El interrogatorio

Detalles del interrogatorio filtrados a diversos medios, cabe resaltar que toda esta información es sin confirmar.

Perú21

Sin embargo, fuentes del Ministerio Público informaron a Perú21 que Rosario Ponce se quebró y se puso a llorar cuando la fiscal Lozada le preguntó si Ciro la celaba constantemente. “Sí, es verdad”, habría dicho la joven.

Asimismo, también rompió en llanto cuando se le inquirió sobre cómo sorteó la agreste geografía del Colca para ubicarse en un claro donde los rescatistas podrían verla.

Según se informó a este diario, Rosario narró entre sollozos cómo, pese a su debilidad, se arrastró hasta un claro del valle. De igual forma, describió qué comió y cómo se guareció del frío en una cueva.

La República

El interrogatorio consistió en la aplicación de un cuestionario de 400 preguntas. En un primer término la fiscal Rosario Lozada le preguntó sobre la forma que iniciaron el viaje (Rosario y Ciro) en enero de 2011. La joven respondió que en enero y febrero realizaron excursiones a diferentes regiones del país como Puerto Maldonado, Madre de Dios, Cusco, Puno. Además indicó que en marzo decidieron recorrer el Cañón del Colca. Agregó que Ciro armaba escándalos. Ello ocurrió en Cusco.

Ya en Chivay los jóvenes decidieron, el 29 de marzo, recorrer el Colca por la margen derecha. Esta zona es de difícil recorrido debido a la falta de caminos. Empero ambos jóvenes acordaron hacer la travesía. Indicó que para ello fueron a la Comisaría de Madrigal, a preguntar sobre la ruta a Tapay. Allí les informaron cómo llegar y les invitaron un menú.

Posteriormente compraron champán. La fiscal preguntó para qué compraron este producto, si fue para tomarlo. Rosario respondió que fue para hacer fuego y por cada botella pagaron entre un sol y sol con 50 céntimos.

Genera dudas

Otra de las preguntas que la fiscal le hizo a Rosario y que no respondió con certeza, fue cuando se le consultó con cuántos policías habló antes de subir al Bomboya. Ella dijo no recordar ni nombres ni el número de los efectivos.

También dejaron dudas las respuestas de Rosario cuando le consultaron la forma cómo se tomaron las fotos (Rosario y Ciro). La fiscal le mostró un álbum con 60 tomas. La estudiante dijo no recordar cómo lo hicieron, pero negó que haya existido una tercera persona con ellos.

María del Rosario Lozada le inquirió por qué se separaron en la zona de las mochilas, cuando ya se sentían perdidos. Rosario indicó que esa no era la primera vez que se separaron. Indicó que en otras oportunidades lo hicieron. “Él no era mi perro”, refirió. En este punto los abogados de Ponce aclararon que su patrocinada solo trató de “efectuar una recreación”.

Otra de las interrogantes fue sobre los mensajes de texto enviados de diferentes celulares y a correos electrónicos las fechas que estuvieron en el nevado. Ponce no supo responder con certeza estas preguntas, dijo que no recordaba y que ambos llegaron a tener cinco celulares y fue por ello que existieron mensajes de diferentes números.

Sobrevivencia

En cuanto a los nueve días que permaneció sola en el nevado Bomboya (del 5 al 14 de abril de 2011), se le preguntó cómo es que sobrevivió allí sola, sin agua y alimentos, además de las bajas temperaturas, a lo que respondió que en su casaca impermeable recogió agua de la lluvia y de los hielos que existían en la montaña. Además volvió a señalar que tomó sus orines y que comió hormigas durante esos días.

En cuanto a la forma como descendió del nevado, manifestó que lo hizo arrastrándose en las pendientes. Al término del interrogatorio la fiscal María del Rosario Lozada, exhortó a Rosario Ponce a tener más orden en su vida y a no estar metiéndose en problemas que generen este tipo de investigaciones.

En la diligencia, Rosario no solo se contradijo, sino también manifestó no recordar aspectos relevantes de su travesía por el Colca. Además, indicó que entre Ciro y ella usaron cinco celulares durante sus viajes, cuando el año pasado afirmó que solo usaron dos.

Ponce manifestó a la magistrada que compraron las botellas de champán para hacer fuego y que por cada botella pagaron entre un sol y 1,50 céntimos. Sin embargo, esta bebida alcohólica se oferta en toda la ciudad a más de dos soles la unidad. Otra de las preguntas que Rosario no respondió con certeza fue cuando se le preguntó con cuántos policías habló antes de subir al nevado del Bomboya. Ella respondió que no recordaba ni nombres ni el número de efectivos que la rescataron.

También dejó dudas cuando fue consultada sobre cómo fueron tomadas las fotografías en el nevado, el porqué se separaron y cómo es que ella sobrevivió tantos días en la montaña sin alimentos. Luego refirió que usaron varios celulares para mandar mensajes de texto. Reveló que usaron en total cinco celulares.

Rosario Ponce negó que fumaba marihuana con Ciro Castillo Rojo

El abogado del padre de Ciro Castillo Rojo, Juan de Dios Medina, durante el interrogatorio preguntó a Rosario si ella fumaba marihuana. La joven respondió que no, cuando meses atrás refirió que sí lo hizo. Asimismo dijo no saber por qué Ciro tenía en sus manos estas sustancias. Señaló que ella no lo vio consumir estos productos.

