Perdido en Chapi

Desconozco si es una broma, un test, o una emergencia real; pero alguien hace unos momentos entró a este sitio web desde la búsqueda en Google “me perdi en ruta a chapi arequipa tengo señal en el celular“. Lo primero que me vino a la mente es que si tiene señal puede llamar a algún familiar, pero también es posible que por algún motivo no tenga esa información, u otra circunstancia, o que solo tenga señal de datos, y no sepa como usar alguna red social o correo electrónico.

Si tiene señal de voz, puede llamar a:

  • Emergencia – 105
  • Emergencia – Municipalidad Provincial de Arequipa – 54-200109

Si no tiene señal de voz, puede dejar un comentario en esta entrada (abajo).

perdidochapi

 

El socorrista que rescató los cuerpos de Ciro Castillo y Olivier Toledo

El guía de alta montaña Eloy Cacya Cárdenas, contó que cuando tuvo 16 años también se perdió en la ruta al santuario Chapi

Por Jorge Malpartida Tabuchi – Publicado en El Comercio el 18 de Mayo del 2013

Eloy Cacya se hizo conocido en el 2011 cuando encontró el cuerpo del joven Ciro Castillo Rojo en las profundidades del Cañón del Colca. Hace unos días ubicó el cadáver del universitario Olivier Toledo en las pampas de La Joya.

En medio de las áridas pampas que conducen al santuario de la Virgen de Chapi, Cacya se siente en su hábitat natural. Camina tranquilo y disfruta del paisaje, pero siempre alerta y concentrado en lo que puede haber unos pasos más allá. “Nunca hay que confiarse. Me gusta buscar detalles en la naturaleza, por ejemplo, huellas de animales y plantas que puedan tener poderes curativos”, nos dice este experimentado guía de alta montaña mientras transita cerca de la ruta en donde Olivier Toledo se extravió el pasado 1 de mayo y, por desgracia, encontró la muerte.

¿Cuál fue el primer sentimiento que lo embargó luego de ubicar el cuerpo de Olivier Toledo?

El de haber cumplido con la tarea que me encomendó la familia de Olivier. Ellos depositaron su confianza en mí, y aunque no terminó como uno hubiera querido, queda el hecho de haber cumplido con el trabajo. De mi padre me viene esto de que cuando alguien me confía una tarea siento un gran peso en la conciencia hasta que no la culmine.

¿Creía usted que era posible encontrar a Olivier con vida?

Nuestro peor enemigo era el tiempo. Tenía un 60% de seguridad de ubicarlo, no necesariamente vivo, aunque la esperanza nunca se pierde. Vivo o muerto, pero había que ir en la búsqueda porque la familia puso sus esperanzas en mí, y ese para mí es el reto más grande que uno puede tener.

¿Conocía la ruta al santuario de la Virgen de Chapi?

A los 16 años fui a peregrinar al santuario para expiar mis culpas y me perdí. Salí de noche solo y caminaba siguiendo las antorchas de la gente. Por querer acortar camino, antes de llegar al sector de Siete Toldos, crucé entre los cerros y quedé atrapado entre quebradas y rutas sin salida. Arrepentido por mi decisión, empecé a escuchar las voces de los peregrinos en medio de las tinieblas y con eso pude guiarme. Tardé cerca de tres horas para regresar al camino. Ahí aprendí que uno jamás debe confiarse en las expediciones o caminatas por las montañas.

¿Cómo se inició en este oficio?

Soy de Pinchollo, un centro poblado ubicado a 3.600 metros, en el corazón del valle del Colca, así que he crecido en medio del campo, trepando cerros y correteando a los cóndores. A esa zona veía llegar a muchos turistas al lado de guías que no eran del Colca y que no daban informaciones exactas. Entonces, me pregunté por qué no podía ser guía si me gustaba trepar los nevados y ya conocía muchos de los caminos.

¿Qué fue lo más difícil durante sus primeros años como guía?

