánimo cobarde, con mayor plus de culpabilidad. Lo fundamental, es que el evento se haya cometido valiéndose de esa situación de indefensión pues puede ocurrir que alguien mate sin riesgo para sí, pero que esa circunstancia no haya influido en su decisión. Por ello, no cualquier ataque inesperado constituye alevosía (Donna, Edgardo, ob. cit, pág.102). El autor debe conocer o crear las condiciones para que el sujeto pasivo no esté preparado para dar respuesta alguna al ataque.-

De esta forma, debemos expedirnos considerando el hecho, tal como ha sido intimado el imputado y, en forma subsidiaria, atendiendo el resultado de la junta médica que se incorporó al legajo días antes de la audiencia oral, toda vez que en ella se precisa la hora aproximada del deceso de la víctima, como su mecánica. En este aspecto, debemos buscar la verdad procesal y real del suceso investigado.-

Por estos motivos, es prudente analizar por un lado, la hipótesis por la que el imputado ha sido indagado por el Sr. Juez y luego, la que se configura tras analizar la última pericia mencionada.-

Entonces, conforme la intimación formulada a M., no es posible calificar su conducta dentro de la agravante aplicada toda vez que surgen actos de defensa por parte de la víctima que desacreditan la posibilidad de que aquél hubiera actuado sobre seguro y sin riesgo para sí.-

Responde a las conclusiones a las que se arribara en la autopsia de fs.186/199 y en el informe ampliatorio de fs.2901/2910, en donde el Cuerpo Médico Forense aseguró que A. R. falleció por traumatismos múltiples producto de un aplastamiento del cuerpo, sustancialmente, en la parte torácica en sentido anteroposterior que, desde el punto de vista fisiopatológico, constituyeron un cuadro de asfixia traumática por la compresión súbita y brusca del tórax y abdomen. La fuerza necesaria para poner en marcha este mecanismo de “asfixia traumática” excede sobradamente la fuerza humana. Por ello, se infirió que intervino un elemento mecánico.-

En el caso, no sólo ciertas lesiones en el cuerpo de M. sugieren la efectiva defensa desplegada por R., que indicarían que justamente no estuvo desprevenida ante la agresión, sino que además, se corrobora esta probabilidad a través del hallazgo de ADN del nombrado debajo de tres uñas de los dedos de la mano derecha de la menor.-

Por otro lado, no es posible inferir de la investigación, al menos de momento, que M. haya tenido la intención de matar a la joven desde un inicio y que para consumarlo ideara un plan que lo colocara en una situación que alejara toda posibilidad de defensa, menos aún que se hubiere aprovechado de ese estado.-

Por el contrario, todo permite suponer que el suceso ocurrió con cierto grado de espontaneidad y para ello, se hace hincapié en que R. no ingresó a su domicilio, ubicado a escasos metros de la puerta de acceso al edificio y que al ser hallado su cuerpo, aún tenía colocados sus auriculares, aunque seriamente deteriorados.-

No se debe soslayar que esta particular agravante exige también que el autor quiera actuar sobre seguro, es decir, procurando un resultado junto con la impunidad. “El pensamiento central en materia de alevosía está orientado hacia la seguridad en el ejecutor, tanto por lo que toca al buen éxito de su empresa, como a la incolumidad de su persona y su posterior impunidad” (Golstein, Raúl, “Homicidio Proditorio. Matar a traición”, pags.43 y ss., Pensamiento Jurídico Editora, Buenos Aires, 1982).-

La falta de riesgo debe constituir un motivo decisivo de la acción alevosa y esencial para el calificativo. La ausencia de peligro se deduce de las condiciones en las que el delito se ejecuta” (Baigún, David – Zaffaroni, Eugenio, “Derecho Penal y Normas Complementarias”, Tomo 3, pág.179, Editorial Hammurabi, Buenos Aires, 2007).-

Un aspecto esencial en la agravante pretendida consiste en que el destinatario de la agresión no pueda defenderse antes de la acción del autor (Donna, Edgardo, ob. cit, pág.104).-

En este contexto, resulta difícil dar ese alcance al comportamiento de un encargado de edificio que despliega una conducta tan lesiva en su propio ámbito de trabajo. Pensemos que las hipótesis que se ensayan lo colocan en el hall de entrada, ascensor, sótano o, hasta incluso, en su propio departamento.-

Las probabilidades de ser descubierto son elevadas tanto en la ejecución del acto como al retirar el cuerpo del inmueble. No parece ser el comportamiento que se espera en alguien artero que pretende actuar, desde un principio, con seguridad e impunidad. La propia actitud de la joven dejó material genético del imputado en sus uñas, lo que permitiría su posterior identificación y esta circunstancia impide sostener la viabilidad de la agravante.-

Entonces aún el eventual abandono de A. R., todavía con vida, en el contenedor de la basura, ha formado parte del mismo suceso y, por lo tanto, el presunto estado de indefensión que se habría dado en ese contexto, fue sobreviniente a la agresión y no anterior a ella, lo que descarta también la posibilidad de subsumir, este tramo de la conducta, bajo la agravante pretendida.-

Descartamos así, por lo menos a esta altura de la investigación, que M. hubiera ideado un plan tendiente a disimular, de modo traicionero, sus intenciones para quebrar la confianza de A. R. y, en ese contexto, aprovecharse de su estado de indefensión para impedir cualquier acto de defensa por parte de aquélla.-

Aún las novedades que surgen de la última junta médica en lo referente a la mecánica y data de la muerte de la joven, impiden avalar la calificación más gravosa seleccionada en esta altura del proceso, ya que la muerte se habría provocado mediante asfixia por compresión, en un breve lapso y con defensa de la víctima.-