En cuanto a cómo financiaba sus viajes, la estudiante indicó que eran sus padres quienes le enviaban dinero para continuar con sus travesías, que eran parte de sus estudios en la Universidad Agraria de La Molina.

La fiscal Rosario Lozada fue incisiva al preguntarle a Rosario Ponce si conocía las partes donde el cuerpo de Ciro presentaba heridas. En este punto los abogados de la estudiante evitaron que la joven respondiera, debido a que ella ya había referido que no estuvo junto a Ciro cuando este sufrió sus heridas. Refirieron que no podía responder sobre un tema el cual ella no tenía conocimiento.

Andina

De otro lado, trascendió que el interrogatorio de Ponce López se centralizó en la forma de comunicación de Ciro y Rosario con sus familiares desde los celulares que tenían para este fin, así como la emisión de mensajes de textos el día que se extraviaron en el valle del Colca el 4 de abril del 2011.

Algunas preguntas fueron obviadas en el interrogatorio como lo dicho por la integrante de Bomberos Unidos Sin Fronteras, María Teresa Pilco, sobre las expresiones de Rosario después de ser rescatada (que Ciro tenía un brazo y una pierna rota), así como el contenido de los mails de la laptop de Ciro Castillo Rojo.

El Popular

Fuentes de la fiscalía indicaron que la diligencia inició con la narración de Ponce sobre la relación que tuvo con Ciro y sus viajes juntos. En este punto cayó en contradicciones.

Primero cuando se le preguntó para qué compraron las botellas de champán. La joven refirió que fue para hacer fuego y que por cada botella pagaron entre un sol y sol con 50 céntimos. Pero esta bebida alcohólica tiene un costo superior a dos soles por unidad.

Otra de las preguntas que se le hizo a Rosario y no respondió con certeza fue cuando se le consultó con cuántos policías habló antes de subir al Bomboya. Ella respondió no recordar ni nombres ni el número de efectivos.

También dejó dudas cuando se le preguntó la forma como se tomaron las fotos, el porqué se separaron y cómo es que ella sobrevivió tantos días en la montaña sin alimentos. También se le cuestionó sobre el envio de mensajes de texto. Rosario indicó sobre este último tema que la variedad de mensajes y de diferentescelulares se debía a que entre los dos tenían más de un celular.

Trome

El interrogatorio duró más de diez horas y en un momento del mismo la joven se quebró en llanto. Fue cuando la magistrada inquirió sobre su vida sentimental y el número de enamorado que fue Ciro en su vida.

Sin embargo, cambió de actitud rápidamente y se reía, nerviosamente, al seguir respondiendo. Aseguró que Ciro era muy celoso y por eso siempre tenían problemas.

Ante las incisivas preguntas de la fiscal sobre cómo sobrevivió nueve días en el Colca, tras haberse separado de Ciro, Ponce dijo: “Doctora, soy una persona joven y tengo buena alimentación, es por eso que resistí”.

Agregó que en ese trance sufrió heridas en las manos, que fueron curadas por los paramédicos.

“CIRO TOMABA”

También insistió en que Ciro tomaba bastante alcohol “para desahogar su frustración”.

Más adelante, la fiscal le preguntó sobre la versión de la rescatista María Teresa Pillco, quien señaló que Rosario le dijo que conocía el lugar donde estaba Ciro. La estudiante negó haber dicho algo así, pero habría admitido que sí le indicó el lugar donde se separó de su enamorado.

62 preguntas para acorralar a Rosario

Defensa de familia Castillo-Rojo las tiene listas para interrogatorio

Publicado en el diario Ojo el 6 de Abril del 2012

La defensa de la familia Castillo-Rojo ya tiene formuladas 62 preguntas claves para la imputada Rosario Ponce López, quien está citada por la fiscal María del Rosario Lozada Sotomayor para el próximo viernes 13 de abril.

El abogado Juan de Dios Medina Aparicio dijo a OJO que Ponce “debe viajar a Arequipa porque hay muchas cosas que tiene que responder”. Una de las preguntas es “¿qué pasó con ellos a partir del 5 de abril?”. Supuestamente, esta es la fecha en que se separaron Ciro Castillo-Rojo y Rosario Ponce cuando estuvieron perdidos en la montaña, en el valle del Colca.

Según la versión de la propia Rosario, Ciro se levantó muy temprano y le dijo que iba en busca de las luces de Tapay. Rosario se quedó porque, según ella, estaba muy cansada. “Yo tengo muchas ganas de escucharla (a Rosario) para que nos cuente qué pasó a partir del 5 de abril en adelante”, sostuvo. ¿Qué pasó con Ciro?, ¿Qué camino tomó?, ¿Cómo sobrevivió ella?, ¿Qué comió?, ¿Dónde durmió? son estas y otras interrogantes que deberá responder la joven.

La defensa de Ponce presentó un escrito ante la fiscal pidiendo que se adelante la fecha de su manifestación dado que tiene exámenes en la universidad. O de lo contrario se haga esta diligencia vía videoconferencia desde Lima.

“Si no viene, tal como dicen sus abogados, la gente seguirá sacando sus propias conclusiones. Pero debe venir para no dilatar el proceso”, concluyó Medina.

La Entrevista e Interrogatorio en la Investigación Criminal – Parte I

Realizando las preguntas difíciles

Por Edward McDonough – Publicado en el blog Psicología Forense

Tal vez hacer la pregunta difícil en una entrevista o interrogatorio sea algo sencillo; pero, quién la hace, cómo la hace, cómo conseguir que una persona responda a la pregunta y sobre todo, cómo interpretar la respuesta, puede no ser tan fácil.

