Por un buen periodismo

Por Augusto Alvarez Rodrich – Publicado en La República el 1ero. de Octubre del 2013

Siete temas cruciales para la prensa hoy en el Perú.

1. Libertad de expresión. Hoy existe en el Perú un entorno razonable para la libertad de expresión, pero hay un conjunto de amenazas importantes. Para empezar, especialmente fuera de Lima, donde algunos creen que la agresión al periodista –incluyendo el asesinato– es una manera efectiva de parar la investigación sobre una fechoría.

2. El poder y la prensa. Ha desaparecido el temor de algunos de que el presidente Ollanta Humala se comportara frente a los medios como lo hacía Hugo Chávez en Venezuela o como lo hace Rafael Correa en Ecuador. Pero le haría bien cambiar su actitud frecuente de creer que el periodista es su enemigo.

3. Amenazas legislativas. Hay normas que son un peligro para la libertad de expresión, como las que establecen penas de cárcel al periodista que revele información militar, o proyectos como el del negacionismo que debe descartarse por ser una amenaza a la libertad de opinión y porque es un absurdo que no ayudará a combatir al terrorismo que es lo que, aparentemente, persigue.

4. Acceso a la información pública. Es un elemento fundamental de una democracia y crucial para el periodismo, pues permite que las personas puedan acceder a la información que obra en poder de las entidades públicas, fomentando la rendición de cuentas por parte de los funcionarios públicos sobre las decisiones que toman y, con ello, una fiscalización ciudadana de la gestión pública. Su avance en el Perú es precario debido a la poca vocación de las autoridades por la transparencia, empezando por los propios presidentes –de ahora y de antes– que no quieren revelar cabalmente sus declaraciones juradas.

5. Periodismo de investigación. Hay, sin duda, algunas expresiones valiosas, pero estas van decayendo por el recorte de presupuestos en las redacciones para este fin. Una señal: el periodismo peruano no destaca en las premiaciones regionales en este género. Se trata de un factor crucial para que el periodismo ejerza su función de fiscalización.

6. Periodismo de calidad. El periodismo peruano tiene expresiones valiosas, pero también otras que son deplorables. Dos ejemplos recientes de periodismo nauseabundo fueron recordados el domingo por Rosa María Palacios aquí en La República: la cobertura de algunos medios sobre Eva Bracamonte y Rosario Ponce.

7. Concentración de la propiedad. La compra de Epensa por el grupo El Comercio constituye hoy la principal amenaza a la competencia en el sector, a la pluralidad informativa y la libertad de expresión, e implicará un enfrentamiento o aconchabamiento –igualmente malo– con el poder político que, más temprano que tarde, perjudicará significativamente a todo el periodismo peruano.

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María Mendoza y un recorrido por el periodismo peruano durante el siglo XX

LaPrensa.pe conversó con la periodista y autora de 100 años de periodismo en el Perú (Universidad de Lima, 2013), uno de los grandes éxitos editoriales de la reciente Feria Internacional del Libro.

Por José Miguel Silva – Publicado en La Prensa el  26 de agosto del 2013

Con casi dos décadas entregadas a la formación de periodistas en las aulas de la Universidad San Marcos y más recientemente en la Universidad de Lima, la periodista María Mendoza Michilot también se dio un tiempo para aportar con una publicación fundamental: 100 años de periodismo en el Perú (Universidad de Lima, 2013).

En dos tomos muy bien armados, Mendoza realiza una nutrida recolección de hechos, personajes y sobre todo de situaciones ocurridas dentro y fuera de las redacciones peruanas durante el siglo XX.

Como bien refiere la propia autora, su investigación puede ser leída no solo por periodistas, sino también por cualquier persona interesada en los sucesos que marcaron el devenir del periodismo, un apasionante oficio.

En los inicios del periodismo en el Perú ocurría algo que hoy no podría contemplarse como posibilidad: los medios tenían una función altruista, al servicio de los indígenas, de los más pobres…

Lo que ha hecho el periodismo es reflejar las realidades de sus contextos. En esos años, esos eran los temas no resueltos, eran temas de fondo. Sí creo que había una mayor preocupación, porque a través de la prensa se ventilaron esos asuntos porque no había otros canales de discusión. Ahora, si lo comparamos con la actualidad, evidentemente hay una suerte de despreocupación en algunos medios en discutir los grandes temas de fondo. Por eso las críticas de que divagamos entre lo espectacular y la espectacularización, pero los temas de fondo están ahí, existen y simplemente falta tocarlos.