La junta médica, en su informe de fs.14/122 del “legajo de investigación”, determinó tal extremo, y a su vez el horario de su fallecimiento. Ello, es distinto al descripto oportunamente en la autopsia de fs.187/196 y en el peritaje ampliatorio de fs.2906/2910, que valoró el Juez al expedirse en el auto recurrido.-

En aquélla, a diferencia de las anteriores, intervinieron en el estudio, un mayor número de especialistas para esclarecer los puntos requeridos y estuvo dirigida por el decano del Cuerpo Médico Forense. Así, valoraron todas las constancias médicas y, en particular, los resultados de laboratorio (como ser el de humor vítreo) para dictaminar con el resto de la prueba, la data de la muerte y, a su vez, contaron con el primigenio informe histopatológico que permite precisar con otros informes, las lesiones vitales.-

Al ponderar esta pericia, puede sostenerse la presunción de que A. R. falleció por asfixia mecánica (ver puntos 45 y 55 de la pericia de fs.14/122 del “legajo de investigación” que corre por cuerda), que coincide, en lo sustancial, con el dictamen que oportunamente confeccionara el perito de la querella a fs.2938/2951 y el informe histopatológico de fs.1991/1992.-

Desde esta óptica, es claro que la víctima ya estaba muerta cuando fue colocada en el contenedor, previo a su carga y compactación en el camión de residuos y, por lo tanto, no es factible avizorar un posible desvío esencial en el curso causal de la acción como lo propone la defensa, lo que impone subsumir la conducta atribuida a J. N. M. en el delito de homicidio simple consumado.-

De esta manera, la prueba incorporada con posterioridad al dictado de su procesamiento es admitida por ser nuestra obligación funcional determinar la verdad procesal compuesta tanto por la verdad fáctica como por la jurídica de lo ocurrido, respetando los derechos constitucionales del imputado. En este sentido, la pericia es dirimente para evaluar la cuestión y no agrava la situación procesal de M. dada la calificación a la que se arriba. Esta imputación sólo ha precisado la mecánica del evento y el horario del deceso con un aporte científico de mayor entidad y calidad que las anteriores, por lo cual la precisión no afecta el principio de congruencia por cuanto no altera el sustrato fáctico de la acusación, ni le causa sorpresa a la defensa que fue notificada de esta circunstancia en la audiencia, contando con la oportunidad de extender su alegato.-

Aun así, tal conclusión, a la luz del contenido de las actas de fs.519/521, 647/650, 1168/1172 y 3278/3293, imponen ampliar la declaración indagatoria de M. respecto de estos extremos para garantizar el pleno ejercicio de sus derechos (art.18 de la CN).-

Desde esta perspectiva, el suceso debe ser calificado con la prueba agregada hasta el momento, respetando el aludido principio y dado la provisoriedad de la tipificación legal, como homicidio en los términos del art.79 del Código Penal (art.401 del C.P.P.N.).-

Sin perjuicio de ello, ante la propuesta efectuada en el marco de la audiencia oral por las novedades de otros delitos que sustituyan la agravante del art.80 inc.2° del código de fondo, impuesta en el auto de mérito apelado, es indudable que esta instancia no está en condiciones de abordar la cuestión ya que las nuevas circunstancias no están comprendidas en las intimaciones formuladas a M. al ser indagado y su corroboración dependerá, en gran medida, del resultado de los exámenes médicos aún en trámite.-

V.- Por último debemos analizar el cuestionamiento al dictado de la prisión preventiva.-

La escala penal prevista para el delito que se le endilga a J. N. M. y las particulares características del hecho, constituyen pautas objetivas que permiten subsumir la situación en la hipótesis prevista en el art.312 inc1° del Código Procesal Penal de la Nación, y son indicadores de peligro de fuga a la luz del art. 312 inc. 2º de la ley procesal como de la doctrina del plenario “Díaz Bessone” de la C.N.C.P.-

La severidad de la pena prevista, presenta como posible, que el imputado intente evadir la acción de la justicia, ante el pronóstico de una futura sanción grave y de efectivo cumplimiento (C.N.C.P., Sala II, causa N° 16428 “Mamani Rodríguez”, registro 449/13 del 2/5/13 y C.N.C.P., Sala III, causa N°9957, “Galeano”, del 5/11/2008).-

Advertimos que las condiciones personales sostenidas por el recurrente, con el alcance limitado de la evaluación de la cuestión -que no fue solicitada por vía incidental-, no neutralizan el riesgo grave de fuga representado por las pautas reseñadas. En este aspecto, a la severidad de la sanción en expectativa, debe ponderarse también, como pauta negativa, que M. habría exteriorizado su intención de que “se quería ir lejos, bien lejos a algún monte en Chaco o Corrientes” (ver fs.1334vta.) y que se habría auto-provocado lesiones para enmascarar las que habría recibido en el episodio. Todo ello es un claro indicador del peligro procesal de fuga y de entorpecimiento de la investigación.-

No es una cuestión menor el domicilio que ocupa el nombrado ya que de concretarse su libertad, cohabitaría con los familiares de la víctima y los distintos testigos que podrían declarar en juicio. La medida cautelar impuesta aparece, entonces, como indispensable, razonable y proporcional para evitar la frustración de la investigación de la verdad (art.18 de la C.N., art.8.2. de la C.A.D.H y arts.280 y 319 del C.P.P.N.).-

Por las razones expuestas, por el momento, con el alcance limitado de la revisión de esta materia mediante la vía procesal escogida por la defensa, no se vislumbra otra medida de coerción menos gravosa que asegure los fines del proceso y que pueda neutralizar aquellos peligros procesales.-

En virtud del acuerdo que antecede, el Tribunal

RESUELVE:

I.-) Confirmar el punto 1 del auto de fs.1267/1286 en cuanto dispuso el procesamiento, con prisión preventiva, de J. N. M., debiéndose modificar la calificación legal asignada a la de homicidio simple, por el que deberá responder en calidad de autor (arts.45 y 79 del código Penal y art.306 del Código Procesal Penal).-

II.-) Disponer que se amplíe la declaración indagatoria de J. N. M. de acuerdo a las consideraciones expuestas.

