Sin recompensa

Publicado en Ojo el 19 de Agosto del 2012

El guía de Alta Montaña, Eloy Cacya, aseguró no haber recibido ninguna recompensa económica por parte del padre del estudiante Ciro Castillo-Rojo, al que ubicó y luego ayudó en el rescate de sus restos del cerro Bomboya. ‘No he recibido ninguna recompensa de Don Ciro. Las cosas pasan por algo. A mí no me interesa el dinero, yo me siento recompensado con el reconocimiento de la gente’, manifestó Cacya, quien como muestra de que no guarda resentimientos invitó al doctor Ciro a su boda, pero éste no pudo asistir.

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Guía Eloy Cacya se casó en la Cruz del Cóndor

Publicado en Correo el 19 de Agosto del 2012

“Es mi sueño hecho realidad”, refirió emocionado, el guía de montaña Eloy Cacya, quien ayer cumplió el principal propósito de su vida, casarse con la mujer que lo acompañó más de 13 años, Reyna Ocsa Choque, en el lugar denominado como la Cruz del Cóndor en Caylloma.

Como se recuerda Eloy encontró hace más de 10 meses, los restos de Ciro Castillo Rojo, quien lamentablemente se perdió en el Colca. Él ubicó el cuerpo y dio tranquilidad a la familia del joven universitario.Cacya, eligió uno de sus lugares favoritos, la misma cruz del Condor, que se encuentra en la provincia de Caylloma a 3.675 metros sobre el nivel del mar y que es un lugar muy visitado, puesto que hasta ahí llegan miles de turistas para apreciar el vuelo de los cóndores.

Un promedio de 100 personas, entre familiares, amigos y hasta turistas, acompañaron a la pareja. Al promediar las 10:20 horas se inició el matrimonio civil, y las 12:00 horas se celebró el matrimonio religioso, en la iglesia principal de Pinchollo. El acto religioso fue presidido por el párroco de Cabanaconde, Adrian Codevila.

Esperan subsanación de error en citación a Rosario Ponce

La joven fue citada para el próximo 7 de mayo, pero por error se consignó la fecha del 2002 y no del año actual, sostuvo el abogado de la joven, Jorge Carpio.

Publicado en RPP el 23 de Abril del 2012

Ante la fecha del año errónea consignada en la citación de Rosario Ponce López, testigo principal del caso Ciro Castillo-Rojo, los abogados esperan que esta sea subsanada.

La joven fue citada para el próximo 7 de mayo a la ciudad de Arequipa, pero por error se consignó la fecha del 2002 y no del año actual, por lo que esperan que éste sea rectificado, a fin de evitar alguna consecuencia jurídica, observada por alguna de las partes.

Así lo sostuvo el abogado de la joven, Jorge Carpio Valencia, quien aseveró que por su parte no solicitarán ninguna rectificación pues consideran el error como algo material, pero no descartó que este sí sea observado por su defendida, por lo que espera la subsanación.

Será la quinta vez que Rosario Ponce declare sobre las investigaciones seguidas por el fallecimiento de Ciro Castillo-Rojo, pero la primera ante la fiscal María del Rosario Lozada Sotomayor.

En las diligencias realizadas hoy por el caso, Eloy Cacya, guía profesional que encontró al universitario en el sector de “Las Torres” del nevado Bomboya, en el Colca (Caylloma), acudió al Instituto de Medicina Legal para la extracción de muestras del cabello.

Citan de grado o fuerza a rescatista de Ciro Castillo-Rojo, Eloy Cacya

Publicado en el diario Correo el 14 de Abril del 2012

Traerían de grado o fuerza e incluso con intervención corporal, es decir detenido, a Eloy Cacya, rescatista que encontró el cuerpo de Ciro Castillo-Rojo, por no dejar muestras de su cabello el pasado 12 de abril en las instalaciones de Medicina legal de Arequipa.

El abogado del doctor Ciro, Juan de Dios Medina, explicó que esta medida sería tomada por la fiscal María del Rosario Lozada, ante el incumplimiento de las diligencias y el alto grado de importancia de estos exámenes.

El jurista, detalla que las pruebas biologicas que se harán a los cabellos de varios citados, revelará la proximidad que han tenido con el difunto Ciro Castillo-Rojo.

“Cuando se encontro el cuerpo de Ciro en la montaña, se halló varías prendas de vestir, como un chullo, y partes de un polo, donde habían cabellos que no serían de Ciro” dijo el abogado Juan de Dios Medina.

