Provincia de Caylloma promociona la “Ruta del Bomboya”

Ruta es linda y llamativa.

Por Nelly Hancco – Publicado en Correo el 12 de Junio del 2013

La Autoridad Autónoma del Colca y Anexos (Autocolca) lanzó esta manaña en conferencia de prensa, la denominada “Ruta del Bomboya”, antes conocida como “La Ruta de Ciro”; la cual está prevista realizarla por turistas locales, nacionales y extranjeros en una larga, pero impresionante caminata (trekking).

La misma comprende iniciar en la localidad de Coporaque, continuar por Lari, Ichupampa y Madrigal y está prevista llevarla a cabo la primera acción en el mes de agostó próximo.

De cal y de arena

Por Diego García Sayán – Publicado en La República el 18 de abril de 2013

Bajo cierta óptica todo indica que estamos avanzando en América Latina en los últimos diez años. Tanto en crecimiento sostenido así como en  reducción de la pobreza y de la desigualdad. Hay ciertas notas “disonantes”, sin embargo, que parecerían indicar que en algunas cosas no vamos mejorando. Por ejemplo, en los índices de criminalidad. Esta es, sin embargo, otra cara de una misma moneda. Hasta cierto punto, suele ser uno de los tantos subproductos del crecimiento.

Nunca le fue tan bien a nuestra región en ciertos aspectos socioeconómicos. Durante la última década el crecimiento económico fue de alrededor del 80%.  Eso trajo consigo una disminución de la pobreza, también sin precedentes en la historia latinoamericana. Bajó en 30%: de 44% de pobres sobre el total de la población en 2002 a 31% en el 2012.

Lo más llamativo, sin embargo, es el crecimiento de la clase media (+30%) y, especialmente, la disminución de la desigualdad (caída del índice Gini en 0,54). Llamativo, porque la desigualdad se acentuó en todas las demás regiones del mundo y porque ha sido usual en todos los procesos de crecimiento una agudización de la desigualdad.

Dejemos para otro análisis lo que pueda haber de vulnerabilidad en estos indicadores positivos. Que dependen en mucho del comportamiento de la economía y de los precios internacionales. Vayamos a otros indicadores y procesos que aparecerían como contradictorios a estas buenas noticias. El aumento de la criminalidad es uno de ellos.

No es el Perú un “puntero” en la criminalidad regional. Como lo he recordado en esta misma página (LR, 15/6/2013) nuestro país está dentro del 25% de países con menos homicidios en la región. Son las distorsiones generadas por ciertos intereses políticos los que pretenden –sin fundamentos ni cifras a la mano – que se está al borde del precipicio. Es verdad, sí, que el panorama es dramático en otros países de la región (Honduras y El Salvador, por ejemplo). Y que en prácticamente todos, la delincuencia urbana está creciendo.

La porción más “dinámica” de esa delincuencia urbana es la que se genera y expande entre sectores juveniles. Que tienen su “tótem” más llamativo en las “maras” centroamericanas, retroalimentadas con las deportaciones desde EE.UU. a sus países de origen de decenas de miles de prontuariados. Siendo este un ingrediente que nutre el crimen, lo cierto, sin embargo, es que hay condiciones socioeconómicas locales, internas, que apuntan en la misma dirección. Una de ellas es el “sueño” que se alimenta y expande precisamente por el contexto de crecimiento económico y del bienestar de algunos.

En esa dinámica hay un “bolsón” demográfico y social fundamental que está quedando un poco en el camino: la juventud. Como ya lo he dicho aquí mismo (LR, 15/6/12), que haya 10 millones de jóvenes en América Latina de entre 15 y 18 años que “ni” estudian, “ni” trabajan, es un evidente caldo de cultivo de conductas antisociales. Máxime cuando hay ausencia total de políticas de prevención y se vive con la ilusión de que únicamente con “más policías” se podrá garantizar la seguridad ciudadana. El Perú tiene uno de los porcentajes más altos de “ninis”: 26,1%. Una bomba de tiempo. Que felizmente no se ha traducido –aún, al menos– en los niveles de criminalidad hondureños (28% de “ninis”).

En ese contexto social, son indispensables las políticas preventivas orientadas a esos bolsones juveniles. En situaciones límite, junto a medidas de seguridad, pueden tener resultados impresionantes. Así, por ejemplo, lo hecho en promoción del deporte, cultura, educación y empleo entre los jóvenes de Ciudad Juárez, una de las ciudades con más violencia y criminalidad de México, ha sido espectacular en la reducción de homicidios.