Devuélvase a primera instancia en donde deberán practicarse las notificaciones pertinentes.-

Sirva lo proveído de atenta nota de envío.-

Mario Filozof

Julio Marcelo Lucini

Ricardo Matías Pinto

Ante mí: Cinthia Oberlander

Secretaria de Cámara

Caso Ángeles: el hijo del abogado defensor echó a su padre

El hijo de Miguel Angel Pierri culpó a Mangeri por el crimen

Publicado en La Nación el 10 de Agosto del 2013

Miguel Ángel Pierri, abogado defensor de Jorge Mangeri, sindicado como el asesino de Ángeles Rawson y único detenido hasta ahora por el crimen, asistió ayer a un programa televisivo acompañado de su pequeño hijo Juani, de 7 años, y pasó un incómodo momento en el programa “Contámelo Todo”, que se emite por Canal Metro, cuando su conductor, Leo Rosenwasser, le preguntó si el encargado era inocente o no.”¿Sentís que él siente que mataron a una nena de 16 años”, preguntó Rossenwaser, y antes de que el letrado pueda responder Juani levantó la mano y, como si estuviera en la escuela, dijo: “¡Yo la sé como la mató!”. El padre le bajó el brazo, y pasaron a otro tema, aunque más tarde se lo escuchó reprochar “¿por qué no lo puedo decir?”.

Pero esto no fue todo, porque luego, ante otra pregunta del humorista de “VideoMatch , el niño con su inocencia fue más lejos aún. “Mangeri, ¿es inocente, sí o no?”, preguntó Rossenwaser, y Pierri comenzó a responder: “Mangeri es un señor inocente que está pasando por el peor momento de su vida”, hasta que lo interrumpió el pequeño con una frase impactante: “¡Pero boludo, mató a Ángeles!”..

Beatriz Nicolasa, actriz con argamasa

Caso Ángeles Rawson. En algunos países sí se castiga el falso testimonio.

Por Victorio Neves de Baers – 2 de Agosto del 2013

Testigo trucha, Beatriz Nicolasa Fuentes, fue combustible para la hoguera donde quemaron al padrastro.

beatrizLa justicia deberá determinar si el móvil fue el dinero, el afan de figurar, o sus fantasías que doblegaron su razón; lo cierto es que Beatriz fue grabada en conversación telefónica con un periodista afirmando que ella era vecina del edicio donde vivía Ángeles, y que el día de su muerte, exactamente a las 11:40 a.m. del 10 de Junio, escuchó una discusión entre el padrastro, la madre y Ángeles, incluso detalló el tema de la discusión, que complicaba al ya linchado padrastro. Según el dictamen fiscal:

Fuentes “se presentó como vecina del departamento de la calle Ravignani N° 2360, y aseveró que el 10 de junio, aproximadamente a las 11:40 se encontraba en la P.B. [planta baja] del palier del inmueble referido y desde allí alcanzó a oír los gritos de la discusión que supuestamente mantenían Angeles Rawson con su madre y su marido”.

Cuando la Fiscal conoció la denuncia, y la existencia del audio, mandó 30 agentes y ordenó a todos los vecinos del edificio, muchos de ellos ancianos, subirse a buses y camionetas y trasladarse de inmediato a la Fiscalía para rendir su manifestación a altas horas de la noche, la cual duró hasta ocho horas; todos negaron la discusión, y conocer a Beatriz.

La verdad es que Beatriz no era vecina del edificio, ni estuvo cerca, menos escuchó discusión alguna; luego de interrogarla salió con otra historia, que escuchó en un paradero de bus una conversación entre dos damas que afirmaban eso que ella relató.

La cosa se puso color de hormiga cuando se supo que la persona que le animó a contar la historia fue un político opuesto al régimen K, el que además le dijo que contara que un funcionario del régimen había pagado a todos los residentes del edificio para que no denunciaran nada. Este político, aparentemente movido por desprestigiar al régimen, habría además recompensado a Nicolasa por hacer este sucio trabajo. El político ha sido muy criticado porque además le dijo a Nicolasa que no haga la denuncia a la policía o fiscalía, como correspondía, sino que vaya primero a los medios de comunicación.

Ahora Beatriz Fuentes está acusada por un delito cuya pena puede llevarla a prisión por hasta diez años.

Regresando al barrio, muchos testigos truchos del caso Ciro realmente la han pasado piola; un Fiscal con más carácter los hubiera denunciado. José Baraybar, Sergio Pérez, Zacarías Ocsa, María Teresa Pillco, y otros “testigos clave” realmente perjudicaron el proceder de la justicia.

La causa por el crimen de Ángeles tiene nuevo fiscal

El letrado trabajará “en forma conjunta o alternada” a la doctora María Paula Asaro.