Ese es uno de los desafíos que enfrenta cualquier profesional de la seguridad pública o privada que trata de obtener información de un testigo o sospechoso en un asunto de investigación.

La clave para alcanzar resultados exitosos se debe, en principio, a una adecuada planeación y en siguiente lugar a la aplicación con maestría de técnicas de entrevista e interrogatorios.

PLANEACIÓN

Un investigador nunca debería comenzar una entrevista o interrogatorio sin una estrategia.

Los elementos de una adecuada estrategia incluyen esencialmente decidir la forma de acercarse a la persona, estudiar los detalles del caso, establecer el tiempo de duración apropiado, definir el lugar de la reunión y tener muy claro lo qué se espera obtener de la entrevista o interrogatorio mediante la realización de una secuencia específica de preguntas.

Acercamiento. Los investigadores poco experimentados a menudo comienzan cuestionando a cada persona que tiene que ver con un incidente bajo investigación. Pero los profesionales con mayor experiencia tienden a elaborar una lista de personas a entrevistar. Por ejemplo, si nueve cajeros y un gerente de banco tienen acceso a la bóveda de una sucursal bancaria donde hubo una sustracción interna de dinero, el investigador experimentado sabrá que tendrá mejor información entrevistando al gerente en primer lugar.

El gerente conoce las labores de sus cajeros, ubicación dentro de la oficina, situación económica y otra información que puede indicar quienes de sus cajeros tienen mayor posibilidad de ofrecer datos concretos o confesar su culpabilidad.

Por supuesto, los demás cajeros podrán ser entrevistados posteriormente si el enfoque inicial de la investigación no apunta claramente hacia el responsable del robo.

Conocer los detalles. En algunas ocasiones los entrevistadores hábiles no valoran la conveniencia de seguir un procedimiento establecido y hacer la tarea como se debe. Piensan que pueden obtener lo que necesitan en cualquier momento y no le dan la importancia al proceso de entrevista. Esto es un error.

Conocer y dominar con maestría los detalles que rodean el caso es algo esencial por varias razones.

Primero, si una persona entrevistada se percata de la falta de conocimiento y pericia del investigador o lo sorprende en un error de apreciación, la credibilidad del investigador se verá afectada y una persona culpable tendrá mayor confianza en si misma y podrá retirarse impunemente sin dar ninguna confesión.

Segundo, cuando un entrevistador esta armado con evidencia corroborada, tiene mayor margen de maniobra para aprovechar los huecos que deja el entrevistado y reformular preguntas para conseguir información adicional o la admisión de culpabilidad.

Tercero, un investigador bien informado tendrá mayor probabilidad en reconocer cuando una información obtenida durante una entrevista puede ser falsa o engañosa. Este conocimiento podrá ser utilizado contra la persona entrevistada que esta mintiendo.

Como parte del proceso de obtención de datos, los investigadores deben visitar el lugar de los hechos siempre que sea posible. Observar y analizar el lugar de los hechos dará siempre a los investigadores pequeños detalles y ese conocimiento puede ser utilizado para demostrar al testigo o sospechoso que está bien familiarizado con el manejo del caso, circunstancia que ayudará a poner mayor presión sobre las personas culpables para que hablen con la verdad.

Los investigadores deben también revisar los reportes y otros documentos relacionados con el asunto que se investiga, examinar evidencias físicas, inferencias, pruebas circunstanciales y desde luego, obtener información de los antecedentes personales de los sospechosos.

Los entrevistadores no deben tener temor en tomar notas durante la entrevista pensando que podrán perder la atención del entrevistado. Refiriendo las mismas notas y documentación del caso incrementa la probabilidad de que los entrevistados hagan precisiones para darle consistencia a sus declaraciones, además, junto con los demás preparativos, ayudará a fomentar y a animar a que las personas se conduzcan con la verdad.

Oportunidad. Es mejor conducir una entrevista tan pronto como sea posible después del evento, para aprovechar que los datos a recolectar aún están frescos en las mentes de las personas a entrevistar. Para un interrogatorio, sin embargo, es mejor no tener prisa hasta que el interrogador este armado con toda la evidencia o la mayoría de las pruebas corroboradas.

Un aspecto crítico es dedicar el tiempo suficiente para realizar una entrevista o interrogatorio. Si una persona a ser cuestionada denota que existe prisa en el investigador para acelerar o terminar la entrevista, simplemente esperará lo necesario hasta que el investigador mismo se vea afectado por la propia presión del tiempo, pero ahora en su contra.

Por ningún motivo, un investigador debe dar la sensación de estar desesperado y limitado en tiempo para obtener información o la confesión de un sospechoso. Este tipo de actitudes opera totalmente en contra del investigador y afecta severamente cualquier caso.

Cada interrogatorio es un proceso de ida y vuelta donde el sospechoso también esta analizando al interrogador. Las personas sospechosas pueden advertir oportunidad y asumir que saldrán bien libradas si perciben incomodidad y falta de preparación de parte del investigador. Por lo tanto, dentro de los límites legales que permite la ley, todo aquello relacionado con los interrogatorios, incluyendo el tiempo, deberán considerarse para dar al interrogador mayor fortaleza y hacer sentir a un sospechoso que él es el que está en desventaja.