Quienes realmente quieren aportar con soluciones a la violencia y la criminalidad en el Perú, y no solo jalar agua para su molino político, se deben nutrir de experiencias como estas. Esperar milagros solo con “más policías” es, por lo menos, una ingenuidad. Es esencial, pues, que el componente de “prevención” sea central y concreto en las decisiones y lineamientos sobre seguridad ciudadana. 

Piden que se obligue a fiscal a mostrar los guantes

Abogado de Rosario Ponce indicó que magistrada tenía plazo hasta hoy para exhibir las prendas que se hallaron cerca del cadáver del universitario.

Publicado en Peru21 el 18 de abril del 2013

Gonzalo Bellido, abogado defensor de Rosario Ponce López, aseguró que la fiscal María del Rosario Lozada –que investiga la muerte de Ciro Castillo Rojo–, tenía plazo hasta hoy para fijar el lugar, hora y fecha en que se exhibirán los tres guantes que se supone se encontraron cerca del cadáver del universitario, en octubre de 2011.

Bellido estuvo hoy en la Fiscalía, pero no pudo entrevistarse con la magistrada ni con su adjunto y tampoco fue notificado para la diligencia. Mañana volverá a dicho despacho, pero advirtió que, si no tiene una repuesta, pedirá al juez de Chivay, Giancarlo Torreblanca, que exhorte a Lozada a que cumpla la orden y muestre los guantes.

Como se sabe, los guantes están en el departamento pericial del Ministerio Público, en Lima. Por esa razón, Bellido cree que lo más práctico sería que las prendas se exhiban en la capital.

Peritos no llegaron al Bomboya

El clima les jugó en contra.

Por Juan Guillermo Mamani – Publicado en Correo el 16 de Abril del 2013

Los dos peritos de física y criminalística que el último fin de semana viajaron al nevado Bomboya con un fiscal, no lograron corroborar la teoría de que Ciro Castillo-Rojo fue impulsado por una fuerza externa.

El grupo no llegó al lugar donde el joven universitario fue encontrado sin vida.

Lamentablemente debido a las terribles condiciones del terreno en la montaña, los especialistas no pudieron descender hacia la profunda quebrada donde Ciro Castillo-Rojo cayó.

Sin embargo el perito físico del Instituto de Medicina Legal de Lima, tomo varias fotografías de lugar a fin de estudiar las hipótesis de la caída de Ciro.

El informe final sobre esta diligencia será entregado en el lapso de esta semana a la titular del caso, la Dra. María del Rosario Lozada.

Juez ordena a fiscal que muestre guantes

Este jueves 18 vence el plazo para que magistrada Lozada exhiba prendas ante defensa de Rosario.

Publicado en Peru21 el 16 de abril del 2013

No podrá oponerse más. La fiscal María del Rosario Lozada Sotomayor deberá mostrar a la defensa de Rosario Ponce, los tres guantes supuestamente encontrados cerca al cadáver de Ciro Castillo Rojo en octubre de 2011.

Por ello, la magistrada deberá programar la fecha, la hora y el lugar, para cumplir con el mandato del juez de investigación preparatoria de Chivay, Giancarlo Torreblanca, quien el último viernes ordenó que la magistrada exhiba las tres prendas a los abogados de Rosario Ponce, a quien investiga por la muerte de Ciro.

Para la fiscal, quien apeló para no mostrar la prendas, los guantes son muy importantes para la sustentación de su acusación, porque demostrarían que Rosario mintió al indicar, reiteradamente, que ella y Ciro solo llevaron un par de guantes al Colca (los que ella supuestamente le prestó a Ciro).

La joven ha insistido en que no existe un tercer guante, por más que en una de las actas de recojo de evidencias de la fiscalía se describe que, en el sitio donde se encontró el cuerpo de Ciro, se halló dicha prenda.

Al respecto, Gonzalo Bellido, abogado de Ponce, dijo que el jueves 18 se vence el plazo otorgado por el juez Torreblanca para que la fiscal Lozada muestre los guantes.

Por ello, el letrado espera que la magistrada se comunique con él para coordinar la diligencia.

DATO-

La defensa de Rosario Ponce pidió que se anule la diligencia del último fin de semana en el cerro Bomboya, porque se les notificada un día antes.

Las policiales pasan… pero la indignación y el dolor no se pierden

Crónica de un periodista arequipeño sobre su experiencia profesional.

Por Edward Quispe – Publicado en La República el 15 de abril de 2013

La mayoría de mis amigos saben que trabajo como periodista policial. Cuando conversamos, me preguntan cómo me siento y claro, cuál es la “calentita”, la primicia del día. A veces no sé cómo responder. No por ignorancia o apatía, sino porque relatar algunos hechos, una vez más, es revivir una maraña de sentimientos que enervan, deprimen y en otros casos provocan una suerte de odio hacia el causante de tantas desgracias: el ser humano.