Cacya: “Ciro Castillo se resbaló en el cerro Bomboya”

Nota de Victorio Neves de Baers:

Copio esta entrevista ANTERIOR a Eloy Cacya, porque en los medios se publicaron muchas notas distorsionando sus declaraciones.

Cuando vi el cuerpo de Ciro me emocioné y, mirándolo, le dije: ¿Dónde te has venido a morir? ¿Por qué estabas caminando por estos sitios inhóspitos?

Entrevista anterior a Eloy Cacya

Por Gessler Ojeda – 26 de Octubre de 2011

Eloy Cacya es un hombre de palabra. Cuando sintió que estaba comprometido con la búsqueda de Ciro, no descansó en los más de seis meses que duró esa tarea. Fue quien vio el cuerpo del universitario cuando las labores de búsqueda estaban por terminar. Fue quien, por radio, le dijo al doctor Ciro Castillo que su hijo había sido encontrado en un desfiladero casi inaccesible del cerro Bomboya. Su noble tarea había terminado.

¿Cómo tuviste contacto con el Dr. Ciro Castillo?

El doctor estaba en mi pueblo, Pinchollo, buscando a su hijo el viernes 9 de abril. Allí recién me entero que se había perdido Ciro. El doctor preguntó por el parlante del pueblo si alguien había escuchado voces en medio de la llanura. Decía que iba a dar una recompensa. Yo fui hacia donde estaba él y le dije que soy guía oficial de montaña. Entonces me dijo: Búscamelo a mi hijo, se ha perdido entre Madrigal y Tapay.

¿Qué le dijo Ud.?

Le pedí algo de información. Me respondió que cualquier dato me lo daría la Policía de Alta Montaña. Yo insistí por más detalles, pero me dijo: Si quieres alguna recompensa, busca a mi hijo primero. Se le notaba un tipo medio sobrado, duro.

Entonces, la primera impresión del papá de Ciro no fue tan buena…

Así es. Pero sentí que metí la pata al decirle que era guía de montaña. Tuve un cargo de conciencia y pensaba: busco al muchacho o no. Finalmente, me animé a ir un sábado en la mañana, pensando que iba a regresar al día siguiente para votar, pero me quedé en la montaña.

¿Alguna vez te pagó?

La tercera vez que volvía del cerro Bomboya recién me dio algo. Le pedí algo más para arreglar mis zapatos y para comer, y sólo me dio 5 soles.

Si no te era rentable, ¿Cuál era tu afán de participar en la búsqueda de Ciro?

Eso tampoco lo entiendo yo. No fue el dinero, más fue por mi carrera, porque mi imagen sale en la TV y en los diarios, en eso soy honesto. Sin embargo, ver lo que sufrían los familiares de Ciro también me motivó. Lo vi al doctor Ciro, al principio, bien elegante y altivo, pero después se fue apagando pese a que no desistía en su búsqueda. No podía dejarlo solo.

¿Cómo se da la búsqueda donde encuentran a Ciro?

Luego de que la fiscal Lozada programara una nueva diligencia en la zona de Las Mochilas, el doctor Ciro y Cristian, de la empresa Soluciones Verticales, programaron unos días de búsqueda en la zona y me pidieron que fuera con ellos.

¿Qué crees que pasó? ¿Por qué el cuerpo fue hallado en una zona tan inaccesible?

Yo pienso que Ciro estaba perdido y que ha intentado cruzar hacia el otro lado de la montaña. Sin embargo, esto es muy difícil. Incluso para mí, que tengo experiencia. La verdad que el cadáver estaba en un lugar muy complicado de ver. Hay algo raro allí.

Desde el sitio donde estuvo caminando, hasta donde lo ubicaron, ¿Cuántos metros hay?

Hay una pared de 300 metros, después viene una pequeña terraza de piedra.

O sea, ¿Cayó esa distancia y luego rodó un poco hasta donde lo hallaron?

Sí… más o menos. Pudo haberse caído, sin duda, pero de allí a que rodara hasta donde lo encontramos, sí lo veo un poco difícil.

¿Tú qué crees: Que se cayó o que lo empujaron?

Sinceramente, yo creo que se ha caído, que se ha resbalado.

Entonces, Rosario Ponce tendría razón…

Posiblemente.

¿Qué sentiste al ver su cuerpo después de tantos meses de incesante búsqueda?

Me sentí emocionado, lo miré y le dije: Ciro, ¿dónde te has venido a morir? ¿Por qué estabas caminando por esos lugares?

¿Es cierto que soñaste con él días antes de ubicarlo?