Este oficio es complicado porque los equipos son muy costosos y la capacitación solo se realiza en Huaraz. Pero lo que más me costó, sin duda, fue alejarme de mis hijos. Tenía 28 años cuando decidí ir a la escuela de guías de alta montaña. Mi primer examen fue tres días después de que naciera Flor, mi hija mayor. Aprobé, pero a la semana siguiente ya debía irme a Huaraz para tentar una vacante en los cursos básicos de instrucción.

¿Qué otras dificultades encontró en ese comienzo?

Cuando llegué a Huaraz, los otros postulantes tenían los equipos necesarios para las pruebas de escalada de montaña y para enfrentar los caminos empinados. Yo no tenía nada, solo una bolsa con mi ropa. Los instructores se sorprendieron porque había llegado hasta ahí, a pesar de que me faltaban cosas básicas como una carpa o una bolsa de dormir. “Has tenido cojones, te prestaremos los equipos pero en el campo todo dependerá de ti”, me dijo un instructor. Así comencé las pruebas, con ese peso en la conciencia por no decepcionarlos. Al final, quedé entre los seleccionados y realicé el curso.

¿Qué dice su familia de este trabajo de alto riesgo?

Aunque estoy siempre trabajando en pendientes y en zonas peligrosas, ellos saben que me gusta la adrenalina y que si no hiciera esto me aburriría mucho. Mis hijos, aunque todavía son pequeños, son guerreros y no tienen miedo. Tienen mucha confianza en mí y solo me piden que me cuide. A veces estoy varios meses lejos de ellos, por lo cual conecto rápidamente con las historias de las familias que han perdido a sus hijos. Cuando uno está lejos de sus seres queridos se da cuenta de lo importante que son y los empieza a valorar más.

¿Por qué ubicó usted a estas personas que nadie podía encontrar?

Esto no viene simplemente de un golpe de suerte, viene de una formación previa. Tiene que ver con esa vocación de servicio que también me inculcó mi padre. Pero a la vez este es un trabajo profesional que se hace con información, conocimiento del terreno y del clima al que te estás enfrentando. Muchos suelen confiar en sus capacidades, pero hay que respetar a la naturaleza. La naturaleza ama al hombre y te va a dar su ayuda si la respetas.

Monseñor plantea mejorar seguridad en peregrinaje al santuario de Chapi

Para que no ocurra lo de Olivier. Arzobispo aclaró que señalización debe coordinarse entre autoridades locales y de la región.

Por Elizabeth Huanca Urrutia – Publicado en La República el 16 de Mayo del 2013

La tragedia de Olivier Toledo Carlos (19), el universitario que se perdió y murió mientras caminaba al santuario de Chapi el 29 de abril pasado, ha obligado a que las autoridades locales replanteen la seguridad del peregrinaje de los fieles.

El arzobispo de Arequipa, Javier del Río Alba, propondrá la señalización de la carretera Polobaya-Chapi ante la comisión multisectorial que coordina la actividad anualmente y que se reúne dos meses antes de la fiesta religiosa.

¿Quién debe señalizar?

Monseñor deslindó responsabilidad del Arzobispado sobre la señalización del trayecto hacia el santuario .

El prelado aclaró que la Iglesia tiene a cargo la seguridad dentro de la explanada, mas no en la vía pública. Entonces debe plantearse una discusión entre las autoridades locales y la Región, para definir a quién le corresponde esta tarea.

“No sé si sea la municipalidad de Polobaya o el propio Gobierno Regional, ello deberá ser aclarado (…) Podemos colaborar con carteles. Hace años la Iglesia colocó señalización en la parte final antes de llegar al santuario, pero fue muy casera; ahora debe ser algo mejor elaborado con la colaboración de las instituciones públicas”, dijo.

El comité multisectorial que define el plan de seguridad para la celebración de la Virgen de Chapi está conformado por más de 20 instituciones locales, entre ellas, la Cruz Roja, la Gerencia Regional de Salud, la Policía Nacional, Defensa Civil, entre otras. Esta última coordina las estrategias y el orden dentro y en los alrededores del santuario, y que a decir del arzobispo será optimizada para el próximo año.