Muertos hay todos los días, me dijo un viejo periodista cuando le contaba mis notas. Y es verdad. Pero lo que mucha gente desconoce es la historia que hay detrás de cada persona y que sin querer termina por involucrarme en el caso.

El día del accidente de la empresa Andares, en marzo pasado, un colega de Canal 53 de Arequipa, el gráfico del diario Manolo Berrios y yo, fuimos los primeros en llegar. No había gente que quisiera cargar las camillas con heridos y un policía me pidió que lo ayudara. Guarde mi libreta y junto a otras dos personas cargamos a Jesús Fernández, un chofer de mototaxi que a duras penas decía que vio morir a su esposa en el bus, pero no tuvo la fuerza para salvarla. No supe que decirle. Solo me quede a su lado por unos minutos en la ambulancia hasta que se quedó inconsciente.

Otros hijos y esposas también llegaban a desmayarse al ver a sus difuntos. Yo me acercaba de espaldas para escuchar sus lamentos tratando de averiguar un nombre, una historia, sin importar los insultos y miradas hirientes que me daban pensando que no respetaba el dolor ajeno. Me alejé, suspiré y decidí esperar un poco más.

“Pero te llegas a acostumbrar”, me dijo una amiga el último miércoles por la noche, luego de confesar lo cansado que me sentía al ver tantos muertos por accidentes y homicidios. Sus palabras trajeron a mi memoria el caso de Libia Noa, una mujer que vio a su hijo muerto a manos de su conviviente ebrio.  El sujeto golpeó al infante de tres años con un martillo y terminó por asfixiarlo con sus manos.

Aquella mañana yo sostenía una pequeña cámara para captar su foto, cuando la mujer se sentó rendida en un sillón y comenzó a llamar a su hijo entre sueños y sollozos. “Monito, ven…”, le decía. Mis manos comenzaron a temblar, sentía un extraño dolor en el pecho, no podía tener los ojos abiertos. Salí de la habitación mientras trataba de contener mis lágrimas sin éxito.

El día no volvió a ser lo mismo. No podía sonreír o hablar al imaginar el dolor infinito de aquella mujer, y me sentía peor al saber que nada se podía hacer para cambiar esa realidad. El crimen ocurrió este año, el  día de los enamorados. En menos de una semana otro papá también asesinó a su hijo. La indignación se recrudecía.

Los homicidios ocurrieron en la madrugada. Muchos tuvimos que esperar en la puerta de la comisaría, por más de cinco horas, hasta que saquen al detenido y alguien pueda decirnos lo que pasó.

LA MISMA ESCENA,  HISTORIAS DISTINTAS 

En el 2011 cubrí el caso Ciro Castillo. Fueron más de cinco los viajes al Cañón del Colca. Kilómetros de empinadas subidas y bajadas por quebradas en el cerro Bomboya, que desgastaban el físico y en algunas ocasiones el alma. El muchacho se encontraba aún perdido y su padre, Ciro Castillo Rojo, quien no había perdido la esperanza de encontrarlo con vida, pasó la semana antes del Día del Padre en Chivay.

Sentado en una banca de la plaza principal contó como “Cucho” había llegado al mundo y lo orgulloso que se sentía de él. No derramó una sola lágrima, a pesar de las preguntas que yo y otros colegas le hacíamos. A través de sus ojos sabíamos que sí le dolía, además era un secreto a voces que el médico lloraba a solas en su habitación. No pude evitar verme contagiado por ese dolor, al punto de no querer preguntarle cosa alguna.

NADA HA CAMBIADO 

La primera nota policial que cubrí ocurrió una noche de verano en el 2008, cuando trabajaba para el diario Noticias. Un bus de la empresa Del Carpio invadió el carril contrario y chocó contra una camioneta, cegando la vida de dos personas. Los cuerpos ensangrentados estaban expuestos a la mirada de los curiosos y periodistas. Era la primera vez que veía un ser humano destrozado.

Entre dientes renegaba y maldecía de mi suerte, jurando que sería la última vez que haría una nota de estas. Un joven periodista con más experiencia que la mía (que ahora es un entrañable amigo), me dijo. “¿Y a quién crees que le gusta esta vaina?, a nadie, pero es tu trabajo”. Después de ese breve sermón tomé mi primera foto que fue la portada del periódico. Han pasado cinco años desde ese fatídico día y no, no me acostumbro, porque también somos humanos y nos duele.