Publicado en tn.com.ar el 31 de Julio del 2013

horror_me_usaronEl fiscal de instrucción Fernando Fiszer, quien se desempeñó en la investigación por el crimen del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra, fue designado para actuar en la causa por el asesinato de Ángeles Rawson.

La procuradora General de la Nación nombró al letrado para que intervenga “en forma conjunta o alternada con la doctora María Paula Asaro”, la fiscal original del caso, que se tomó una licencia ordinaria.

Fiszer trabajó en la causa de Ferreyra cuando la fiscal Cristina Caamaño dejó el cargo para ser secretaría de Seguridad de la Nación. Así envió a juicio a los oficiales de la Policía Federal que liberaron la zona para que miembros de la Unión Ferroviaria atacaran en Barracas a los militantes del PO y a empleados tercerizados.

La necesidad imperiosa de encontrar un culpable es un instinto natural de las sociedades

Ángeles, o los peligros del crimen de época*

Por Álvaro Abós – Publicado en el blog “Crónicas del crimen” del diario La Nación de Argentina el 9 de Julio del 2013

El crimen atroz de Ángeles Rawson no sólo conmovió a la sociedad argentina y desató una catarata mediática (quinientas horas de televisión), sino que también mostró las dos amenazas que acompañan a los crímenes resonantes: la búsqueda de un chivo expiatorio y la politización del crimen.

El calvario de Ángeles Rawson se inscribe en una tradición de  simbología bíblica y legendaria. El niño es para la humanidad un tesoro sagrado y, sin embargo, como muestra de que el mal subsiste en la naturaleza humana, ha sido siempre víctima. En la Biblia, el niño es el Cordero de Dios, pero se lo destina al sacrificio. De niños trataban los “libelos de sangre”, leyendas apócrifas de la Edad Media en las que se describía a niños cristianos víctimas de crímenes impiadosos cuya culpa se atribuía a los judíos. De estas calumnias nacieron persecuciones seculares. La literatura, el teatro y el cine han recreado una y otra vez estas tragedias. El periodismo, sobre todo en su vertiente moderna -cuando en el siglo XIX el diario se convirtió en la “oración matutina del burgués” (Adorno)-, fue al mismo tiempo testimonio riguroso del crimen y desfiguración interesada de él, con la aparición del “amarillismo”. Una expresión cuyo significado todos entendemos. No así su origen: prensa amarilla se llamó a la prensa sensacionalista debido a Yellow kid (el chico amarillo), una historieta que, hacia 1895, publicaba un periódico de Nueva York que ensangrentaba sus primeras planas con el crimen del día.

La Argentina había conocido otras pesadillas como la de Ángeles Rawson. Evocaré sólo dos de ellas.

La desaparición de Martita Stutz, la niña de once años que la mañana del sábado 19 de noviembre de 1938 salió de su casa en la ciudad de Córdoba para ir al quiosco a comprar el Billiken y nunca volvió, quedó en la historia de la criminalidad argentina como un hito, además de pasar a la memoria popular y a la literatura (de Leonardo Castellani a Javier Daulte). El caso de la niña Stutz produjo una psicosis colectiva en la que proliferaron delaciones, testigos falsos, brujos, torturadores, operaciones mediáticas, ¡ya entonces! Abundaron las falsas acusaciones, las venganzas, la aparición de manipuladores y mendaces, y la de aprovechadores del caos, o policías, defensores, magistrados ávidos de notoriedad. Un hombre llamado Suárez Zabala fue acusado por el secuestro y asesinato de Martita Stutz, juzgado varias veces y encontrado culpable, a pesar de ser defendido por el gran jurista Deodoro Roca. Tras años de cárcel, su causa fue revisada y Suárez Zabala resultó al final inocente. El crimen tuvo una fuerte connotación política, ya que quien gobernaba Córdoba era el radical Amadeo Sabattini, combatido ferozmente entonces por el gobierno conservador de Buenos Aires, y el presunto culpable era sindicado como “sabattinista”.

¿Por qué se politizan los crímenes? Michel Foucault postuló que el crimen es “mímesis degenerada de la historia”. En otras palabras, un espejo deforme de la vida social. Así mirado, es injusto y peligroso que el crimen de Ángeles Rawson haya disminuido el impacto del choque de trenes en Castelar, sucedido en la misma semana, en el que tres trabajadores pagaron con su vida un sistema de transporte inhumano que no deja de producir víctimas. ¿Quiénes son esos muertos, qué cara tenían, qué destinos truncó ese siniestro que, la sociedad sospecha, pudo ser evitado? El crimen de Ángeles Rawson sirvió como elemento distractivo de esa tragedia evitable. Otra clásica utilización de los crímenes por el poder de turno. Trascendió que el Gobierno presionó para que se encontrara un culpable. La noche del viernes 14 de junio, toda la prensa registraba la entrada de una alta funcionaria del Gobierno a la sede de la fiscalía. Esa noche el crimen debía ser resuelto. El tiempo dirá si el detenido fue o no fue el asesino. Por lo pronto, ayer se pidió la nulidad de su procesamiento.