Desde los inicios del periodismo, los medios de comunicación tomaron posición por algún candidato o por alguna opción política. ¿Por qué esto no pudo cambiar incluso a finales del siglo XX?

Al parecer, hay una suerte de cordón umbilical que une a la prensa con los políticos. Hay un autor que menciono en el libro que analiza la relación como “antagonistas complementarios”. Él dice que siempre la relación de la prensa con la política ha sido muy complementaria. Ambas partes se necesitan y, al mismo tiempo, miran hacia objetivos diferentes. Lo que yo he notado es que en la época que tú señalas el compromiso de los medios con la política era más abierto. El periódico no tenía ningún tapujo en decir que iba a apoyar a un candidato determinado. Era un compromiso evidente. Luego, a partir del 80 y del 90, los compromisos se camuflan, como que se ocultan y se convierten en tácitos.

A pesar de esto que usted dice, los periódicos cada vez se venden más y la gente los compra en el kiosco. ¿Por qué la gente no tiene una noción de objetividad y va y compra lo que le gusta?

La gente va y compra el periódico que cree que coincide con él. Las teorías de la comunicación nos han explicado eso, nos dicen que los medios de comunicación difícilmente cambian actitudes, lo que hacen es sobre todo confirmarlas y ratificarlas. Te encuentras con gente que lee un periódico que tú jamás leerías, pero esa persona se siente gratificada, probablemente porque ese diario le dice lo que quiere leer. Ahí vemos un usuario que no es pasivo, sino que sabe lo que le están dando.

Si bien su libro habla de la situación en Lima, ¿cómo era la prensa durante el siglo XX en provincias?

No estudié el fenómeno en provincias. Hay algunos recuadros (en mi libro) que registran algunas publicaciones representativas y emblemáticas de cada localidad. La impresión que tengo es que eran publicaciones muy localistas. Lo que tenemos ahora es un fenómeno diferente. Probablemente habría que ver los índices de lectoría de publicaciones de provincias y descubriríamos que hay varias que (siendo de la zona) son las más leídas. Por lo mismo que mencionamos hace un rato, la gente busca información que requiere y necesita.

También usted dedica varias páginas al diario La Prensa, un medio con una historia fascinante y que rompió esquemas. ¿Por qué desapareció?

Al parecer hubo varios factores, que fueron desde los más crematísticos (como el tema de la publicidad), hasta cuestiones que he recogido de otras fuentes, que van en torno a que La Prensa no se había preparado para la devolución. En tercer lugar, ya no estaba Pedro Beltrán. Cuando los periódicos fueron devueltos, sus dueños originales ya no estuvieron. No sé si eso fue elemento de peso, pero fue una pena. La Prensa tuvo una historia fascinante y es uno de los periódicos al cual le pasó de todo. Nació por la impronta de un grupo y en el camino, y eso lo digo en mi libro, fue el primer diario que tuvo que cambiar su línea editorial porque llegó otro dueño y así lo decidió.

Durante el gobierno de Leguía, La Prensa la pasó realmente mal…

La Prensa, que había sido oposición, se convirtió a la fuerza. Este periódico fue expropiado por Leguía y entonces le dijeron que ahora debía ser “leguiísta”. Más adelante, el diario supera esta etapa, regresa a sus propietarios e inicia un proceso diferente. Yo cito a Juan Gargurevich, quien hace un muy buen recuento de las etapas por las que pasó este periódico.

¿Qué le daba plus le daba a La Prensa que haya abogados en sus redacciones?

Al parecer esa es la impronta que le pone Beltrán. Dice Salazar Larraín en testimonio recogido que Beltrán pensaba que la gente que venía de derecho podía ser el recurso que necesitaba la información. ¿Por qué? Porque el abogado era el conocedor, el abogado era el que conocía una realidad y todas sus vertientes, no solamente del derecho. Pero esa idea de que en los periódicos hay muchos abogados es cierta. Los abogados han estado muy ligados históricamente al periodismo. Luego, Salazar Larraín dijo que cuando él entró las cosas cambiaron: ya no buscaban abogados, sino gente de letras. Hay un cambio en lo que había sido el capital humano de la prensa pero creo que el abogado era este personaje que tenía una perspectiva de las cosas macro. Ahora podríamos hablar de los sociólogos, antropólogos. Es un período en el que el periodismo no es el periodismo moderno. Los que hacían periodismo eran empíricos, no habían estudiado periodismo.