Monseñor lamentó el deceso de Toledo Carlos, sin embargo enfatizó que la peregrinación hacia la “Mamita de Chapi” es “antigua, por lo que los senderos son conocidos”. La historia del estudiante sería particular, empero se debe evitar casos similares.

Récord de peregrinos

Este año, durante la festividad religiosa, se reportó récord de peregrinos al santuario, con la asistencia de 200 mil fieles. De éstos, al menos tres mil hacen la caminata. En el Día de la Madre asistieron alrededor de 10 mil personas.

Olivier Toledo: Resultados toxicológicos

Investigan que habría comido Olivier Toledo

Publicado en Correo el 15 de Mayo del 2013

A pesar que los restos de Olivier Toledo Carlos (19), fueron sepultados en el cementerio de Francisco Bolognesi, aún las investigaciones acerca de su desaparición continúan en el Departamento de Investigación Criminal (Depincri).

En los próximos días, estarían dándose los resultados de los exámenes toxicológicos practicados al cadáver del universitario, en la necropsia de ley.

Informe

Estos exámenes, servirán para verificar que clase de alimentos ingirió Oliver, en los días que estuvo desparecido, rumbo al Santuario de la Virgencita de Chapi.

De acuerdo a la primera hipótesis de la PNP, es que Olivier, estuvo por más de 3 días tomando solo agua, la misma que habría recolectado de algunos riachuelos.

También se verificó que en la zona donde fue encontrado, no se ubicó indicios de la existencia de frutos o hierbas que puedan servir para como sustento de sobrevivencia.

Se espera además que los análisis, estén a la brevedad posible, para determinar si se cierra el caso o se prosigue con la investigación.

Eloy Cacya guarda malos recuerdos de la familia de Ciro

Por Cinthia Lozada – Publicado en Correo el 14 de Mayo del 2013

Aunque muchos no lo crean, el guía de montaña, Eloy Cacya Condori, se ha convertido en un ángel para muchas familias, especialmente para los padres de Olivier Toledo Carlos, el universitario que se perdió camino al Santuario de Chapi y que 10 días después, fuera hallado precisamente por Eloy.

Correo se entrevistó con este valeroso guía de montaña, quien es recordado por haber encontrado también a Ciro Castillo Rojo en octubre de 2011. Aquí un fragmento de su experiencia en este nuevo hallazgo.

Correo: ¿Cómo se inició todo?

Eloy C.: La idea era partir esa media noche, pero mis colegas estaban ocupados y no tenían con quien ir. Fue recién a las 4 de la madrugada que partimos con Eliseo y Gaspar, familiares del joven.

El destino fue por las pampas de La Joya, ingresando por San José hasta donde llegó la camioneta por unas trochas profundas. Recién a las 9 de la mañana iniciamos la caminata.

C: ¿En qué momento lo encontraron?

E.C.: A las 3:40 de la tarde vimos el cuerpo de lo alto de un cerro, caminamos 10 minutos más y ahí estaba. No lo tocamos y solo fui a buscar una parte elevada para poder dar aviso a la familia. Tuve que subir un cerro rocoso cerca de media hora para conseguir que la señal del celular ingresara. Llamé a Soledad, su hermana, quien al darle la noticia se desvaneció parece y me habló un policía; pero finalmente le di la información de nuestra ubicación a Israel (hermano).

Pernoctamos al costado del cuerpo. Al día siguiente (sábado) recién empezó a llegar la comitiva a partir de las 10 de la mañana.

C: ¿Por qué no hubo una camilla para trasladarlo?

E.C.: Los policías no llevaron una, tuvimos que sacar troncos de árboles de una quebrada que había más allá, felizmente resistió.