Retrocedamos en el tiempo, otra vez. En el atardecer del miércoles 19 de julio de 1962, una muchacha de 16 años llamada Norma Mirtha Penjerek salió de su casa en la calle Juan Bautista Alberdi al 3200 para ir a su clase de inglés, pero nunca llegó a lo de su profesora. Un mes y medio después, su cadáver fue encontrado en muy mal estado en una casa de Llavallol. Había sido degollada y estrangulada. Pero ¿era realmente Norma Mirtha Penjerek? La identificación del cuerpo nunca fue fehaciente. Los padres de Norma eran miembros destacados de la comunidad judía argentina. Se dijo que habían formado parte de la amplia red que colaboró con el comando de la Mosad que en 1960 halló y secuestró a Adolf Eichmann, el cerebro del genocidio nazi, que con nombre falso vivía en la Argentina desde hacía diez años. Algunas voces sugirieron que detrás del crimen de la adolescente se escondían elementos nazis que habían buscado vengar en Norma Mirtha la inminente ejecución de Eichmann ya recluido en Israel. Nada de esto fue investigado nunca y el crimen de la niña Penjerek quedó impune. La familia se trasladó a Israel. Pero un año después del crimen una señora detenida por atentado a las buenas costumbres le dijo a la policía que sabía el nombre del asesino. Un diario vespertino que acababa de salir a la calle sin mayor repercusión comenzó a titular sus portadas con referencias escandalosas a ese testimonio. El acusado, un zapatero llamado Pedro Vecchio, fue crucificado por la opinión pública, denigrado como cabeza de una red de trata y detenido por el crimen de Norma Mirtha Penjerek. Ese vespertino, Crónica, multiplicó su tiraje. Todo era falso. Vecchio fue absuelto de culpa y cargo y, si bien obtuvo indemnizaciones por las calumnias, su nombre quedó asociado al crimen.

Dice Arthur Koestler que los chivos expiatorios son para la humanidad una institución indispensable, de la que no podría prescindir. Chivo expiatorio o chivo emisario es un latinismo cuyo origen se atribuye a San Jerónimo al trasladar a la Vulgata el término hebreo “Azazel”. Era el chivo, ataviado con una cinta roja en uno de los cuernos, que llevaba el gran sacerdote del templo de Jerusalén, el día de la expiación (Kippur), hasta el borde del desierto para entregárselo al demonio. Purgada el alma, los hebreos se sentían purificados.

La necesidad imperiosa de encontrar un culpable es un instinto natural de las sociedades. En esa necesidad se basa la justicia. Una sociedad madura se esfuerza para que los crímenes sean castigados de acuerdo con la ley, sin venganzas, extravíos ni intereses espurios. Los riesgos comienzan cuando, aprovechándose de esa necesidad legítima, el poder fuerza los pasos judiciales, más lentos que la expectativa de la opinión pública, y se apropia de una tragedia que termina convirtiéndose en crimen de época*. Una investigación periodística responsable y profesionalmente idónea puede contribuir a esclarecer un crimen. No debe culparse al periodismo por el interés que ha puesto en el asesinato de Ángeles Rawson. Esa curiosidad es genuina y negarla sería desconocer la naturaleza humana. La muerte es el tema que más nos importa a hombres y mujeres. Es cierto que el tratamiento del caso ha caído en morbosidades y exitismos. Pero también hubo y hay coberturas responsables e investigaciones dignas. Hace muchos años, Roberto Arlt fatigó las calles de Buenos Aires haciendo lo que hace todo cronista policial: buscar las huellas del delito en la ciudad impiadosa. Pero Arlt, el gran rastreador de crímenes, sabía que eso no implica dejarse llevar por las pistas falsas que intentan sembrar, aquí y allá, quienes tienen algo para ganar o perder con el esclarecimiento apresurado de la tragedia.

* histórico, de temporada, o que marcó una época

Caso Ángeles: Resolución contra el portero

Resolución de la Justicia Argentina contra Jorge Mangeri por el homicidio de Ángeles Rawson – Versión PDF

Algunos párrafos:

Y CONSIDERANDO:

Hecho:

Se le atribuye al nombrado haber causado la muerte de la menor A. R., entre las 9.50 y las 22.08 horas del día 10 de junio de 2013, después de haberla interceptado alrededor de las 9.50 hs. en el interior del edificio sito en la calle Dr. Emilio Ravignani XXXX de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde el imputado se desempeña como encargado, cuando la nombrada regresaba de una clase de gimnasia realizada en el predio sito en la manzana comprendida por las calles Crámer, Concepción Arenal, Conesa y Benjamín Matienzo, de esta ciudad, ocasión en la que la damnificada intentó defenderse a partir de lo cual quedaron rastros genéticos del compareciente debajo de las uñas de la mano derecha de la nombrada, en los dedos índice, anular y mayor.-

Para ello el imputado la ató de pies, manos y muslos, le colocó una bolsa plástica de nylon color verde en la cabeza con la inscripción “Día%” así como una soga con varios nudos alrededor del cuello y en ese estado la puso en una bolsa de consorcio de color negra, para luego introducir a la víctima en el circuito de recolección y procesamiento de residuos del CEAMSE, cuyas maquinarias de compresión le causaron lesiones vitales, consistentes en traumatismos múltiples, producto del aplastamiento progresivo en sentido antero-posterior sobre tórax, cuello y cabeza de la víctima, que consistieron fundamentalmente en fractura de clavícula derecha, fractura maxilar inferior, fractura de columna cervical y de base de cráneo, lo que causó la muerte a A. R..-

La menor fue hallada sin vida el 11 de junio de 2013, alrededor de las 11.20 horas, en el predio del CEAMSE sito en la localidad de José León Suárez, partido de General San Martín, Provincia de Buenos Aires, por el empleado L. S. G. mientras se hallaba abocado a sus funciones de separación de residuos que pasan por una cinta transportadora en la Planta MBT (Tratamiento Mecánico Biológico), en la línea de procesamiento identificada con el número tres (3), del sector de separación de material residual.-

Pruebas:

El cuerpo sin vida de la damnificada fue encontrado el día 11 de Junio de 2013 a las 11.20 hs. en la planta MBT (Tratamiento Mecánico Biológico) del CEAMSE que se ubica en la localidad de José León Suárez, Provincia de Buenos Aires (ver declaración testimonial de L. S. G. a fs. 105 y ccs.) y con motivo de ello, se dio inmediata intervención a la justicia provincial.-

El Dr. P. E. D. de la Delegación Departamental de Policía Científica San Martín de la Superintendencia de Policía Científica del Ministerio de Justicia y Seguridad de la Provincia de Buenos Aires informó a fs. 57/58 que se constituyó en el lugar del hallazgo a las 14.00 hs. del día 11 de Junio de 2013 y luego de describir las circunstancias del caso que pudo apreciar, dictaminó -evaluación tanatológica mediante- que el deceso de la víctima se produjo entre dieciocho y treinta horas antes del examen a la que fue sometida.-

Se informó a fs. 786/816 que en la uña del dedo índice de la mano derecha del cuerpo de A. R. se constató la existencia de material genético de la víctima y del imputado J. N. M.. El rigor científico para atribuir identidad con el perfil genético autosómico de M. alcanza un punto tal que la probabilidad de esa conclusión frente a la posibilidad de que se trate de otra persona tomada al azar de la población en general es de 1 (una) en 1.690.000.000.000.000 (mil seiscientos noventa billones).

A criterio del suscripto el informe pericial de ADN y los demás elementos de prueba citados relacionan directamente a J. N. M. con la muerte de la damnificada, puesto que sus rastros genéticos fueron encontrados en el cuerpo sin vida de A. R., y el causante contaba con todos los medios y posibilidades de ocasionar su muerte en el interior del edificio de la calle Dr. Emilio Ravignani XXXX de la ciudad de Buenos Aires, a cuyos escasos metros se observa a la damnificada por última vez con vida regresando hacia su domicilio.-

Destaco, por último, que no existe en las actuaciones ningún elemento de prueba que pueda desvirtuar la imputación y, pese a la intensas diligencias de prueba llevadas a cabo, no se ha identificado a ninguna otra persona a la que pueda vincularse con el acontecimiento que se investiga.-

Calificación Legal:

En atención al resultado ocasionado y los extremos fácticos que se han logrado reconstruir en torno a su producción, resultan aplicables a la conducta llevada a cabo por J. N. M., las disposiciones del art. 80 inc. 2° del Código Penal.-

Ello por cuanto las constancias del sumario acreditan que el deceso de A. R. se produjo por politraumatismos ocasionados por la maquinaria del circuito de recolección y procesamiento de residuos de la ciudad de Buenos Aires, al que fue introducida por el causante J. N. M. mientras estaba aún con vida, y teniendo en especial consideración que estaba atada por las muñecas y tobillos que dejaron lesiones vitales en su cuerpo.-

La circunstancia que A. R. estuviese atada de pies y manos cuando fue sometida al procedimiento insidioso que la llevó a la muerte, así como la diferencia de edad y contextura física entre el imputado y la víctima, evidencia su estado de indefensión, de modo tal que considero que se verifica en la especie la alevosía prevista en la misma norma, ya que la figura contempla que el obrar del autor no le haya acarreado riesgo o que el mismo haya actuado sobre seguro (ver Código Penal de la Nación, Comentado y Anotado, Andrés José D´Alessio y Mauro A. Divito, 2ª Edición Actualizada y Ampliada, Ed. La Ley, Tomo II, Parte Especial, Pág. 16, con citas jurisprudenciales).-

Tal como sostuve en la causa 28.638/2010 del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción 46 de la Capital Federal, la clara determinación de matar del imputado y las condiciones particulares en las que se encontraba la víctima permiten agravar con alevosía la conducta que se le atribuye a J. N. M., ya que si bien nuestro ordenamiento positivo no ha definido el concepto, para determinar su significación precisa, corresponde recurrir a la doctrina y la jurisprudencia.-

Embargo:

Entonces, teniendo en cuenta los rubros aludidos, es decir la indemnización civil, el pago de la tasa de justicia a cargo de la parte que pueda resultar vencida, y el monto correspondiente a la defensa, a la querella y a los peritos, deviene procedente fijar la suma de embargo, de acuerdo a un monto totalizador de tales circunstancias que a criterio del tribunal será de un millón de pesos ($ 1.000.000), en tanto y en cuanto estimo que esa suma, resulta suficiente para cubrir los rubros que se han tenido en cuenta.-

Prisión Preventiva:

En atención a las disposiciones del art. 26 del Código Penal, la penalidad mínima asignada por el ordenamiento de fondo a la conducta prevista por el art. 80 inc. 2° del mismo cuerpo legal impide la ejecución condicional de la pena que eventualmente se le imponga al imputado J. N. M..-

Por todo lo expuesto,

RESUELVO:

1. DECRETAR el PROCESAMIENTO CON PRISIÓN PREVENTIVA de J. N. M., de las demás condiciones personales obrantes en la presente causa n° 29.907/2013, por considerarlo autor penalmente responsable del delito de homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía en perjuicio de A. R. (arts. 45 y 80 inc. 2° del Código Penal y 306 y 312 del Código Procesal Penal de la Nación).-

2. TRABAR EMBARGO sobre los bienes de J. N. M., de las demás condiciones personales obrantes en autos, hasta cubrir la suma de un millón de pesos ($ 1.000.000) (art. 518 del Código Procesal Penal de la Nación). A tal fin, líbrese el correspondiente mandamiento que deberá ser diligenciado por el Sr. Ujier Penitenciario.-

Crimen de una joven en Argentina supera en horas de TV a elección del Papa

Fuente: AFP – Publicado en Newsweek en Español el 3 de Julio del 2013

El caso del macabro crimen de una adolescente de 16 años en Argentina ocupa en la televisión un tiempo de cobertura cinco veces mayor que el dedicado a la elección del Papa en marzo, según el estudio de una consultora de medios.