En aquellos casos donde se realizarán entrevistas posteriores con testigos potenciales, es una buena práctica notificarles de antemano y programar una cita en los términos más convenientes para el manejo del caso. Una notificación anticipada al testigo le permite tener tiempo para reflexionar en sus observaciones y conocimiento de los hechos de tal manera que su declaración o testimonio sea más razonado.

Más aún, dado que los investigadores a menudo tienen que conducir muchas entrevistas para un solo caso, debe ser una práctica cotidiana la programación de las mismas pues son en realidad el único camino asequible para poder realizar su tarea con varios testigos en forma ordenada y efectiva.

El interrogatorio del primer sospechoso es otro asunto importante. Esto requiere de una decisión estratégica: si el investigador desea el elemento de sorpresa de su lado, simplemente debe buscar al sujeto e informarle de la entrevista sin anticiparle una llamada. Por supuesto, serán necesarios algunos arreglos con el superior del sospechoso para cubrir la ausencia de éste en sus actividades y no afectar en demasía en lugar de trabajo.

Algunos investigadores han encontrado, sin embargo, que anticiparle a un sospechoso que hay una cita para interrogarlo, da cómo consecuencia un incremento en la presión obligándolo a que “sude” la espera. Se entiende que la probabilidad de éxito de esta táctica depende del tipo de caso y la personalidad del sospechoso.

Ubicación. En todas las situaciones, una entrevista debe llevarse a cabo en un lugar privado para animar la confianza del entrevistado y mantener las distracciones al mínimo. Los investigadores pueden necesitar hacer arreglos especiales para proporcionar la atmósfera apropiada, como por ejemplo celebrar la entrevista fuera del horario de oficina o en un salón privado de hotel o en un restaurante. Incluso, puede celebrarse dentro de un automóvil.

Lo que debe observar un investigador en cuanto al sitio y ubicación varia dependiendo de si se realiza una entrevista o un interrogatorio.

Las entrevistas deberían llevarse a cabo en ambientes amigables, familiares y confortables que resulten convenientes para la persona que será cuestionada. El objetivo es colocar al entrevistado en una situación lo más cómoda posible tomando en cuenta que voluntariamente proporcionará información que puede resultar crucial para la resolución de un caso.

Por el contrario, un interrogatorio debería desarrollarse en un lugar poco confortable y donde no pueda sentirse apoyado un sospechoso tanto por otras personas como por las circunstancias del entorno dando de esta manera ventajas al investigador.

El investigador necesita tener control de la situación y por lo tanto hacer sentir a un sospechosos esta condición. Por este motivo, casi nunca es una buena idea interrogar a un sospechoso en su domicilio particular o en el lugar de trabajo.

Una sala de dimensiones entre unos 4 y 8 mts.2 sin elementos distractores (teléfono, cuadros, fotografías, póster, ventanales), pude ser suficiente. Idealmente la silla del interrogado deberá tener el respaldo recto sin descansa brazos y sin ruedas o mecanismo para girar sobre si misma.

Es importante, sin embargo, respetar siempre los derechos legales de los sospechosos. Por ejemplo, para evitar futuras reclamaciones por detenciones ilegales o alegatos concernientes a una privación legal de la libertad por parte de los investigadores, la persona interrogada debe sentir que tiene el derecho y facilidad de dejar la sala de entrevistas en cualquier momento. Por lo tanto, debe existir siempre una puerta sin cerradura en la sala de entrevistas y no estar bloqueado o impedirse el paso del sujeto si éste o ésta desean salir.

Observadores. Es una buena idea tener a la mano una tercera persona como observador cuando esto sea necesario. Por ejemplo, generalmente un investigador masculino no debería interrogar solo a una sospechosa. Una situación de este tipo puede prestarse a que una mujer alege conducta inapropiada o acoso sexual de parte del interrogador.

De hecho, una buena estrategia es que sea una mujer investigadora quien se encargue de todas las entrevistas hacia personal femenino, en cuyo caso un observador típicamente se hace innecesario.

Otra situación en donde es muy apropiado tener un observador a la mano es cuando el empleado de una compañía, tal es el caso de un investigador administrativo, un abogado del departamento legal, un auditor, un ejecutivo de recursos humanos o un funcionario de seguridad tiene que entrevistar a otro compañero o colega de la empresa. En tal caso, el observador puede verificar la información que recolecte de la entrevista y corroborar que el entrevistador actuó con ética y apegado a las políticas de la organización. A menudo, el personal de recursos humanos es quien lleva a cabo la función de observador.

Un observador no esta allí como un consejero del sospechoso. En algunos casos, cuando el sospechoso pertenece a un sindicato, normalmente se hacen acompañar de un representante de esta organización y esta presente durante el curso del interrogatorio.

Antes de entrevistar e interrogar a cualquier trabajador perteneciente a alguna organización sindical, cooperativa o unión de trabajadores, es conveniente e importante solicitar la asesoría legal respectiva para asegurar que se tomen los procedimientos mas apropiados.

Después de todo, decidir acerca de tener un observador durante un interrogatorio siempre es una cuestión difícil. Generalmente, en el curso de entrevistas no son invitados observadores pues se trata de reuniones no confrontacionales, pero si la entrevista en un momento dado se convierte en un interrogatorio, convendría llamar a una tercera persona para que observe el desarrollo de los cuestionamientos hacia el sujeto por interrogar y garantizar de esta manera que escuche, dado el caso, la confesión de culpabilidad.

En muchas ocasiones los investigadores experimentados piden a un colega que se mantenga próximo a la sala de entrevistas para cubrir la eventualidad de requerir una tercera persona observadora.

