Rescate de Olivier Toledo – Video IV

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Eloy Cacya guarda malos recuerdos de la familia de Ciro

Por Cinthia Lozada – Publicado en Correo el 14 de Mayo del 2013

Aunque muchos no lo crean, el guía de montaña, Eloy Cacya Condori, se ha convertido en un ángel para muchas familias, especialmente para los padres de Olivier Toledo Carlos, el universitario que se perdió camino al Santuario de Chapi y que 10 días después, fuera hallado precisamente por Eloy.

Correo se entrevistó con este valeroso guía de montaña, quien es recordado por haber encontrado también a Ciro Castillo Rojo en octubre de 2011. Aquí un fragmento de su experiencia en este nuevo hallazgo.

Correo: ¿Cómo se inició todo?

Eloy C.: La idea era partir esa media noche, pero mis colegas estaban ocupados y no tenían con quien ir. Fue recién a las 4 de la madrugada que partimos con Eliseo y Gaspar, familiares del joven.

El destino fue por las pampas de La Joya, ingresando por San José hasta donde llegó la camioneta por unas trochas profundas. Recién a las 9 de la mañana iniciamos la caminata.

C: ¿En qué momento lo encontraron?

E.C.: A las 3:40 de la tarde vimos el cuerpo de lo alto de un cerro, caminamos 10 minutos más y ahí estaba. No lo tocamos y solo fui a buscar una parte elevada para poder dar aviso a la familia. Tuve que subir un cerro rocoso cerca de media hora para conseguir que la señal del celular ingresara. Llamé a Soledad, su hermana, quien al darle la noticia se desvaneció parece y me habló un policía; pero finalmente le di la información de nuestra ubicación a Israel (hermano).

Pernoctamos al costado del cuerpo. Al día siguiente (sábado) recién empezó a llegar la comitiva a partir de las 10 de la mañana.

C: ¿Por qué no hubo una camilla para trasladarlo?

E.C.: Los policías no llevaron una, tuvimos que sacar troncos de árboles de una quebrada que había más allá, felizmente resistió.

Te puedo decir que estas anécdotas han sido parecidas al rescate de Ciro, o faltan cosas, o se olvidan…

Partimos a las 3 de la tarde recién, pero bajamos por otro camino que al final nos costó más energía y dificultad por la oscuridad de la noche. A las 5 de la madrugada llegamos a la morgue.

C: ¿Qué te ha expresado su familia, luego del hallazgo?

E.C.: Uy… fue la otra cara de la moneda, a diferencia de la familia de Ciro. Sus padres y hermanos se mostraron muy agradecidos, son muy humanos y se preocupan por mí. También renegaron de no haberme contactado antes, quizás -dicen- habría encontrado a su hijo con vida.

C: La gente se pregunta ¿por qué tú sí lo hallaste?

E.C.: Siempre me dicen eso, pero es porque yo respeto mucho a la naturaleza, practico la Cultura Andina; por eso antes de entrarme en ella le pido permiso y le pido que me ayude. Cada quién tiene su manera de conversarle y yo tengo la mía. No debemos ser desafiantes ante ella.

Dato

Además Eloy expresó su satisfacción por haber cumplido su objetivo, “aunque no estoy conforme porque me hubiera gustado encontrarlo vivo; pero la idea era hallarlo”.

La odiosa comparación

Por Victorio Neves de Baers – 14 de Mayo del 2013

Aparecen publicadas hoy día, en un diario chicha, supuestas declaraciones del Dr. Ciro Castillo afirmando que la muerte de Olivier Toledo demuestra que Rosario recibió ayuda para sobrevivir en el Colca.

La comparación además de odiosa carece de lógica, expliquémoslo.

1. La geografía y el medio ambiente.

El Colca y el desierto de Polobaya son dos entornos totalmente diferentes, situados en direcciones opuestas de la ciudad de Arequipa, separados por unos 200 kilómetros.

El Colca es un lugar lleno de vida donde había riachuelos, fuentes de agua, abundante vegetación y animales, el desierto de Polobaya es una zona árida y extremadamente hostil a la vida.