Te puedo decir que estas anécdotas han sido parecidas al rescate de Ciro, o faltan cosas, o se olvidan…

Partimos a las 3 de la tarde recién, pero bajamos por otro camino que al final nos costó más energía y dificultad por la oscuridad de la noche. A las 5 de la madrugada llegamos a la morgue.

C: ¿Qué te ha expresado su familia, luego del hallazgo?

E.C.: Uy… fue la otra cara de la moneda, a diferencia de la familia de Ciro. Sus padres y hermanos se mostraron muy agradecidos, son muy humanos y se preocupan por mí. También renegaron de no haberme contactado antes, quizás -dicen- habría encontrado a su hijo con vida.

C: La gente se pregunta ¿por qué tú sí lo hallaste?

E.C.: Siempre me dicen eso, pero es porque yo respeto mucho a la naturaleza, practico la Cultura Andina; por eso antes de entrarme en ella le pido permiso y le pido que me ayude. Cada quién tiene su manera de conversarle y yo tengo la mía. No debemos ser desafiantes ante ella.

Dato

Además Eloy expresó su satisfacción por haber cumplido su objetivo, “aunque no estoy conforme porque me hubiera gustado encontrarlo vivo; pero la idea era hallarlo”.

La odiosa comparación

Por Victorio Neves de Baers – 14 de Mayo del 2013

Aparecen publicadas hoy día, en un diario chicha, supuestas declaraciones del Dr. Ciro Castillo afirmando que la muerte de Olivier Toledo demuestra que Rosario recibió ayuda para sobrevivir en el Colca.

La comparación además de odiosa carece de lógica, expliquémoslo.

1. La geografía y el medio ambiente.

El Colca y el desierto de Polobaya son dos entornos totalmente diferentes, situados en direcciones opuestas de la ciudad de Arequipa, separados por unos 200 kilómetros.

El Colca es un lugar lleno de vida donde había riachuelos, fuentes de agua, abundante vegetación y animales, el desierto de Polobaya es una zona árida y extremadamente hostil a la vida.

Vea los videos de Julver Eguiluz en el Colca una semana después del rescate de Rosario, donde se observa el medio ambiente cercano al lugar de las mochilas.

Video 1 – Julver Eguiluz

Video 2 – Julver Eguiluz

Vea un video del rescate de Olivier donde se observa lo árido del entorno.

2. El agua

El agua es el elemento más importante para la supervivencia, no la comida.

En el Colca llovía, en el desierto no llovía.

En el Colca existen riachuelos formados a partir de la lluvia y de los deshielos del nevado del Bomboya.

Video de Ciro y Rosario juntando agua de un riachuelo de los deshielos del Bomboya, Vea el minuto 4:35

En el Colca llovió los días 1ero, 2, 5, 6, 7, 8, 9, 10 y 11 de Abril, es decir todos los días que Rosario estuvo sola en el lugar de las mochilas.

Puede ver el reporte del SENAMHI aquí.

Ciro y Rosario llevaron varias botellas de agua, y cuando se acabó su contenido, usaron los envases para juntar más agua de la lluvia y de los riachuelos de los deshielos.

Según el testimonio de su mamá, Olivier no llevó ninguna botella de agua.

Vea el testimonio de la madre de Olivier

3. La temperatura

La temperatura durante el día en el desierto de Polobaya asciende hasta 38 grados, en cambio en el Bomboya los días que Ciro y Rosario estuvieron allí la temperatura máxima fue de 22 grados.

En el artículo, el Dr. Ciro menciona que Ciro y Rosario soportaron nieve, lo cual es falso, en ninguna de las fotos o videos de la cámara de Rosario se observa nieve. La temperatura nunca estuvo bajo cero. Vea un artículo al respecto: Informe Lozada – El diablo en los detalles (III)

4. La preparación

Olivier, a pesar de ser oriundo, se interesaba prioritariamente por la tecnología y la electrónica, no por la naturaleza, y no había recibido ningún curso de supervivencia, en cambio Ciro y Rosario sí lo habían recibido y tenían múltiples experiencias en diversos entornos geográficos.