Dicha persona no participa activamente y casi siempre está realizando otras tareas en el exterior, pero se encuentra justo ahí donde es conveniente y escuchando discretamente el desarrollo del interrogatorio ya que con este propósito suele dejarse semiabierta la puerta de la sala de entrevistas.

Aun, si un investigador decide no incorporar al observador hacia el interior de la sala, éste se encuentra lo suficientemente cerca para corroborar cualquier alegato que aclare los inconvenientes.

Lea aquí la segunda parte

La Entrevista e Interrogatorio en la Investigación Criminal – Parte II

Lea aquí la primera parte

TÉCNICAS

A través de los años, se han mantenido dos técnicas conocidas y aceptadas generalmente para el manejo de entrevistas e interrogatorios: Kinésica y Reid.

Las dos comparten algunos elementos en común, pero también cada una tiene una visión diferente tanto como maneras de observar las conductas, características de los sujetos que se comportan engañosamente y enfoque sobre cuál es el método de manejo de entrevista que trabaja mejor para provocar que se revele la conducta de culpabilidad de sujetos bajo investigación.

Un investigador debiera conocer, aprender y aplicar elementos de las dos técnicas. Mejor aún, aprender otras disciplinas además de Kinésica y Reid e identificar cuál de todas estas herramientas le acomoda mejor y desarrollar un propio estilo combinando todas las técnicas desde una perspectiva ecléctica.

Técnica Kinésica. La entrevista kinésica reconoce e interpreta un amplio rango de conductas conscientes e inconscientes, verbales y no verbales que exhiben típicamente las personas cuando son sometidas a interrogatorios.

Mientras más definido sea el patrón de conducta que se observa en una persona, mayor seguridad podrá tener un interrogador respecto a si dicha persona se esta conduciendo evasivamente o con falsedad.

Es importante destacar que un principio básico de la técnica kinésica establece que ningún síntoma o signo conductual por si sólo indica una prueba absoluta de que alguien está mintiendo.

Es el conjunto de síntomas -un síndrome- lo que puede permitir a un investigador interpretar con mayor certeza si un sujeto dice la verdad o está mintiendo.

Un interrogador podría inferir frecuentemente situaciones de engaño poniendo atención a los elementos que se leerán a continuación.

Conducta verbal. La conducta verbal incluye no sólo cómo las palabras son utilizadas en la dicción, sino también la forma de hablar, por ejemplo la vacilación, el quedarse callado repentinamente, el exceso de camaradería en el discurso y el entusiasmo por querer cooperar en una investigación.

Incluye también la naturaleza de la comunicación, tal es el caso de responder una pregunta con otra pregunta, responder repitiendo la misma pregunta recibida, o tratando de mostrar credibilidad invocando a Dios o a la religión (“Lo juro por Dios”). También los lapsos reales o de aparente pérdida de memoria durante un interrogatorio quedan comprendidos dentro de la conducta verbal.

Respuestas divergentes. Las respuestas dadas en una entrevista ya sea por personas culpables o por personas inocentes entran en dos distintos tipos de patrones conductuales. Cuando se pregunta por ejemplo, ¿Puede usted explicar por qué sus huellas digitales fueron encontradas en el escritorio donde se perdió el dinero? la persona inocente probablemente diría algo parecido a, “Eso no es posible porque sencillamente yo no lo hice”. Una persona culpable, por el otro lado, probablemente ofrecería algún tipo de excusa por haber tocado el escritorio, como por ejemplo, “Necesité una pluma y así fue que abrí el cajón para ver si hallaba alguna”.

En un caso documentado por un investigador donde alguien había enviado cartas amenazantes al director general de una empresa se había logrado tener una lista de tres sospechosos, todos ellos empleados de la misma compañía. Durante la entrevista con la persona que encabezaba la lista, el investigador tomó una de las cartas que se encontraba dentro de una bolsa de plástico transparente para manejo de evidencia y la depositó sobre la mesa. El papel de la carta estaba cubierto con polvo que revelaba impresiones dactilares visibles sobre la carta.

El investigador entonces le preguntó al primer sospechoso, “¿Hay alguna razón por la que tus huellas digitales se encuentran en esta carta?” Esta acción convencía al sujeto de que el investigador había hecho bien su trabajo. La persona entonces manifestó una pobre historia acerca de tomar una hoja de papel y dejarla sobre su escritorio de donde seguramente la habría tomado la persona que escribió las notas amenazantes.

Eventualmente esta persona admitió haber escrito las cartas. (No es ilegal utilizar este tipo de sutiles trampas por parte de un investigador para conseguir alguna admisión de culpabilidad)

Un interrogador podría también preguntar, “¿Cuál cree usted que sería el resultado si llevamos a cabo una examen del polígrafo sobre este incidente?”

La persona inocente respondería normalmente algo como, “Bien, adelante no hay problema, pasaré la prueba”. Una persona culpable podría tratar de explicar por qué él o ella no confían en ningún aparato, mencionando que además se pone nerviosa. O tal vez, alegaría y cuestionaría la legalidad o admisibilidad de este tipo de pruebas.

Por supuesto, contestaciones como “Soy muy nerviosa” o cuestionamientos respecto de la legalidad del polígrafo no necesariamente indican que una persona sea culpable. Una persona inocente podría explicar razonadamente sus puntos de vista del porqué piensan que fallarían una prueba de este tipo.

Conducta no verbal. Tomando en cuenta el amplio espectro del lenguaje corporal, la conducta no verbal usualmente se manifiesta por si misma como una reacción hacia una dificultad o a una pregunta directa que pretende extraer la verdad.