¿Hay algún momento en el que empieza este boom de las escuelas de periodismo?

La escuela más antigua es la Universidad San Marcos, pero eso no marca el desarrollo de la profesionalización del periodista. A partir de los 50, hay una mayor preocupación porque el periodista sea profesional, pero yo creo que van a pasar muchas décadas para que eso se cumpla. Estamos hablando de los años 60, 70, en donde hay una mayor preocupación por ello. Aunque yo creo que en la práctica, podíamos estar hablando de los 90 y en los centros laborales ya te están pidiendo ser graduado. Son pocos los periodistas que en la década del 80 salen de la escuela de la PUCP. Luego desaparece la escuela de la Católica de donde salieron muchos profesionales graduados. Lamentablemente desaparece esta escuela y luego vienen todas las universidades privadas.

¿Cuál cree que fue la época más negativa de la prensa en la historia del Perú?

Para mí, la más terrible fue la de Fujimori. En ese régimen se multiplicaron las cosas ocurridas durante el gobierno de Leguía. En el oncenio se expropió un periódico y al expropiarlo generó una corriente de temor para que nadie más alzara la voz. Es decir, promovió algo terrible: la autocensura. Leguía también generó una prensa palaciega, es decir “que se subió al carro”. Todo esto se multiplicó con Fujimori. Si bien los diarios no se expropiaron al comienzo, sí hubo un intento de expropiación en 1992, que felizmente fue parado por la protesta internacional. Años después hubo una “toma sin toma”, a través del dinero se compraron las líneas editoriales.

A través del dinero…

Así es. Y eso es peor. Hay un libro muy bueno de Pedro Planas que se llama La República autocrática y allí analiza el proceso de Leguía, pero todo lo que dice parece que estuviera describiendo a Fujimori. El símil que se hizo en los 90 fue ese. En retrospectiva, como dice Mirko Lauer, el fujimorato multiplicó lo de Leguía bajo otras herramientas como por ejemplo las nuevas tecnologías.

En una parte de su libro también se habla de lo ocurrido en Uchuraccay. Es triste y contradictorio quizás que en la propia prensa no haya una respuesta concreta y final de lo que ocurrió hace 30 años.

Encontré una decisión de la Comisión Internacional de Derechos Humanos en el sentido de atender los reclamos de las familias, porque son ellos quienes están mayormente inconformes con la versión brindada. A raíz de ese pedido de los familiares es que se pide cuentas al gobierno de García. Lo que él hizo fue reafirmar lo que en su momento se dijo (la versión oficial). Sin embargo, esto no ha cerrado el caso. La Comisión de la Verdad también se refiere a este caso y retoma muchas cosas que en el pasado no se creían. Creo que es un caso muy triste, podría decirse que sí es la tragedia más grande del periodismo en este siglo. Mira, en la década del 20 o 30, yo me quedé muy impresionada al ver que los periodistas no se defendían con la palabra, sino con revólveres. El tipo tenía un lapicero en un bolsillo y un arma en el otro. ¿Qué tipo de sociedad es esa? Ese es un punto de violencia muy dramático. Probablemente Uchuraccay pone otra vez en el tapete el tema de la violencia y el periodismo, en la que el periodista se convierte en víctima, por su tarea de informar.

Cuando uno se forma para periodista no lo hace con la idea de ser mártir…

Creo que esto ha sido una de las cosas más graves que han sucedido, que el periodista no sea un portador de noticias, sino “la noticia” en sí. Efectivamente, no nos formamos para ser mártires, por ende, en una sociedad que permite eso, algo no está marchando bien, o en el Estado, o en los factores sociales o quizás en la misma prensa.

Ya durante la época del terrorismo. ¿Cómo evitar que un medio no sea una espacio de propaganda de la violencia de Sendero y del MRTA?

