Beatriz Nicolasa, actriz con argamasa

Caso Ángeles Rawson. En algunos países sí se castiga el falso testimonio.

Por Victorio Neves de Baers – 2 de Agosto del 2013

Testigo trucha, Beatriz Nicolasa Fuentes, fue combustible para la hoguera donde quemaron al padrastro.

beatrizLa justicia deberá determinar si el móvil fue el dinero, el afan de figurar, o sus fantasías que doblegaron su razón; lo cierto es que Beatriz fue grabada en conversación telefónica con un periodista afirmando que ella era vecina del edicio donde vivía Ángeles, y que el día de su muerte, exactamente a las 11:40 a.m. del 10 de Junio, escuchó una discusión entre el padrastro, la madre y Ángeles, incluso detalló el tema de la discusión, que complicaba al ya linchado padrastro. Según el dictamen fiscal:

Fuentes “se presentó como vecina del departamento de la calle Ravignani N° 2360, y aseveró que el 10 de junio, aproximadamente a las 11:40 se encontraba en la P.B. [planta baja] del palier del inmueble referido y desde allí alcanzó a oír los gritos de la discusión que supuestamente mantenían Angeles Rawson con su madre y su marido”.

Cuando la Fiscal conoció la denuncia, y la existencia del audio, mandó 30 agentes y ordenó a todos los vecinos del edificio, muchos de ellos ancianos, subirse a buses y camionetas y trasladarse de inmediato a la Fiscalía para rendir su manifestación a altas horas de la noche, la cual duró hasta ocho horas; todos negaron la discusión, y conocer a Beatriz.

La verdad es que Beatriz no era vecina del edificio, ni estuvo cerca, menos escuchó discusión alguna; luego de interrogarla salió con otra historia, que escuchó en un paradero de bus una conversación entre dos damas que afirmaban eso que ella relató.

La cosa se puso color de hormiga cuando se supo que la persona que le animó a contar la historia fue un político opuesto al régimen K, el que además le dijo que contara que un funcionario del régimen había pagado a todos los residentes del edificio para que no denunciaran nada. Este político, aparentemente movido por desprestigiar al régimen, habría además recompensado a Nicolasa por hacer este sucio trabajo. El político ha sido muy criticado porque además le dijo a Nicolasa que no haga la denuncia a la policía o fiscalía, como correspondía, sino que vaya primero a los medios de comunicación.

Ahora Beatriz Fuentes está acusada por un delito cuya pena puede llevarla a prisión por hasta diez años.

Regresando al barrio, muchos testigos truchos del caso Ciro realmente la han pasado piola; un Fiscal con más carácter los hubiera denunciado. José Baraybar, Sergio Pérez, Zacarías Ocsa, María Teresa Pillco, y otros “testigos clave” realmente perjudicaron el proceder de la justicia.

La causa por el crimen de Ángeles tiene nuevo fiscal

El letrado trabajará “en forma conjunta o alternada” a la doctora María Paula Asaro.

Publicado en tn.com.ar el 31 de Julio del 2013

horror_me_usaronEl fiscal de instrucción Fernando Fiszer, quien se desempeñó en la investigación por el crimen del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra, fue designado para actuar en la causa por el asesinato de Ángeles Rawson.

La procuradora General de la Nación nombró al letrado para que intervenga “en forma conjunta o alternada con la doctora María Paula Asaro”, la fiscal original del caso, que se tomó una licencia ordinaria.

Fiszer trabajó en la causa de Ferreyra cuando la fiscal Cristina Caamaño dejó el cargo para ser secretaría de Seguridad de la Nación. Así envió a juicio a los oficiales de la Policía Federal que liberaron la zona para que miembros de la Unión Ferroviaria atacaran en Barracas a los militantes del PO y a empleados tercerizados.