Sí… pero no le dije a nadie. En mi sueño vi un camino y restos óseos.

Durante los casi siete meses de búsqueda, ¿Alguna vez estuvieron cerca del cuerpo?

En el mes de mayo estuve buscándolo por la zona. Incluso, percibí un olor nauseabundo. Recuerdo que la tierra estaba mojada y vi una huella enorme de un puma y me fui rápido. Pero sí vi el acantilado donde hemos hallado a Ciro. Lo que pasa es que no tenía equipo ni ayuda para descender.

¿Cómo ves el trabajo que realizaron los “Topos de México”?

Son expertos en búsqueda y rescate, pero el problema es que el tipo de terreno les causaba muchos problemas. No estaban acostumbrados a desfiladeros tan rocosos e inestables.

¿Es cierto que hallaron huellas en la zona del rescate?

Eso sí no he visto. Lo único que yo observé fueron huellas de venado junto al cuerpo.

Eloy Cacya: “Yo solo he hecho mi trabajo”

Publicado en el diario El Pueblo el Abril 6 del 2012

El rescatista Eloy Cacya Cárdenas es la persona que encontró los restos de Ciro Castillo el pasado 23 de octubre del 2011 en el interior de un abismo de más de 600 metros de profundidad en la montaña Bomboya, en el cañón del Colca, en Caylloma, sin embargo, a pesar de haber cumplido con su misión ahora presume que lo quieren involucrar en la muerte del joven.

El hombre que conoce como la palma de su mano el cañón del Colca, ayer estuvo en la sede del Ministerio Público averiguando sobre su situación jurídica teniendo en cuenta que la reprogramación de las diligencias dispuestas por la fiscal Rosario Lozada Sotomayor, se ha dispuesto la extracción de su cabellos para la comparación con el pelo hallado en el cadáver de Ciro Castillo.

Cacya Cárdenas, en todo momento estuvo asesorado por su abogado Manuel Aizcorbe, quien le pidió ser breve en sus declaraciones a los periodistas “Yo solo he hecho mi trabajo y ahora he venido a conocer mi situación jurídica”. En tanto el abogado sostuvo que solo están tomando sus precauciones porque temen que la pita se puede romper por el lado más débil.

Eloy Cacya, consultado sobre las conclusiones que Ciro habría muerto al caer de unos cinco metros, prefirió no entrar en detalles manifestando: “Si han sacado esas conclusiones, es por algo, por eso son profesionales”. Al despacho de la fiscal Rosario Lozada, ayer solo acudieron el efectivo policial José Cervantes Chilpa y el bombero Martín Cuentas Arroyo.

En tanto no asistió a la fiscalía el perito PNP Daniel Núñez porque estaría en un curso en la institución policial.

Cacya vs Zárate : SE BUSCA UN CULPABLE

A finales de marzo de este año, Rosario Ponce y Ciro Castillo, dos estudiantes forestales de la Universidad Agraria de La Molina, atravesaron la inmensidad del Bomboya creyendo que aquella postal de aventura contemplaría un desenlace, si no soñado, esperado por ambos. Sin embargo, al parecer, un error de cálculo los llevó por un camino inexistente hasta la cumbre virgen de un farallón, desde donde se gestaría, acaso la crónica policial más escabrosa y extensa, sujeta a un sinnúmero de hipótesis y especulaciones, la mayoría, apuntando a un crimen y las otras descartándolo.

Por Jhonatan Segura Caballero

Publicado en elbuho.pe en Diciembre del 2011

El fantasma del caso más sonado de desaparición irrumpe en el pesebre y al parecer promete regalo, para cualquiera. Desde el principio, la historia de Ciro Castillo-Rojo y Rosario Ponce concitó la atención de los medios locales y nacionales, pero sobre todo, tentó la cuchara especulativa de una sociedad que siente que el “gato todavía sigue encerrado”  y, ahora, según Rosario Lozada, fiscal designada a esclarecer el caso, se emitirá, en víspera de la noche buena, el que sería el último informe del año sobre los hechos que envuelven la muerte del estudiante. Y la cosa podría ponerse más o menos festiva, pues existe la posibilidad de que Ponce vuelva a Arequipa después del nacimiento del niño Jesús.

El documento que anunció Lozada confirmaría si existió delito o se trata de una dilación previa al inminente archivamiento, pues, tras 2 meses del hallazgo del cadáver del universitario, no se han logrado establecer pruebas incriminatorias, pero tampoco se pudo, hasta el momento, vislumbrar un desenlace, si no feliz, real y suelto de dudas.