Piden que diligencia en el Bomboya no sea prueba procesal

El abogado de Rosario Ponce hoy presentará escrito ante el Ministerio Público porque no se respetó norma procesal.

La Fiscalía debe mostrar el 18 de abril los guantes hallados junto al cuerpo de Ciro Castillo Rojo.

Publicado en RPP el 15 de Abril del 2013

El abogado de Rosario Ponce, Gonzalo Bellido, presentará hoy un escrito ante la Segunda Fiscalía Penal Corporativa de Arequipa para pedir que la diligencia de inspección realizada los días 13 y 14 de abril en el nevado Bomboya provincia de Caylloma sea excluida como medio de prueba del proceso que investiga la muerte de Ciro Castillo Rojo.

Explicó, que la notificación de la diligencia de inspección llegó el viernes 12, cuando la norma procesal determina por lo menos un plazo de 3 días, por lo cual se pidió una reprogramación que no fue aceptada, además no se fijó hora ni lugar de concentración para que los abogados y peritos de la defensa puedan acompañar la comitiva.

Además, explico Gonzalo Bellido, que con la diligencia del fin de semana la fiscal buscaba determinar si hubo una tercera fuerza en la caída de Ciro Castillo Rojo, con lo cual ya no sería una inspección sino una pericia, y se deben seguir otros trámites como: la juramentación del perito y conocer el método que aplicaría para la pericia, lo cual no se realizó.

“Procesalmente la diligencia realizada no tiene sentido, hay redundancia, porque en agosto del año pasado el perito físico forense coronel Miranda, emitió un informe pericial explicando y concluyendo sobre las lesiones de la víctima y sus prendas de vestir”, explicó el abogado de Rosario Ponce.

Asimismo, informó que el 18 de abril la fiscalía debe mostrar a la defensa de Rosario Ponce los tres guantes a los que hace referencia en la investigación, al haberse declarado improcedente la apelación presentada por la Segunda Fiscalía Penal Corporativa.

panico

El próximo 3 de mayo debe concluir la investigación sobre la muerte de Ciro Castillo Rojo, fecha en que la fiscal María del Rosario Lozada Sotomayor debe acusar o archivar el caso, al haber transcurrido 24 meses de investigación.

“Estamos convencidos que no hay elementos que afirmen la teoría de la fiscal y la investigación debe concluir el 3 de mayo porque hay excesos de plazos, caso contrario se vulnerarían los derechos fundamentales”, indicó Gonzalo Bellido.

Fiscales en el nevado Bomboya

A una semana de que la justicia decida si Rosario Ponce continuará siendo investigada por el delito de homicidio o archivan el caso, un equipo de la Segunda Fiscalía Penal Corporativa de Arequipa y peritos físicos retornaron al nevado Bomboya para recorrer el camino que habría seguido Ciro Castillo y reforzar su hipótesis de que fue empujado por una tercera persona.

Publicado en La Primera el 15 de Abril del 2013

BARAYBAR

José Pablo Baraybar, antropólogo forense del Equipo Peruano de Antropología (EPAF), sostuvo que es difícil precisar que Ciro Castillo fue empujado teniendo en cuenta que su muerte se desarrolló en una superficie con inclinación. En estas condiciones el cuerpo acelerará a medida que va cayendo.

El equipo de fiscales recorrió la zona durante el sábado y el domingo para efectuar un análisis sobre la forma cómo se desbarrancó el exuniversitario, por donde habría llegado al lugar e identificar las lesiones más graves que ocasionaron su muerte.

Estas lesiones, afirmaron fuentes del Ministerio Público de Arequipa, serán empleadas para dar mayor sustento a la hipótesis de que una tercera persona empujó a Ciro.

“La fuerza y el lugar en que cayó indicarían que no se deslizó sino que hubo una fuerza externa que hizo que su cuerpo cayera en un lugar más lejano y con mayor fuerza. Por eso la lesión en la cabeza y la teoría que hubo alguien más en ese momento”, afirmó la fuente.

Critican Diligencia

Gonzalo Bellido Loayza, abogado de Rosario Ponce, criticó al Ministerio Público de Arequipa porque no aceptaron retrasar la diligencia a pesar que fueron notificados solo con un día de anticipación. Detalló que la notificación fue hecha por la fiscal María del Rosario Lozada Sotomayor.

En la acción sólo participaron los representantes del Ministerio Público y un perito físico con conocimiento de los abogados de las partes sin embargo el defensor de Ponce López solicitó que un perito de ellos esté presente en esa diligencia.