Vea los videos de Julver Eguiluz en el Colca una semana después del rescate de Rosario, donde se observa el medio ambiente cercano al lugar de las mochilas.

Video 1 – Julver Eguiluz

Video 2 – Julver Eguiluz

Vea un video del rescate de Olivier donde se observa lo árido del entorno.

2. El agua

El agua es el elemento más importante para la supervivencia, no la comida.

En el Colca llovía, en el desierto no llovía.

En el Colca existen riachuelos formados a partir de la lluvia y de los deshielos del nevado del Bomboya.

Video de Ciro y Rosario juntando agua de un riachuelo de los deshielos del Bomboya, Vea el minuto 4:35

En el Colca llovió los días 1ero, 2, 5, 6, 7, 8, 9, 10 y 11 de Abril, es decir todos los días que Rosario estuvo sola en el lugar de las mochilas.

Puede ver el reporte del SENAMHI aquí.

Ciro y Rosario llevaron varias botellas de agua, y cuando se acabó su contenido, usaron los envases para juntar más agua de la lluvia y de los riachuelos de los deshielos.

Según el testimonio de su mamá, Olivier no llevó ninguna botella de agua.

Vea el testimonio de la madre de Olivier

3. La temperatura

La temperatura durante el día en el desierto de Polobaya asciende hasta 38 grados, en cambio en el Bomboya los días que Ciro y Rosario estuvieron allí la temperatura máxima fue de 22 grados.

En el artículo, el Dr. Ciro menciona que Ciro y Rosario soportaron nieve, lo cual es falso, en ninguna de las fotos o videos de la cámara de Rosario se observa nieve. La temperatura nunca estuvo bajo cero. Vea un artículo al respecto: Informe Lozada – El diablo en los detalles (III)

4. La preparación

Olivier, a pesar de ser oriundo, se interesaba prioritariamente por la tecnología y la electrónica, no por la naturaleza, y no había recibido ningún curso de supervivencia, en cambio Ciro y Rosario sí lo habían recibido y tenían múltiples experiencias en diversos entornos geográficos.

5. El estado del cadáver

En tan sólo 5 días el cadáver de Olivier ya presentaba signos de putrefacción y estaba invadido de larvas, debido a las altas temperaturas que soportó.

6. Los rescatistas

Ningún rescatista que participó en la búsqueda de Ciro y Rosario tuvo algún problema de deshidratación. Incluso los Topos mexicanos se extraviaron por 6 días y regresaron caminando.

En cambio en sólo 1 día de búsqueda varios de los rescatistas que buscaban a Olivier sufrieron deshidratación y tuvieron que ser llevados al hospital.

7. Ciro

La negación a la absurda teoría del Dr. Ciro es su propio hijo, Ciro también estuvo extraviado por 5 días y no murió ni por deshidratación, ni edema pulmonar, ni por edema cerebral.

8. Rosario

Rosario desde el día 4 hasta el día 10 no se apartó del lugar de las mochilas, sólo esperaba ser rescatada, de manera que ahorró energías, y cuando decidió regresar por ella misma, el día 11, durante los 3 días de descenso, no llovió, pero pudo juntar alguna agua de los riachuelos, y cuando no lo pudo hacer bebió de su orina.

En cambio Olivier estuvo caminando sin cesar desde el día 31 de Abril en la noche hasta que se extravió, y avanzó hacia el sur un poco más cada día, consumiendo cada día sus energías y no renovándolas, pues no poseía ni agua ni alimento, y luego de agotar hasta lo último sus fuerzas, terminó por desplomarse en medio de un arenal.

Cuando Rosario fue rescatada, Miguel Zárate, experimentado guía de montaña, descubridor de la momia Juanita, dijo que Rosario estaba desfalleciente, y que probablemente si no era rescatada en un día más hubiera fallecido, el diagnóstico del primer médico que la atendió fue deshidratación severa.

Ocho razones que demuestran lo impertinente de la supuesta declaración del Dr. Ciro Castillo.

La reportera, o el Dr. Ciro, pretenden convertir los perros en gatos.