La historia, conocida por todos, fue escrita por el pulso silencioso de Rosario Ponce López, por su sonrisa inocente, fácil de temer u odiar, y una actitud procaz que la bañó de adjetivos incriminatorios, convirtiéndola en un foco de culpas por la muerte de su compañero de viaje. Esa misma historia conocida fue contada sólo por ella, pues, el otro protagonista se llevó consigo las líneas que, diferentes o no, hubieran ayudado a revelar la completa verdad sobre el antes y el después de su desaparición, oficializada a través de las llamadas de auxilio que hiciera Ponce.

LA RUTA DEL ZORRO

Si su versión está limpia de incongruencias, luego de tomar un camino de herradura de Madrigal hacia Fortaleza, ambos estudiantes perdieron una carpa y comida, inconveniente nada ligero que sin embargo no les hizo detener la marcha. Incluso cuando el 1 de Abril se dieron cuenta que el mapa que seguían “no se asemejaba a la realidad”. Aun así (sensu strictu) siguieron su propio camino. A decir de experimentados montañistas, se trataba de una ruta inexistente que tan sólo los zorros de la zona abordaban en busca de comida y refugio.

Tres días después de sortear la irregular geografía del Bomboya, ambos se dan cuenta que están perdidos y piden auxilio. Era 4 de Abril por la mañana cuando Rosario Ponce realiza más de una llamada desde su móvil pidiendo ayuda. La primera persona a la que contactaron habría sido Juan Manuel Pichón, amigo de infancia de Ciro quien no contestó el teléfono al instante, por lo que los estudiantes optaron por avisar a Efraín Matos, quien de inmediato dio aviso a la Policía.

En una de sus tantas declaraciones a los medios, la compañera de Ciro dijo que también intentó comunicarse directamente con la Policía, pero nadie contestó. Minutos después Ciro llamó, desde el mismo teléfono, a su madre pero no le dijo que estaba perdido.

Rosario asegura que aquel lunes 4 logró divisar una camioneta blanca de la Policía. Días después, el técnico Jorge Vargas Bueno, quien además participó en su rescate, dijo que el 5 de Abril (9 días antes de ser encontrada) la estudiante lo llamó  por encargo del mayor Robert Grandez para decirle que ya “han quedado en que iba a llamar para que vengan a buscarme y quiero el número del técnico que ha salido a buscarnos”.

Luego de las comunicaciones telefónicas los estudiantes esperaron respuestas desde la zona, hoy denominada “Las Mochilas”, sin embargo nadie lograría llegar hasta la pendiente. Mientras tanto, ya por la tarde, Ciro decidió buscar leña para hacer una fogata que encendería con champán y, “al caer la noche Ciro se sentía decepcionado por no ser rescatado”, dijo Ponce a los medios.

“LUCES DE TAPAY”

La madrugada del día 5, sin haber resuelto volver por el mismo sendero hacia Fortaleza, el estudiante habría pedido a su compañera continuar el camino, quizá buscando una salida a su extravío. A 500 metros de ahí sólo los esperaba una profusa ristra de gargantas de más de mil metros de profundidad que habría sido imposible cruzar. Ponce sostiene hasta hoy que aquel día no podía caminar debido a un fuerte dolor en las piernas, además de un constante sangrado vaginal. Este sería el cisma que acabaría con el accidentado viaje y su relación, dando pie a la más grande controversia sobre una cuestionada desaparición.

A pesar de que los guías de alta montaña coinciden en que desde la zona donde los estudiantes acamparon por última vez, no es posible divisar el pueblo de Tapay, Rosario Ponce persiste en que Ciro “me dijo que iba a subir a ver las luces de Tapay”. Cuando despertó él ya no estaba y aquella realidad se mantuvo tal cual hasta el día 11 de Abril cuando, según su versión, decide abandonar “Las Mochilas” y emprende el viaje de retorno por un camino accidentado que, según Eloy Cacya, rescatista que halló el cuerpo de Ciro, es muy difícil recorrer, y que sólo un montañista experimentado podría atravesar en dos días. El resto es conocido, ingesta obligada de orina, plantas, bichos y agua de lluvia.

Entonces, Ponce tenía consigo el canguro de Ciro, dos celulares, su billetera y la cámara fotográfica. Aproximadamente 48 horas después fue rescatada cerca de la casita Peige y Fortaleza. José Benavente Farfán, uno de los rescatistas, reveló que la joven de 24 años estaba junto a una roca y un cactus, a casi 3 mil metros sobre el nivel del mar. Lo primero que salió de su boca fue desconcertante, la mujer extraviada en el Bomboya preguntó “¿quién ganó las elecciones?”, en seguida, frases sin coherencia sellarían una tortuosa travesía que realizó de vuelta sin su compañero Ciro Castillo Rojo. Era la una de la tarde y todos tenían fe en que el otro aventurero extraviado 9 días atrás correría la misma suerte.