Los entrevistadores siempre deben poder mucha atención al lenguaje corporal.

Si una persona se sienta en una posición erguida y relajada al principio de una entrevista, pero cruza sus brazos cada vez que se le hace una pregunta relevante o provocativa puede tratarse de un signo indicativo de engaño.

O, si una mujer se frota la nariz cada vez que ella dice “No, yo no lo hice” y este gesto sucede solamente en el transcurso de la entrevista y en preguntas incisivas, se trata entonces también de una persona que probablemente esté mintiendo.

La esencia para identificar signos reveladores de la conducta no verbal es observar el patrón de comportamiento de una persona y cómo ella responde y reacciona a las preguntas relevantes en comparación a cómo responde a preguntas normales o no amenazantes durante el transcurso del interrogatorio. Como contraste, un sujeto que se frota la nariz raramente puede indicar que solo tiene comezón.

Técnica Reid. La técnica siempre comienza con una entrevista no acusatoria y cuando es el momento apropiado se orienta la sesión hacia un interrogatorio. La etapa del interrogatorio está basada en nueve componentes.

Esos nueve componentes, en forma abreviada son los siguientes:

Confrontación positiva. El interrogador primero adopta una posición acusatoria dominante asumiendo confiadamente que el interrogado es culpable y esperando la reacción del sujeto para evaluarla. Entonces el interrogador utiliza lo que en la técnica Reid se conoce como una “declaración de transición” para conseguir que el sujeto admita la culpa.

Una declaración de transición es una razón articulada (inferencia consistente) por el investigador a efecto de orientar el interrogatorio hacia su terreno.

Una vez que el interrogador ha manifestado su certidumbre sobre la culpabilidad de un sujeto, debe necesariamente continuar con otras inferencias que permitan explicar y probar el porqué y el cómo es que el interrogado cometió un delito.

Desarrollo del tema. El investigador ayuda a que el interrogado desarrolle aspectos temáticos que minimicen o justifiquen el motivo de un delito apelando a aquellas circunstancias que el interrogador crea más apropiadas en función del tipo de personalidad del sujeto. De esta forma, una persona culpable ya habrá racionalizado la conducta cometida y las posibilidades de que admita su responsabilidad pueden haberlo dejado preparado para confesar.

Algunos temas específicos, de acuerdo a Reid, incluyen decirle al sujeto que otras personas habrían hecho lo mismo que él bajo las misma circunstancias, reduciendo de esta forma la gravedad del delito y sugiriendo por ejemplo que el “dueño de la empresa puede aceptar algunos incidentes de robo dependiendo de la situación”

Manejo de negaciones. Aquí el interrogador intenta persuadir al sujeto de que no es conveniente para él negar su implicación en los hechos. Los indicadores no verbales que suelen aparecer durante una posible negación incluyen la inclinación hacia delante en la silla donde se ubica el individuo como deseando retirarse, extender la mano tratando de llamar la atención y captar la mirada del interrogador, o abrir la boca dando la impresión de querer hablar. También, un indicador verbal sobre este punto es la petición de querer hablar por parte de un inculpado.

Después de escuchar la petición de hablar por parte del interrogado, por ejemplo, un interrogador debería atajar la solicitud y expresar un comentario que desapruebe el intento de negación (Nota: en la técnica llamada W-Z de los expertos Wicklander y Zulawsky se utiliza además un signo no verbal de alto con las manos dirigidas hacia el sujeto interrogado y moviendo la cabeza hacia un lado como queriendo que el sujeto interprete algo parecido a “Ese no es el tema, volvamos al punto”. Este ademán se conoce técnicamente en la técnica W-Z como el emblema de alto).

También en uno de los estudios documentados de Reid, los autores describen este procedimiento en la forma siguiente: “El tipo de comentario suele comenzar con una referencia acentuada sobre el nombre de la persona (Ejem. “¡José!”), seguido por algo parecido a, “antes de que digas algo más, déjame explicarte que delicado es este asunto”, o, “Escucha, quiero que entiendas esto”. Estos comentarios deben, por supuesto, estar respaldados por gestos tales como romper el contacto visual y mantener en alto una mano haciendo una señal de “alto”.

Objeciones inminentes. Como lo define Reid, una objeción es una declaración realizada por un sujeto como una excusa o razón del porqué una acusación es falsa, tal como afirmar que no se poseía un arma de fuego cuando se cometió un robo con violencia.

Los investigadores deben desechar generalmente este tipo de objeciones. Si por ejemplo, una persona expresa no haber cometido un robo porque no tiene un arma propia, dicha objeción puede ser manejada en la forma siguiente: “Me agrada que digas eso José, porque eso me aclara que no fue tu idea meterte en este asunto, que uno de tus conocidos te involucró dándote el arma y entonces toda esta bronca por eso pasó.

Como ves José, si tú tenías el arma y la llevabas esa noche lista para usarla y matar a alguien que se cruzara en tu camino, eso es una cosa. Pero si el otro tipo te la puso en tus manos para usarla sólo para espantar, eso es otra cosa también”.

Atención. Captar y mantener la atención de un sospechoso es también un aspecto clave. Un interrogador debe reconocer el punto donde el sospechoso esta psicológicamente seguro de si mismo para superar un interrogatorio, de tal manera que en determinado momento el investigador utilice técnicas invasivas de acercamiento físico y técnicas verbales para dominar y controlar la atención del sujeto.

Mantenerse quieto y evitar el contacto visual son dos signos de que el sujeto esta en otro asunto. El rostro de la persona no reflejará emociones y comenzará a cruzar las piernas. Las técnicas para recuperar la atención incluyen que el investigador mueva su silla más cerca del sujeto de una manera gradual y sin obstrucciones. Al mismo tiempo, el interrogador puede moverse dentro de la línea de visión de la persona para restablecer el contacto visual.

Pasividad. El investigador debe saber como manejar la conducta pasiva de un sospechoso, al tiempo que esta actitud puede tratarse de un indicador de que la persona esta lista para admitir su culpabilidad. En estas circunstancias el interrogador debería hacer un resumen del porqué la persona cometió el delito, observando atentamente las reacciones ya sea que el sujeto acepte o rechace las razones que manifestó el investigador.

Preguntas alternativas. Para obtener una admisión de culpabilidad, el interrogador hace una pregunta con sólo dos posibles respuestas, ambas incriminatorias. Un ejemplo es, “¿Tomas el dinero cada vez que te encuentras trabajando o sólo cuando realmente lo necesitas?”. Otra pregunta sería, “¿Gastaste todo el dinero en diversiones o solamente utilizaste parte de él para pagar tus deudas?”.

Detallando eventos. El investigador debe obtener los detalles incriminatorios del sujeto para establecer una admisión de culpabilidad completa e identificar las discrepancias y la falta de concordancia en la historia que expresa el interrogado.

Los métodos para lograr este propósito deben utilizar palabras que eviten dramatizar y exagerar los hechos. En tal sentido un interrogador puede preguntar “¿Cómo cuántas veces usaste el cuchillo?” en lugar de “¿Cuántas veces la acuchillaste?”

Declaraciones escritas. En esta etapa un interrogador debe convertir una confesión oral en una confesión escrita. Se trata de un aspecto vital que las declaraciones sean estructuradas de tal manera que soporten la admisión de culpabilidad verdadera del sospechoso y una voluntad natural de expresar la confesión. Revisar las declaraciones escritas por testigos a menudo son rechazadas por los propios demandantes argumentando que éstas no fueron escritas por ellos o que lo declarado obedece a palabras que les fueron dictadas. Por esta sencilla razón es imperativo que un sospechoso incluya en su confesión escrita los detalles del delito que solamente él puede conocer de los hechos realmente sucedidos.

Lea aquí la tercera parte

La Entrevista e Interrogatorio en la Investigación Criminal – Parte III

Lea aquí la segunda parte

OTRAS TÉCNICAS

Aunque las técnicas Kinésica y Reid son ampliamente conocidas en el medio de la seguridad pública y privada como efectivas, no siempre sólo con una de éstas técnicas puede tenerse una solución completa para el manejo de las entrevistas e interrogatorios.

Cada persona, cada investigación, cada entrevista o interrogatorio es único y mientras el investigador conozca y domine varias herramientas metodológicas, tendrá mayores posibilidades de resolver un caso.

En cualquier investigación, el investigador debe aplicar un repertorio personal de habilidades de entrevista e interrogatorio que le resulten apropiadas y efectivas.

Existen muchos otros tipos de técnicas para analizar el lenguaje verbal y corporal que son utilizadas por los entrevistadores. Varias de estas técnicas incluyen la aplicación incremental de la presión psicológica hacia el sujeto.

El proceso de interrogatorio descansa en la premisa de que, bajo situaciones de estrés, alguien que está mintiendo o reservando información de un caso tenderá a experimentar algún tipo de desorden interno y este conflicto psicológico se manifestará por si mismo en una serie de signos verbales y no verbales.

Un entrevistador efectivo sabe como aumentar el nivel de presión sobre una persona para que seguidamente se incrementen los indicadores verbales y no verbales que habrá de interpretar en su momento.

Recomendación clave: los interrogadores deben tener siempre presente que están utilizando una herramienta poderosa pero imprecisa dentro del proceso de cuestionamiento a cualquier persona, así que deben conducirse con responsabilidad y aplicar este recurso cuando lo demanden las circunstancias.

Un buen interrogador puede conseguir que una persona inocente admita alguna culpabilidad manejando indiscriminadamente la presión psicológica. Sin embargo, el objetivo final de una entrevista e interrogatorio es descubrir la verdad de los hechos y no la de obtener una falsa admisión a cualquier costo.

Con esto en mente, se enuncian brevemente otras técnicas:

Silencio. Esperar a que el sospechoso hable. La mayoría de la gente se incomoda con el silencio y comienza a hablar solamente para romper la tensión. Conseguir que un sospechoso diga algo es mejor que el silencio, ya que podrá revelar nueva información o parafrasear algo que dijo anteriormente y que podrá aclarar el significado de lo declarado.

Empatía. Empatizar con el sospechoso, tal vez compartiendo una experiencia personal. El objetivo es minimizar el sentimiento de culpa o la pena por una conducta ilícita cometida para que le resulte menos difícil emitir una confesión. El interrogador podría decir algo como, “Cualquier persona en tu misma posición seguramente habría hecho lo mismo”. Un tono y trato gentil tocando amablemente el brazo o la espalda de la persona ayudaría a reforzar la actitud de empatía por parte del entrevistador.