La necesidad imperiosa de encontrar un culpable es un instinto natural de las sociedades

Ángeles, o los peligros del crimen de época*

Por Álvaro Abós – Publicado en el blog “Crónicas del crimen” del diario La Nación de Argentina el 9 de Julio del 2013

El crimen atroz de Ángeles Rawson no sólo conmovió a la sociedad argentina y desató una catarata mediática (quinientas horas de televisión), sino que también mostró las dos amenazas que acompañan a los crímenes resonantes: la búsqueda de un chivo expiatorio y la politización del crimen.

El calvario de Ángeles Rawson se inscribe en una tradición de  simbología bíblica y legendaria. El niño es para la humanidad un tesoro sagrado y, sin embargo, como muestra de que el mal subsiste en la naturaleza humana, ha sido siempre víctima. En la Biblia, el niño es el Cordero de Dios, pero se lo destina al sacrificio. De niños trataban los “libelos de sangre”, leyendas apócrifas de la Edad Media en las que se describía a niños cristianos víctimas de crímenes impiadosos cuya culpa se atribuía a los judíos. De estas calumnias nacieron persecuciones seculares. La literatura, el teatro y el cine han recreado una y otra vez estas tragedias. El periodismo, sobre todo en su vertiente moderna -cuando en el siglo XIX el diario se convirtió en la “oración matutina del burgués” (Adorno)-, fue al mismo tiempo testimonio riguroso del crimen y desfiguración interesada de él, con la aparición del “amarillismo”. Una expresión cuyo significado todos entendemos. No así su origen: prensa amarilla se llamó a la prensa sensacionalista debido a Yellow kid (el chico amarillo), una historieta que, hacia 1895, publicaba un periódico de Nueva York que ensangrentaba sus primeras planas con el crimen del día.

La Argentina había conocido otras pesadillas como la de Ángeles Rawson. Evocaré sólo dos de ellas.

La desaparición de Martita Stutz, la niña de once años que la mañana del sábado 19 de noviembre de 1938 salió de su casa en la ciudad de Córdoba para ir al quiosco a comprar el Billiken y nunca volvió, quedó en la historia de la criminalidad argentina como un hito, además de pasar a la memoria popular y a la literatura (de Leonardo Castellani a Javier Daulte). El caso de la niña Stutz produjo una psicosis colectiva en la que proliferaron delaciones, testigos falsos, brujos, torturadores, operaciones mediáticas, ¡ya entonces! Abundaron las falsas acusaciones, las venganzas, la aparición de manipuladores y mendaces, y la de aprovechadores del caos, o policías, defensores, magistrados ávidos de notoriedad. Un hombre llamado Suárez Zabala fue acusado por el secuestro y asesinato de Martita Stutz, juzgado varias veces y encontrado culpable, a pesar de ser defendido por el gran jurista Deodoro Roca. Tras años de cárcel, su causa fue revisada y Suárez Zabala resultó al final inocente. El crimen tuvo una fuerte connotación política, ya que quien gobernaba Córdoba era el radical Amadeo Sabattini, combatido ferozmente entonces por el gobierno conservador de Buenos Aires, y el presunto culpable era sindicado como “sabattinista”.

¿Por qué se politizan los crímenes? Michel Foucault postuló que el crimen es “mímesis degenerada de la historia”. En otras palabras, un espejo deforme de la vida social. Así mirado, es injusto y peligroso que el crimen de Ángeles Rawson haya disminuido el impacto del choque de trenes en Castelar, sucedido en la misma semana, en el que tres trabajadores pagaron con su vida un sistema de transporte inhumano que no deja de producir víctimas. ¿Quiénes son esos muertos, qué cara tenían, qué destinos truncó ese siniestro que, la sociedad sospecha, pudo ser evitado? El crimen de Ángeles Rawson sirvió como elemento distractivo de esa tragedia evitable. Otra clásica utilización de los crímenes por el poder de turno. Trascendió que el Gobierno presionó para que se encontrara un culpable. La noche del viernes 14 de junio, toda la prensa registraba la entrada de una alta funcionaria del Gobierno a la sede de la fiscalía. Esa noche el crimen debía ser resuelto. El tiempo dirá si el detenido fue o no fue el asesino. Por lo pronto, ayer se pidió la nulidad de su procesamiento.