La experiencia fue la que enseñó eso. El terrorismo fue un fenómeno que no logramos asimilarlo como tal. Apareció y en esta idea de que Lima es Lima y el resto del Perú no sé, como que todo lo que pasaba en provincias era extraño. Lo que hizo la prensa fue recurrir al expediente policial. Perros colgados en los postes, las caídas de torres de luz. No estuvimos preparados para recoger eso. Es cierto, estábamos ante un fenómeno nuevo, pero creo que no se supo atender a la urgencia que se presentaba. Recuerdo en el gobierno de Alan García una reunión en Palacio con los directores de los medios para hablar sobre esto. Me parece que fue Genaro Delgado Parker quien dijo “hemos decidido poner un hasta aquí”. Es decir, nos fuimos al otro extremo, el callar. Te cuento esto para decirte que hemos pasado de unas posiciones a otras sin evaluar mucho el “qué estamos contribuyendo”. Es reflexión no se dio.

¿Lo ocurrido con la prensa durante el gobierno de Velasco justifica la alerta constante que existe en defensa de la libertad de prensa?…

No es por Velasco mismo, sino por lo que significa la interrupción del Estado de derecho. Así como acá tuvimos a Velasco y luego a Morales Bermúdez, en esa época toda América Latina estaba envuelta en esos movimientos. Hoy el mundo ha cambiado, ya no se piensa en un golpe de Estado. La interrupción del Estado de derecho es una cosa impensada. Los militares tienen sus roles y la sociedad civil los suyos. Creo que el tema va más allá de Velasco y llega a una suerte de maduración de nuestras autoridades en torno a que nada justifica la interrupción del orden legal. Creo que el Perú ha madurado en este sentido. Un cúmulo de experiencias nos ha enseñado que la interrupción del Estado de derecho es nociva.

SOBRE EL LIBRO

¿Cuánto tiempo tomó y quiénes estuvieron detrás de esta publicación?

La investigación fue realizada durante varios años. Formó parte de un esfuerzo institucional de la Universidad de Lima liderado por Ricardo Bedoya. En realidad empezamos varios y la idea era esta, sacar la historia de los medios de comunicación. Del grupo, finalmente concluimos cuatro. Ricardo hizo la parte relacionada al cine. José Perla analizó la historia del derecho en la comunicación. Luego, Emilio Bustamante analizó la historia de la radio y bueno, yo fui la última en terminar la parte relacionada a los periódicos.

No es un libro dirigido únicamente a periodistas…

No, creo que no. La inclusión de contexto en algunos recuadros puede ser muy útil para analizar diferentes partes de nuestra historia en la vida nacional al amparo de la prensa. Como digo en la introducción, esta es la versión de una periodista. Yo no soy historiadora. Encontré en la revisión de los contextos una manera de explicar el quehacer de la prensa. Así como te he dicho que la prensa caminó muy de la mano con la política, también es imposible entender nuestro desarrollo sin los contextos. La prensa es a los contextos como los contextos son a la prensa. Es una relación indisoluble.

La crisis ética en la prensa de Tumbes

Tumbes, es una de las regiones más pequeñas del país, pero quizás la más grande en problemas.

Por Marlon Castillo – Publicado en lamula.pe el 12 de Marzo del 2013

La delincuencia y la corrupción en la zona fronteriza va galopante en un campo abierto y sin obstáculos; las invasiones de terreno, la contaminación de los manglares y la depredación de bosques, están a la orden del día; el contrabando de combustible, tránsito de droga, de municiones, de dólares falsos y la trata de personas, datan de más de dos décadas y hasta ahora no existe un control efectivo.

Sin embargo, la crisis a la falta ética de la prensa no está ajena a considerarse en el mapa del delito como un problema más en Tumbes. La difusión de un audio parece haber elevado el volumen de aquel periodismo del hampa, debido a la conveniencia financiera de los medios de comunicación, que se hacen de la vista gorda al momento de diferenciar entre contenidos noticiosos y publicidad.

Muchos reporteros y periodistas, siguen este pernicioso camino, en algunos casos argumentando una inadecuada remuneración y a veces por costumbre de hacer las cosas torcidas, convirtiendo las cámaras de televisión en alcancías y haciendo del micrófono o el lapicero un verduguillo afilado, listo para herir o matar a cualquier incauto.