5. El estado del cadáver

En tan sólo 5 días el cadáver de Olivier ya presentaba signos de putrefacción y estaba invadido de larvas, debido a las altas temperaturas que soportó.

6. Los rescatistas

Ningún rescatista que participó en la búsqueda de Ciro y Rosario tuvo algún problema de deshidratación. Incluso los Topos mexicanos se extraviaron por 6 días y regresaron caminando.

En cambio en sólo 1 día de búsqueda varios de los rescatistas que buscaban a Olivier sufrieron deshidratación y tuvieron que ser llevados al hospital.

7. Ciro

La negación a la absurda teoría del Dr. Ciro es su propio hijo, Ciro también estuvo extraviado por 5 días y no murió ni por deshidratación, ni edema pulmonar, ni por edema cerebral.

8. Rosario

Rosario desde el día 4 hasta el día 10 no se apartó del lugar de las mochilas, sólo esperaba ser rescatada, de manera que ahorró energías, y cuando decidió regresar por ella misma, el día 11, durante los 3 días de descenso, no llovió, pero pudo juntar alguna agua de los riachuelos, y cuando no lo pudo hacer bebió de su orina.

En cambio Olivier estuvo caminando sin cesar desde el día 31 de Abril en la noche hasta que se extravió, y avanzó hacia el sur un poco más cada día, consumiendo cada día sus energías y no renovándolas, pues no poseía ni agua ni alimento, y luego de agotar hasta lo último sus fuerzas, terminó por desplomarse en medio de un arenal.

Cuando Rosario fue rescatada, Miguel Zárate, experimentado guía de montaña, descubridor de la momia Juanita, dijo que Rosario estaba desfalleciente, y que probablemente si no era rescatada en un día más hubiera fallecido, el diagnóstico del primer médico que la atendió fue deshidratación severa.

Ocho razones que demuestran lo impertinente de la supuesta declaración del Dr. Ciro Castillo.

La reportera, o el Dr. Ciro, pretenden convertir los perros en gatos.

Olivier Toledo fue sepultado en el cementerio de Cayma

Publicado en RPP el 13 de Mayo del 2013

Los restos de Olivier Toledo Carlos, joven estudiante que se perdió durante su peregrinaje al santuario de la virgen de Chapi, en la región Arequipa, fueron sepultados hoy en el cementerio Francisco Bolognesi del distrito de Cayma.

Luego de terminar la misa de cuerpo presente, en la parroquia del sector, el féretro fue cubierto con una manta con la imagen de la virgen de Chapi.

Una de las hermanas del occiso señaló  que Olivier será “El ángel de los adolescentes” porque siempre mantuvo viva la fé hacia la virgen de Chapi y a la Iglesia Católica.

Según la necropsia de ley, el joven murió a consecuencia de un edema cerebral y pulmonar, producto de la humedad y el intenso frío que se registra en la zona donde fue encontrado el último fin de semana.Toledo Carlos, quien estudiaba Ingeniería Electrónica en la Universidad Católica Santa María, desapareció el 1 de mayo y fue encontrado por el rescatista Eloy Cacya.

Relato del vía crucis para rescatar el cuerpo de Olivier Toledo Carlos

En carne propia. Cuando en la tarde del último viernes el rescatista Eloy Cacya informó que había encontrado el cadáver del universitario que se extravió camino a Chapi, un grupo de peritos de la Policía, familiares y periodistas partieron al lugar. Todos padecieron un poco de lo que sufrió el muchacho en sus cinco días de agonizante travesía por el desierto. Aquí el recuento.

Por  Edwar Quispe Hancco – Publicado en La República el 13 de Mayo del 2013

¡¡¡Bang!!! El disparo retumbó entre los cerros desérticos de Cosucho, una zona agreste situada entre los distritos arequipeños de Polobaya e Islay. La bala fue percutada por un policía en señal de que el cuerpo había sido identificado plenamente. ¡¡¡Banggg!!! Le respondió otro efectivo que se encontraba con la fiscal Mercedes Medina en una montaña, a más de quinientos metros, como signo de que la diligencia para levantar el cadáver de Olivier Toledo podía empezar.