Retrocedamos en el tiempo, otra vez. En el atardecer del miércoles 19 de julio de 1962, una muchacha de 16 años llamada Norma Mirtha Penjerek salió de su casa en la calle Juan Bautista Alberdi al 3200 para ir a su clase de inglés, pero nunca llegó a lo de su profesora. Un mes y medio después, su cadáver fue encontrado en muy mal estado en una casa de Llavallol. Había sido degollada y estrangulada. Pero ¿era realmente Norma Mirtha Penjerek? La identificación del cuerpo nunca fue fehaciente. Los padres de Norma eran miembros destacados de la comunidad judía argentina. Se dijo que habían formado parte de la amplia red que colaboró con el comando de la Mosad que en 1960 halló y secuestró a Adolf Eichmann, el cerebro del genocidio nazi, que con nombre falso vivía en la Argentina desde hacía diez años. Algunas voces sugirieron que detrás del crimen de la adolescente se escondían elementos nazis que habían buscado vengar en Norma Mirtha la inminente ejecución de Eichmann ya recluido en Israel. Nada de esto fue investigado nunca y el crimen de la niña Penjerek quedó impune. La familia se trasladó a Israel. Pero un año después del crimen una señora detenida por atentado a las buenas costumbres le dijo a la policía que sabía el nombre del asesino. Un diario vespertino que acababa de salir a la calle sin mayor repercusión comenzó a titular sus portadas con referencias escandalosas a ese testimonio. El acusado, un zapatero llamado Pedro Vecchio, fue crucificado por la opinión pública, denigrado como cabeza de una red de trata y detenido por el crimen de Norma Mirtha Penjerek. Ese vespertino, Crónica, multiplicó su tiraje. Todo era falso. Vecchio fue absuelto de culpa y cargo y, si bien obtuvo indemnizaciones por las calumnias, su nombre quedó asociado al crimen.

Dice Arthur Koestler que los chivos expiatorios son para la humanidad una institución indispensable, de la que no podría prescindir. Chivo expiatorio o chivo emisario es un latinismo cuyo origen se atribuye a San Jerónimo al trasladar a la Vulgata el término hebreo “Azazel”. Era el chivo, ataviado con una cinta roja en uno de los cuernos, que llevaba el gran sacerdote del templo de Jerusalén, el día de la expiación (Kippur), hasta el borde del desierto para entregárselo al demonio. Purgada el alma, los hebreos se sentían purificados.

La necesidad imperiosa de encontrar un culpable es un instinto natural de las sociedades. En esa necesidad se basa la justicia. Una sociedad madura se esfuerza para que los crímenes sean castigados de acuerdo con la ley, sin venganzas, extravíos ni intereses espurios. Los riesgos comienzan cuando, aprovechándose de esa necesidad legítima, el poder fuerza los pasos judiciales, más lentos que la expectativa de la opinión pública, y se apropia de una tragedia que termina convirtiéndose en crimen de época*. Una investigación periodística responsable y profesionalmente idónea puede contribuir a esclarecer un crimen. No debe culparse al periodismo por el interés que ha puesto en el asesinato de Ángeles Rawson. Esa curiosidad es genuina y negarla sería desconocer la naturaleza humana. La muerte es el tema que más nos importa a hombres y mujeres. Es cierto que el tratamiento del caso ha caído en morbosidades y exitismos. Pero también hubo y hay coberturas responsables e investigaciones dignas. Hace muchos años, Roberto Arlt fatigó las calles de Buenos Aires haciendo lo que hace todo cronista policial: buscar las huellas del delito en la ciudad impiadosa. Pero Arlt, el gran rastreador de crímenes, sabía que eso no implica dejarse llevar por las pistas falsas que intentan sembrar, aquí y allá, quienes tienen algo para ganar o perder con el esclarecimiento apresurado de la tragedia.