En tanto la Segunda Fiscalía Penal Corporativa de Arequipa entregaría hoy los resultados de las pericias efectuadas en el nevado Bomboya y culminaría así la etapa de investigación preparatoria.

Como se sabe este 22 de abril, la Segunda Sala de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia decidirá si Rosario Ponce continúa o no siendo investigada por el delito de homicidio de Ciro Castillo.

No buscaron a Ciro en el Colca

Presumen que policía ni “sinchis” peinaron la zona, lo cual retrasó el hallazgo del cadáver.

Por T. Paredes, publicado en Trome el 10 de Mayo del 2012

Tras meses de investigación, la fiscal María del Rosario Lozada habría llegado a una conclusión importante sobre la muerte de Ciro Castillo-Rojo: Los miembros de la policía que fueron en busca del universitario al valle del Colca no habrían cumplido con su trabajo, al no verificar en las coordenadas que se les asignaron.

Esto quiere decir que los miembros de la Unidad de Salvataje de Alta Montaña de Arequipa y Cusco, y hasta los “sinchis” que llegaron al valle para la supuesta búsqueda del joven habrían dando informes errados a sus superiores y así habrían retrasado el hallazgo del cuerpo.

“Ciro fue hallado en el rango de búsqueda de los efectivos. Ellos, según los informes que entregaron, habían “peinado” la zona. Meses después de esta supuesta búsqueda fue hallado por una empresa particular”, dijo la fuente.

Agregó que de comprobarse esto, los efectivos implicados podrían ser denunciados por el delito de falsedad genérica, en perjuicio de terceros.

De otro lado, se supo que entre los peritajes que falta recabar por la Fiscalía están los resultados de los cabellos hallados en los guantes y la gorra de Ciro, que fueron encontrados 50 metros antes del lugar donde supuestamente habría empezado la precipitación de Ciro.

DENUNCIA

En tanto, el abogado de Rosario Ponce, Jorge Carpio, dijo que denunciarán a las personas que agredieron a su defendida a la salida de la Fiscalía de Arequipa, pues pudieron “hasta haberla matado”. “Un piedrón, un palazo en la cabeza y ¿quién responde? Vamos a tomar medidas, porque los tenemos identificados”, dijo el doctor.

Malas decisiones en el Bomboya

Enorme montaña es mudo testigo de la muerte de Ciro Castillo

Publicado en el diario El Pueblo el 30 de Octubre del 2011

Es necesario destacar, que el Bomboya es una montaña ubicada al lado derecho del valle del Colca, no sólo es el escenario de una de las tragedias que mantuvo en vilo a todo un país por más de seis meses, sino que también cuenta con unos paisajes espectaculares y la constante presencia de los cóndores hace muy enriquecedora la experiencia para quien llega hasta allí.

“La mala suerte no existe, solo, se toman malas decisiones”, era una de las citas favoritas del fallecido Ciro Castillo Rojo – García Caballero, antes de perderse en la inmensidad del cañón del Colca ubicado en Chivay (Caylloma) junto a su expareja Rosario Ponce López, el pasado 4 de Abril. La desaparición del estudiante universitario mantuvo en vilo a todo el país porque su padre Ciro Castillo Rojo Salas, en una titánica labor, consiguió sensibilizar hasta el más duro corazón para proseguir la búsqueda y finalmente hallar a su hijo.

Los periodistas siempre a la caza de noticias encontramos en el caso la excusa perfecta para contar la historia de una familia que se resiste a perder a uno de sus integrantes en la inmensidad de la montaña. Las historias se pueden contar de mil formas, sin embargo, para conseguir la esencia de la nota los hombres de prensa deben estar en el teatro de operaciones.

Sin embargo, a mí me interesaba conocer la dimensión de la mala decisión de Ciro Castillo, al aventurarse de ir caminando desde el distrito de Madrigal al pueblo de Tapay sin un guía o poblador que conociera la ruta. En el trayecto debía cruzar la inmensidad del cerro Bomboya, espectacular montaña que puede ser apreciada en toda su magnitud desde el Mirador del Cóndor situado en el lado izquierdo del cañón del Colca.

La tarea era muy complicada, pero Ciro y Rosario se aventuraron sin la menor medida de seguridad para evitar una tragedia y ahora conocemos los resultados de su audacia, pero aún se desconoce con exactitud las circunstancias de cómo pereció el joven estudiante de la Universidad Agraria La Molina.

El inicio del recorrido comenzó el pasado domingo en Madrigal, un pueblo pequeño de la provincia de Caylloma, donde todos los habitantes proceden del mismo árbol genealógico, es decir, todos tienen un cierto grado de parentesco. Los pobladores se dedican a la agricultura y ganadería.