Audio.- Dante Danilo Vinces Agurto, saltó a la prensa, no precisamente como periodista, sino acusado de haber intentado extorsionar a una madre desesperada que buscaba a su hija de 16 años, tal como lo documenta un reporte informativo de hace unos 7 años atrás. Lejos de ese escándalo, hoy tiene un programa de radio y otro de televisión llamados “Tiro Seguro” y “Jaque Mate”, en el canal local 43, donde promueve denuncias y algunas investigaciones; que en éstos momentos, podrían ser cuestionados, pues en la boca del mentiroso la verdad se hace dudosa.

Un audio, grabado de una conversación telefónica, narra los precisos momentos en que Danilo, dialoga con un hombre –aún no identificado- y da a entender que trama una pseuda acusación contra el presidente regional de Tumbes Gerardo Viñas Dioses, utilizando a dos mujeres.

En otra parte del audio, que dicho sea de paso está editado, hace referencia en comercializar un video, que según el periodista tendría un gran valor por su contenido.

Pago publicitario.- Esta escucha, no es la única en el género de una posible extorsión periodística, ya que hace unos 12 años se grabó en video al periodista Ricardo Mejía Medina, solicitando dinero para comprar cintas de audio y pilas para su grabadora a una empresaria, que tenía un litigio de tierras. La consigna era atacar al fiscal del caso y a la parte acusadora en su programa radial para el desprestigio y lograr salir airoso en el proceso.

La oficina de administración del Gobierno Regional, parece recibir más recibos de honorarios y facturas de parte de los medios de comunicación y periodistas que las empresas proveedoras, por concepto de publicidad.

En una sigilosa investigación y recopilación de pagos girados en las diferentes direcciones regionales de Tumbes y la sede central desde el año 2011 hasta la fecha, a través del portal del Ministerio de Economía y Finanzas, nos damos con la sorpresa que miles de soles se han gastado en pago a periodistas y empresas.

La Corporación Hechicera, que tiene dos señales de radio y una estación de televisión y que en la actualidad se declara abiertamente opositora de la gestión regional actual, cobró 146 mil 429 soles por servicios publicitarios en los últimos tres años, de acuerdo con las cifras reportadas en el portal de Transparencia Económica del MEF.

Aunque la cifra es importante, se debe indicar que el costo publicitario en la ciudad norteña difiere en gran escala con una publicidad en Lima, debido al número poblacional, la cobertura y sintonía de los programas.

Lo extraño del caso es que la Gerente General de dicha corporación, Zulmi Gastelo Heredia, también cobró al GRT a título personal la suma de S/ 5,380 durante el mismo período.

tumbes

Empero, es Valente Velásquez Valderrama, el periodista que de manera personal recibió más dinero a cambio de publicidad regional, la cual se confunde con contenidos periodísticos que difunde. Valente recibió en el año 2011 la suma de S/33,860, S/16,950 en el 2012 y en lo que va del año ha cobrado 1,700 soles, aunque están por salir otros cheques a su favor. En total 52 mil 510 soles de todos los tumbesinos por hablar bien de la autoridad regional. El periodista, además recibe del municipio provincial de Tumbes, un abultado pago por subarrendar un espacio televisivo por Cable Visión, canal 21.

La locutora María Isabel Peña Zevallos, no se queda atrás. La autodenominada “Hildebrant Tumbesina”, recibió 41 mil 449 soles del GRT durante los tres años, por su programa en radio Lázer llamado “La Mejor Opción”, cuya característica es dar látigos – efecto sonoro- a las autoridades corruptos que señala como “ratas de dos patas”. Peña Zevallos, se encuentra investigada por Ministerio Público tras una investigación de la Policía Anticorrupción y el Consejo Regional, ya que el pago publicitario no era sustentado con la emisión de spots, sobre el proyecto de Acondicionamiento Territorial.

En la larga lista de periodistas proveedores del GRT, aparece Odar Ezcurra Rafael Kliber, quién pese a no tener programa radial conocido, se le canceló el 2011 la suma de S/20,020; el año pasado S/10,720 y hace unos meses cobró 500 soles, que hacen un total de 31 mil 240 soles.