* histórico, de temporada, o que marcó una época

Caso Ángeles: Resolución contra el portero

Resolución de la Justicia Argentina contra Jorge Mangeri por el homicidio de Ángeles Rawson – Versión PDF

Algunos párrafos:

Y CONSIDERANDO:

Hecho:

Se le atribuye al nombrado haber causado la muerte de la menor A. R., entre las 9.50 y las 22.08 horas del día 10 de junio de 2013, después de haberla interceptado alrededor de las 9.50 hs. en el interior del edificio sito en la calle Dr. Emilio Ravignani XXXX de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde el imputado se desempeña como encargado, cuando la nombrada regresaba de una clase de gimnasia realizada en el predio sito en la manzana comprendida por las calles Crámer, Concepción Arenal, Conesa y Benjamín Matienzo, de esta ciudad, ocasión en la que la damnificada intentó defenderse a partir de lo cual quedaron rastros genéticos del compareciente debajo de las uñas de la mano derecha de la nombrada, en los dedos índice, anular y mayor.-

Para ello el imputado la ató de pies, manos y muslos, le colocó una bolsa plástica de nylon color verde en la cabeza con la inscripción “Día%” así como una soga con varios nudos alrededor del cuello y en ese estado la puso en una bolsa de consorcio de color negra, para luego introducir a la víctima en el circuito de recolección y procesamiento de residuos del CEAMSE, cuyas maquinarias de compresión le causaron lesiones vitales, consistentes en traumatismos múltiples, producto del aplastamiento progresivo en sentido antero-posterior sobre tórax, cuello y cabeza de la víctima, que consistieron fundamentalmente en fractura de clavícula derecha, fractura maxilar inferior, fractura de columna cervical y de base de cráneo, lo que causó la muerte a A. R..-

La menor fue hallada sin vida el 11 de junio de 2013, alrededor de las 11.20 horas, en el predio del CEAMSE sito en la localidad de José León Suárez, partido de General San Martín, Provincia de Buenos Aires, por el empleado L. S. G. mientras se hallaba abocado a sus funciones de separación de residuos que pasan por una cinta transportadora en la Planta MBT (Tratamiento Mecánico Biológico), en la línea de procesamiento identificada con el número tres (3), del sector de separación de material residual.-

Pruebas:

El cuerpo sin vida de la damnificada fue encontrado el día 11 de Junio de 2013 a las 11.20 hs. en la planta MBT (Tratamiento Mecánico Biológico) del CEAMSE que se ubica en la localidad de José León Suárez, Provincia de Buenos Aires (ver declaración testimonial de L. S. G. a fs. 105 y ccs.) y con motivo de ello, se dio inmediata intervención a la justicia provincial.-

El Dr. P. E. D. de la Delegación Departamental de Policía Científica San Martín de la Superintendencia de Policía Científica del Ministerio de Justicia y Seguridad de la Provincia de Buenos Aires informó a fs. 57/58 que se constituyó en el lugar del hallazgo a las 14.00 hs. del día 11 de Junio de 2013 y luego de describir las circunstancias del caso que pudo apreciar, dictaminó -evaluación tanatológica mediante- que el deceso de la víctima se produjo entre dieciocho y treinta horas antes del examen a la que fue sometida.-

Se informó a fs. 786/816 que en la uña del dedo índice de la mano derecha del cuerpo de A. R. se constató la existencia de material genético de la víctima y del imputado J. N. M.. El rigor científico para atribuir identidad con el perfil genético autosómico de M. alcanza un punto tal que la probabilidad de esa conclusión frente a la posibilidad de que se trate de otra persona tomada al azar de la población en general es de 1 (una) en 1.690.000.000.000.000 (mil seiscientos noventa billones).