Los periodistas intentando acortar el camino de ascenso al Bomboya, decidimos ascender desde el lugar conocido como Relave porque a un costado se ubica un centro minero de extracción de oro. Desde ese punto supuestamente la caminata debía ser menos dificultosa para los citadinos hacia la montaña. Antes de partir, es obligatorio asegurar reservas de agua suficientes para calmar la sed y motivarse para una larga y dificultosa caminata.

Penosamente para muchos –me incluyo– el inicio es una verdadera tortura, no importa si estás acostumbrado a realizar alguna actividad física, porque sientes cómo las piernas no resisten el peso propio, sumado a la mochila donde están los alimentos, carpa, bolsa de dormir y otros. El cerro se hace respetar e impone sus condiciones a sus visitantes, porque quienes quieran conocer la verdadera dimensión del cañón del Colca deben sudar la gota gorda.

El martirio es constante y sólo se puede tomar un respiro en Malata y el descanso debe ser por minutos porque si el cuerpo se “enfría” el deseo de coronar la cima se pierde con las gotas de sudor. La larga caminata, en busca de la noticia continúa hasta el sector conocido como Labra. Algunos colegas solo para alcanzar este punto demoraron cuatro horas.

VISTA PRIVILEGIADA

El Labra se ubica a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar y pasado el mediodía ya se puede sentir la fuerza de las corrientes del viento que pueden llegar a hacer perder el equilibrio a una persona que no se siente firme en el suelo, pero sí nos ofrece una vista privilegiada del valle del Colca, pareciera una recompensa a tanto esfuerzo físico.

Algunos colegas que no pudieron continuar con el trayecto porque la tarde les ganó y si continuaban exponían su integridad decidieron acampar y pasar la noche del domingo, sin sospechar que, al día siguiente disfrutarían del vuelo del majestuoso cóndor. El ave voladora más grande el mundo en ese lugar puede ser observada a escasos metros para deleite de los visitantes y lo mejor de todo es que pasa una y otra vez haciendo más grata e inolvidable la experiencia.

En la cima del cerro los cóndores, en ocasiones, pasan en grupo realizando formaciones como si se tratase de aviones de guerra. Gracias a su estructura aerodinámica los fuertes vientos nunca consiguen perturbar su majestuoso vuelo. Incluso se puede escuchar cuando sus poderosas alas rompen las corrientes de aire generando un ligero silbido. La espectacular experiencia dejó un grato recuerdo a un colega, quien regresó a su casa con una enorme pluma de cóndor.

RETOMANDO EL SENDERO

Regresando al camino para seguir los pasos de Ciro Castillo, el grupo de periodistas descendió por una quebrada donde nace una pequeña senda que desaparece en medio de unos queñuales. El descenso es peligroso para quien no tiene los zapatos adecuados porque un resbalón puede acabar en un grave accidente.

A pesar que desde el Labra hasta Casita Peigh donde la fiscal Rosario Lozada y los policías instalaron su campamento existe una senda definida, lo agreste del camino hace muy dificultosa la caminata donde hay que tener mucho cuidado porque una inoportuna patinada puede llevarte al abismo. A esto se suma los cactus que pueden impregnarse en cualquier parte del cuerpo o las lesiones musculares.

Llegar a Casita Peigh, en mi caso, fue un verdadero alivio porque sentía que los músculos de las piernas ya no daban más y luego de beber todas mis reservas de agua me dediqué a buscar información. Al campamento llegué a las 15:40 horas del domingo.

Por la mañana se había realizado la inspección del cuerpo y era vox pópuli entre los efectivos participantes de la diligencia que Ciro Castillo, había resbalado cayendo al abismo de 600 metros de profundidad.

Mirando a la parte superior de la enorme montaña comprendí que efectivamente Ciro Castillo, no tuvo mala suerte, simplemente tomó una mala decisión que acabó costándole la vida porque iniciar un recorrido por un terreno desconocido sin un guía es una verdadera locura. Cabe indicar que Ciro y Rosario no llegaron ni a la cuarta parte del camino que conduce a Tapay y se perdieron.

DATO

Eloy Cacya, el rescatista que encontró los restos de Ciro Castillo, consideró que si el joven pereció debido a una caída su compañera Rosario Ponce López, debe estar muy agradecida con Dios porque le han dado una segunda oportunidad para vivir y no debe desaprovecharla.

Cacya: “Ciro Castillo se resbaló en el cerro Bomboya”

Nota de Victorio Neves de Baers:

Copio esta entrevista ANTERIOR a Eloy Cacya, porque en los medios se publicaron muchas notas distorsionando sus declaraciones.