La cobertura televisiva posterior a la elección del cardenal argentino Jorge Bergoglio como Sumo Pontífice en marzo pasado “llegó a sumar 120 horas, un quinto de lo que ocupa ahora el caso de Ángeles Rawson, que acumula 594 horas”, dijo a la AFP Fernando Fagioli, encargado de analistas de la firma Ejes de Comunicación.

Los informativos de canales de aire y de cable abren sus transmisiones con historias que surgen a diario, del asesinato cometido el 10 de junio de Ángeles Rawson, una estudiante de clase media de Buenos Aires, y mantienen vivo el tema todo el día con novedades hasta el cierre, casi sin pausa.

“La cobertura televisiva del caso Ángeles acumula 594 horas de aire del 10 al 28 de junio. Dicha masa equivale a casi 25 días ininterrumpidos de aire de un solo canal“, señaló en su informe Ejes de Comunicación, que analiza e investiga a los medios.

Ángeles fue vista por última vez cuando salió de la clase de gimnasia de la escuela secundaria y al día siguiente su cadáver apareció dentro de una bolsa de residuos descubierta por un empleado de la empresa de reciclaje de residuos.

El principal imputado es Jorge Mangeri, de 45 años, un robusto encargado de mantenimiento del edificio donde la joven vivía junto a su madre, la pareja de esta y un hijo suyo.

Angeles y el reino de la noticia deseada

Por JORGE LANATA – Publicado en Clarin el 29 de Junio del 2013

Investigación: JL/María Eugenia Duffard/Amelia Cole

Rocío Abigail Juárez tenía 22 años. Su cadáver se encontró el 4 de junio en Zárate: había sido violada, asesinada de un balazo en la cabeza y luego quemada.

Siete días después, el martes 11 de junio, apareció el cadáver de Angeles Rawson en la CEAMSE de José León Suárez. Estaba desaparecida desde el lunes. Son por demás conocidos los detalles de esta historia: el caso Angeles sufre de exceso de detalles. Lleva semanas en la prensa y representa lo que Miguel Wiñazki bautizó como “La noticia deseada” en el libro que lleva ese título. En el ensayo, Wiñazki analiza tres casos: el asesinato de Alfredo Yabrán, la muerte de Carlos Menem junior y el caso de los hijos del ex presidente Fernando de la Rúa.

En los tres, pese a las pruebas, el público generó una noticia diferente a la realidad. A pesar de que hemos mostrado las fotos de la autopsia de Yabrán por televisión –en América, durante un ciclo titulado “Por qué”– hay quienes todavía piensan que Yabrán está vivo y disfrutando de sus millones. En el caso de Junior, se demostró que los impactos de bala en el helicóptero en el que viajaba se habían producido después del accidente, pero muchos sostienen aún hoy que se trató de una venganza contra su padre. Y en cuanto a los hijos de De la Rúa copiándose sus exámenes, nadie lo creyó: en aquel momento –del primer diario Perfil– el público necesitaba creer en la honestidad del entonces presidente. “Esta era una noticia no deseada”, dice Wiñazki.“

Cuando falta información adviene la noticia deseada porque todo el mundo teje hipótesis. La noticia deseada es siempre la hipótesis más escatológica, macabra y en general relacionada con la conspiración. Y el periodismo, a veces, se doblega frente a la noticia deseada y se entrega a la opinión publica”, concluye.

Nadie decepciona sus propias expectativas.

“La gente tiene un culpable, ya decidió –le dice a Clarín Ricardo Canaletti, periodista de larga trayectoria en Policiales–; este caso es la peor publicidad que se le puede hacer al juicio por jurados, cosa que lamento, porque la gente ya tiene un preconcepto. No se la ha preparado”.

–Pero, y entonces: ¿fue el padrastro?

–No lo sé. Lo que me interesa ver es que el público está absolutamente empeñado en que no fue el portero. ¿Basado en qué? En la cara de ambos. La intuición general atrasa un poco: remite a Cesare Lombroso (Verona, 1835-Turín, 1909), un médico y criminólogo italiano representante del positivismo criminológico, llamado en su tiempo Nueva Escuela. Para Lombroso el delincuente tenía, siempre, tendencias innatas de orden genético, y éstas podían detectarse en los rasgos físicos: asimetrías craneales, formas de mandíbula, orejas, arcos superciliares, etc. Para decirlo de otro modo: había “ojos de asesino”, “boca de violador”, “nariz de ladrón”. “Para los criminales natos adultos no hay muchos remedios –escribió Lombroso en “Le piu recenti scoperte ed applicazioni della psichiatria ed antropologia criminale”–, es necesario o bien secuestrarlos para siempre, en los casos de los incorregibles, o suprimirlos, cuando su incorregibilidad se torna demasiado peligrosa”.

El público persiguiendo la noticia deseada y los medios en búsqueda del rating se niegan a ver las evidencias que involucran al portero, a saber:

1) Su declaración testimonial: el sábado 15, el encargado reveló: “El responsable de lo de Ravignani 2360 fui yo. Mi señora no tuvo nada que ver con el hecho”.