A criterio del suscripto el informe pericial de ADN y los demás elementos de prueba citados relacionan directamente a J. N. M. con la muerte de la damnificada, puesto que sus rastros genéticos fueron encontrados en el cuerpo sin vida de A. R., y el causante contaba con todos los medios y posibilidades de ocasionar su muerte en el interior del edificio de la calle Dr. Emilio Ravignani XXXX de la ciudad de Buenos Aires, a cuyos escasos metros se observa a la damnificada por última vez con vida regresando hacia su domicilio.-

Destaco, por último, que no existe en las actuaciones ningún elemento de prueba que pueda desvirtuar la imputación y, pese a la intensas diligencias de prueba llevadas a cabo, no se ha identificado a ninguna otra persona a la que pueda vincularse con el acontecimiento que se investiga.-

Calificación Legal:

En atención al resultado ocasionado y los extremos fácticos que se han logrado reconstruir en torno a su producción, resultan aplicables a la conducta llevada a cabo por J. N. M., las disposiciones del art. 80 inc. 2° del Código Penal.-

Ello por cuanto las constancias del sumario acreditan que el deceso de A. R. se produjo por politraumatismos ocasionados por la maquinaria del circuito de recolección y procesamiento de residuos de la ciudad de Buenos Aires, al que fue introducida por el causante J. N. M. mientras estaba aún con vida, y teniendo en especial consideración que estaba atada por las muñecas y tobillos que dejaron lesiones vitales en su cuerpo.-

La circunstancia que A. R. estuviese atada de pies y manos cuando fue sometida al procedimiento insidioso que la llevó a la muerte, así como la diferencia de edad y contextura física entre el imputado y la víctima, evidencia su estado de indefensión, de modo tal que considero que se verifica en la especie la alevosía prevista en la misma norma, ya que la figura contempla que el obrar del autor no le haya acarreado riesgo o que el mismo haya actuado sobre seguro (ver Código Penal de la Nación, Comentado y Anotado, Andrés José D´Alessio y Mauro A. Divito, 2ª Edición Actualizada y Ampliada, Ed. La Ley, Tomo II, Parte Especial, Pág. 16, con citas jurisprudenciales).-

Tal como sostuve en la causa 28.638/2010 del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción 46 de la Capital Federal, la clara determinación de matar del imputado y las condiciones particulares en las que se encontraba la víctima permiten agravar con alevosía la conducta que se le atribuye a J. N. M., ya que si bien nuestro ordenamiento positivo no ha definido el concepto, para determinar su significación precisa, corresponde recurrir a la doctrina y la jurisprudencia.-

Embargo:

Entonces, teniendo en cuenta los rubros aludidos, es decir la indemnización civil, el pago de la tasa de justicia a cargo de la parte que pueda resultar vencida, y el monto correspondiente a la defensa, a la querella y a los peritos, deviene procedente fijar la suma de embargo, de acuerdo a un monto totalizador de tales circunstancias que a criterio del tribunal será de un millón de pesos ($ 1.000.000), en tanto y en cuanto estimo que esa suma, resulta suficiente para cubrir los rubros que se han tenido en cuenta.-

Prisión Preventiva:

En atención a las disposiciones del art. 26 del Código Penal, la penalidad mínima asignada por el ordenamiento de fondo a la conducta prevista por el art. 80 inc. 2° del mismo cuerpo legal impide la ejecución condicional de la pena que eventualmente se le imponga al imputado J. N. M..-

Por todo lo expuesto,

RESUELVO:

1. DECRETAR el PROCESAMIENTO CON PRISIÓN PREVENTIVA de J. N. M., de las demás condiciones personales obrantes en la presente causa n° 29.907/2013, por considerarlo autor penalmente responsable del delito de homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía en perjuicio de A. R. (arts. 45 y 80 inc. 2° del Código Penal y 306 y 312 del Código Procesal Penal de la Nación).-

2. TRABAR EMBARGO sobre los bienes de J. N. M., de las demás condiciones personales obrantes en autos, hasta cubrir la suma de un millón de pesos ($ 1.000.000) (art. 518 del Código Procesal Penal de la Nación). A tal fin, líbrese el correspondiente mandamiento que deberá ser diligenciado por el Sr. Ujier Penitenciario.-

Crimen de una joven en Argentina supera en horas de TV a elección del Papa

Fuente: AFP – Publicado en Newsweek en Español el 3 de Julio del 2013

El caso del macabro crimen de una adolescente de 16 años en Argentina ocupa en la televisión un tiempo de cobertura cinco veces mayor que el dedicado a la elección del Papa en marzo, según el estudio de una consultora de medios.