Los rayos del sol empezaban a mostrar clemencia, pero la arena ardía aún en el páramo. Eran las dos de la tarde. La fiscal no llegó al lugar. Se quedó en el camino como tantos otros que partieron para presenciar el rescate. Pero su decisión era irreprochable: después de caminar durante casi tres horas por terrenos arenosos, no le quedaban energías para descender el último tramo, zona más bien pedregosa y escarpada.

Por las huellas encontradas en el lugar, los peritos de la Policía creen que antes de morir, Olivier abandonó una cueva donde se guareció del frío y del endiablado sol, avanzó varios metros con sus fuerzas finales y empezó a subir una pequeña pendiente de arena fina. Tenía puesta la capucha de su polera azulina. Allí se arrodilló, luego se recostó, se cubrió el rostro con la mano derecha y eso fue todo.

Fue así como lo encontró el rescatista Eloy Cacya la tarde del viernes. Y fue así como permaneció hasta que su cuerpo fue rescatado el último sábado. Olivier Toledo Carlos (19) falleció de edema cerebral y pulmonar, hace cinco días, según la necropsia. El muchacho había partido de Characato el martes 30 de abril junto a dos amigos con destino al santuario de Chapi. Hacían el camino a pie cuando en la madrugada del día siguiente se separaron. Desde entonces no se volvió a tener noticias suyas. El 2 de mayo empezaron su búsqueda.

El levantamiento

Lo primero que hicieron los peritos fue registrar la mochila de Olivier, abandonada a unos 10 metros del cuerpo. Hallaron los audífonos del estudiante, sus lentes y dinero. Los familiares contemplaban el trabajo de los policías con honda resignación. Cuando empezaron a revisar el cuerpo, César Toledo, padre del fallecido, se quebró:

—¡Dios mío! ¡Por qué a mi hijo! ¡Por qué lo dejaron morir aquí! —lloró amargamente.

Israel Toledo, quien estuvo en las labores de rescate desde el primer día que reportaron la desaparición de Olivier, se sentó en unas rocas, derrotado, como si esos diez días de sacrificios, caminatas largas bajo el sol o en el frío de las noches, hubiesen sido en vano.

—Si lo hubiesen ayudado a tiempo, no habría muerto acá —sollozó.

Un forense de la Policía explicó la muerte así: “Cuando una persona realiza ejercicio extremo, pierde gran cantidad de fluidos. Si no los repone, se deshidrata. Para tener energía lo primero que el cuerpo consume es la grasa corporal y luego los nutrientes del organismo. Con el pasar de los días, otro tipo de síntomas aparecen. Cansancio extremo, dolor abdominal, calambres y alucinaciones”.

Horas antes…

Para llegar hasta el cuerpo, el último sábado, un grupo de periodistas partimos el viernes por la noche junto a algunos familiares y el equipo de criminalística de la Policía Nacional. Con ellos recorrimos el mismo infierno que transitó Olivier y vivimos en carne propia la agonía del estudiante de Ingeniería Electrónica de la Universidad Católica de Santa María (UCSM).

El sábado muy temprano partimos en camioneta desde el kilómetro 1028 de la Panamericana Sur, cerca a El Fiscal. Nos adentramos por una trocha durante casi tres horas. Luego de recorrer unos 36 kilómetros empezamos el desierto, lleno de dunas, cerros pedregosos y tierra. Parecía la ruta del Dakar. Hasta que los vehículos no podían seguir más.

Caminamos dos horas. El último tramo era una pared de rocas de casi doscientos metros hacia abajo. Resbalé más de cinco veces. Al llegar me bebí la última botella de agua, lo que más tarde pagaría caro porque quedaba todo el trayecto de regreso.