Modalidades.- La consejera regional Jesús Saavedra, quién investigó el cobro indebido por publicidad, señaló que existen muchos periodistas que presionan a las autoridades para el pago de mensualidades a cambio de enviar saludos a través de sus programas e ignorar cualquier irregularidad.

Indicó que Ricardo Mejía, le solicitó el pago de 100 soles por un saludo publicitario, sin haber firmado contrato por dicho concepto. “Yo no tengo por qué pagar un sol a un periodista que me presiona para que le pague por publicidad que no pedí”, dijo.

La informalidad en estos pagos, hace que la coima, el chantaje, el abuso y la extorsión sea una práctica común sin rastro, donde se recibe dinero a cambio del silencio o la ofensa.

La falta de profesionalización de las personas que realizan labores periodísticas, es otro de los factores del bajo nivel en los contenidos de la prensa e investigación, por lo que es aprovechado por autoridades corruptas para seguir haciendo actividades al margen de la ley.

Algunas empresas periodísticas tampoco separan los conflictos de interés existentes, como el caso de un broadcaster de televisión local y empresario Juan José Serna Herrera, quien administra canal 19 de Tumbes y es gerente de la Corporación Anres Sociedad de Responsabilidad Limitada, que se vio favorecido por una obra valorizada en 314 mil soles por parte del gobierno regional de Tumbes, el año pasado. Coincidentemente la línea editorial de dicha televisora es a favor del actual gobierno regional.

Hay incluso funcionarios del Gobierno Regional o de los municipios que son los editorialistas de diarios o comentaristas de radio, que favorecen abiertamente a su gestión, es decir llevan agua para su molino.

Además en la ciudad norteña, ser el jefe de imagen institucional, no sólo debe estar relacionado al aspecto informativo y relaciones públicas, sino que debe tener como perfil, la oscura destreza de negociar con la prensa opositora para cambiar su opinión a cambio de publicidad o contratos a los periodistas para actividades específicas.

Queda la posibilidad de revertir esta situación, con el apoyo de profesionales transparentes, mejor remunerados y con una honradez a prueba de coima. De otra manera, todo seguirá igual y llegará el momento en que la ciudadanía no creerá en nadie y Tumbes se verá sometida en un caos, con autoridades que poco o nada les importe el desarrollo de la región.

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Periodismo y novela negra, las siete diferencias

Por Berna González Harbour – Publicado en El País de España el 6 de Febrero del 2013

¿Doble personalidad? Me lo planteo al leer ambas palabras, el título de la mesa a la que estoy invitada a participar junto a otros periodistas en la Semana Negra de Barcelona. “Periodistas de día, novelistas de noche”. ¿Es posible? ¿Hay una barrera? Después de darle unas vueltas, llego a la conclusión de que dos personalidades son pocas, ¡se necesitan muchas más! Y cada una de ellas exige tal dedicación, tal disfraz y tales giros a la altura del psicópata más elaborado, más sanguinario y de aspecto más inocente que hayamos conocido jamás.

Ahora en serio. Veamos primero cuáles son las fronteras entre realidad y ficción.

Me quiero fijar en un crimen que contamos en marzo en EL PAÍS y otros medios: Bajo el puente de la Victoria, en el punto en el que el río Manzanares fluye cerca de la iglesia de San Antonio de la Florida de Madrid, la policía encontró huesos humanos. Un miembro de Los Tigres de Arkan (un grupo acusado de asesinar al primer ministro serbio Djindjic) había sido descuartizado. Sus asesinos le mataron a martillazos, le descuartizaron con una sierra, le despellejaron y jugaron con los restos. También se merendaron algunas partes como la próstata. “Este miembro, junto con el órgano sexual, es lo primero que se come”, dejaron escrito. Pasaron todo por una picadora, que se rompió, y compraron otra. “Todo el piso se llenó de sangre y grasa”. Tardaron cuatro o cinco días. Y el resto lo tiraron al río. Al grupo se le atribuyen más de 20 asesinatos, atracos, y delitos de tráfico de cocaína. La disputa por una mujer entre el líder de la banda, Luka Bojovic, y la víctima, Milan Jurisic, fue la causa. Se hallaron cien fragmentos de huesos y la manivela que usaron para triturar el cuerpo.

