Resolución anulación juicio Eva Bracamonte

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Cuando la justicia no es justicia

Casos Eva Bracamonte y Liliana Castro, e incluso los de Roberto Martínez y Rosario Ponce, muestran debilidad de nuestro sistema judicial.

Existe fuerte tendencia para disponer prisión y después investigar.

Publicado en La Primera el 11 de Agosto del 2013

La justicia no siempre se imparte de manera equitativa. Hay casos en el que los magistrados se contradicen en sus fallos y en medio de ellos hay personas que sufren prisión. Mientras se debaten cuestiones jurídicas muchos son privados de su libertad sin mayores evidencias. Un caso flagrante es el que sucedió con Eva Bracamonte y Liliana Castro, en el primero de los casos sigue en prisión, pese a que en instancias superiores se ha determinado que no hay pruebas para acusarla, y en el caso de Liliana, fue puesta en libertad por el mismo motivo.

Para efectos de la prisión preventiva, ni el tipo de delito ni la detención en flagrancia incrementan o disminuyen el peligro procesal que representa el imputado. Sí afectan directamente el grado de presión que pueda sentir el juez a partir de una opinión pública que ya ve al acusado como culpable y espera que se imponga justicia con mano dura.

Ambas sufrieron prisión por más de tres años por interpretaciones de los magistrados que se inclinaron por disponer su encarcelamiento sin pruebas contundentes. El congresista de Solidaridad Nacional, Heriberto Benítez, dijo que hay muchos administradores de justicia que con sus fallos han cometido ilícitos, por lo que también deben ser alcanzados por la muerte civil y la imprescriptibilidad al que se refirió el presidente Ollanta Humala durante su discurso del 28 de julio último.

“En sus sentencias muchas veces van contra el espíritu de la Ley, sin embargo no solo se salvan de la cárcel, sino que poco tiempo después se reincorporan a la carrera magisterial. El día que se envíe a la cárcel a los jueces por dictar resoluciones contrarias a la Ley, se habrá avanzado en la lucha contra la corrupción. En las cárceles no hay ningún juez”, señaló.

Otro caso sonado y reciente en el que un fallo judicial fue puesto en entredicho fue el que pretendía llevar a prisión a Roberto Martínez. Se dictó una orden de captura en su contra y el exfutbolista tuvo que pasar a la clandestinidad ante lo que consideraba una medida injusta. Poco tiempo después, la misma justicia le daría la razón al declarar que no procedía su detención.

Si es que Martínez no hubiera pasado a la clandestinidad, seguro habría sido capturado en medio de un gran operativo policial y trasladado enmarrocado al penal Sarita Colonia del Callao, en medio de cámaras y flashes de los reporteros gráficos. ¿Quién le devolvía luego el honor ante esa humillación pública?

DEFENSORÍA

Recientemente se hizo la primera encuesta a representantes de la Defensoría del Pueblo de Lima sobre el accionar de distintos operadores durante la etapa previa al juicio y las detenciones bajo el nuevo Código Procesal Penal. Solo un 28% de defensores públicos encuestados señaló estar presente cuando el imputado presta sus primeras declaraciones a la Policía, y —peor aún— solo un 18% anotó estar presente a la hora de las primeras declaraciones ante el fiscal.Los defensores explicaron que les avisan tarde y cuando llegan ya tomaron las declaraciones. El 35% de defensores considera que cuando el fiscal argumenta que el imputado fue capturado en flagrancia, en realidad eso no es así.

El 62% y 67% de los defensores encuestados opinó que los jueces otorgan al menos un peso importante a la flagrancia y al tipo de delito en cuestión, respectivamente, a la hora de decidir sobre la libertad o prisión de un procesado. Para el 72% de defensores, la gravedad de la pena es el elemento central durante las audiencias de prisión preventiva.

El peligro de fuga —medido por el grado de arraigo que tiene el imputado con su comunidad— obtuvo mucha menor consideración. Solo 39% de los defensores públicos opinaron que los jueces le dan al menos un peso importante a la falta de empleo del imputado; mientras que la falta de domicilio fue considerada como un elemento de peso por los jueces únicamente por el 56% de encuestados.

Cuando se preguntó a los defensores su opinión sobre la influencia de factores ajenos a los requisitos establecidos en el Código Procesal Penal, se encontró que un 64% de encuestados otorgó a la prensa un peso importante o más en las decisiones judiciales, mientras que un 58% se lo dio a la opinión pública.

ROSARIO PONCE

Un caso en el que se vio una fuerte presión de la prensa y la opinión pública por acusar a una persona sin evidencias reales, fue el que vivió Rosario Ponce en la desaparición y muerte de Ciro Castillo.

La fuerza de la opinión pública hizo que la investigación fiscal se prolongue más de lo debido y las portadas de algunos medios acusando a Rosario Ponce hicieron que un sector de la sociedad la apunte como si fuera responsable de la muerte del joven estudiante y excursionista.

Tras agotar las investigaciones y realizar los peritajes correspondientes, la fiscal María del Rosario Lozada finalmente emitió su informe, señalando que no se puede probar que la joven haya empujado a su exenamorado y demostrar así su responsabilidad por el delito de homicidio simple.

En su informe de 57 páginas, Lozada concluyó que no había elementos suficientes para acusar a Ponce y se basó en el análisis del físico Alcides López Milla, quien señaló que —de acuerdo con el estudio a las prendas de Castillo Rojo— este cayó con la cabeza hacia arriba y por ello es poco probable que lo hayan empujado.

Ante ello, el juez de investigación preparatoria de Chivay, Giancarlo Torreblanca, acogió el pedido de archivamiento de la investigación a Rosario Ponce López por la muerte de Ciro Castillo Rojo, ocurrida en el valle del Colca hace tres años y dispuso que se archive el caso.

PRISIÓN ES CONDENA

Uno de los principales peligros de abusar de la prisión preventiva, inevitablemente es el efecto negativo que tiene sobre el defendido llevar un proceso penal en prisión, así como en el devenir final del juicio. Estudios al respecto han demostrado que no solo el acceso y capacidad de defensa se ven seriamente limitados, sino que también se incrementa la percepción de culpabilidad que recae sobre el imputado y que influye negativamente en jueces y jurados. Al respecto, el 53% de defensores públicos opinó que quien llega a juicio en prisión preventiva, tiene más probabilidades de ser condenado que un imputado de similares características en libertad.

Corte Suprema: Hay ausencia absoluta de pruebas contra Eva Bracamonte

Tres vocales votaron por la nulidad de la sentencia de la hija de Myriam Fefer y dos por su absolución. Un voto dirimente decidirá la suerte de la sentenciada por parricidio.

Publicado en Peru21 el 22 de julio del 2013

La Sala Penal Permanente de la Corte Suprema se pronunció esta mañana en contra de la condena de 30 años de prisión contra Eva Bracamonte, y aunque el dictamen no fue en mayoría, sus cinco vocales votaron a favor de la joven sentenciada por el asesinato de su madre, Myriam Fefer, en agosto de 2006.

Así, tres de los magistrados votaron por la nulidad de todo lo actuado en el proceso, mientras que dos se inclinaron por la absolución de la hija de la empresaria. Es decir, un vocal dirimente definirá la suerte de Eva Bracamonte.

En cualquier escenario, la absolución o la nulidad de la sentencia, la joven presa desde setiembre de 2009 recuperará su libertad.

En lo que sí coincidieron todos los vocales supremos de la sala que preside Javier Villa Stein fue en que hay una absoluta ausencia de pruebas contra Eva Bracamonte.

En tanto, por unanimidad, la Corte Suprema confirmó la condena contra el ssicario colombiano Alejandro Trujillo Ospina por homicidio calificado por lucro, y ratificó la absolución de Liliana Castro Manarelli.

La ex abogada de Ariel Bracamonte lo acusa de corromper a jueza

Luz Saavedra acusa al hijo de Myriam Fefer de tener nexos con la jueza que denunció a su hermana de parricidio

Publicado en El Comercio el 29 de Abril del 2013

La jueza Nancy Carmen Choquehuanca, quien investigó en el 2007 el asesinato de la empresaria Myriam Fefer, habría recibido un soborno de Ariel Bracamonte para incriminar a su hermana Eva en el crimen.

Así denunciaron Luz Saavedra, ex abogada de Ariel Bracamonte, y la amiga de este, Paola Grau Arenas. Según reveló anoche un reportaje de “Cuarto poder”, ambas formalizaron la acusación ante la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) el 14 de marzo pasado, y la jueza Carmen ya es investigada.

Las denunciantes dijeron que Bracamonte pagaba 2 mil dólares al mes a la jueza para que entorpezca la investigación y, finalmente, acuse de parricidio a Eva Bracamonte.

Además denunciaron que no se investigó adecuadamente a Julio Moscol, amigo de Bracamonte, quien habría estado en la casa de la familia Fefer la noche del crimen.

JUEZA FUE INVESTIGADA

NO CONTESTARON

El Comercio intentó entrevistar ayer a Ariel Bracamonte y a Luz Saavedra, pero no fue posible ubicarlos.

DENUNCIADA POR MALTRATO

En marzo del 2012, la OCMA inició una auditoría a la jueza Nancy Carmen Choquehuanca por haber cometido presuntas prácticas homofóbicas durante la investigación del Caso Fefer.

La jaula se me ha vuelto pájaro

cartasdesdelacarcelCopio esta carta de Eva Bracamonte, publicada en Caretas hoy 31 de Enero del 2013, porque muestra el peso de una condena sobre la voluntad de una mujer.

La pena de prisión tiene por objeto:

  • Castigar al culpable, en proporción al delito, para que por temor no vuelva a cometerlo.
  • Reformar al individuo, para que cuando recobre su libertad tenga opción de reinsertarse adecuadamente en la sociedad.
  • Prevención, como ejemplo para que otros no se atrevan a cometer el delito, protegiendo así a la sociedad.
  • Justicia para la(s) víctima(s) o reposición satisfactoria en lo posible.

El texto de la carta:

El Aura de la Condena

Todos quieren saber cómo estoy, pero no se imaginan lo dolorosa que puede ser la respuesta. Es muy difícil ponerme a escribir sobre mí. Vivo intentando abrir las puertas y ventanas de mí misma lo menos posible, porque tengo miedo de lo que pueda encontrar dentro.

Ponerme a pensar en cómo estoy en este momento es como agarrar un bisturí y hacerme el primer corte desde la condena. Siento que tengo que hacerlo con cuidado, despacito y por momentos cerrando los ojos, por si acaso.

Tengo mucho miedo de mi vida, de esta avalancha de injusticias en la que se ha convertido mi vida hace mucho y hace poco. Creo que aún no estoy lista para aceptar que se acabó, que me acabé incluso antes de comenzar, así que intento, torpemente, no ser consciente y vivir el día a día. De todas formas hay cosas que no puedo evitar…

Cómo estoy…

dibujo_eva

Este dibujo es uno de los varios que Eva Bracamonte realiza en prisión. La influencia de la poetisa argentina de origen ruso, Alejandra Pizarnik, no solo se observa en los trazos (ver El Árbol de Diana, 1962) sino en la inclusión de uno de los versos del poema El Despertar, del poemario Las Aventuras Perdidas de 1958. Cabe resaltar que Pizarnik tuvo un trágico final en 1972 cuando, a los 36 años, se suicidó al ingerir 50 pastillas del barbitúrico Seconal. Atravesaba por una severa depresión.

Ver cómo me voy apangando día a día, cómo se me van muriendo algunas cositas, cómo voy desapareciendo de a poquitos es algo muy raro: una mezcla de confusión, mucha pena, desesperación y una impotencia mortal. Y por otro lado, una mezcla contradictoria entre desesperanza y resignación con un par de átomos de mí misma que no quieren ni pueden aceptar que mi existencia se limita a este encierro y lo que lo rodea.

Hoy reconozco en mí misma esa aura como adormecida que antes solo veía en el resto de personas condenadas aquí, el aura de la condena: los ojos colgados en el tiempo detenido, los ojos convertidos en abismos, en ventanas al vacío… el cuerpo como si se hubiera secado, como reducido a una maquinita que hace lo que hay que hacer.

Cuando condenan a una persona, ¿qué es realmente lo que están condenando? ¿Y qué significa eso? Lo que se condena, creo yo, es su vida (y es aquí donde esos dos átomos que he mencionado gritan YO NO HE HECHO NADA PARA QUE CONDENEN MI VIDA).

La condena es otro tipo de pena de muerte, es una muerte interna. Vivir sin ilusión por la vida es una forma muy “diferente” de vivir. Es sobrevivir, es esperar, pero sin esperar nada en realidad.

Cada vida condenada es diferente, claro, y en este sentido cuanto menos lucidez, mejor. Para alguien como yo, con un punto de introspección, otro de lucidez y mucho de consciencia sobre mí misma, no hay posibilidad de escape. Soy demasiado consciente de lo que me pasa y lo estoy viviendo gota a gota, saboreando perfectamente todo lo amargo de este infierno que se supone que es mi vida.

A veces me pregunto si cuando salga, en el momento que sea, voy a recuperar eso que estoy perdiendo, si eso que se me está apagando volverá a iluminarse… la verdad es que no tengo idea, pero a veces me preocupa pensar que no, que ya nunca voy a volver a ser una persona en la que pueda habitar la luz de la vida. Sé que si permanezco aquí con los años voy a ir desapareciendo, me voy a convertir en un molde vacío. Cada vez me gusto menos, cada vez el vacío ocupa más de mí.

Dentro de unos años ya no valdrá la pena que salga, dentro de unos años ya no voy a servir, voy a ser obsoleta, dentro de unos años mi libertad va a ser irrecuperable, porque mi encierro no se va a limitar a estar en la cárcel. Me preguntan cómo estoy… y yo creo que mi problema es también que ni siquiera tengo una imagen nítida de mí misma a la que aferrarme, porque nunca llegué a descubrir quién soy.

Lo último que recuerdo de mí antes de todo esto es a una niña: el cole, un año de universidad, seis meses en Israel y fin… y eso no es “aferrable”. Entonces, en un sentido muy íntimo, siento que me he pasado casi siete años flotando hacia donde sopla el viento sin saber quién soy. Hace casi siete años que estoy esperando existir, pero supongo que la vida no quiere.

Entonces, cómo estoy… estoy sumergida en una espera eterna e injusta, “haciendo cola” para existir y cruzando los dedos para que cuando esto suceda todavía quede en mi algo que valga la pena… así estoy.

Eva Bracamonte Fefer

La doble sentencia a Eva Bracamonte y Rosario Ponce

Son dos de las jóvenes más mediáticas de los últimos años. Sus intimidades se han ventilado en la prensa con el pretexto de ser las sospechosas de un asesinato. Aun cuando nadie tenía la certeza de que fueran culpables, su sentencia ya había sido dictada.

Por María Isabel Gonzales – Publicado en La República el 11 de Noviembre del 2012

A estas alturas de sus historias todos tenemos en la retina algún episodio de la vida de Eva Bracamonte y Rosario Ponce. El nombre de la primera tiene más de dos millones de resultados en Google y en Youtube.

Su desmayo y las convulsiones que le vinieron durante la lectura de su sentencia se han reproducido cerca de 30 mil veces. En el caso de la segunda, el buscador muestra poco más de ocho millones. La traducción de estos datos es muy sencilla. A la gente le interesa Eva Bracamonte y Rosario Ponce. Para satisfacer ambas demandas, que los propios medios de comunicación han incentivado, se ha trabajado en varios capítulos. Para empezar tomemos el caso de Eva Bracamonte. Estas entregas de las que hablamos han sido tantas que la curiosidad del público se fue convirtiendo en un vocal más del proceso judicial. Con derecho a voz y voto. Al respecto, Juan Gargurevich, decano de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la Pontificia Universidad Católica del Perú, señala que la prensa judicializa los casos que sigue. Al punto de que mucho antes de que Bracamonte fuera sindicada por el Poder Judicial como una parricida ya tenía una condena impuesta por los medios y su público.

Llegados hasta aquí hay que aclarar que estas líneas no son una defensa de Eva Bracamonte. Es, en todo caso, la historia de un juicio paralelo. Cosa muy usual en nuestro país. Roberto Pereira, asesor legal del Instituto Prensa y Sociedad, explica que esto pasa en el Perú porque no existen poderes disciplinarios de los jueces sobre terceros como los medios de comunicación. Como sí sucede en el derecho anglosajón.

Sobre todo en Inglaterra, en donde los jueces prohíben a los medios que incidan de una manera negativa en un proceso judicial. “Acá sería visto como un exceso contra la libertad de expresión pero creo que es una experiencia que habría que tener en cuenta ya que la autorregulación es poco efectiva”, señala.

Bracamonte fue señalada como la conspiradora, la joven adinerada y rebelde. Su orientación sexual, sus decisiones y su vida con Liliana  Castro fueron cuestionadas. A esto, July Naters –quien asegura estar en la fase de investigación de un documental sobre la cobertura mediática del caso Fefer– dice que se le agrega en el 2009 el artículo en un diario de Salta, Argentina, en el que un periodista aseguraba que el sicario Alejandro Trujillo Ospina había sido contratado por la hija. “A raíz de esa noticia se retoman las investigaciones. Pero a las únicas que investigan son a Eva y Liliana”, dice Naters. Según sus propios sondeos, los siguientes tres años el 80% de los medios tuvo una actitud inculpatoria. “Era casi un juicio popular”, apunta.

Sobre esto el abogado Roberto Pereira coincide en parte con su argumento. La manera como se presenta la información en los medios sobre hechos relacionados con imputaciones penales puede afectar la presunción de inocencia y más aún en contextos institucionales como el peruano, señala Pereira. Por lo menos así lo han determinado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la Corte Constitucional de Colombia y el Tribunal Constitucional de España.

En este sentido Teresa Quiroz, presidenta del Tribunal de Ética del Consejo de la Prensa Peruana, sostiene que las implicadas en este caso –Eva Bracamonte y Liliana Castro– han sido presentadas en los aspectos más espectaculares de sus vidas. O, mejor dicho, los hicieron espectaculares. Les practicaron seguimientos con el pretexto de descubrir sus intenciones. “Aunque no tengan la facultad de determinar las responsabilidades penales, juegan con estos temas porque saben que hay un morbo en el público de seguir los detalles más íntimos. Como la homosexualidad, alegando que podía ser un detonante”, sostiene. Según dice, tampoco hay que dejar de lado ‘el factor’ que va alimentado la maquinaria mediática. Son los propios implicados quienes recurren a los medios. “Este es un esquema en el que todos se necesitan. Una relación perversa que va virando según crean necesario”, afirma Quiroz.

Sobre este argumento, en las últimas semanas las portadas para Eva Bracamonte han tenido otros tintes. Ahora es una joven con una severa condena. Liuba Kogan, jefa del Departamento Académico de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad del Pacífico, explica que una sociedad como la peruana tiende a ver a los jóvenes como víctimas. Esta sentencia se ve como algo que no debería suceder.

ROSARIO Y EL COLCA

En mayo del 2011, a menos de un mes de haber sido encontrada en el nevado Bomboya (Caylloma), Rosario Ponce había pasado de víctima a presunta asesina de Ciro Castillo, su enamorado desaparecido en el valle del Colca. Solo fue cuestión de unas cuantas portadas y algunas declaraciones, escribía Patricia Wiesse, directora de la Revista idéele, en un artículo en el que analizó la cobertura mediática sobre Ponce durante el 2011. De resaltar que para sobrevivir comió hierbas e insectos y tomó su propia orina, los periodistas empezaron a desconfiar de la heroína. Ya no parecía tan maltratada por la montaña.

Según apuntó Wiesse, había tres hechos que perfilaban la tendencia acusadora en los medios. Primero, Ponce exacerbaba los ánimos cuando no se presentaba ante la Divincri de Arequipa, y las dudas sobre su equilibrio emocional luego de ser sometida a un examen psicológico. Segundo, la intervención de la Fiscalía anunciando una investigación. Tercero, la presencia del padre de Ciro, quien se yergue como un protagonista apoyado por los medios. Así, con el transcurrir de los meses, el linchamiento mediático se iba justificando.

Al respecto, Liuba Kogan también hizo un análisis. Señala que, a pesar de no existir pruebas de delito alguno, una gran parte de la sociedad peruana empezó a condenarla por la forma en que era presentada en los medios. La prensa, precisa Kogan, resaltaba su personalidad valiente en términos negativos. Cuando se afirmaba que no era una mujer temerosa y a la que, por el contrario, le gustaban las emociones fuertes.

También fue condenada por no expresar sentimientos de duelo y tristeza en público por su enamorado. Los televidentes y lectores iban tomando bandos. En las tres ocasiones que declaró para la fiscalía en Arequipa fue llamada “asesina” por la gente que se encontraba en el aeropuerto o que aguardaba afuera de la sede del Ministerio Público. Le arrojaron piedras, naranjas podridas y huevos. Pero los ánimos tampoco se calmaron cuando en octubre del 2011 hallaron el cadáver de Ciro Castillo. Una declaración de su hermana encendió la mecha una vez más. Dijo que le parecía extraña la forma en que se encontró el cadáver. Se desató un debate sobre si el joven cayó o fue empujado por Ponce o terceros.

En este caso, señala Teresa Quiroz, la familia de Ciro Castillo pretende tener una injerencia en el proceso judicial. Para eso se ha apuntado a todo aquello que hubiera podido pasar. A sus parejas anteriores y su vida como madre soltera. Todo ha sido válido con tal de lograr la sostenibilidad del caso. Desde el punto de vista de Juan Gargurevich, no es sorprendente la conclusión a la que llegó la fiscal: indicios de que Ponce haya empujado a Ciro Castillo. “Hay tal presión mediática que no puede contradecir a la mayoría”, señala.Tanto él como Quiroz creen que es necesario el debate público para señalar las evidentes limitaciones que tiene la autorregulación.