Los peritos establecieron que al segundo día, el muchacho ya no tenía agua ni comida. Caminó otros tres días, desorientado, sin hallar el derrotero que lo ponga a salvo. El único abrigo que lo protegía era un polo negro, una polera azulina y su pantalón de buzo. Una de sus zapatillas fue encontrada a unos 20 metros, en el cauce seco de la quebrada.

La diligencia de investigación criminal duró por lo menos dos horas. Personal del Escuadrón de Emergencia ya tenía lista una improvisada camilla, armada con ramas de árboles secos de la zona amarradas con sogas. Doce efectivos esperaban para trasladar el cadáver. Otro grupo de agentes de la Unidad de Salvamento de Alta Montaña también los apoyaban.

El regreso

Partimos. Caminamos por la quebrada por una hora, luego subimos por un cerro. El objetivo era llegar al lugar donde dejamos las camionetas. Comencé a ascender con el primer grupo, pero el cansancio hizo que me quedara sentado sin aliento a la mitad de la cuesta. Ya no tenía agua y sentía mucho sueño. Las piernas me dolían.

Reanudé la marcha una vez más cuando Eloy Cacya y otro grupo de policías que cargaba el cuerpo se encontraban en la zona. El rescatista y agentes del Depincri me daban aliento para seguir adelante. Los familiares de Olivier se encontraban a dos cerros de distancia.

Conforme avanzamos, Eloy divisó las huellas de las zapatillas de Olivier, quien al parecer también caminó por esta zona. Yo solo atinaba a mirar el suelo, pensando que así no me daría cuenta de la distancia que faltaba para llegar. No podía dejar de pensar en que Olivier pudo sentirse como yo, con dolor en el cuerpo y sin una gota de agua ni comida.

Fin del calvario

Mi vista comenzó a nublarse y ya no quería seguir caminando. Detrás de mí avanzaban los 12 policías que llevaban a Olivier. El último rayo de sol se ocultó tras un cerro cerca de las cinco de la tarde y ni siquiera habíamos llegado a la mitad del camino. Pasamos dos lomadas y el agotamiento pudo más que mi resquebrajada voluntad.

Un poco de limón e incluso las palabras de apoyo de los policías hicieron que siga caminando. Mi calvario terminó a las ocho y cuarenta de la noche cuando a lo lejos vi la camioneta que me llevaría a casa.

Al llegar a este pequeño campamento, lo primero que me alcanzaron fue agua. Los familiares de Olivier y los policías que traían su cuerpo nos alcanzaron también. Llegamos a Arequipa a las cuatro de la mañana. Una hora después, el cadáver de Olivier fue internado en la morgue para una necropsia.

Ruta del rescate de Olivier

El martes 7 publiqué la probable ruta que pudo haber tomado Olivier Toledo basado en la información disponible hasta ese entonces.

Extrañamente, la ruta (en color rojo) que tracé terminó exactamente en el lugar donde el cuerpo de Olivier fue hallado, la quebrada Suchuna en el límite de las regiones Arequipa y Moquegua.

Hoy añado a ese mapa la ruta tomada por Eloy Cacya y los otros rescatistas para hallar el cadáver.

Vea aquí el mapa anterior.

rescate_olivier

La probable ruta de Olivier (en rojo) es del Norte hacia el Sur; es decir que luego de haberse apartado del camino tradicional hacia Chapi que más o menos va en diagonal, hacia el E-S-E, Olivier, probablemente pensando cortar camino, en vez de voltear hacia el Este y llegar a Chapi, siguió descendiendo hacia el Sur.
La ruta que siguió Eloy Cacya y sus acompañantes (en verde), parte desde la carretera Panamericana cerca a Cocachacra (en el extremo inferior izquierdo del mapa), y va hacia el E-N-E, En esa ruta cuando llegaron a la quebrada Suchuna, encontraron las huellas de Olivier, y al seguirlas hallaron el cuerpo.