La cobertura televisiva posterior a la elección del cardenal argentino Jorge Bergoglio como Sumo Pontífice en marzo pasado “llegó a sumar 120 horas, un quinto de lo que ocupa ahora el caso de Ángeles Rawson, que acumula 594 horas”, dijo a la AFP Fernando Fagioli, encargado de analistas de la firma Ejes de Comunicación.

Los informativos de canales de aire y de cable abren sus transmisiones con historias que surgen a diario, del asesinato cometido el 10 de junio de Ángeles Rawson, una estudiante de clase media de Buenos Aires, y mantienen vivo el tema todo el día con novedades hasta el cierre, casi sin pausa.

“La cobertura televisiva del caso Ángeles acumula 594 horas de aire del 10 al 28 de junio. Dicha masa equivale a casi 25 días ininterrumpidos de aire de un solo canal“, señaló en su informe Ejes de Comunicación, que analiza e investiga a los medios.

Ángeles fue vista por última vez cuando salió de la clase de gimnasia de la escuela secundaria y al día siguiente su cadáver apareció dentro de una bolsa de residuos descubierta por un empleado de la empresa de reciclaje de residuos.

El principal imputado es Jorge Mangeri, de 45 años, un robusto encargado de mantenimiento del edificio donde la joven vivía junto a su madre, la pareja de esta y un hijo suyo.

Angeles y el reino de la noticia deseada

Por JORGE LANATA – Publicado en Clarin el 29 de Junio del 2013

Investigación: JL/María Eugenia Duffard/Amelia Cole

Rocío Abigail Juárez tenía 22 años. Su cadáver se encontró el 4 de junio en Zárate: había sido violada, asesinada de un balazo en la cabeza y luego quemada.

Siete días después, el martes 11 de junio, apareció el cadáver de Angeles Rawson en la CEAMSE de José León Suárez. Estaba desaparecida desde el lunes. Son por demás conocidos los detalles de esta historia: el caso Angeles sufre de exceso de detalles. Lleva semanas en la prensa y representa lo que Miguel Wiñazki bautizó como “La noticia deseada” en el libro que lleva ese título. En el ensayo, Wiñazki analiza tres casos: el asesinato de Alfredo Yabrán, la muerte de Carlos Menem junior y el caso de los hijos del ex presidente Fernando de la Rúa.

En los tres, pese a las pruebas, el público generó una noticia diferente a la realidad. A pesar de que hemos mostrado las fotos de la autopsia de Yabrán por televisión –en América, durante un ciclo titulado “Por qué”– hay quienes todavía piensan que Yabrán está vivo y disfrutando de sus millones. En el caso de Junior, se demostró que los impactos de bala en el helicóptero en el que viajaba se habían producido después del accidente, pero muchos sostienen aún hoy que se trató de una venganza contra su padre. Y en cuanto a los hijos de De la Rúa copiándose sus exámenes, nadie lo creyó: en aquel momento –del primer diario Perfil– el público necesitaba creer en la honestidad del entonces presidente. “Esta era una noticia no deseada”, dice Wiñazki.“

Cuando falta información adviene la noticia deseada porque todo el mundo teje hipótesis. La noticia deseada es siempre la hipótesis más escatológica, macabra y en general relacionada con la conspiración. Y el periodismo, a veces, se doblega frente a la noticia deseada y se entrega a la opinión publica”, concluye.

Nadie decepciona sus propias expectativas.

“La gente tiene un culpable, ya decidió –le dice a Clarín Ricardo Canaletti, periodista de larga trayectoria en Policiales–; este caso es la peor publicidad que se le puede hacer al juicio por jurados, cosa que lamento, porque la gente ya tiene un preconcepto. No se la ha preparado”.

–Pero, y entonces: ¿fue el padrastro?