2) Las pericias indicaron que el perfil genético encontrado en los restos de piel hallados debajo de la uña de tres dedos (índice, mayor y anular) de la mano derecha de Angeles corresponde al ADN de Mangeri. “La ciencia coloca a Mangeri en la escena del crimen”, dijo Pablo Lanusse, abogado del padre de la víctima.

3) Mangeri incurrió en continuas contradicciones. “Tenía el cuerpo lleno de marcas, que podían haber sido realizadas por la víctima durante su defensa ante un ataque. Presentaba lesiones autoproducidas, posiblemente para enmascarar aquéllas que habría sufrido inicialmente con motivo de la violencia que ejerció contra la menor”, dijo la fiscal María Paula Azaro.

4) Los peritos del Cuerpo Médico Forense de la Corte establecieron que las lastimaduras que tenía el portero en su cuerpo no se correspondían con “torturas”, como él mismo había denunciado.

5) Mangeri aseguró que el día del crimen no salió de su departamento por un malestar estomacal. Se contradice con la declaración de un taxista que dijo que ese día lo trasladó durante cinco cuadras. El horario del viaje coincide con el momento en que se apagó el celular de Angeles, a las 21.50.

6) Durante su declaración testimonial, Mangeri dijo que trabajó martes, miércoles y jueves de la semana pasada en la obra de un edificio vecino. Pero el encargado suplente dijo que no lo vio.

7) Dominga Trinidad Torres, empleada doméstica, dijo que Angeles no fue a su casa el día que desapareció. Para la Fiscalía significa que Angeles ingresó al edificio, pero no al departamento.

8) Dos mujeres denunciaron que Mangeri era acosador.

9) Los vecinos coincidieron en que, el día del crimen, Mangeri les pidió por el portero eléctrico sacar la basura dos horas antes de lo habitual.

Nunca nada alcanza: “Fue el padrastro”, repite el público. “Debe haber sido”, insisten los medios atentos al minuto a minuto.

Del otro lado del televisor, millones de personas que no creen en absoluto en la Justicia ni en la Policía –y hacen bien en ser escépticos– asisten perplejos al desarrollo de esta novela de la vida real.

“Es un ángel que tiraron a la basura –le dijo a Clarín la psicóloga Silvia Alejandra Braida–; la gente no puede salir del asombro y la perplejidad. La fantasía social que se generó remite al ángel muerto. Algo difícil de tolerar, una situación que produce mucha vulnerabilidad”.

Si fue el padrastro, el miedo se circunscribe: todo queda en una familia enferma. Pero si fue el portero, si el portero mató al ángel y lo tiró a la basura, ¿qué hacemos con el miedo?

El AFSCA evalúa sanciones por la cobertura periodística del caso Ángeles Rawson

Publicado en Terra el 28 de junio de 2013

La Autoridad de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) anunció hoy que evalúa aplicar sanciones a algunos medios de radio y televisión por la cobertura periodística del asesinato de la joven Ángeles Rawson.

Luego de que el Observatorio de Discriminación en Radio y TV dependiente del AFSCA señalara en un informe que el tratamiento del caso resultó “violatorio de los derechos de las niñas y las mujeres”, el titular del organismo, Martín Sabbatella, ordenó a la Dirección de Fiscalización y Evaluación “actuar con la mayor celeridad para tipificar las posibles infracciones” de acuerdo a la ley de medios “y la inmediata aplicación de las sanciones correspondientes”.

Según el documento elaborado por esta dependencia del AFSCA, “la exposición de detalles morbosos y la realización de supuestas pruebas para emular lo que habría sucedido en el asesinato de la niña Ángeles Rawson, constituyen una espectacularización del hecho que no colabora con la averiguación de la verdad material”.

“La permanente búsqueda por la primicia debe manejarse con responsabilidad. Asimismo, que tanto en radio como en TV, distintos programas bajo diversos formatos hayan hecho humor con el tema resulta muy alarmante”, agregó la dependencia.

Y remarcó que “a la luz de la normativa vigente” (esto es la Ley N° 23.592 de Actos discriminatorios; Ley N° 26.061 de Protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes; Ley N° 26.485 de Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales; y Ley N° 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual) “el tratamiento brindado a las noticias y otras cuestiones relativas al asesinato de Ángeles Rawson ha sido violatorio de los derechos de las niñas y también de las mujeres”.

Así, por ejemplo, remarcó que “la publicación de información que la niña hubiera brindado en redes sociales constituye parte de su intimidad y de modo alguno debiera haber sido difundida, ya que expresamente la Convención sobre los Derechos del Niño -con jerarquía constitucional en nuestro país- protege la privacidad de los niños y de las niñas”.

“Por otra parte, se debe evitar la sobreexposición mediática de los/as jóvenes, por ejemplo, el hecho de entrevistar a los/as compañeros/as de Ángeles, sin preservar su identidad, constituye una exposición abusiva. Estas entrevistas fueron luego repetidas en otros medios”, apuntó el organismo.

Además, el Observatorio repudió la reproducción realizada por algunos medios televisivos de las imágenes del cadáver de la niña, publicadas en el diario MUY.

“El tratamiento que recibió el caso en noticieros, programas periodísticos, de chimentos y aún en algunos de humor se espectacularizó, se mostró de manera obscena y morbosa, pero la difusión de estas últimas fotografías excede todo límite ético. Llamamos a la reflexión sobre la responsabilidad de reproducir tales imágenes y discursos”, sostuvo el comunicado.

El Observatorio de Discriminación en Radio y TV del AFSCA está integrado por un equipo profesional interdisciplinario, asesorado técnicamente por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la xenofobia y el racismo (INADI) y el Consejo Nacional de las Mujeres (CNM).