Olivier Toledo fue sepultado en el cementerio de Cayma

Publicado en RPP el 13 de Mayo del 2013

Los restos de Olivier Toledo Carlos, joven estudiante que se perdió durante su peregrinaje al santuario de la virgen de Chapi, en la región Arequipa, fueron sepultados hoy en el cementerio Francisco Bolognesi del distrito de Cayma.

Luego de terminar la misa de cuerpo presente, en la parroquia del sector, el féretro fue cubierto con una manta con la imagen de la virgen de Chapi.

Una de las hermanas del occiso señaló  que Olivier será “El ángel de los adolescentes” porque siempre mantuvo viva la fé hacia la virgen de Chapi y a la Iglesia Católica.

Según la necropsia de ley, el joven murió a consecuencia de un edema cerebral y pulmonar, producto de la humedad y el intenso frío que se registra en la zona donde fue encontrado el último fin de semana.Toledo Carlos, quien estudiaba Ingeniería Electrónica en la Universidad Católica Santa María, desapareció el 1 de mayo y fue encontrado por el rescatista Eloy Cacya.

Relato del vía crucis para rescatar el cuerpo de Olivier Toledo Carlos

En carne propia. Cuando en la tarde del último viernes el rescatista Eloy Cacya informó que había encontrado el cadáver del universitario que se extravió camino a Chapi, un grupo de peritos de la Policía, familiares y periodistas partieron al lugar. Todos padecieron un poco de lo que sufrió el muchacho en sus cinco días de agonizante travesía por el desierto. Aquí el recuento.

Por  Edwar Quispe Hancco – Publicado en La República el 13 de Mayo del 2013

¡¡¡Bang!!! El disparo retumbó entre los cerros desérticos de Cosucho, una zona agreste situada entre los distritos arequipeños de Polobaya e Islay. La bala fue percutada por un policía en señal de que el cuerpo había sido identificado plenamente. ¡¡¡Banggg!!! Le respondió otro efectivo que se encontraba con la fiscal Mercedes Medina en una montaña, a más de quinientos metros, como signo de que la diligencia para levantar el cadáver de Olivier Toledo podía empezar.

Los rayos del sol empezaban a mostrar clemencia, pero la arena ardía aún en el páramo. Eran las dos de la tarde. La fiscal no llegó al lugar. Se quedó en el camino como tantos otros que partieron para presenciar el rescate. Pero su decisión era irreprochable: después de caminar durante casi tres horas por terrenos arenosos, no le quedaban energías para descender el último tramo, zona más bien pedregosa y escarpada.

Por las huellas encontradas en el lugar, los peritos de la Policía creen que antes de morir, Olivier abandonó una cueva donde se guareció del frío y del endiablado sol, avanzó varios metros con sus fuerzas finales y empezó a subir una pequeña pendiente de arena fina. Tenía puesta la capucha de su polera azulina. Allí se arrodilló, luego se recostó, se cubrió el rostro con la mano derecha y eso fue todo.

Fue así como lo encontró el rescatista Eloy Cacya la tarde del viernes. Y fue así como permaneció hasta que su cuerpo fue rescatado el último sábado. Olivier Toledo Carlos (19) falleció de edema cerebral y pulmonar, hace cinco días, según la necropsia. El muchacho había partido de Characato el martes 30 de abril junto a dos amigos con destino al santuario de Chapi. Hacían el camino a pie cuando en la madrugada del día siguiente se separaron. Desde entonces no se volvió a tener noticias suyas. El 2 de mayo empezaron su búsqueda.

El levantamiento

Lo primero que hicieron los peritos fue registrar la mochila de Olivier, abandonada a unos 10 metros del cuerpo. Hallaron los audífonos del estudiante, sus lentes y dinero. Los familiares contemplaban el trabajo de los policías con honda resignación. Cuando empezaron a revisar el cuerpo, César Toledo, padre del fallecido, se quebró:

—¡Dios mío! ¡Por qué a mi hijo! ¡Por qué lo dejaron morir aquí! —lloró amargamente.

Israel Toledo, quien estuvo en las labores de rescate desde el primer día que reportaron la desaparición de Olivier, se sentó en unas rocas, derrotado, como si esos diez días de sacrificios, caminatas largas bajo el sol o en el frío de las noches, hubiesen sido en vano.

—Si lo hubiesen ayudado a tiempo, no habría muerto acá —sollozó.

Un forense de la Policía explicó la muerte así: “Cuando una persona realiza ejercicio extremo, pierde gran cantidad de fluidos. Si no los repone, se deshidrata. Para tener energía lo primero que el cuerpo consume es la grasa corporal y luego los nutrientes del organismo. Con el pasar de los días, otro tipo de síntomas aparecen. Cansancio extremo, dolor abdominal, calambres y alucinaciones”.

Horas antes…

Para llegar hasta el cuerpo, el último sábado, un grupo de periodistas partimos el viernes por la noche junto a algunos familiares y el equipo de criminalística de la Policía Nacional. Con ellos recorrimos el mismo infierno que transitó Olivier y vivimos en carne propia la agonía del estudiante de Ingeniería Electrónica de la Universidad Católica de Santa María (UCSM).

El sábado muy temprano partimos en camioneta desde el kilómetro 1028 de la Panamericana Sur, cerca a El Fiscal. Nos adentramos por una trocha durante casi tres horas. Luego de recorrer unos 36 kilómetros empezamos el desierto, lleno de dunas, cerros pedregosos y tierra. Parecía la ruta del Dakar. Hasta que los vehículos no podían seguir más.

Caminamos dos horas. El último tramo era una pared de rocas de casi doscientos metros hacia abajo. Resbalé más de cinco veces. Al llegar me bebí la última botella de agua, lo que más tarde pagaría caro porque quedaba todo el trayecto de regreso.

Los peritos establecieron que al segundo día, el muchacho ya no tenía agua ni comida. Caminó otros tres días, desorientado, sin hallar el derrotero que lo ponga a salvo. El único abrigo que lo protegía era un polo negro, una polera azulina y su pantalón de buzo. Una de sus zapatillas fue encontrada a unos 20 metros, en el cauce seco de la quebrada.

La diligencia de investigación criminal duró por lo menos dos horas. Personal del Escuadrón de Emergencia ya tenía lista una improvisada camilla, armada con ramas de árboles secos de la zona amarradas con sogas. Doce efectivos esperaban para trasladar el cadáver. Otro grupo de agentes de la Unidad de Salvamento de Alta Montaña también los apoyaban.

El regreso

Partimos. Caminamos por la quebrada por una hora, luego subimos por un cerro. El objetivo era llegar al lugar donde dejamos las camionetas. Comencé a ascender con el primer grupo, pero el cansancio hizo que me quedara sentado sin aliento a la mitad de la cuesta. Ya no tenía agua y sentía mucho sueño. Las piernas me dolían.

Reanudé la marcha una vez más cuando Eloy Cacya y otro grupo de policías que cargaba el cuerpo se encontraban en la zona. El rescatista y agentes del Depincri me daban aliento para seguir adelante. Los familiares de Olivier se encontraban a dos cerros de distancia.

Conforme avanzamos, Eloy divisó las huellas de las zapatillas de Olivier, quien al parecer también caminó por esta zona. Yo solo atinaba a mirar el suelo, pensando que así no me daría cuenta de la distancia que faltaba para llegar. No podía dejar de pensar en que Olivier pudo sentirse como yo, con dolor en el cuerpo y sin una gota de agua ni comida.

Fin del calvario

Mi vista comenzó a nublarse y ya no quería seguir caminando. Detrás de mí avanzaban los 12 policías que llevaban a Olivier. El último rayo de sol se ocultó tras un cerro cerca de las cinco de la tarde y ni siquiera habíamos llegado a la mitad del camino. Pasamos dos lomadas y el agotamiento pudo más que mi resquebrajada voluntad.

Un poco de limón e incluso las palabras de apoyo de los policías hicieron que siga caminando. Mi calvario terminó a las ocho y cuarenta de la noche cuando a lo lejos vi la camioneta que me llevaría a casa.

Al llegar a este pequeño campamento, lo primero que me alcanzaron fue agua. Los familiares de Olivier y los policías que traían su cuerpo nos alcanzaron también. Llegamos a Arequipa a las cuatro de la mañana. Una hora después, el cadáver de Olivier fue internado en la morgue para una necropsia.