–No lo sé. Lo que me interesa ver es que el público está absolutamente empeñado en que no fue el portero. ¿Basado en qué? En la cara de ambos. La intuición general atrasa un poco: remite a Cesare Lombroso (Verona, 1835-Turín, 1909), un médico y criminólogo italiano representante del positivismo criminológico, llamado en su tiempo Nueva Escuela. Para Lombroso el delincuente tenía, siempre, tendencias innatas de orden genético, y éstas podían detectarse en los rasgos físicos: asimetrías craneales, formas de mandíbula, orejas, arcos superciliares, etc. Para decirlo de otro modo: había “ojos de asesino”, “boca de violador”, “nariz de ladrón”. “Para los criminales natos adultos no hay muchos remedios –escribió Lombroso en “Le piu recenti scoperte ed applicazioni della psichiatria ed antropologia criminale”–, es necesario o bien secuestrarlos para siempre, en los casos de los incorregibles, o suprimirlos, cuando su incorregibilidad se torna demasiado peligrosa”.

El público persiguiendo la noticia deseada y los medios en búsqueda del rating se niegan a ver las evidencias que involucran al portero, a saber:

1) Su declaración testimonial: el sábado 15, el encargado reveló: “El responsable de lo de Ravignani 2360 fui yo. Mi señora no tuvo nada que ver con el hecho”.

2) Las pericias indicaron que el perfil genético encontrado en los restos de piel hallados debajo de la uña de tres dedos (índice, mayor y anular) de la mano derecha de Angeles corresponde al ADN de Mangeri. “La ciencia coloca a Mangeri en la escena del crimen”, dijo Pablo Lanusse, abogado del padre de la víctima.

3) Mangeri incurrió en continuas contradicciones. “Tenía el cuerpo lleno de marcas, que podían haber sido realizadas por la víctima durante su defensa ante un ataque. Presentaba lesiones autoproducidas, posiblemente para enmascarar aquéllas que habría sufrido inicialmente con motivo de la violencia que ejerció contra la menor”, dijo la fiscal María Paula Azaro.

4) Los peritos del Cuerpo Médico Forense de la Corte establecieron que las lastimaduras que tenía el portero en su cuerpo no se correspondían con “torturas”, como él mismo había denunciado.

5) Mangeri aseguró que el día del crimen no salió de su departamento por un malestar estomacal. Se contradice con la declaración de un taxista que dijo que ese día lo trasladó durante cinco cuadras. El horario del viaje coincide con el momento en que se apagó el celular de Angeles, a las 21.50.

6) Durante su declaración testimonial, Mangeri dijo que trabajó martes, miércoles y jueves de la semana pasada en la obra de un edificio vecino. Pero el encargado suplente dijo que no lo vio.

7) Dominga Trinidad Torres, empleada doméstica, dijo que Angeles no fue a su casa el día que desapareció. Para la Fiscalía significa que Angeles ingresó al edificio, pero no al departamento.

8) Dos mujeres denunciaron que Mangeri era acosador.

9) Los vecinos coincidieron en que, el día del crimen, Mangeri les pidió por el portero eléctrico sacar la basura dos horas antes de lo habitual.

Nunca nada alcanza: “Fue el padrastro”, repite el público. “Debe haber sido”, insisten los medios atentos al minuto a minuto.

Del otro lado del televisor, millones de personas que no creen en absoluto en la Justicia ni en la Policía –y hacen bien en ser escépticos– asisten perplejos al desarrollo de esta novela de la vida real.

“Es un ángel que tiraron a la basura –le dijo a Clarín la psicóloga Silvia Alejandra Braida–; la gente no puede salir del asombro y la perplejidad. La fantasía social que se generó remite al ángel muerto. Algo difícil de tolerar, una situación que produce mucha vulnerabilidad”.

Si fue el padrastro, el miedo se circunscribe: todo queda en una familia enferma. Pero si fue el portero, si el portero mató al ángel y lo tiró a la basura, ¿qué hacemos con el miedo?