Cuando vi el cuerpo de Ciro me emocioné y, mirándolo, le dije: ¿Dónde te has venido a morir? ¿Por qué estabas caminando por estos sitios inhóspitos?

Entrevista anterior a Eloy Cacya

Por Gessler Ojeda – 26 de Octubre de 2011

Eloy Cacya es un hombre de palabra. Cuando sintió que estaba comprometido con la búsqueda de Ciro, no descansó en los más de seis meses que duró esa tarea. Fue quien vio el cuerpo del universitario cuando las labores de búsqueda estaban por terminar. Fue quien, por radio, le dijo al doctor Ciro Castillo que su hijo había sido encontrado en un desfiladero casi inaccesible del cerro Bomboya. Su noble tarea había terminado.

¿Cómo tuviste contacto con el Dr. Ciro Castillo?

El doctor estaba en mi pueblo, Pinchollo, buscando a su hijo el viernes 9 de abril. Allí recién me entero que se había perdido Ciro. El doctor preguntó por el parlante del pueblo si alguien había escuchado voces en medio de la llanura. Decía que iba a dar una recompensa. Yo fui hacia donde estaba él y le dije que soy guía oficial de montaña. Entonces me dijo: Búscamelo a mi hijo, se ha perdido entre Madrigal y Tapay.

¿Qué le dijo Ud.?

Le pedí algo de información. Me respondió que cualquier dato me lo daría la Policía de Alta Montaña. Yo insistí por más detalles, pero me dijo: Si quieres alguna recompensa, busca a mi hijo primero. Se le notaba un tipo medio sobrado, duro.

Entonces, la primera impresión del papá de Ciro no fue tan buena…

Así es. Pero sentí que metí la pata al decirle que era guía de montaña. Tuve un cargo de conciencia y pensaba: busco al muchacho o no. Finalmente, me animé a ir un sábado en la mañana, pensando que iba a regresar al día siguiente para votar, pero me quedé en la montaña.

¿Alguna vez te pagó?

La tercera vez que volvía del cerro Bomboya recién me dio algo. Le pedí algo más para arreglar mis zapatos y para comer, y sólo me dio 5 soles.

Si no te era rentable, ¿Cuál era tu afán de participar en la búsqueda de Ciro?

Eso tampoco lo entiendo yo. No fue el dinero, más fue por mi carrera, porque mi imagen sale en la TV y en los diarios, en eso soy honesto. Sin embargo, ver lo que sufrían los familiares de Ciro también me motivó. Lo vi al doctor Ciro, al principio, bien elegante y altivo, pero después se fue apagando pese a que no desistía en su búsqueda. No podía dejarlo solo.

¿Cómo se da la búsqueda donde encuentran a Ciro?

Luego de que la fiscal Lozada programara una nueva diligencia en la zona de Las Mochilas, el doctor Ciro y Cristian, de la empresa Soluciones Verticales, programaron unos días de búsqueda en la zona y me pidieron que fuera con ellos.

¿Qué crees que pasó? ¿Por qué el cuerpo fue hallado en una zona tan inaccesible?

Yo pienso que Ciro estaba perdido y que ha intentado cruzar hacia el otro lado de la montaña. Sin embargo, esto es muy difícil. Incluso para mí, que tengo experiencia. La verdad que el cadáver estaba en un lugar muy complicado de ver. Hay algo raro allí.

Desde el sitio donde estuvo caminando, hasta donde lo ubicaron, ¿Cuántos metros hay?

Hay una pared de 300 metros, después viene una pequeña terraza de piedra.

O sea, ¿Cayó esa distancia y luego rodó un poco hasta donde lo hallaron?

Sí… más o menos. Pudo haberse caído, sin duda, pero de allí a que rodara hasta donde lo encontramos, sí lo veo un poco difícil.

¿Tú qué crees: Que se cayó o que lo empujaron?

Sinceramente, yo creo que se ha caído, que se ha resbalado.

Entonces, Rosario Ponce tendría razón…

Posiblemente.

¿Qué sentiste al ver su cuerpo después de tantos meses de incesante búsqueda?

Me sentí emocionado, lo miré y le dije: Ciro, ¿dónde te has venido a morir? ¿Por qué estabas caminando por esos lugares?

¿Es cierto que soñaste con él días antes de ubicarlo?

Sí… pero no le dije a nadie. En mi sueño vi un camino y restos óseos.

Durante los casi siete meses de búsqueda, ¿Alguna vez estuvieron cerca del cuerpo?