EMPUJÓN AL VACÍO

La historia de Rosario fue secundada por un silencio que la opinión pública interpretó como la mejor arma de un criminal, sumado a eso su actitud indolente y el tiempo que su compañero llevaba desaparecido fue un punto que hizo inverosímil su subsistencia en el Bomboya. Se cargaron las sospechas y la especulación disparó a matar.

Pronto la superviviente del Bomboya se convirtió en asesina según la percepción de la gente y la gran ayuda de los medios. Y la historia retrocedió hasta los primeros días de su travesía. Una de las hipótesis más sonadas apuntaba a que los dos policías que les dieron información de cómo llegar a Fortaleza habrían matado a golpes a Ciro, lo enterraron en la comisaría de Madrigal y luego en el cementerio del pueblo. La fantasía sangrienta fue descartada por el entonces titular del caso, Jan Frank Zegarra, que tuvo que exhumar poco más de 5 tumbas recientes, sin obtener resultados esclarecedores.

La siguiente hipótesis a barajar fue la del empujón que la “ex – sobreviviente” le habría dado a su compañero desde algún punto del valle del Colca. María Teresa Pilco, integrante de Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF), se encargó de abonar sospechas sobre el supuesto homicidio al decir, y reafirmar, que Ponce le confesó, mientras era rescatada, que Ciro tenía un brazo y una pierna rotos y que ella podía llevarlos hasta donde estaba. La declaración trascendió pero nadie más se atrevió a respaldarla.

Las demás hipótesis incriminatorias también hablaban de entierros en la nieve, ajustes de cuentas, pagos a la tierra, cómplices de Ponce desapareciendo el cuerpo de Ciro, sin embargo, el hallazgo del cuerpo del estudiante a finales de Octubre concentró las expectativas del país, había que plantear una reingeniería de la especulación. Si Ciro había caído por accidente o Rosario lo empujó, o fueron sus cómplices los que dejaron el cuerpo en una cuna de roca a más de 700 metros hacia abajo de la zona de “Las Mochilas”.

ENSAYO Y ERROR

El hallazgo de Ciro abrió un nuevo, y controversial, capítulo en el caso. Para José Baraybar, experto en antropología forense, la caída de Ciro al vacío fue fruto de un desbarrancamiento que ineludiblemente le provocó la muerte por los impactos que sufrió su cuerpo. Otros, no tan ilustres, como el guía local Zacarías Ocsa, están seguros que el cuerpo del estudiante, claramente, fue depositado exactamente donde lo encontraron, lo cual implicaría equipos como los que utilizó el grupo de Soluciones Verticales (quienes finalmente rescataron el cuerpo), además de gente experimentada.

En la recta final de la realización de los exámenes al cuerpo de Ciro, el fiscal de la Nación, José Peláez Bardales soltó una presunción casi comparable con la de Ocsa, pues aseguró que las medias del estudiante tenían huecos, propios de una caminata sin zapatos de aproximadamente 5 días.

Eloy Cacya dijo que todo era raro, no entendía cómo es que los estudiantes pudieron llegar hasta la zona donde finalmente se despidieron. Más extraño le pareció el último paradero de Ciro, pues no pudo explicar cómo es que llegó hasta ahí. Esa respuesta asegura tenerla el otro guía de alta montaña, Miguel Zárate.

“Trató de descender para alcanzar la carretera que logra verse desde Las Mochilas, quería pedir ayuda, así que se deslizó por las rocas, pero, lamentablemente cayó, por eso su cuerpo no estaba destrozado, porque cayó pocos metros”

Cacya llama a Zárate “el abogado de Rosario”, mientras que Zárate asegura que Cacya viene siendo manipulado por el doctor Ciro Castillo Rojo, padre del estudiante, quien mantiene en pie la denuncia por homicidio contra Rosario. Es difícil acelerar conjeturas debido a la complejidad del caso, sin embargo Baraybar explica que las lesiones existentes en el cuerpo de Ciro serían propias de una caída de no más de 30 metros, lo cual, si el cálculo del antropólogo es exacto, los últimos minutos de vida de Ciro Castillo-Rojo habrían estado dedicados a buscar un horizonte, a pesar del riesgo de la muerte.