Veamos otro: José Bretón, el hombre que supuestamente quemó durante tres horas a sus dos hijos tras elevar la potencia de su horno con una mesa de forja para que se acelerara la acción del fuego y la eliminación de los restos. Si lo escribiéramos en una novela, nadie lo creería.

Por no hablar de la corrupción, de la pobreza, de la generación perdida de los ninis o del declive de un país que creíamos más fuerte.

Es decir: La realidad no solo supera la ficción, como sabemos todos. Es que en general es tan espantosa y el periodismo tan arduo y tan exigente que a veces los periodistas también nos tenemos que refugiar en la ficción para huir de ella, de la realidad. Por mucho que en nuestras novelas también haya heridas, cicatrices, maldades. Son siempre maldades, digamos, más entrañables.

Aquí estamos periodistas que escribimos novelas. Trabajamos con las mismas materias primas, que son la palabra y la realidad, pero con unos cánones distintos y una herramienta diferente que nos permite toda la creatividad, la libertad, la imaginación. Es un verdadero sueño para los que escribimos con el rigor que requiere el periodismo.

Las siete diferencias, como en los pasatiempos, son éstas:

1) Título resumen o un resumen posible solo al final. La diferencia más clara a primera vista es: en periodismo tengo que vender primero el título, luego la entradilla o resumen y después todo lo demás. Nadie triunfaría con un artículo o reportaje en el que no estuviera claro de entrada qué vamos a contar. “Grupo mafioso serbio descuartizó y devoró a uno de sus miembros”. En la novela es todo lo contrario. El título como resumen de los hechos nunca sería posible antes de la última línea. La intriga te ha de arrastrar hasta allí. Y ese es el gran cambio, el primero, el más visible que nos encontramos. Y la palabra mágica que sirve para que esto sea posible, para alimentar una lectura que te lleve hasta el final, es la atmósfera.

2) Verdad frente a verosimilitud. Si en periodismo lo necesario es el rigor de cada dato, de cada número, lugar, cita, cargo, fuente, etcétera, en la novela solo funciona la verosimilitud. En el primero importa la realidad. En el segundo, la credibilidad.

3) Hechos frente al estilo. Después está todo lo demás. De pronto, la exigencia es otra: Si en el periodismo el estilo es importante, pero está implacablemente sometido a la descripción de los hechos, en novela los hechos deben estar plegados, sometidos a los mecanismo de la intriga y, en suma, a la narración.

4) Linealidad frente a la maleabilidad de la trama, En la noticia informativa la construcción suele ser lineal, directa. En la novela hablamos de la construcción de un puzle con trampas, callejones sin salida, subtramas, de un árbol muy enramado que finalmente debe encajar, cuadrar sin cabos sueltos.

5) Aspereza frente a sensibilidad. El periodismo impone un tono áspero, exigente y crudo porque te la juegas en el día a día. En literatura todo es más lento, más tranquilo, más sensible. Los proyectos son a largo plazo y te permiten respirar. Esa doble velocidad es un placer.

6) Lo anómalo frente a lo cotidiano. Periodismo y novela dibujan un retrato social. Ambos universos fotografían la realidad que nos rodea. El primero con ánimo de constatar lo que no funciona, lo anómalo, lo que hay que denunciar. En la novela, que puede englobar todo lo anterior, creo que prima o lo consigue mejor quien mejor ha logrado el máximo parecido a la realidad reconocible y cotidiana de los lectores.

7) Sufrir o disfrutar. Gracias al periodismo conocemos realidades crudas, en general sin disfrutar. Gracias a la novela disfrutamos de esas realidades aunque sean crudas.

Dicho todo esto, rindo homenaje al periodismo, que me ha dado la disciplina, la costumbre de escribir, el entrenamiento y el acceso rápido a los recursos informativos.

Y rindo homenaje a la novela, que me ha permitido, a partir de esa misma materia prima (la palabra y la realidad) dar otra vida a la imaginación.

Y sigo dando vueltas al título (Doble personalidad) y me vuelvo a preguntar: ¿No son pocas, dos personalidades, en realidad?

El periodismo que se cayó al abismo

Crítica a la cobertura de la muerte de Ciro Castillo.