Apelar a las emociones y a la espiritualidad. A menudo las personas responsables de un delito están desesperadas en descargar su culpa porque les causa una gran peso en su “alma”, de tal manera que un investigador puede proceder apelando a las emociones del sujeto como la religión, la espiritualidad, la ética o la moral. Por ejemplo, “Yo sé que esto te está afectando porque eres una buena persona. Si te libras de esa carga te sentirás mejor”.

Señalar signos de culpabilidad. Otro camino para incrementar la presión en un sospechoso es decirle abiertamente que esta manifestando síntomas típicos de culpa. Ejemplo, “Tu boca parece muy seca y mantienes cruzados los brazos cada vez que te pregunto sobre el dinero perdido. Eso esta indicando que no estás diciendo la verdad”

Estar listo para el golpe. Buscar la admisión de culpabilidad cuando el sospechoso manifiesta buena disposición para cooperar o parece estar listo para confesar. Un signo efectivo que denota que el sujeto está en esta situación es cuando pregunta, “¿Qué le pasará a la persona que hizo esto?” En este caso, el interrogador puede responder, “¿Estás diciendo que tú lo hiciste?” O, utilizar también el camino de la empatía puede ser muy efectivo, aquí el interrogador podría decir “Eso depende, porque esto parece haber sido un error cometido por una buena persona”

Transmitir que se sabe todo. Después de hacer una pregunta, destacar que se sabe la respuesta. Para ilustrar: “Hemos entrevistado a un número importante de personas sobre este asunto y tenemos demasiada información y pruebas. Así que quiero que pienses con cuidado lo que vas a contestar”.

Ofrecer una oportunidad para mentir. Dar al sospechoso una posibilidad de mentir, sugerir un escenario que se sabe es incorrecto y escuchar si el sospechoso concuerda.

Quitar la mira del sospechoso. Otra táctica efectiva es preguntar al sospechoso que externe su opinión del delito. Esto incluye preguntarle cómo él podría haber cometido el delito o porqué alguien habría de cometerlo. También se le podría preguntar qué debería sucederle a la persona culpable del crimen.

Una persona inocente generalmente dirá que castiguen con toda la ley al responsable mientras que alguien culpable recomendará cierta indulgencia.

Usar el engaño con moderación. Es legalmente aceptable proporcionar falsa información o sugerir que se tiene evidencia que no existe. La clave aquí es ser muy cuidadoso para no perder credibilidad ante el sospechoso mencionando algo que él sabe no es cierto o provocar con la mentira que una persona inocente confiese algo que no cometió.

Algunas veces los entrevistadores omiten otras fuentes de información para ampliar el análisis de un caso, confiando en que pueden obtener lo que necesitan directamente de las entrevistas. Esto es un grave error.

Virtualmente, cada investigación requiere de entrevistas e interrogatorios. Dominar las técnicas para cada caso es un camino indiscutible en el descubrimiento de la verdad.

ENTREVISTA VS. INTERROGATORIO

Los investigadores comúnmente llevan a cabo entrevistas convencionales y confrontaciones más intensas como los interrogatorios, llamados también en el campo corporativo, “entrevistas adversariales”. Estas actividades son parte de un mismo proceso de búsqueda de la verdad pero utilizan diferentes tipos de aproximaciones hacia los sospechosos y también sirven a diferentes propósitos.

Las entrevistas generalmente se llevan a cabo para obtener información básica de hechos y antecedentes de un caso a efecto de realizar un proceso investigativo. Esto involucra buscar a testigos y otras personas que pueden tener información útil relacionada con el caso. Otra razón para manejar una entrevista es obtener información de antecedentes acerca de procesos y procedimientos.

Por ejemplo, un caso donde hay dinero perdido de la bóveda de valores de la empresa sería importante determinar el proceso estándar utilizado para transferir dinero en efectivo a la bóveda de tal manera que el conocimiento preciso de esta actividad sirva como punto de partida de las investigaciones.

En este sentido, el investigador puede mas tarde establecer cuando debe interrogarse al personal de la bóveda para saber si los empleados siguieron el procedimiento y si alguno de ellos se conduce con engaños respecto del proceso normal de manejo y transferencia de efectivo.

Una entrevista efectiva se lleva a cabo en un ambiente amistoso con cierto tono formal. No es adversarial o confrontacional, al menos en el principio.

Es sencillamente una forma de obtener información haciendo preguntas a personas con buena disposición. Además, en las entrevistas comúnmente se identifica a otras personas que serán entrevistadas donde se observarán sus reacciones y se buscarán signos de ocultamiento de datos o de malas interpretaciones acerca de un caso. Las personas que se ajusten a esto último serán candidatos para ser interrogadas.

Teóricamente, al menos, nadie es considerado sospechoso en el comienzo de un caso, aunque muchos investigadores creen saber quién es el culpable aun antes de desarrollar la primera entrevista.

Un interrogatorio, a diferencia de la entrevista, esta diseñado para lograr que un sospechoso confiese su participación o acepte su culpabilidad en los hechos.

Es la naturaleza no cooperativa de las personas la que permite establecer a quién se entrevistará o interrogará. Los interrogatorios no sólo se aplican a sospechosos de un delito, sino también a quien está ocultando información.

Notas:

· El autor del trabajo original es el Sr. Edward McDonough, CPP, CFE, director de seguridad de la firma Tyco FIRE en los Estados Unidos y miembro del consejo de certificación profesional de ASIS International.
· Traducción, adaptación y complementación del idioma inglés al español por Carlos Ramírez Acosta, CPP, CPO, director de la firma PRISMA Consulting Latinoamérica y miembro del Capítulo México de ASIS International.