En el mes de mayo estuve buscándolo por la zona. Incluso, percibí un olor nauseabundo. Recuerdo que la tierra estaba mojada y vi una huella enorme de un puma y me fui rápido. Pero sí vi el acantilado donde hemos hallado a Ciro. Lo que pasa es que no tenía equipo ni ayuda para descender.

¿Cómo ves el trabajo que realizaron los “Topos de México”?

Son expertos en búsqueda y rescate, pero el problema es que el tipo de terreno les causaba muchos problemas. No estaban acostumbrados a desfiladeros tan rocosos e inestables.

¿Es cierto que hallaron huellas en la zona del rescate?

Eso sí no he visto. Lo único que yo observé fueron huellas de venado junto al cuerpo.

El 4 de Abril

Por Victorio Neves de Baers

Un día como hoy, hace un año, el Lunes 4 de Abril del 2011, Ciro Castillo y Rosario Ponce se declararon perdidos en la ruta que habían emprendido 5 días atrás desde Madrigal teniendo como destino a Tapay.

En realidad, 3 días antes, el 1ero de Abril ya se habían extraviado al apartarse de la ruta correcta, luego de pasar por Malata Vieja, y ascender por algunas horas, ya a los 4500 msnm, en vez de continuar ascendiendo hacia la parte alta y nevada del Cerro Bomboya, donde estaba el sendero caminable hacia Tapay, se internaron en la parte media, la parte más rocosa y escarpada del Bomboya, donde las pendientes van desde 45 hasta 90 grados.

Desde el día 2 de Abril empezaron a percatarse de que la realidad no correspondía con el folleto al cual le habían tomado foto en una tienda en Madrigal, pero esa interrogante no les amilanó en continuar su ruta, así como tampoco la pérdida de las carpas y comida el día anterior, pues ellos pensaban que en cualquier momento su caminata culminaría al encontrarse finalmente con su destino.

El día 4 esa percepción de que la ruta era incorrecta había crecido, como también lo era el hambre que padecían, a pesar de tomar agua de los arroyuelos y comer frutos de la zona; sin embargo, hicieron de tripas corazón, y llamaron temprano, alrededor de las 7 y media de la mañana, a sus respectivas madres, inhibiendo esa sensación de desconcierto que ya empezaba a apoderarse de ellos.

La caminata matinal de ese día sólo les llevó a convencerse de que realmente estaban extraviados, hacia adelante sólo observaban precipicios y rocas, pero nada de Tapay, así que, luego de discutirlo, optaron por lo que creyeron más sabio, pedir auxilio. Llamaron a la Policía de alta montaña sin obtener respuesta, entonces intentaron con Juan Manuel Pichón, el amigo de Ciro que los había alojado en Arequipa, repitiéndose la respuesta, por último llamaron al amigo común, a Efraín Matos, el cual sí contestó, y se encargó de llamar inmediatamente a la policía de Alta Montaña; fue Rosario quien asumió la labor de comunicarse con Efraín y posteriormente con la policía.

Ciro y Rosario se establecieron en el único espacio horizontal cercano, donde apenas se podían acomodar 2 personas para descansar, a los 4000 msnm, ese sitio sería llamado en adelante como “el lugar de las mochilas”, porque allí las dejaron los jóvenes luego de abandonar el lugar.

Efraín informó del extravío de sus amigos a la policía y estableció una comunicación con Rosario y con la policía con el propósito de ubicar cuanto antes a los estudiantes; lastimosamente la policía no logró ubicarlos principalmente porque entendieron que Ciro y Rosario estaban en la ruta a Tapay, es decir unos mil metros más arriba, y allí se dirigieron sus miradas de búsqueda.

Las referencias que tuvo la policía para hacer la búsqueda, fueron “frente al nevado” y “ruta a Tapay”, por eso la policía siempre pensó que probablemente se habían estancado en la nieve en alguna parte de la ruta hacia Tapay que bordea el nevado entre los 4900 y 5000 msnm; si Ciro y Rosario hubieran estado seguros que hace 3 días habían abandonado la ruta a Tapay probablemente no habrían dado eso como referencia.

Posteriormente en la tarde, informaron a los policías que estaban frente a un mirador, y que podían divisar la camioneta de los policías que los estaba buscando, pero los policías seguían dirigiendo sus miradas hacia la parte alta, nevada, del cerro Bomboya, y no hacia la parte intermedia donde los jóvenes se encontraban.

La caída de la tarde fue frustrante para los jóvenes, no habían sido rescatados, la batería del celular estaba agotándose, y no tenían comida apropiada; en palabras de Rosario, era Ciro el que estaba decepcionado y se acostaron sin hallar una respuesta satisfactoria.