Por Augusto Alvarez Rodrich – Publicado en La República el 31 de agosto del 2012

Hoy que se anuncia que la fiscalía que investiga la muerte de Ciro Castillo hijo no halló pruebas sólidas de que fue asesinado en el Cerro Bomboya, debiera ser la oportunidad para que el periodismo le pida perdón a su familia por el daño irreparable que le ocasionó con sus atropellos contra la verdad.

Perú.21 dijo ayer que la fiscal María del Rosario Lozada solo halló indicios que pueden generar dudas pero que no llegan a ser pruebas sólidas del asesinato de Ciro Castillo.

Quizá se pudo llegar a la misma conclusión hace tiempo, de no ser por la gran cantidad de versiones disparatadas que algunos periodistas lanzaron con irresponsabilidad, buscando circulaciones y ratings antes que acercarse a la verdad.

Creo, por ello, que ese sector del periodismo le debe pedir perdón al doctor Castillo y a su familia por haberse prestado a un ejercicio deplorable del oficio durante este tiempo.

Tras la desaparición, en abril de 2011, el doctor Castillo, con el amor y fuerza de un padre angustiado, haciendo un esfuerzo sobrehumano, ‘utilizó’ –en el buen sentido– al periodismo para ganar notoriedad, movilizar recursos e impedir que desmayara la búsqueda de su hijo.

Pero esta cercanía produjo una relación perversa, porque algunos medios encontraron la manera de tener mayor impacto noticioso mediante la invención de hipótesis  disparatadas –haciendo honor a ese lema lamentable de que la verdad no puede interferir con un ‘buen titular’– sobre la desaparición de su hijo, las cuales eran hechas suyas, en medio de su dolor y angustia, por el propio Ciro Castillo padre.

En el camino, se mancilló honras, como la de Rosario Ponce, a quien se acusó de todo por razones deleznables como su sonrisa. Asimismo, a varios policías que fueron involucrados sin pruebas suficientes.

Hay medios que, hasta ahora, año y medio después de la tragedia, lo siguen haciendo, dando ejemplo de ejercicio rastrero del periodismo.

Hoy pocos creen en la versión del asesinato, ni la prensa que sigue metiendo leña al fuego, salvo la familia Castillo, a la cual algunos medios, de modo irresponsable, empujaron con hipótesis descabelladas.

El daño ocasionado fue irreparable. Por un lado, porque alimentaban, sin fundamento, la posibilidad de que Ciro hijo estuviera vivo y, luego, cuando encontraron su cadáver, de que fuera asesinado. Por el otro lado, porque produjo un desprestigio aún mayor del periodismo.

Ojalá que Ciro Castillo padre y su familia encuentren paz, que Rosario Ponce y su hijo tengan una vida feliz, y que los periodistas que se provecharon de este drama puedan dormir tranquilos.

“Los medios somos apéndices de una política criminal indeficiente”

Interesante entrevista/debate sobre el rol de los periodistas de policiales y judiciales en América Latina, en el marco de un Taller en el 2010 organizado por la CIESPAL (Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina) en el Ecuador.

El debate contempla la ética, la autocrítica, la modernidad, la violación de la privacidad de las personas, etc.; aquí algunos extractos:

“Los periodistas tenemos una visión autoritaria, tenemos empatía con el Sistema Judicial autoritario, somos machistas, tenemos valores machistas, y cuando estamos ante los actores de las noticias, ya sean víctimas o imputados de delito, nosotros los vejamos, pasamos encima de ellos, los suprimimos; también porque marcamos una distancia emocional, no sentimos ninguna compasión, no sentimos ninguna empatía, mercantilizamos las historias de las tragedias humanas, el delito y la violencia.

Y lo que yo dijo es que se puede mostrar todo, siempre que al mostrarlo se respeten de manera estricta los derechos de los ciudadanos.

Los medios somos apéndices de esa política criminal indeficiente, y nosotros somos parte del castigo anticipado contra los ciudadanos que entran en contradicción con la ley. Nosotros los condenamos antes de que sean condenados por un juez; los exhibimos indebidamente, y los denigramos; no sólo a los imputados de delito, sino también a las víctimas. Eso es el papel al que estamos confinados los medios y los periodistas, salvo por supuesto, excepciones donde se hace periodismo de investigación, que por desgracia en América Latina es una especie en extinción, si lo vemos en la industria de nivel macro.”

Vea la entrevista completa en: